"Un hombre que limita sus intereses limita su vida" (Vincent Price)
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viernes, 6 de octubre de 2017

Adiós a la web oficial en castellano de Ray Harryhausen


Hace siete años tuve el placer de traducir al castellano, con el permiso pertinente, la web oficial de Ray Harryhausen. Hoy, la Ray & Diana Harryhausen Foundation me ha pedido que la retire de internet, puesto que la original también ha sido retirada y la organización tiene ahora un nuevo sitio web, www.rayharryhausen.com, centrado en sus actividades para promocionar el trabajo del genio del stop-motion y que, sorprendentemente, no dispone de apartados con la biografía ni la filmografía del Maestro, como si la había –y con gran detalle– en la anterior. Esperemos que esta importante omisión sea resuelta en breve, o que la fundación nos ofrezca pronto otra página que sustituya a la original, muy rica en contenido para aquellos que deseaban saber más sobre la vida y obra de Ray. Retiraré la versión en castellano este fin de semana, así que aprovechad para echarle un último vistazo si queréis…

miércoles, 4 de febrero de 2015

¡Desayuno con Ray Harryhausen!

Ya hace casi dos años que nuestro queridísimo Ray Harryhausen nos dejó, pero todos sabemos que su legado es imperecedero y nos acompañara siempre. Los homenajes y recuerdos a su obra y a su persona continúan, y uno de los más curiosos y originales es sin duda esta simpática taza que nos ofrece la tienda Black Mammy, escaparate virtual de las creaciones del diseñador almeriense David García. En dicha web podemos encontrar tanto tazas como camisetas que toman como motivos las más variadas fuentes de la cultura popular, pero que se inspiran muy especialmente en el cine fantástico. La taza Harryhausen cuesta 9,95 € más 3,50 de gastos de envío. ¿Qué mejor manera de desayunar recordando al maestro de la animación? ¡Yo ya tengo la mía!

Más información en: http://blackmammyshop.es/


martes, 22 de abril de 2014

Una tarde con Ray Harryhausen

Hace exactamente 20 años, se producía uno de los grandes episodios de mi vida; uno de los momentos que siempre recordaré y atesoraré: aquel viernes 22 de abril de 1994 conocía en persona a uno de mis grandes ídolos –al único de ellos con el que me he encontrado, de hecho–: Ray Harryhausen. El genio de los efectos especiales llegaba a Valencia invitado por la Filmoteca de la ciudad dentro de un ciclo titulado Ciencia-Ficción USA Años 50. Varias personas propiciaron que este inmenso acontecimiento pudiera hacerse realidad: el primero fue mi ex-compañero de universidad y gran cinéfilo Juan F., al que desde aquí envío un gran abrazo aunque hace muchos años que no le veo. Él sería quien me informara de que Ray iba a estar en la capital del Turia y de que otros amigos iban a entrevistarle. Por una vez, conseguí deshacerme de mi natural timidez, le “eché morro” y le pedí a Juan que me buscara un hueco en aquel encuentro. Las otras tres personas que iban a verse con Harryhausen eran Antonio B., Miguel Ángel P. y Carlos D. Todos ellos estaban implicados en mayor o menor medida en publicaciones sobre el 7º Arte e iban a entrevistar al cineasta estadounidense para ellas. Yo también preparaba un fanzine que, finalmente, no vería la luz como tal, pero conseguí meter cabeza en aquella cita con Ray.

En aquella época estudiaba una FP en la localidad de Torrente, a unos 10 km de Valencia. No recuerdo la hora exacta en la que se producía la entrevista, pero sí que interrumpí mis clases (que empezaban a las 3 de la tarde) para desplazarme hasta Valencia. Por entonces me encontraba sin vehículo propio debido a un accidente y a que tenía el coche en reparaciones. Hube de utilizar, pues, el transporte público para llegar la capital. Yo, a mi vez, le había informado del encuentro con Harryhausen a un amigo de mi pueblo, Jose G., con quien acordé encontrarme en la Filmoteca. Subimos a uno de los pisos después de reunirnos con el resto de compañeros y entramos en una habitación –supongo que algún tipo de oficina–. En ella, separada por una mampara de cristal y madera que formaba otro cuarto, tras una mesa de escritorio, se encontraba aquel hombre que habia conseguido cautivarnos con su magia desde nuestra infancia: Ray Harryhausen vestía una camisa verde oscura y un jersey de lana de idéntico color con adornos. Era muy alto, más de metro ochenta, y se había traído un curioso acompañante que exhibía con orgullo casi paternal: uno de los esqueletos de Jasón y los Argonautas que transportaba en un pequeño ataúd de madera. Un simpático señor sentado junto a él iba a servirnos como intérprete de la conversación, aunque todos intentamos chapurrear algo de inglés.

La entrevista finaliza. De manera accidental aparecí en la fotografía de A. Busquets.

Durante aproximadamente una hora, los cuatro intrépidos periodistas aficionados asediamos a Ray a preguntas (curiosamente, Juan no apareció aquella tarde y Jose se sintió algo cohibido y se quedó esperando en la otra habitación). El técnico de F/X las aguantó con amabilidad como seguramente había aguantado ya un montón aquella tarde. Recuerdo que intenté, durante los días anteriores, confeccionar un cuestionario original y con preguntas más atípicas, pero creo que al final, con las prisas, todos acabamos preguntándole las cuestiones más obvias sobre su carrera: por qué había rodado tanto en España, si se decidiría a volver al cine, su opinión sobre el fantástico actual… Esta entrevista múltiple –que por cuestiones de espacio no voy a reproducir aquí, pero que planeo colgar en internet en cuanto pueda– creo que sólo llegaría a aparecer en dos publicaciones finalmente: Carlos D. la publicó en 1995 en la revista barcelonesa Seqüencies nº4, que sólo tuvo difusión dentro de Cataluña. Yo lo haría en Fantplastic, un humilde fanzine dedicado al modelismo fantástico que publiqué junto con mi compañero Quique B. durante los años 1998-2005. Nuestro nº1 –que, en realidad, fue el segundo, puesto que empezamos con un nº0–, aparecido en otoño de 1998, se centró por supuesto en Ray e incluía un dossier sobre la vida y obra del cineasta, la famosa entrevista, y un suplemento sobre las figuras creadas en torno a su obra. Su tirada se limitó a 150 ejemplares que hace ya mucho tiempo que están agotados.

Mi autógrafo dedicado por Ray Harryhausen

Pero, volviendo a aquel 22 de abril de 1994, concluir el encuentro con Ray diciendo que, como él debía luego aparecer por la noche en un acto en el que era el principal protagonista, nos hizo ver que debíamos concluir la entrevista. Mis compañeros se hicieron algunas fotos con él; yo, de carácter reservado y poco amigo de las fotografías, preferí estrechar la mano de aquel genio, algo que pareció sorprenderle en un primer momento. Curiosamente acabé saliendo de refilón en una de las fotografías que sacó Antonio B. Por supuesto, también nos firmó autógrafos. Yo había intentado sacar alguna fotocopia en color de imágenes en las que apareciera él, pero no salían muy bien, de manera que finalmente opté por llevarle una en blanco y negro del famoso cíclope de Simbad y la princesa. Recuerdo que al verla dijo: “Ah, the cyclops!”

Cuando mis amigos y yo estábamos ya en la calle, en la puerta de la Filmoteca, bajó Harryhausen de camino al hotel. Antonio le preguntó si sabía ir o si le acompañábamos, pero nos dijo que no hacía falta, que estaba muy cerca.

Aquel feliz día aún no había tocado a su fin pues, como he dicho, por la noche había una conferencia de Ray acompañada de imágenes y proyecciones de su obra –incluyendo algunos de sus cuentos– y la proyección de Surgió del fondo del mar, una de las cuatro películas del genio que he podido ver en pantalla grande. A aquel evento Ray acudió –además de con su esposa Diana– con otras dos de sus creaciones: la Kalí y el mascarón de proa de El viaje fantástico de Simbad. Acabada la película, firmó infinidad de autógrafos y aún tuve ocasión de volver a hablar con él, ya que un compañero de clase al que le había comentado el evento acudió esa noche y me pidió que le preguntara a Harryhausen algo cuya respuesta me parecía –y fue– obvia: si se inspiraba en la realidad para recrear a sus animales en miniatura. Me costó un poco hacerme entender con mi limitado inglés, pero Harryhausen confirmó con un “of course”.

La charla de Harryhausen por la noche, poco antes de la proyección de
Surgió del fondo del mar (Fotografía: A. Buquets)

Así concluyó aquel feliz acontecimiento de hace ya dos décadas. El hermano de Juan F. aún tuvo la amabilidad de traernos a Jose y a mí a nuestro pueblo con su coche, ya que a aquellas horas ya era imposible encontrar transporte público.

Contacté posteriormente con Ray Harryhausen con motivo del nº11 de nuestro fanzine Fantplastic, que iba a volver a estar dedicado a él y para el que me firmó una amable dedicatoria. Por desgracia, nuestra aventura editorial acabó poco antes de que éste viera la luz y nunca se acabó aquella undécima entrega. También recuerdo que le pregunté a Ray por carta si era posible utilizar su nombre para entregar un premio de modelismo que daba nuestra revista, pero nos dijo que no debido a asuntos de copyright. Posteriormente he tenido el placer de ser autorizado a publicar la versión en castellano de su web oficial.

Hasta el último día de mi vida guardaré el maravilloso recuerdo de aquel encuentro con Ray Harryhausen, un hombre que me parece que nunca estará lo suficientemente reconocido dentro del mundo del cine y de la cultura. ¡Gracias, Ray, por ser alguien tan esencial en mi vida!

* Enlaces de interés:
-Web oficial de Ray Harryhausen
-Página de Fantplastic (en Transilvania Models podéis adquirir los números disponibles de dicho fanzine. En breve estarán para descarga gratuita los cuatro primeros números, incluyendo el especial Harryhausen).

sábado, 29 de junio de 2013

El valle de Gwangi (Homenaje a Ray Harryhausen)

(Había preparado este artículo para celebrar lo que hubiera sido el 93 cumpleaños de Ray Harryhausen hoy 29 de junio. Tras su fallecimiento el pasado mayo, se convierte, por desgracia, en un homenaje póstumo).

Dos fechas
Es jueves 25 de agosto de 1994, las 11.30 de la mañana. Mi vídeo Hitachi está ya preparado para ponerse a grabar la cinta virgen que hay en su interior. En esa época estoy realizando la prestación social sustitutoria, pero ese día me he arriesgado sin dubitación a ser amonestado por no asistir al centro al que me han destinado para poder ver la película que emite TVE. Es un título con el que esperado mucho tiempo poder volver a reencontrarme, exactamente quince años: El valle de Gwangi, dirigido por Jim O´Connolly en 1969 pero tras cuya génesis se encuentra el legendario maestro de la animación Ray Harryhausen. Curiosamente, en ese mismo 1994, unos pocos meses antes, he tenido ocasión de conocer en persona al técnico de efectos especiales del que soy admirador desde hace tanto tiempo...


Mi historia de amor cinéfilo con este largometraje y con su creador se remonta al viernes 1 de enero de 1979. Mis recuerdos de aquella primera experiencia con el trabajo de Harryhausen son algo difusos, pero la fecha es exacta porque la he podido confirmar en varias fuentes. Imaginaos a un niño de 9 años absorto ante la televisión. Juraría que el hecho acaece en casa de mis abuelos; no es algo que pueda confirmar definitivamente pero creo que así fue. La televisión me parece que era en blanco y negro, razón por la cual durante muchos años creí que Gwangi se había rodado sin color. Es posiblemente la primera vez que la emite TVE, y seguramente la primera vez que muchos españoles tenemos ocasión de ver el film, puesto que no se estrenó en cine en nuestro país en su momento.

James Franciscus y Gila Golan, encandilados con el caballito Diablo
Y allí está ese niño –por supuesto, yo– embelesado por la historia de la cinta y por las criaturas que en ella aparecen. No sólo por el propio dinosaurio que le da título, sino también por el maravilloso caballito en miniatura que interviene en ella. Durante mucho tiempo, esta simpática criatura, así como el final de la película, fue lo que más recordé de ella. Ni siquiera tenía claro su título, que creía que era algo así como “El valle de Mowgli”. Evidentemente, no creo que prestara mucha atención al nombre de Ray Harryhausen en aquella primera ocasión en que presencié, disfruté y viví una obra suya.

Han pasado dos años. He crecido un poco y ya comienzo a interesarme más por el cine, por conocer los nombres de los actores, directores, técnicos y artistas que intervienen en las películas a las que tengo acceso. Y, cuando se estrena Furia de titanes, sí que asimilo para siempre el nombre del creador de sus efectos. Poco después veo también Jasón y los Argonautas, estrenada en España con casi veinte años de retraso, y tengo el recuerdo algo más difuso pero bastante probable de acudir al cine por esas fechas a ver además Simbad y el ojo del tigre. Ray Harryhausen tiene, para siempre, un fan más de entre su inmensa legión de ellos en el mundo. A lo largo de los siguientes años iré conociendo más y más detalles y anécdotas de su carrera y conseguiré ver otras películas, y esperaré con ansia el poder volver a ver la película que me lo descubrió, ese El valle de Gwangi cuyo segundo visionado llega por fin tres lustros después del primero. ¡Ni qué decir tiene que, en estos tiempos más modernos en los que no es tan difícil hacerse con una película, la tengo en DVD y puedo revisitarla cuando quiera!

Gwangi visita Cuenca y siembra el pánico en Almería

Dinosaurios y vaqueros
El valle de Gwangi fue la culminación de un empeño de Ray Harryhausen aplazado durante largo tiempo: retomar alguna de las antiguas ideas de su mentor Willis O’Brien y llevarla a la pantalla. En 1969 Ray pudo por fin ver cumplido ese sueño, aunque por desgracia su maestro había fallecido ya siete años antes. Durante la época en que trabajaron juntos, O’Brien le había hablado a Harryhausen de un proyecto suyo para el que también había dibujado algunos bocetos. La historia versaba sobre cowboys que perseguían dinosaurios y los cazaban a lazo. Posteriormente, este argumento fue desarrollado por William Blast con la colaboración de Julian More, y resultó en una especie de mezcla entre El mundo perdido de Conan Doyle y un remake de King Kong. La historia no era especialmente original, pero, ¿a quién le importaba, si podía disfrutar durante el film de un buen montón de criaturas harryhausenianas? Se reunió un equipo técnico y artístico liderado por el director estadounidense Jim O’Connolly, con producción una vez más del infalible Charles H. Schneer y con un reparto bastante anodino en el que destacaba el apuesto James Franciscus acompañado de la actriz polaca Gila Golan, que tuvo una efímera carrera cinematográfica entre 1965 y 1969 si exceptuamos una última intervención en un film de 1984. Entre los secundarios se encontraban el veterano actor estadounidense Richard Carlson, el británico Laurence Naismith, que ya había colaborado con el tándem Schneer/Harryhausen en Jasón y los Argonautas, el uruguayo Gustavo Rojo y Freda Jackson, que volvería a aparecer en Furia de titanes. El rodaje tuvo lugar, una vez más, en ese suelo español al que tan aficionado era Ray sobre todo por lo económico de trabajar en él. Es fácil reconocer en la cinta la plaza de toros de Almería, la catedral de Cuenca y la Ciudad Encantada de la misma provincia, entre otras localizaciones.


Gwangi supervisa el guión junto a Ray Harryhausen
The Valley of Gwangi, estrenada en el verano de 1969, fue un fracaso de taquilla. El mismo Harryhausen lo achacó siempre a la mala gestión de la distribuidora del film en EE.UU., una Warner Bros que acababa de cambiar de propietarios y no sólo no promocionó la película, sino que la endorsó en programas dobles con otras cintas de inferior calidad. Muchos fans del mago del stop-motion tampoco parecen tenerla en demasiada estima e incluso la consideran un trabajo “menor” de Ray. Para mí, sin embargo, Gwangi ha sido una película esencial y decisiva en mi vida y, sin considerarla entre las mejores de Harryhausen, sí que me gusta mucho y la disfruto cada vez que la revisito, y considero que tiene grandísimas escenas de animación. El mismo Steven Spielberg rindió homenaje a una de ellas –aquella en la que Gwangi se come a un pequeño dinosaurio– en Parque Jurásico. Y es que Ray Harryhausen, aún con la más modesta de sus películas, marcó a toda una generación de directores de cine fantástico y, por ende, al género en sí. ¿Quién lo pone en duda a estas alturas?

Enlaces de interés:
Magnífico reportaje gráfico de la web alemana http://www.western-locations-spain.com con fotografías comparativas de los lugares de rodaje de El valle de Gwangi en el momento de la producción y hace pocos años: http://colossa.blogspot.com.es/2011/12/gwangi-localizaciones.html

martes, 7 de mayo de 2013

Nos deja el maestro Ray Harryhausen

Hace un momento que me he enterado y no tengo palabras... Hoy 7 de mayo de 2013 nos ha dejado, a los 92 años de edad, el maestro Ray Harryhausen. Cualquiera que haya tenido la amabilidad de seguir mi blog sabrá que era uno de mis mayores ídolos desde que, con 9 años, hace ya varias décadas, vi en televisión El valle de Gwangi. En el pasado le he dedicado varias entradas, la más importante la dividida en cuatro entregas con motivo de su 90 cumpleaños (aquí). Tuve el placer de conocerlo en persona en 1994 y ha sido siempre una gran influencia en mi vida. Siempre me ha parecido una personalidad única en el mundo del cine, un hombre irrepetible del que, afortunadamente, nos queda un rico legado.

No sé qué puedo decir sobre él que no haya dicho ya. Hoy es un día muy triste y la verdad es que poco me apetece extenderme en esta noticia una vez dejada constancia del suceso. El Fantástico pierde a uno de sus padres y paladines, amigos. Descansa en paz, Ray, y gracias por tan buenos ratos con tus maravillosas películas.

Página oficial de Ray Harryhausen: http://www.rayharryhausen.com/index.php
Versión autorizada en castellano: http://rayharryhausenblog.blogspot.com.es/

viernes, 29 de junio de 2012

¡92 cumpleaños de Ray Harryhausen!

Un año más, es un inmenso e inconmensurable placer felicitar al Maestro Ray Harryhausen por su cumpleaños, nada menos que el 92º. Pese a su avanzada edad, Ray ha estado bastante activo en los últimos meses publicando su quinto libro con Tony Dalton –la nueva versión de Fantasy Scrapbook–, completando un extenso documental de hora y media sobre su carrera titulado Ray Harryhausen: Special Effects Titan y grabando comentarios para varias de sus películas para posibles ediciones en formato doméstico. Además, el genio de la animación ya dispone de sus propias páginas Facebook y Twitter, en donde podéis estar al día de sus andanzas, conocer su historia y filmografía y mil curiosidades más (pinchad en los respectivos enlaces).

Ray y Tony Dalton con sus cinco libros en diciembre de 2011

martes, 5 de junio de 2012

Un regalo para Ray Harryhausen...

Se acerca el 92 cumpleaños de Ray Harryhausen y desde las  páginas Facebook y Twitter de la Fundación Ray & Diana Harryhausen se está intentando que Google le dedique al artista su "Google Doodle" (el logo que sale arriba del buscador https://www.google.es/) en esa señalada fecha el próximo día 29.

Os agradecería que ayudarais a hacerle este regalo a un hombre cuyo legado nunca será lo suficientemente reconocido.

Sólo debéis seguir estos sencillos pasos: 
1-Mandáis un e-mail a: proposals@google.com
2-Asunto: Harryhausen Doodle Google
3-Texto:
Dear Sirs,
I want to support the proposal of a Ray Harryhausen Google Doodle for the next June 29th (his 92 birthday). He is such an extraordinary personality in movies and art that certainly deserves such an honor.
Thanks,

(vuestro nombre)

¡Muchas gracias a todos!
http://rayharryhausenblog.blogspot.com.es/

miércoles, 29 de junio de 2011

Ray Harryhausen: Bibliografía en castellano

Hacía algún tiempo que tenía esta entrada por acabar y, aprovechando que hoy mi admiradísimo Ray Harryhausen cumple 91 años,  tengo el perfecto pretexto para terminarla por fin y publicarla. Aprovecho para informaros de que el pasado sábado por fin completé la traducción de la versión en castellano de su web, tarea para la que fui autorizado hace nueve meses y que me ha llevado algo más de tiempo del que esperaba: mil perdones y gracias por vuestra paciencia–. La tenéis en: http://rayharryhausenblog.blogspot.com/

Hasta hace apenas un año hubiera sido imposible escribir una entrada con este título: es bien cierto que han aparecido infinidad de artículos sobre Ray Harryhausen en revistas nacionales durante las últimas décadas, pero no ha sido hasta 2009 cuando se ha comercializado el primer libro español dedicado a nuestro genio de los efectos especiales. Y hace tan sólo unos meses acaba de aparecer el segundo. Ya iba siendo hora de que se reivindicara la carrera y obra de este artista sin par en nuestro país de una forma más duradera y elegante que con el efímero formato de las revistas y los fanzines.

Con todo, he de admitir que, aún teniendo conocimiento oportuno de la edición de ambos volúmenes, no tenía un marcado interés inicial en ellos porque preveía que no iban a tener una gran cantidad de material que me resultara novedoso (y así ha sido). La verdad es que, sin querer parecer presuntuoso, mis conocimientos del idioma inglés, aunque moderados, me han permitido acceder a bastantes publicaciones sobre Harryhausen –entre ellas las que él mismo y su colaborador Tony Dalton han firmado–, y uno tiene la impresión de que después de eso poco nuevo puede aprender de otros libros que difícilmente pueden ser más completos y ambiciosos. (Y, además, también por motivos económicos, debí priorizar otras obras antes que estas). Sin embargo, ambos libros han acabado en mis manos como sendos regalos y, tras su oportuna lectura, paso a reseñarlos brevemente, esperando como siempre despertar vuestro interés por ellos…

Ray Harryhausen: Creador de monstruos  (VV. AA. Maia Ediciones, 2009)
Me regaló este libro un amigo conocedor de mi devoción por el mago del stop-motion, y  lo léi el pasado otoño. Para aquellos que desconozcan el dato, entre el 27 de octubre de 2009 y el 12 de enero de 2010 tuvo lugar en la Fundación Luis Seoane de La Coruña, una exposición sobre Ray Harryhausen que bien podría ser la más importante acaecida en nuestras tierras. Contó con la colaboración y aprobación de la fundación del maestro de la animación, The Ray & Diana Harryhausen Foundation, y tuvo por ello acceso a material de primera mano como son miniaturas, bocetos e ilustraciones de la vastísima colección de Ray. El libro reseñado, que podemos entender como un complemento escrito del evento, fue publicado también por la fundación coruñense, y consiste básicamente en un compendio de artículos de varios autores cubriendo diferentes aspectos y perspectivas de la obra de nuestro animador preferido.

Dichos artículos, junto con un prólogo, cubren 95 de las 292 páginas de la publicación, estructurada claramente en tres partes. La segunda de esta es una reproducción del material que supongo formó parte de la exhibición, tanto el pictórico (fotogramas, pósters, story-boards, dibujos…) como el relativo a miniaturas, que en el libro vemos fotografiadas. La última parte consiste de nuevo en los mismos cuatro textos con que se iniciaba la obra, sólo que esta vez en gallego.

El libro comienza para mi gusto con mal pie, con el artículo “Monstruos: Informes de fatalidad” de A. Ruiz Samaniego, que considero demasiado académico, bastante forzado y fuera de lugar y que no tiene sino una relación muy indirecta con el homenajeado de la obra, el maestro Harryhausen. Más acertado resulta “El monstruo como star cinematográfica”, de Asier Mensuro, en la que se revisitan brevemente la biografía y los trabajos de Ray. Le sigue “La invención de un paisaje mítico. Ray Harryhausen y España”, de Jorge Gorostiza, para mí el más interesante y original de los textos incluidos en el volumen, que repasa las muchas visitas profesionales de Ray a nuestro país, con valiosísimas anécdotas de primera mano por parte de algunos de sus colaboradores españoles –como el habitual Gil Parrondo– y citas de periódicos nacionales refiriéndose a los rodajes de Harryhaysen y su amigo y productor Charles Schneer. El artículo “Los efectos especiales en el cine de Ray Harryhausen”, de D. Lizcano y A. Garcinuño, pone fin a la selección y, desde un punto de vista más técnico, vuelve a repasar la vida y andanzas de Ray Harryhausen, haciendo especial hincapié en sus recursos y trucos más habituales: mates, dynamation, armazones y miniaturas, etc.

Ray Harryhausen: El mago del stop-motion (Carlos Díaz Maroto, Calamar Ediciones, 2010)
El segundo y último libro que compone, de momento, la breve bibliografía harryhauseniana en castellano resulta mucho más fácil de resumir, pese a que es más largo e interesante: se trata de un bien documentado estudio de su carrera y de sus filmes, tan detallado como ameno, que se detiene a analizar a los pioneros antecesores de Ray en el arte de la animación tridimensional, sus primeros pasos como cineasta amateur, sus cortometrajes y, por fin, sus dieciséis películas profesionales, cada una con un capítulo entero para ella en el que se detallan anécdotas, se proporcionan datos y hasta, cuando es pertinente, se listan y comparan remakes, todo ello adornado con fabulosos fotogramas, pósters, croquis e imágenes de las películas y de sus protagonistas.

El libro de Carlos Díaz se cierra con sendos capítulos dedicados a la carrera post-Furia de titanes del maestro, sus proyectos inconclusos o no realizados, y hasta una breve sección que repasa la relación entre las películas y personajes de Ray y el cómic.

Estamos pues ante una obra que era necesaria en el mercado español para todos aquellos que no pueden “enfrentarse” a la lengua de Shakespeare y porque, vaya, un genio como Ray se merece tener biografías en todo el mundo y en todos los idiomas, y más así de bonitas y bien presentadas (¡me encanta la portada!).

lunes, 1 de noviembre de 2010

¡Ray Harryhausen en castellano!

Es un gran placer para mí comunicaros que, tras varios meses de conversaciones, he sido finalmente autorizado a traducir al castellano la web oficial de Ray Harryhausen (www.rayharryhausen.com) por la fundación del Maestro de los efectos especiales, The Ray & Diana Harryhausen Foundation. Dicha traducción cobrará forma en el blog http://rayharryhausenblog.blogspot.com/, del que ya podéis ver la portada principal.

Aquellos que no dominéis el inglés podréis a partir de ahora disfrutar igualmente conociendo la vida, obra y andanzas de Ray a lo largo de las próximas semanas. Os pido un poco de paciencia mientras voy dando forma a todas las secciones, y agradezco cualquier sugerencia, correción o consejo con respecto al blog.

Ni que decir tiene que, como fan de Harryhausen desde niño, este es un gran proyecto que emprendo con mucho amor e ilusión y con el que espero ayudar a difundir más la inconmensurable obra de este genio. Muchas gracias a Tony Dalton por todas las gestiones realizadas para que la idea se haya hecho realidad.

martes, 29 de junio de 2010

Ray Harryhausen: Legado

(Pincha para ver el Prólogo , la Parte I y la Parte II)

Hoy, 29 de junio, el Maestro Ray Harryhausen cumple la respetable edad de 90 años. Con esta cuarta entrega concluyo mi particular homenaje para él en un día tan señalado. A algunos os podrá haber parecido largo, pero para mí es a todas luces insuficiente para valorar debidamente una obra que creo inconmensurable. ¡Felicidades, Ray!

Ray Harryhausen se había retirado del cine en 1981 a los 61 años, después de más de cuatro décadas de esforzada labor en la que su magia había marcado a varias generaciones. No obstante, el Maestro estaba lejos de estar verdaderamente “jubilado”: en los casi treinta años que han pasado desde entonces, Ray ha hecho de todo menos quedarse en su casa y tomarse su bien merecido descanso. Durante el lapso acotado, el técnico ha vivido una segunda juventud –y una tercera, y una cuarta…– durante la que, por fortuna, ha podido ver su obra apreciada y revalorizada a lo largo de todo el mundo, ha realizado colaboraciones, conferencias y exposiciones por infinidad de países (en España ha estado muchas veces), ha escrito libros, ha intervenido en películas, ha conseguido por fin los derechos de muchas de sus creaciones para poder gestionar y aprovechar el merchandising él mismo, y no terceros, etc, etc...

También en 1992, por fin, la Academia reconoció su valía y aportación a la Historia del Cine concediéndole un Óscar honorífico (el premio Gordon E. Sawyer por sus contribuciones técnicas y los logros de toda una vida). En  2003 inauguraría también su propia estrella en el célebre Paseo de la Fama, en una ceremonia en la que le acompañaron sus eternos compinches Ray Bradbury y Forrest J. Ackermann (fotografía izq.), así como los directores Gordon Hessler y Frank Darabont y técnicos de efectos especiales del calibre de Rick Baker o Stan Wiston. La ciudad de Los Angeles también reconoció el 10 de junio de ese año como “Día de Ray Harryhausen”, simpático homenaje a uno de sus oriundos más destacables. La estrella está, curiosamente, muy cerca del Teatro Chino Grauman en donde Ray quedara deslumbrado por King Kong en su juventud.

Su importantísimo legado al cine, al arte y a la cultura en general se refleja en el enorme número de tributos que se le han rendido en diversos campos y disciplinas, algunos de los cuales repasamos a continuación…

Homenajes fílmicos
Son innumerables los homenajes que a la obra de Ray han aparecido en películas de las últimas décadas, y es que nuestro hombre es admirado e idolatrado por TODOS los más importantes cineastas del fantástico de los últimos tiempos: George Lucas, Steven Spielberg, Tim Burton, James Cameron, John Landis, Nick Park, Joe Dante, Wes Craven, Henry Selick, Sam Raimi, Guillermo del Toro o Peter Jackson son algunos de los directores de cine que se deshacen en halagos para con las películas y la persona de Harryhausen, por no mencionar a influyentes técnicos de F/X como Richard Edlund, Stan Wiston, Rick Baker, Dennis Murren o John Dykstra. Docenas de largometrajes rinden homenaje nuestro mago, y si se está un poco atento, se pueden ver fragmentos de películas de Ray en infinidad de títulos como Las chicas de la Tierra son fáciles (1988) o el remake de Godzilla (1998), aunque algunos autores han sido más originales y curiosos a la hora de rendirle tributo:

-Flesh Gordon (M. Benveniste / H. Ziehm, 1974): En esta disparatada comedia erótica del popular personaje de Raymond (y en concreto, del serial que de él se hizo en los años 30) aparece un dios al que adora el malvado Emperador Wang cuyo nombre es Nesuahyrrah… Leedlo al revés. Dicho personaje –animado por stop motion, como muchos otros en el film– remite claramente al Cíclope de Simbad y la princesa (las piernas) y a King Kong (cuando rapta a la chica y sube a lo alto de una torre).
-Espías como nosotros (John Landis, 1985): aunque Harryhausen ya había hecho de extra en algunas de sus propias películas (es el guardia del zoo en A 20 millones de millas de la Tierra), esta es su primera aparición “oficial” como actor, en una breve y disparatada escena que remite a otra similar de Un día en las carreras de los Hermanos Marx. La podéis ver aquí: http://www.youtube.com/watch?v=9Lge2_H_8IQ
-El ejército de las tinieblas (Sam Raimi, 1992): no hay que devanarse muchos los sesos para saber a qué película rinden tributo los esqueletos de la tercera parte de Posesión infernal...
-Súperdetective en Hollywood (John Landis, 1994): de nuevo es su amigo, el director John Landis, el que hace aparecer otra vez a nuestro genio en un pequeño cameo como dueño de un bar en la tercera parte de las aventuras del personaje de Eddie Murphy.
-Mars Attacks (Tim Burton, 1996): la escena en la que un platillo parte el Obelisco de Washington y empiezan a moverlo es una parodia de otra parecida de La Tierra contra los platillos volantes. Homenajes similares se pueden encontrar en infinidad de películas de invasiones y catástrofes recientes, como Independence Day (1996).
-Terminator (James Cameron, 1984): el afamado director de Avatar confiesa que de pequeño le aterraban los esqueletos de Jasón y los Argonautas, e intentó transmitir esa misma sensación de miedo y amenaza con el esqueleto del cyborg al final de la cinta.
-Parque Jurásico (Steven Spielberg, 1993): hay una escena en que los protagonistas contemplan a un pequeño dinosaurio, que de repente es brutalmente atrapado por las fauces de un triceratops. Está sacada directamente del momento en que aparece la bestia protagonista de El Valle de Gwangi.
-Mi gran amigo Joe (Ron Underwood, 1998): el primero de los largometrajes de Harryhausen fue también el primero en ser “víctima” de un remake, aún así, entretenido, aunque lógicamente el gorila estuvo animado esta vez por ordenador. En la escena de la fiesta, una simpática pareja de ancianos observa a los protagonistas, Charlize Theron y Bill Paxton. “¿A quién te recuerdan?”, le dice el señor mayor a su pareja. “A nosotros cuando éramos jóvenes.” Se trata nada menos que del mismísimo Harryhausen, acompañado por Terry Moore, la actriz del film original de 1949.
-La guerra de las galaxias: tanto George Lucas como todos los técnicos de la ILM son fans acérrimos de nuestro hombre, y así lo declaran en muchas de las entrevistas que se pueden ver en los extras de los DVDs de la saga. Téngase en cuenta que en la trilogía original todavía se utilizó profusamente el stop-motion para dar vida a criaturas como el Rancor o los taun-tauns (o a vehículos como los AT-ATs). El guiño más obvio al trabajo de Ray Harryhausen lo podemos ver en El ataque de los clones, cuando Obi-Wan se enfrenta al Acklay en la arena de Geonosis con una lanza en la mano, imitando la típica postura de los protagonistas de muchos filmes del Maestro cuando combatían al monstruo de turno. Parece ser que incluso los mismos droides de combate de la Federación de Comercio de la segunda trilogía se inspiran también en los esqueletos de Jasón y los Argonautas, aunque quizás esto sea más difícil de deducir.
-El Señor de los Anillos: Los movimientos y la animación del troll que los héroes del film combaten en Moria están claramente inspirados en los de las creaciones de Ray. Por cierto, que Peter Jackson cuenta que de pequeño se llevó una grabadora de sonido al cine y “pirateó” Simbad y la princesa, que escuchaba repetidamente en casa. El director, acompañado de Harryhausen, se entrevistó con la legendaria Fay Wray poco antes de que muriera para que interviniera en el remake de King Kong. La mítica actriz rechazó la invitación cortésmente.
-Monstruos, S.A (P. Docter/D. Silverman, 2001): el nombre del restaurante de moda de la ciudad de la película es Harryhausen´s.
-Elf (Jon Favreau, 2003): en esta comedia infantil, Ray se encargó de poner su voz a un cachorro de oso polar.
-La novia cadáver (Tim Burton, 2005): la marca del piano que toca el protagonista es… sí: Harryhausen.
-Wallace y Gromit: La maldición de las verduras (Nick Park, 2005): Nick Park, uno de los animadores más interesantes de la actualidad, optó por homenajear a Ray de igual modo que Burton en la anterior película: hizo del nombre “Harryhausen” una marca de pianos
-Alicia en el País de las Maravillas (Tim Burton, 2010): cuando la protagonista combate contra el monstruo final (el “Galimatazo” o Jabberwocky), lo hace en una escalera de caracol que remite claramente a la lucha entre Simbad y el esqueleto en Simbad y la princesa. Aunque no lo he visto confirmado, creo que la coincidencia no es casual, sabiendo de la admiración de Burton por Ray.
-Furia de titanes (Louis Leterrier, 2010): en el ameno pero quizás innecesario remake de la última película de Harryhausen, Perseo encuentra a Bubo, el búho mecánico del film original, perdido entre un montón de trastos en el armero de palacio. “¿Qué es esto?”, indaga a uno de los soldados. “Mejor no preguntes”, es la ambigua respuesta de éste.

Otros homenajes
Otros tributos a Ray han venido a través de diversos medios. Uno de los más curiosos es quizá el de la novela de su amigo y tocayo Ray Bradbury Cementerio para lunáticos (1990), ambientada en el Hollywood de los años 50 y en la que uno de los personajes es un técnico de efectos especiales llamado Roy Holdstrom. Además, la obra está dedicada a Harryhausen.

Algo similar encontramos en Dinosaur Summer de Greg Bear, de 1998, especie de continuación de El mundo perdido de Arthur C. Doyle en el que un personaje se llama Ray y aparecen los mismísimos Willis O’Brien y Merian C. Cooper.

En la televisión, hemos podido ver guiños a Ray en las series South Park, Veronica Mars (en la que aparece Harry Hamlin, Perseo en Furia de titanes), Malcolm in the Middle o Futurama, y los vídeo-juegos Crypt Killer y la saga God of War también contienen varias referencias a nuestro hombre.

La heterogénea editorial de Bluewater firmó recientemente un acuerdo con Ray para incluir en su catálogo la línea “Ray Harryhausen Presents”, en la que encontramos cómics basados directa o indirectamente en las películas del Maestro. http://www.bluewaterprod.com/

En el mundo del modelismo, por supuestísimo, la influencia de Harryhausen es enorme, y son docenas las figuras que han aparecido de sus personajes en los últimos treinta años, sobre todo en la escena del garage kit (ediciones limitadas hechas por pequeñas empresas). Ahora mismo buena parte del catálogo de Geometric Designs se inspira en las criaturas de Ray, y Monarch Models ha anunciado una figura de Simbad entre sus próximas novedades. Son sólo la punta del iceberg en un campo en el que Ray es una de las principales fuentes de inspiración. Él mismo también se ha encargado de dar forma a algunas figuras de modelismo, como el King Kong que Dark Horse Comics comercializó en 1993, y que podéis ver en la fotografía inferior.


En el campo de la action figure encontramos una amplia gama de miniaturas harryhausenianas, felizmente gestionadas por el propio Ray, por fin propietario legal de sus creaciones, entre ellas las de las marcas Furuta o X-Plus –estas últimas permiten incluso confeccionar un ajedrez–. Se trata de pequeñas figuras en PVC y prepintadas que naturalmente no exhiben la calidad de esculpido de las de modelismo ni por supuesto el apasionante desafío de tener que pintarlas, pero constituyen una buena alternativa para aquellos que no tengan la paciencia y el arte que conlleva este hobby, y son por supuesto más baratas y fáciles de localizar.


Los libros de Ray
Ray Harryhausen ya publicó el primer libro sobre su trabajo, Film Fantasy Scrapbook, allá por 1972 (editado por A.S. Barnes & Co.), y posteriormente lo actualizó en los 80 tras el estreno de Furia de titanes, pero el volumen constituye hoy en día todo un objeto de coleccionista largo tiempo descatalogado.

Por fortuna, Ray ha ofrecido muchas y variadas alternativas en los últimos años, normalmente acompañado por el escritor Tony Dalton: Ray Harryhausen: An Animated Life (Aurum Press, 2003) viene a ser como el hermano mayor de Film Fantasy Scrapbook y ofrece, lógicamente, una mayor perspectiva, al estar escrito muchos años después. En él, el Maestro repasa extensamente su carrera y nos desvela muchos de los trucos y técnicas que utilizó en sus películas, ilustrados con fotos, esquemas y dibujos de primera mano. Su éxito ha sido tal que ya ha aparecido una reedición revisada y con nueva portada.



The Art of Ray Harryhausen vuelve a estar escrito por nuestro dúo, y se centra en la concepción y creación de las criaturas de sus películas,  con especial énfasis en una faceta del Maestro que no todo el mundo conoce, y que es, sin embargo, interesantísima: sus ilustraciones. Ray se prodigó bastante en ellas a la hora de ayudarse a él mismo y a sus colaboradores a previsualizar sus secuencias, y esto lo hizo en forma de bellísimos dibujos –con una clara y declarada influencia de Gustav Doré­–. Apareció en 2005 publicado también por Aurum.

El último trabajo literario del tándem hasta la fecha (Aurum Press, 2008) ha sido A Century of Model Animation (A Century of Stop-Motion Animation en los EE.UU.), en el que ya no encontramos exclusivamente el trabajo de Ray, sino en el de muchos otros animadores del cine que le precedieron o siguieron.

Hace tan sólo tres días apareció la edición especial limitada Ray Harryhausen – A Life in Pictures, recopilación de Tony Dalton –suponemos que de los libros anteriores– como parte de las actividades para celebrar el 90 cumpleaños de Ray y cuyas ventas estarán destinadas a la restauración de algunos de sus modelos y a la preservación de su obra en general. Ray espera reeditar también de nuevo su primer libro, que ahora pasará a llamarse Ray Harryhausen´s Film Fantasy Scrapbook en otoño del próximo año.

Por último, mencionaremos la publicación de Ray Harryhausen – Master of the Majicks (Archive Editions, 2008), completísima biografía del Maestro obra de Mike Hankin (con la colaboración del propio Harryhausen) que constará de tres volúmenes, y que curiosamente se ha comenzado con el segundo, coincidiendo con el momento en que el técnico empieza su primer largometraje, El gran gorila y The Dinosaur Films of Ray Harryhausen (McFarland & Company, 2004), en el que el autor Roy P. Webber se centra, obviamente, en las películas de Ray en las que aparecen los temibles lagartos prehistóricos, con especial énfasis en algunos de sus primeros experimentos con ellos y proyectos inéditos.

Animando de nuevo
No hemos sido pocos los que hemos anhelado que Harryhausen volviera a hacer películas y, aunque el Maestro tiene claro que no encajaría en la forma de rodarlas de la actualidad, en una reciente ocasión nos ha concedido el deseo de animar de nuevo a algunas criaturas: The Tortoise and the Hare (La tortuga y la liebre), cortometraje que comenzó en 1952  como parte de los cuentos de la serie Fairy Tales y que quedó incluso. En el año 2000, dos animadores norteamericanos, Mark Caballero y Seamus Walsh, propusieron a Ray terminarlo, y tuvieron la suerte de que el Maestro se interesó. Por fortuna la figura original de la liebre estaba casi perfecta, y Ray volvió a esculpir el cuerpo de la tortuga, que se había perdido. Se retocaron ambos personajes, e incluso un especialista les arregló la ropa con tejido antiguo. Las escenas originales también se conservaban, y todo se rodó para que encajaran con ellas. ¡El mismo Ray se animó a realizar algunas tomas!

El proceso duró casi dos años, se utilizó la misma cámara de 16 mm que Ray usó en los 50, y se recrearon los fondos basándose en los que se veían en las escenas conservadas. Se intentó ser lo más fiel posible a la idea y a la estética de las Fairy Tales, y sólo se utilizó la edición digital para que no se notara el cambio entre las escenas antiguas (una tercera parte del film) y las nuevas.  Por fin, en 2002, cincuenta años después de que se empezara, el cuento veía la luz… (Más detalles en: http://www.screen-novelties.com/tnh/index.html )

La otra implicación del técnico con trabajos actuales ha sido menos directa, y se trata de Ray Harryhausen Presents: The Pit and the Pendulum, cortometraje de animación de Marc Lougee que adapta la historia de Poe para el que Harryhausen se reservó las labores de productor (http://www.thepitandthependulumshortfilm.com/). También participó en el documental de la BBC de 1999 Caminando entre dinosaurios.

Una colaboración muy original
Sin lugar a dudas uno de los encargos más originales que el incasable Ray ha realizado estando “retirado” ha sido diseñar la estatua del explorador Livingstone siendo atacado por leones que se puede encontrar en el David Livingstone Centre en Blantyre, Escocia, en 2004, así como supervisar su fundición. El personaje del mítico explorador tiene un significado especial para él, y es que era el bisabuelo de su esposa Diana. Todo queda en familia.

Harryhausen en digital (DVDs y Blu-Ray)
Por fortuna prácticamente toda la filmografía de nuestro hombre puede encontrarse hoy en día en DVD y ya hay varios títulos en Blu-Ray (¿Harryhausen?), en excelentes ediciones remasterizadas, limpiadas y con interesantes extras y complementos (una incluso regala una figura del Ymir), así que no hay excusa para no tenerla. Hasta los cuentos de Mother Goose Stories y las Fairy Tales han aparecido en Ray Harryhausen: The Early Years Collection. La única película de Ray que parece que nunca podremos ver al completo es The Animal World, ya que, por lo visto, intervinieron en ella un sinfín de técnicos y cada uno posee los derechos de su parte correspondiente. Por fortuna, el fragmento que corresponde a Ray y a Willis O´Brien está incluido en la edición americana en DVD de The Black Scorpion (Edward Ludwig, 1957), film que incluía efectos especiales del propio O´Brien.

(Recientemente ha aparecido el pack de Suevia Films “Cine Fantástico y Ciencia Ficción”, que incluye siete de las películas de Ray, además de otros trece interesantes títulos. La edición está limitada a 1000 unidades, lleva un libreto y una camiseta, y se vende a unos 80 euros.)


Como veis, Ray Harryhausen sigue muy, pero que muy activo a día de hoy, engrandeciendo la tremenda herencia que nos ha hecho a la humanidad. Ahora mismo están en marcha varias actividades para celebrar su 90 cumpleaños, que incluyen una exposición en el London Film Museum que seguirá abierta un año entero (Ray Harryhausen – Myths and Legends), mientras que el Stiftung Deutche Kinematheke (el Museo del Cine de Berlín) tiene desde hace años una exhibición permanente con muchos de los modelos de Ray (originales o reconstruidos). También está totalmente implicado en su propia organización, The Ray and Diana Harryhausen Foundation, cuyo propósito principal es preservar y difundir el legado y la obra de Ray y proteger sus derechos, y que el matrimonio gestiona con la ayuda de su hija. Con el beneplácito de los Dioses del Olimpo, el genio del stop-motion aún nos dará muchas alegrías.

¡FELICIDADES, RAY, Y QUE CUMPLAS MUCHOS MÁS!

-Web oficial de Ray: www.rayharryhausen.com 
-Documental de Canal Manía (2005): Parte 1 y Parte 2


jueves, 24 de junio de 2010

Ray Harryhausen: Corpus (II)

(Pincha para ver el Prólogo y la Parte I)

El siguiente trabajo de Ray (en 1964) parte de otro de los grandes de la ciencia ficción escrita, H.G. Wells, y adapta la novela Los primeros hombres en la luna –aunque en España el film se tituló La gran sorpresa–. Se trata de una divertida aventura en la que por una vez dejamos los mundos de épocas remotas más habituales en Harryhausen para participar en un viaje espacial en el que encontraremos selenitas, orugas de tamaño desmesurado, y una peculiar esfera voladora que hace las veces de vehículo lunar.

En 1966 las dos grandes “Hs” del cine fantástico unen sus fuerzas: nuestro hombre, y la Hammer Films, que para su película nº100 echa la casa por la ventana y decide abandonar sus habituales y lóbregos castillos para producir Hace un millón de años, una película prácticamente rodada en exteriores (Canarias) en la que dos clanes de hombres prehistóricos se enfrentan no sólo entre ellos, sino también con la temible fauna local y con terribles cataclismos. Ray sacrificó de buena gana sus conocimientos en Paleontología para poder unir temporalmente a seres humanos y dinosaurios en un buen número de secuencias de luchas entre unos y otros, y así, alosaurios, triceratops y pterodáctilos hubieron de conquistar el favor del público y rivalizar con la belleza y la exuberancia de Raquel Welch y Martine Beswick. El éxito del film hizo resurgir el interés por las aventuras prehistóricas y, durante los siguientes años, le seguirían títulos tan sugerentes como Cuando los dinosaurios dominaban la Tierra, Criaturas olvidadas del mundo, etc, etc.

Willis O´Brien había fallecido en 1962, mientras Ray estaba rodando Jasón y los Argonautas, y cuando este volvió a casa le entristeció mucho no haber podido despedirse de su amigo debidamente. Quizá como una deuda pendiente –y porque siempre había querido rodar alguna de las ideas de O´Brien que no se habían llevado a la pantalla, como la curiosa War Eagles–, a finales de los 60 Harryhausen retomó un viejo argumento de su maestro en el que unos vaqueros se enfrentaban a lazo a dinosaurios. La película acabó siendo El valle de Gwangi, en la que los componentes de un circo norteamericano descubrían un remoto paraje en México –en realidad, Cuenca– en el que, como en El mundo perdido de Arthur Conan Doyle, sobrevivían todavía especies prehistóricas. El grupo se obsesionaba con capturar vivo a un feroz alosaurio –Gwangi– y exponerlo en su espectáculo. En realidad era otra vuelta de tuerca a la vieja idea de King Kong y la película no funcionó muy bien en taquilla, parece ser que sobre todo por el desinterés en promocionarla por parte de Warner Bros. La cinta marcaría años después, sin embargo, la vida de cierto niño que ahora mismo está escribiendo este homenaje...


Las películas de Ray Harryhausen, como se ha visto, tuvieron una suerte dispar en taquilla: algunas fueron grandes éxitos, mientras otras pasaron ignoradas. La siguiente que Ray rodaría, en 1974, iba a ser una de sus más populares y provechosas, y volvía a retomar al antiguo héroe que ya en 1958 había protagonizado uno de los principales títulos de la filmografía de nuestro hombre: Simbad el marino surcaba de nuevo los mares en El viaje fantástico de Simbad. El argumento era de nuevo muy parecido al de muchas otras películas de Ray (¡mejor!), pero el catálogo de bestias amenazantes  era uno de los mejores de la obra harryhauseniana: los homúnculos, el mascarón de proa viviente o los protagonistas de dos escenas impagables: la estatua de la diosa Kali que se enfrentaba al grupo de Simbad, y la mítica lucha final entre el cíclope-centauro y el grifo (el combate entre criaturas se había convertido en clásico en casi todas las películas de Ray desde que el Ymir se enfrentara a un elefante en A 20 millones…). El propio Simbad, por cierto, había dejado de llevar el impecable tupé y el rostro afeitado de Kerwin Mathews (protagonista de Simbad y la princesa) para encarnarse en las formas de un más atlético, aguerrido y barbudo John Phillip Law, a quien acompañaba todo un icono erótico del fantástico como era Caroline Munro en el esplendor de su belleza. La cinta la dirigió además un clásico del género, Gordon Hessler.

Harryhausen y Schneer no se complicaron mucho para decidir cuál sería su próximo film: Simbad tendría una trilogía, y así, en 1977 estrenaron Simbad y el ojo del tigre que, a pesar de contar con un mayor presupuesto, no proporcionó las rentas de su antecesora, aunque tuvo un éxito destacable. El marino oriental adquiría en esta tercera parte un nuevo rostro: Patrick Wayne, el hijo del mítico John Wayne, aportaría su apuesto físico al personaje, secundado por una joven Jane Seymour y por otra hija de actor famoso, Taryn Power, cuyo padre era, por supuesto, Tyrone Power.

Pero hablemos de los “verdaderos” protagonistas del film (ja, ja…): los siempre encantadores personajillos de Harryhausen, que en este nuevo trabajo hicieron incesante aparición y fueron numerosos: tres diablillos invocados por la malvada hechicera de turno, una morsa y un avispón gigantes, un simpático mandril (animado, puesto que no se puede domesticar a estos simios), Minatón, el minotauro de latón, el impagable cavernícola Trog, y el dientes de sable que guarda el tesoro final, y que no está quizás  entre las mejores creaciones de nuestro ídolo, posiblemente por problemas de tiempo. Precisamente por esto último, Ray aceptaría por primera vez que alguien le ayudara con las miniaturas del proyecto: Janet Stevens y Tony McVey tuvieron el honor de esculpir algunas ellas para el film.

Por cierto, mucho antes que Spielberg en Indiana Jones y la Última Cruzada, Ray ya había decidido utilizar la centenaria ciudad de Petra como localización exótica y fantástica, aunque tuvo el buen gusto de disimularla un poco mejor que el director norteamericano por medio de fondos mate.


En 1981 Ray nos propone su último viaje a lugares remotos: recurriendo de nuevo a la siempre rica mitología griega, y en concreto a la historia de Perseo y Medusa, da forma a Furia de titanes, dirigida por Desmond Davis e interpretada por los prácticamente desconocidos Harry Hamlin y Judi Bowker, a los que apoyan un destacable elenco de secundarios que se llevó buena parte del presupuesto (16 millones de dólares, más que todas las anteriores películas de Ray juntas) y que encabezaban veteranos de la talla de Laurence Olivier, Claire Bloom o Burgess Meredith.

El catálogo de “hijos” de Ray fue notable, aunque sin duda los más destacable son los que aparecen en la magnífica secuencia de la Isla de los Muertos, guardada por el temible Dioskilos, el lobo de dos cabezas, y por la mortal Medusa, magistral momento de la película. No hay que olvidar tampoco la aparición de otras creaciones de Harryhausen como Pegaso, el caballo alado, los escorpiones y el buitre descomunales, el simpático búho mecánico Bubo, el malvado Calibos o el espantoso Kraken. Además, aparecen otros seres terroríficos representados por actores o por otros medios, como las Greas, el barquero Caronte o de nuevo Calibos, que en ocasiones es interpretado por Neil McArthy, espléndidamente maquillado por Colin Arthur.

El último largometraje de Ray Harryhausen fue recibido por los críticos contradictoriamente: mientras a algunos les gustó y alabaron el esforzado trabajo de Ray y sus colaboradores (Jim Danforth, Janet Stevens y Steve Archer –de nuevo el tiempo obligó al Maestro a buscar ayuda–), otros lo encontraron anticuado. Ciertamente, La guerra de las galaxias de George Lucas –irónicamente, un admirador de Harryhausen– había marcado un antes y un después en el cine fantástico y el modo de concebir y crear efectos especiales empezaba a cambiar. Tan sólo cuatro años después, la ILM introduciría el primer personaje creado por CGI en El secreto de la pirámide.

Después de considerar varios proyectos, principalmente la también mitológica Force of the Trojans y una nueva aventura de Simbad que le llevaría nada menos que a Marte –a lo largo de su carrera, Ray también barajó muchas ideas que acabarían llevándose a la pantalla como La guerra de los mundosEl alimento de los dioses, Conan, El Hobbit, El Señor de los Anillos, El Baron de Munchausen, Beowulf, etc, etc–, nuestro animador favorito decidió que había llegado el momento de retirarse del cine. Esto no iba a significar, precisamente, el final de su leyenda, como veremos en la próxima entrega

Las películas de Ray Harryhausen
1949- El gran gorila (Mighty Joe Young, Ernest B. Schoedsack)
1953- El monstruo de tiempos remotos (The Beast From 20.000 Fathoms, Bert I. Gordon)
1955- Surgió del fondo del mar (It Came From Beneath the Sea, Robert Gordon)
1956- The Animal World (Irwin Allen)
1956- La Tierra contra los platillos volantes (Earth vs. the Flying Saucers, Fred F. Sears)
1957- A 20 millones de millas de la Tierra (20 Millions Miles to Earth, Nathan Juran)
1958- Simbad y la princesa (The 7th Voyage of Sinbad, Nathan Juran)
1960- Los viajes de Gulliver (The Three Worlds of Gulliver, Jack Sher)
1961- La isla misteriosa (Mysterious Island, Cy Endfield)
1963- Jasón y los Argonautas (Jason and the Argonauts, Don Chaffey)
1964- La gran sorpresa (First Men in the Moon, Nathan Juran)
1966- Hace un millón de años (One Million Years B.C., Don Chaffey)
1969- El valle de Gwangi (The Valley of Gwangi, Jim O´Connolly)
1974- El viaje fantástico de Simbad (The Golden Voyage of Sinbad, Gordon Hessler)
1977- Simbad y el Ojo del Tigre (Sinbad and the Eye of the Tiger, Sam Wanamaker)
1981- Furia de titanes (Clash of the Titans, Desmond Davis)