"Un hombre que limita sus intereses limita su vida" (Vincent Price)
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martes, 7 de marzo de 2017

Anónimos populares: Bill Nighy

Bill Nighy es el perfecto ejemplo de lo que yo llamo “actores discretos”: profesionales como la copa de un pino con una larguísima filmografía y muchos años de tablas que, paradójicamente, no parecen obtener el reconocimiento del gran público. La primera película en la que reparé en él fue la divertidísima Siempre locos, aunque después me cercioré de que ya habíamos coincidido en El ojo de la aguja, La maldición de la pantera rosa o Cuento de hadas, entre otras. Y es que este espigado inglés nacido en Surrey un 12 de diciembre de 1949 se estrenó como actor televisivo nada menos que hace cuarenta y un años, para dar poco después el salto a la gran pantalla. Desde entonces no ha dejado de trabajar, y le hemos podido ver en un sinfín de registros que van desde la comedia (Hotel Paraíso, Lucky Break, Love Actually, Arma fatal, Radio encubierta, Wild Target, El exótico Hotel Marigold y su secuela) al drama (El Castillo soñado, El jardinero fiel, Valkiria), pasando por el thriller (la estupenda trilogía televisiva del agente Johnny Worricker, por ejemplo), el doblaje de dibujos animados y videojuegos (Rango, Ratónpolis, Astro Boy) o el fantástico, género en el que ha efectuado quizá sus más populares apariciones, aunque no necesariamente sus más meritorios trabajos (Guía del autoestopista galáctico, el remake de Desafío total, Ira de titanes o las sagas Underworld y Piratas del Caribe, donde encarnaba al mismísimo Davy Jones, aunque por razones obvias era difícil reconocerle). Como decía, un actor admirable, incansable y trabajador ante el que uno se siente obligado a quitarse el sombrero. Siempre permanezco atento a sus trabajos, aunque admito que me faltan muchos por ver.

lunes, 29 de agosto de 2016

Anónimos populares: Rebecca Ferguson

La mismísima Ingrid Bergman parece haberse reencarnado en la persona de Rebecca Ferguson, y no sólo porque ambas actrices compartan profesión, lugar de nacimiento –Estocolmo– y un parecido más que razonable, sino porque la última, consciente de esa honrosa similitud, ha conseguido clavar los gestos y miradas de su antecesora en sus actuaciones hasta el punto de que uno cree estar viendo de nuevo en la pantalla a la mítica intérprete de Casablanca.

De nacionalidad sueco-británica, Rebecca Louisa Ferguson vino al mundo un 19 de octubre de 1983 y se inició bien joven en la interpretación (también es bailarina), empezando a despuntar en la televisión sueca con tan sólo 16 años y debutando en la pantalla grande en 2004 con El fantasma del lago. El paso a las pantallas internacionales y, como no, a Hollywood, estaba a la vuelta de la esquina: el mismísimo Tom Cruise –también admirador de Ingrid Bergman– ya había reparado en Rebecca y no paró hasta reclutarla para Misión: imposible – Nación secreta, donde el personaje de la actriz se llama, de manera nada casual, Ilsa, en honor al papel de Ingrid en su más célebre película.

A sus 32 años, Rebecca tiene una carrera más que prometedora por delante –personalmente tengo ganas de ver este otoño La chica del tren, en la que coincide con mi admirada Emily Blunt–. Belleza y talento no le faltan, y sin lugar a dudas está bendecida de una manera u otra por una de las estrellas más brillantes de la Historia del Cine, cuyo aniversario –muerte y nacimiento– se cumple precisamente hoy. No es nada casual que haya subido este post un 29 de agosto y ha sido mi manera de querer homenajear a Ingrid Bergman de una forma más original…

Rebecca en Cuando cae la nieve. ¿Ha vuelto Ingrid?

domingo, 21 de febrero de 2016

Anónimos populares: Woody Strode

Actor del Hollywood clásico de rostro tan inconfundible como complicado nombre original : nada menos que Woodrow Wilson Woolwine Strode. Nacido en California, EE.UU. un 25 de julio de 1914, fue deportista profesional y se distinguió en diferentes disciplinas a lo largo de toda su vida. Su impresionante altura (1,93) y su físico atlético le procuraron un hueco como extra en la Meca del Cine de los años 40, principalmente en películas de ambientación exótica, pero también en westerns (una breve aparición en La diligencia fue su primer largometraje). Con el tiempo y la experiencia le llegó la oportunidad de demostrar sus dotes más dramáticas, siendo recordado hoy día sobre todo por sus papeles en El sargento negro y Espartaco. No obstante, a lo largo de más de medio siglo Woody intervino en casi un centenar de películas y series, prodigándose sobre todo en el género vaquero, en el que participó, entre otras, en El hombre que mató a Liberty Valance, Hasta que llegó su hora, Dos cabalgan juntos o La colina de las botas. Se despidió del cine precisamente con un western: Rápida y mortal, falleciendo dos meses antes del estreno del film, un 31 de diciembre de 1994, a los 80 años.

En El sargento negro, uno de sus films más conocidos

martes, 3 de noviembre de 2015

Anónimos populares: Gloria Talbott

Actriz estadounidense (nacida en Glendale, California, un 7 de febrero de 1931) de bellísimos rasgos aniñados e inmensos ojos oscuros cuya prolífica carrera se extendió desde mediados de los años 40 del pasado siglo hasta dos décadas después. Se prodigó más en la televisión que en el cine, prácticamente en todos los géneros y registros (hasta, como era habitual en la época, nos la quisieron vender como india en más de un western). En la pantalla grande destacó en algunos títulos como No somos ángeles, Sólo el cielo lo sabe o No estamos casados, todos rodados a mediados de los 50. A los amantes de la ciencia ficción, y fruto de su breve flirteo con el fantástico, nos legó tres simpáticos largometrajes dentro del marco de la serie B: The Cyclops, Daughter of Dr. Jekyll y, sobre todo, Me casé con un monstruo del espacio exterior, posiblemente el trabajo por el que más se recuerda a la actriz hoy día.

Gloria se retiró joven del cine, a los 35 años, y falleció el 19 de septiembre de 2000.

sábado, 21 de marzo de 2015

Anónimos populares: David Warner

Veterano y prolífico actor británico (Manchester 29-7-1941) tanto de cine y televisión como de teatro al que avala más de medio siglo frente a las cámaras y dos centenares largos de actuaciones para la pequeña y gran pantalla. No es de extrañar que los amantes del fantástico sintamos especial simpatía por él, ya que se ha prodigado en el género durante toda su carrera: cometió el error de comprarle un espejo maldito a Peter Cushing en la impagable Cuentos de ultratumba (1973), fue el fotógrafo condenado que ayudaba a Gregory Peck en La profecía (1976), el mismísimo Jack el Destripador en Los pasajeros del tiempo (1979), el villano de Los héroes del tiempo (1981) y de Tron (1982), el Profesor Summerlee en una de las muchísimas adaptaciones de El mundo perdido de Conan Doyle (la de 1992), un científico simio en el remake de El planeta de los simios (2001) y bien a punto estuvo de ser Freddy Krueger hasta que incompatibilidades con las fechas de rodaje hicieron que Robert Englund recibiera de rebote el papel de su vida.

En televisión le hemos podido ver en series tan míticas como Holocausto, La conquista del Oeste, Hart y Hart, Remington Steele, Twin Peaks, Historias de la cripta, Se ha escrito un crimen, Babylon V, Star Trek: La nueva generación o, más recientemente, Penny Dreadful, donde fue todo un placer reencontrarse con él encarnando al mismísimo Dr. Van Helsing. También ha puesto su voz a diversos personajes de cartoons de superhéroes de Marvel y DC como puedan ser Ra´s Al Ghul o Cráneo Rojo, entre otros, además de a vídeojuegos.

Por si aún no os he convencido sobre el admirable currículum de este actor, citar su aparición en largometrajes no fantásticos tan conocidos como Tom Jones, La balada de Cable Hogue, Perros de Paja, La cruz de hierro, La mujer del teniente francés o Titanic. Resulta curioso que su nombre todavía se le siga resistiendo al gran público después de tantísimas apariciones. Por cierto, tiene hasta web oficial, un hombre muy al día: http://www.davidwarnerfilm.co.uk/

viernes, 6 de febrero de 2015

Anónimos populares: Alice Taglioni

Siento cierta debilidad por el cine francés actual y, para qué negarlo, también por sus actrices. Y la presencia de Alice Taglioni en las producciones galas para la gran pantalla difícilmente me ha podido pasar desapercibida en los últimos tiempos: muy alta, delgada, de rostro algo anguloso, cabello rubio y sensuales ojos color avellana, esta pianista que recurrió a la interpretación para vencer su timidez y que nació en Ermont un 26 de julio de 1976, comenzó su carrera profesional hace catorce años, aunque yo no la descubrí hasta la simpática El juego de los idiotas en 2006. No ha sido hasta más recientemente que he podido ver algunos otros de sus trabajos, no muchos por el momento: no sólo otras comedias como French Women (2014, la primera vez que he podido ver a Alice en pantalla grande) o Paris-Manhattan (2012, una película concebida para su lucimiento en la que es la absoluta protagonista), sino también policíacos como La presa (2011) o la más olvidable Colt 45 (2014), en la que nuestra homenajeada tiene un breve papel. Seguiremos atentos a su trayectoria, ni qué decir tiene…

viernes, 28 de marzo de 2014

Anónimos populares: Saoirse Ronan

Sin haber cumplido todavía la veintena (lo hará el próximo 12 de abril) Saoirse Ronan se ha labrado ya una envidiable carrera como actriz que inició muy precozmente hace once años. Su difícil nombre significa “Libertad” en Irlanda, país en el que ha crecido –aunque nació en Nueva York– y del que son sus ancestros (su padre es el actor Paul Ronan). En su filmografía sorprende el inteligente criterio de la chica –o de sus asesores– para elegir papeles bastante atípicos para alguien de su edad: si exceptuamos, quizá, La Huésped y City of Ember, Saoirse ha optado mayoritariamente por interpretar a personajes curiosos y complejos alejados del circuito teen más repetitivo y comercial: Expiación –donde muchos la conocimos–, The Lovely Bones, Camino a la libertad, Hannah o sus más recientes estrenos en España: Byzantium y El gran hotel Budapest. Esta jovencita de deslumbrantes ojos azules es decididamente mucho más que una promesa para el cine y es admirable su buen gusto para participar en películas de calidad e interés.

jueves, 11 de julio de 2013

Anónimos populares: Virginie Ledoyen

En sus bellos rasgos morenos se adivina sin duda su ascendencia española. Su verdadero apellido es Fernández, pero esta parisina nacida el 15 de noviembre de 1976  adoptó el de su abuela para conformar el nombre artístico con el que los aficionados al cine la conocemos: Virginie Ledoyen. Debutó en la gran pantalla con tan sólo 9 años, pero no fue hasta 1999 cuando se dio a conocer internacionalmente con La playa, junto a Leonardo DiCaprio. Desde entonces es una presencia constante, solvente y cautivadora en el cine francés, donde ha participado en musicales (8 mujeres), comedias (Bon Voyage, El juego de los idiotas), cintas de terror (El internado, en la que se adelantó en varios años a Belén Rueda y su repetitiva El orfanato), películas históricas (Adiós a la Reina) y thrillers (Bosque de sombras, coproducida con España).

sábado, 30 de marzo de 2013

Anónimos populares: Jodelle Ferland

Esta joven actriz canadiense, cuyo nombre completo es Jodelle Micah Ferland, parece haberle cogido el gusto a los personajes excéntricos, lúgubres o traumatizados, así como cierta afinidad al cine fantástico y de terror, género en el que hemos podido verla, entre otros títulos, en Silent Hill (donde yo personalmente la descubrí), la estrafalaria Tideland, Ellos, The Messengers, El hombre de las sombras, la saga Crepúsculo o The Cabin in the Woods, mi último encuentro con ella. Sorprende su larguísima filmografía a tan corta edad (nació un 9 de octubre de 1994), pues la chica comenzó a los 5 años en la televisión y dio el salto a la pantalla grande poco después en 2002.

Pese a lo que cabría pensar por el tipo de papeles que tan a menudo interpreta, Jodelle no es una persona de físico desagradable o especialmente idóneo para ellos: a sus 18 años se ha convertido en una atractiva mujercita que perfectamente podría optar a otra clase de trabajos en géneros diferentes a aquellos en los que parece estar quedándose encasillada. Que poca imaginación tiene Hollywood…

viernes, 5 de octubre de 2012

Anónimos populares: Belinda Bauer

Revisitando una vieja película del género fantástico que vi en mis años mozos –El jinete del tiempo– me he reencontrado con una actriz que me era bastante familiar en aquella época, los 80, y que, sin embargo, había prácticamente desaparecido de mi banco de datos fílmicos cerebral. El olvido parece bastante justificado, ya que la chica en cuestión, Belinda Bauer, abandonó la interpretación hace ya dieciséis años. Quiero aprovechar la excusa de esta reunión cinematográfica para recordar un poco la no muy larga carrera artística de esta australiana…

Nace como Belinda Jane Taubman un 13 de junio de 1950, en una familia acomodada dueña de la empresa nacional Taubman Paints. Su atractivo físico pronto la encamina a flirtear con diversos concursos de belleza de Sydney y a la inevitable carrera de modelo –también estudia ballet–. Finalmente, acaba abandonando su país para buscar fortuna en EE.UU. como actriz.

En su época de modelo, portada
de la revista Esquire en 1977
Se inicia en el cine ya cerca de la treintena con muy buen pie, ya que en Muertes de invierno, de 1979, le acompañan nombres de la talla de John Huston, Eli Wallach, Sterling Hayden, Toshiro Mifune o Anthony Perkins, además del actor principal, Jeff Bridges. Con él repetirá en su segundo trabajo The American Success Company.

Los ochenta serán la mejor época de Belinda –quien ya ha adoptado el apellido artístico Bauer– en lo que a cine y televisión se refiere, ya que alterna durante toda la década ambos medios. Curiosamente, va a ser una habitual de las producciones fantásticas, género que me gusta mucho y que es la principal razón de que la actriz me llamara la atención en su momento: prueba de ello son los telefilmes El arquero de fuego, Mi querida extraterrestre y hasta una curiosa adaptación de El retrato de Dorian Gray de Oscar Wilde (Sins of Dorian Gray) en la que ella misma interpreta al personaje del título. Para la gran pantalla interviene en la ya clásica Flashdance, compitiendo en sensualidad con la protagonista Jennifer Beals, en la ya citada El jinete del tiempo y, hacia finales de la década, en los que probablemente sean sus dos películas más populares e interesantes: Robocop 2  y el thriller Los crímenes del rosario.

En Robocop 2, uno de sus trabajos más populares
No obstante, para ser sinceros, a posteriori da la impresión de que el momento de Belinda no le acaba de llegar, sea por falta de suerte o de talento. En los 90 interviene en episodios de algunas series clásicas como Diagnóstico asesinato, Se ha escrito un crimen o Medias de seda y en películas fantásticas y de acción como Acto de piratería, Necronomicón o Los sirvientes del crepúsculo, pero nuestra homenajeada no logra hacerse con un hueco destacable entre la fauna hollywoodiense. En 1996 participa en el film erótico Fuego de pasión y deja la interpretación para dedicarse a la psicología profesional, carrera que ejerce desde entonces. Por cierto: ¡no debe confundírsele con la escritora británica del mismo nombre!

miércoles, 19 de septiembre de 2012

Anónimos populares: Julianna Margulies

No han sido muchos mis encuentros cinéfilos o televisivos con Julianna Margulies, pero es una actriz que raramente me ha dejado indiferente cuando he podido ver alguno de sus trabajos. Su especial belleza de rasgos que se me antojan helénicos, su porte elegante, esa mirada que parece transmitir una gran fortaleza interior, cualidades todas que la hacen ideal para papeles de mujeres de clase alta, elegantes y de carácter, siempre me llaman la atención y consiguen fascinarme.

Si hubiera estado más atento a la caja boba –cosa que, por lo demás, no me interesa demasiado– probablemente la hubiera descubierto antes de lo que lo hice, con la serie Urgencias, como casi todo el mundo, que comenzó a emitirse en 1994 y se extendió a lo largo de quince temporadas. En su lugar, la descubrí algo más tarde a través de un pequeño ramillete de largometrajes y telefilmes, los primeros de los cuales, he de admitir, los repesqué ya en vídeo. Las mini-series Las brumas de Avalon (2001) y Hitler: El reinado del mal (2003) son los trabajos que más me han gustado de ella. En el apartado cinematográfico, la recuerdo principalmente de tres títulos de registro variado como son el melodrama de ambientación bélica Camino al paraíso (1997), la comedia Darwin Awards, muertes de risa (2006) y la irregular cinta de terror Ghost Ship (2002).

Julianna, que debutó en el cine en 1991 con una película que seguramente prefiera olvidar (Buscando justicia, con Steven Seagal) sigue trabajando principalmente en la pequeña pantalla, en series como Los soprano, Canterbury´s Law o la más reciente La buena esposa. Como todavía le tengo más aversión a la emisión televisiva ahora que hace veinte años, no me prodigo, por desgracia, en visionar los trabajos de la actriz. El tener que esclavizarme con una programación es superior a mí, y mira que lo siento, porque es una mujer que, incluso a su edad (nació un 8 de junio de 1966 en Spring Valley, Nueva York, EE.UU.), sigue transmitiendo mucho encanto y atractivo.

miércoles, 15 de agosto de 2012

Anónimos populares: Joan Allen

El estreno de la última película de la saga Bourne, en la que es habitual, me parece buena excusa para sacar a colación la carrera y la persona de Joan Allen, actriz estadounidense (Rochelle, Illinois, 20 de agosto de 1956) que considero que encaja perfectamente en esta sección del blog ya que, a pesar de ser el suyo un rostro habitual en el cine y en la televisión de las últimas tres décadas, creo que su nombre no es aún lo suficientemente popular. Caprichos del destino... o del público...

Por mi parte, la descubrí en Peggy Sue se casó en 1986 y dos años después me reencontré con ella en Tucker, un hombre y su sueño. No he seguido de una manera obsesiva su filmografía, ni mucho menos, pero no es una artista que se me pase por alto. Aunque quizá no decididamente bella, Joan sí que tiene para mí una increíble fotogenia, una gran presencia en pantalla y una mirada tremendamente cautivadora. Si a eso le sumamos su casi metro ochenta de altura, no es de extrañar que a menudo la encontremos en papeles de mujeres poderosas y con cargos de responsabilidad, como el de la directora de la CIA Pamela Landy en las tres últimas películas de la mencionada saga de Jason Bourne, la senadora aspirante a vicepresidente de los EE.UU. de Candidata al poder o la alcaide Hennessey en el remake de La carrera de la muerte. Por supuesto, Joan tiene la suficiente versatilidad para mostrarnos un lado más sensible y más clásicamente femenino en otros títulos como Pleasantville, Más allá del odio, Yes o La tormenta de hielo. Un nombre, un rostro y una carrera a tener en cuenta, pues, aquellos que todavía no hayan reparado en ellos...

viernes, 1 de junio de 2012

Anónimos populares: Brian Cox

El escocés Brian Cox –que hoy precisamente cumple 66 años– bien podría ser el perfecto ejemplo del “anónimo popular”: un destacable actor con casi cincuenta años de carrera y cerca de doscientos trabajos cuyo rostro puede resultar familiar para algunos espectadores, pero cuyo nombre les es seguramente desconocido. Nadie parece recordar que él fue el primer Hannibal Lecter cuando, en 1986, Michael Mann llevó por primera vez al cine la novela El dragón rojo (con el título de Hunter). Pero, además de participar en aquel film que no tuvo mucho éxito en el momento de su estreno, Cox se ha construido una solidísima trayectoria que comenzó principalmente en televisión durante los años 60 y 70 y cuya faceta cinematográfica prácticamente no despegó hasta los 90. Probablemente no me fijé con atención en él hasta verlo en el telefilm Los juicios de Nuremberg (donde está estupendo como Hermann Göring) y, poco después, en X-Men 2 y Troya, pero hay muchos otros títulos en lo que le he visto, entre ellos: Agenda oculta, Rob Roy y su “oponente” Braveheart, Memoria letal, El coleccionista de amantes, The boxer, Medidas desesperadas, El misterio del collar, El caso Bourne, El misterio de Wells, El color de la venganza, El mito de Bourne, Match Point, Zodiac o, más recientemente, Red (2008: no confundir con la de Bruce Willis). Y para este año y el que viene ya tiene siete estrenos programados. ¿He dicho ya lo de la sólida trayectoria? Ved si es verdad…

miércoles, 9 de mayo de 2012

Anónimos populares: Dolores Hart

Dolores Hart (nacida como Hicks un 20-10-1938 en Chicago, Illinois, EE.UU.) volvía este año a Hollywood para presentar un premio Oscar. Era imposible que no llamara la atención en el acto, porque vestía un hábito monacal, y no estaba interpretando a ningún personaje: esta señora setentona aquejada actualmente de neuropatía es hoy en día la priora de la abadía de Regina Laudis en Bethlehem, Nueva York, pero hace décadas fue una joven y bellísima actriz de cabello rubio e intensos ojos azules que debutó en la pantalla flirteando con el mismísimo Elvis Presley. Tras aparecer en unos pocos largometrajes y series de televisión, sorprendió al mundo al renunciar a una incipiente y prometedora carrera para ingresar en una orden religiosa cuando tenía veinticinco años. Permanece en ella desde entonces, aunque nunca se ha apartado del todo del cine: desde 1990 es miembro de la Academia de Hollywood y revisa y vota las películas a nominar cada año. Parece una mujer para nada retirada del mundo que no tiene problemas en recordar sus años como actriz y su relación profesional con el Rey del Rock.

Personalmente, y debido a mi admiración por Elvis Presley, estoy familiarizado con Dolores y su curiosa historia desde hace muchos años, aunque reconozco que he visto muy pocos de sus largometrajes, entre ellos, los dos que hizo con el cantante, Loving You (1957) y King Creole (1958), y Lisa/El inspector (1962), una película que vi hace muchísimo tiempo una noche en Antena 3 co-protagonizada por mi también admirado Stephen Boyd y que me gustó mucho. No he podido volver a verla desde entonces ni la encuentro por ningún lado, salvo en una versión de muy mala calidad en youtube. Si alguien puede ayudar…

sábado, 7 de abril de 2012

Anónimos populares: Gail Russell

Llaman a Hollywood “la fábrica de los sueños”, pero muy a menudo ha sido también “la fábrica de los sueños rotos”: no son pocos los actores y actrices que han acabado consumidos por su carrera y su fama y con sus vidas destrozadas y truncadas por el mismo star-system que les encumbró (Marilyn Monroe podría ser uno de los más claros ejemplos).

Gail Russell no me era una actriz desconocida cuando la vi hace poco en Los intrusos (véase entrada anterior), pero no había reparado especialmente en ella hasta esa película de Lewis Allen. Morena, con inmensos ojos azules y rostro angelical, Gail acabaría siendo poseída, sin embargo, por un terrible demonio que terminaría devorándola: el del alcohol.

Vino al mundo un 21 de septiembre de 1924 en Chicago, Illinois, EE.UU., como Elizabeht L. Russell, pero a los catorce años se traslada con su familia a Los Angeles, California. Ella quería ser pintora, pero un cazatalentos de Hollywood se encaprichó de su sensual aspecto y le consiguió un contrato con la Paramount. Aunque Gail era muy tímida y no tenía experiencia en la interpretación, acepta la oferta para ayudar a su familia. Su primer papel importante le llega con la ya mencionada Los intrusos, de Lewis Allen, en 1944. El mismo director le da ya un rol protagonista en su siguiente film, Our Hearts Were Young and Gay. A partir de ese momento, la carrera artística de Gail empieza a ascender, formando pareja cinematográfica con actores de la talla de John Wayne (El ángel y el pistolero, La venganza del bergantín), Alan Ladd (Calcuta, Fuera de la Ley), Randolp Scott (Tras la pista de los asesinos) o Sterling Hayden (El paso), pero su vida personal ha iniciado el descenso a los infiernos: para vencer su introversión y afianzar sus interpretaciones, la actriz comienza a beber y cae en la pesadilla de un alcoholismo que se va incrementando conforme pasan los años. Lucha contra él, consigue superarlo a temporadas, se ve envuelta en varios accidentes automovilísticos que la llevan a ser procesada y que lógicamente afectan a su carrera... Un 27 de agosto de 1961 es encontrada muerta en su apartamento con 36 años: su hígado ha reventado, su corazón ha dicho “basta”. Se acaban los sueños para aquella muchachita de aspecto inocente que había llegado a Hollywood dieciocho años atrás y que quizá hubiese sido más feliz si la hubieran dejado pintar cuadros como ella quería.

lunes, 12 de marzo de 2012

Anónimos populares: Carice van Houten

La holandesa Carice van Houten (Leiderdorp, 5-9-1976) apareció en el panorama cinematográfico internacional hace seis años con El libro negro, dirigida por su compatriota Paul Verhoeven, pero para entonces ya llevaba una década trabajando en el cine, la televisión, el teatro y los musicales de su país. Sin abandonar profesionalmente su patria, ha seguido realizando algunas incursiones en el cine de otras nacionalidades: reincidió en la II Guerra Mundial con Valkiria (2008) como esposa de Claus von Stauffenberg/ Tom Cruise, intervino en el remake de Repo Men (2010), e incluso en la española Intruders el pasado 2011. Los seguidores de la serie Juego de tronos estamos deseando verla el próximo mes como la hechicera Melissandre... Resulta curioso que hace dos años interpretara a una bruja en la interesante producción británica Black Death, y que compartiera en ella cartel con Sean Bean, que encarnaba al noble Eddard Stark en la primera temporada de dicha serie. 

domingo, 11 de marzo de 2012

Anónimos populares: Ciarán Hinds

Últimamente más popular que anónimo, al norirlandés Ciarán Hinds le he visto ya cuatro veces en el cine en lo que va de año (El topo, La mujer de negro, Ghost Rider: Espíritu de venganza y John Carter) y una en DVD (La deuda). Es un actor que no me llamó la atención hasta su papel de Julio César en la serie Roma, pero al que ya había visto en películas como Munich, Círculo de amigos, Mary Reilly, Óscar y Lucinda, la versión televisiva de Jasón y los Argonautas, Camino a la perdición, Veronica Guerin, Lara Croft: la cuna de la vida, El rito y hasta la ya veterana Excalibur, entre otras. Y es que este oriundo de Belfast alto y de peculiar rostro alargado, especializado sobre todo en papeles secundarios, ha interpretado ya casi a ocho decenas de personajes en otras tantas películas y series desde sus inicios profesionales en 1981. A sus casi sesenta años (nació un 9 de febrero de 1953) parece más activo que nunca y con poco interés en jubilarse.

domingo, 26 de febrero de 2012

Anónimos populares: Thomas Kretschmann

Aunque comenzó en el cine de su país, Alemania, en pequeños papeles ya en 1985, la mayoría de nosotros posiblemente descubriéramos a Thomas Kretschmann en la impactante Stalingrado (Joseph Vilsmaier, 1993), en el papel del joven teniente del grupo protagonista, y la II Guerra Mundial y los oficiales del ejército de Hitler han sido una constante en su filmografía: en U-571 (2000), El pianista (2002), El hundimiento (2004), U-Boat (2004), Eichmann (2007) o Valkiria (2008), entre otras, redunda en este tipo de personajes que parece irle tan bien. Pero en su ya larga carrera cinematográfica y televisiva, Thomas ha demostrado poder con una buena variedad de caracteres, prueba de ello es su dramático papel del “canibal” Oliver Hartwin en Rohtenburg (2006), comedias como Los superbabies (2004) y hasta el rol del mismísimo Juan Pablo II en el telefilm Have No Fear: The Life of Pope John Paul II (2004). Trabajador incansable a punto de cumplir el medio siglo de vida (Dessau, 8 de septiembre de 1962), es también secundario habitual en muchas super-producciones internacionales de cine fantástico y de acción como Blade II (2002), Resident Evil 2: Apocalipsis (2004), el King Kong de Peter Jackson (2005), Next  (2007), Wanted (2008) y hasta Cars II (2011). Este año le veremos en Drácula 3D encarnando al mismísimo conde vampiro…

miércoles, 15 de febrero de 2012

Anónimos populares: Martine Beswick

Posiblemente casi todo el mundo recuerde Hace un millón de años por dos motivos principales: los maravillosos dinosaurios animados del gran Ray Harryhausen y su protagonista femenina, Raquel Welch, pero lo cierto es que la belleza de la actriz norteamericana tenía en el film una seria competencia que tomaba forma en una jamaicana de rasgos exóticos y angulosos: Martine Beswick. Seguramente, de no ser porque la publicidad de la película se centraba casi en exclusiva en su intérprete principal, su rival sería ahora más recordada por el público en general. Aún con todo, Martine es hoy en día todo un icono para los amantes del fantástico clásico y para los seguidores de la saga de James Bond, en la cual ostenta el record de ser la actriz que ha aparecido en más filmes: en los títulos de Agente 007 contra el Dr. No (1962), en la cual debutó poco tiempo después de ser coronada Miss en su país y donde no fue acreditada, en Desde Rusia con amor (1963, una de las dos gitanas que luchan entre ellas) y, ya con un papel más largo, en Operación Trueno (1965).

Tras su paso por la franquicia del agente secreto, Martine fue fichada por la Hammer, primero para Hace un millón de años (1966), después para la estrafalaria Mujeres prehistóricas (1967) y finalmente para el que es sin duda uno de sus mejores trabajos: Dr. Jekyll y su hermana Hyde (Dr. Jekyll & Sister Hyde, de 1971: la gracia del título original se pierde en su traducción). Quizá con todos estos antecedentes, es fácil comprender que la posterior carrera de Beswick –tanto en cine como en televisión– se mantuviera muy vinculada al fantástico. La prostituta feliz va a Hollywood, de 1980, es quizá su último trabajo con cierto renombre. Retirada de la interpretación desde hace diecisiete años, Martine (nacida en Puerto Antonio un 26 de septiembre de 1941) todavía se dejaba ver hasta hace poco por algunas convenciones especializadas en el cine que le hizo famosa. ¿Soy el único que le encuentra un gran parecido con Teri Hatcher?

viernes, 3 de febrero de 2012

Anónimos populares: Timothy Spall

Regordete, mofletudo, con dentadura pronunciada… el físico de Timothy Spall parece el menos indicado para triunfar como actor cinematográfico y, sin embargo, este inglés de origen humilde (nacido en Londres un 27 de febrero de 1957), lleva ya treinta y cuatro años y más de cien trabajos para la pequeña y gran pantalla demostrando lo contrario (aparecía ya en la mítica Quadrophenia, en 1979). No me fijé en él hasta la divertidísima Siempre locos, de 1998, en donde hacía del batería del grupo protagonista, pero, repasando su filmografía, me percato de que ya llevaba muchos tiempo viéndole en películas y series: La prometida, Gothic, Cazador blanco, corazón negro, El cielo protector, Las aventuras del joven Indiana Jones, Secretos y mentiras… Siempre me produce admiración las carreras de todos estos artistas que luchan y trabajan tan afanosamente y se labran un envidiable currículo incluso a pesar de que la popularidad y la fama les dan de lado.

En los últimos doce o trece años, Spall ya no ha sido un “anónimo popular” para mí, y le he reconocido de inmediato y con agrado en todas las películas que he visto en las que ha participado, a menudo como secundario (La sabiduría de los cocodrilos, Lucky Break, Nicholas Nickleby, El último samurai, Sweeney Todd, Appaloosa, El último gran mago, El discurso del rey…), ocasionalmente como actor principal (Todo o nada o Pierrepoint, el verdugo). Hasta sale en la saga de Harry Potter –de la que no soy seguidor– y ha puesto voces a personajes animados en filmes como Chicken Run o  la Alicia de Tim Burton). Una trayectoria notable y esforzada que ha dado como fruto que Timothy sea reconocido por su país como Caballero del Imperio Británico.