"Un hombre que limita sus intereses limita su vida" (Vincent Price)
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sábado, 18 de noviembre de 2017

Reedición doméstica de "El profesional"

Reedición de Divisa
Pequeña decepción con la reedición en DVD/Blu-Ray de El profesional (Léon), de Luc Besson por parte de Divisa: al contrario de lo que habían informado erróneamente algunas webs, no se trata de la versión original para cines de 109 minutos, sino de la versión extendida comercializada posteriormente de 133 minutos. Ya había visto este montaje y creo que no añade interés a la película; muy al contrario, le quita totalmente cualquier misterio o ambigüedad que pudiera haber en la relación entre los dos personajes principales, Mathilda y Léon, con lo que para mí pierde bastante gracia. Casi siempre prefiero todo aquello que se sugiere y deja escoger al espectador antes que lo que se expone de manera claramente explícita, y no soy tampoco muy amigo de todas estas versiones extendidas y nuevos “montajes del director” que no buscan sino revender un producto limpiándole un poco la cara y actualizándolo para nuevas generaciones. Visto lo visto, y puesto que ya había encargado la película creyendo que sería la original, he preferido finalmente cambiarla por la edición de la FNAC, que por el mismo precio te da el DVD y el Blu-Ray. En realidad ya tenía la versión estrenada en cines en un DVD editado en 2003 por Buena Vista Home Entertainment que compré de segunda mano, pero me hubiera gustado tenerla también en Blu-Ray. No soy muy dado a este último formato doméstico, pero hago excepciones con algunas películas.

Las dos versiones que poseo: DVD de Buena Vista y DVD+Blu-Ray de FNAC/Divisa

El profesional se ha convertido con el tiempo en un largometraje muy especial para mí. Ya me gustó bastante cuando lo vi de estreno en 1995 en el desaparecido Cine Marvi de mi ciudad. La principal razón de verlo entonces era la presencia de un actor que me fascinaba por aquella época (y sigue haciéndolo en ocasiones): Gary Oldman. Pero la cinta de Luc Besson me reservaba una agradable sorpresa: como tantos otros, salí del cine prendado del personaje de aquella chiquilla descarada que fumaba y quería ser asesina a sueldo; Natalie Portman me había atrapado de por vida. Seguí sus trabajos –al principio pausados y discretos– año tras año, primero con simple curiosidad, después ya con creciente interés, hasta que acabé totalmente embelesado por la actriz, mi favorita en el panorama cinematográfico actual hoy en día y desde hace mucho tiempo. Por eso, volver a ver su bautismo de fuego profesional a posteriori se convierte en una experiencia todavía más entrañable.

Durante algún tiempo se especuló con una continuación de la cinta con Mathilda ya adulta; algunas fuentes confirmaban que la propia Natalie estaba interesada en interpretarla, mientras que en otras entrevistas la actriz aseguraba que le encantaría volver a trabajar con el director francés, pero que no quería protagonizar dicha secuela. En cualquier caso, el proyecto de una continuación de El profesional, parece ser que por problemas de derechos, acabó reconvertido en Colombiana (Olivier Megaton, 2011), en donde Zoe Saldana interpreta un personaje que claramente es una Mathilda poco disimulada. Lástima que no pudiera ser como Besson lo había concebido inicialmente, con la actriz del film original

La filmografía posterior de este director no ha logrado captar mi interés; muy al contrario, me parece en general bastante mediocre, pero esta obra suya de hace ya veintisiete años siempre tendrá un lugar de honor en mi filmoteca. ¿Cómo olvidar que me descubrió a un tesoro de mujer?

La reciente reedición estadounidense de la película, con extras, versiones original y extendida y libreto. ¿Por qué no nos llegan estas cosas aquí?

miércoles, 27 de septiembre de 2017

Annihilation: Natalie vuelve al fantástico

Knight of Cups, A Tale of Love and Darkness, Planetarium y Song to Song. No una, ni dos, ni tres: cuatro han sido las películas protagonizadas por Natalie Portman estrenadas en los dos últimos años que los fans nos hemos quedado esperando que llegaran a este nuestro culturalmente subdesarrollado país. Han llegado a naciones que supondríamos menos avanzadas que la nuestra o mucho más pequeñas y recónditas, pero no a España (exceptuando el breve estreno de la segunda cinta citada en un festival catalán). Por no llegar, no lo han hecho ni en formato doméstico, porque un servidor hubiera estado atento para hacerse al menos con el DVD de rigor, pero ni eso.

La explicación me parece obvia: cada vez se estrenan menos películas aquí. Las desacertadas decisiones de nuestros gobernantes para con el cine (como subir el IVA cultural) han hecho mucho daño a las salas de proyección y a la distribución fílmica. Quizá por eso, en los últimos tiempos básicamente sólo se estrenan películas muy comerciales, quedando relegada cualquier cinta que se aleje del cliché hollywoodiense a circuitos muy modestos y no siempre accesibles. Natalie, en sus últimos años, ha apostado por un cine más personal, alejándose del gran espectáculo popular que en otras ocasiones ha alternado con películas más “serias”, y así, por estos lares no hemos podido ver ni sus dos trabajos con Terrence Malick, ni la película que ella dirigió, ni el largometraje que realizó en Francia con Rebecca Zlotowski. Solamente La venganza de Jane y Jackie han alcanzado los cines españoles en 2016 y 2017 respectivamente, y, de nuevo, ha sido de forma muy discreta, limitándose básicamente su proyección a las capitales.

Por suerte, y por fin, en estas últimas semanas hemos tenido confirmación de que el próximo 23 de febrero, y coincidiendo con el estreno mundial, tendremos en los cines patrios el nuevo trabajo de nuestra israelí favorita: Annihilation de Alex Garland, muy de moda ahora tras su primera película hace cuatro años, Ex_Machina. El director vuelve a reincidir en el género que le hizo saltar a la fama, la ciencia ficción, adaptando una novela de Jeff VanderMeer que personalmente desconozco. El largometraje también supone el regreso de Natalie Portman al fantástico, un género del que ha sido habitual en otras épocas, antes de centrarse más en el drama, y en el cual para mí ha interpretado uno de sus grandes papeles, el que hizo en V de Vendetta.

Por otro lado, otra buena noticia sobre la actriz, pues en octubre se reedita en DVD y BluRay su primera película, aquella en la que, siendo una muchachita, ya nos robó el corazón: León, el profesional. ¡A ver si dura la racha y podemos disfrutar más de ella! De momento, tenemos ya disponible el tráiler de Annihilation:


sábado, 25 de febrero de 2017

Jackie

Desde que se anunció esta película de Pablo Larraín centrada en las vivencias de Jacqueline Kennedy en los días inmediatamente posteriores al asesinato de su marido, el presidente estadounidense John F. Kennedy, y que Natalie Portman, la niña de mis ojos del cine actual, iba a interpretar a la mencionada Primera Dama, ya tenía clara cuál iba a ser mi opinión. El visionado de la cinta no ha conseguido cambiarla. No voy a negar que no simpatizo con reyes, reinas, presidentes, presidentas, ni dictadores o tiranos de diferente calaña y entidad, por lo que, a priori, es difícil que un film sobre ellos me vaya a llamar la atención o vaya a lograr mi admiración o mi respeto por estos personajes que considero aprovechados y abusadores casi sin distinción. Los Kennedy tampoco tienen mis simpatías, ni a pesar de la tragedia que les ocurrió. Es pues únicamente por la presencia de su intérprete principal que accedo a ver Jackie, y de ella salgo más o menos como había entrado: encandilado de su actriz y de su buen hacer, y sin ver ni saber cómo podría interesarme por el personaje que interpreta, una persona que vivió siempre en la abundancia y rodeada de un poder que me parece reprochable. La cinta me deja bastante indiferente, aun reconociendo sus méritos artísticos y técnicos y el tremendo talento de sus artífices y participantes (especial mención para el recién fallecido John Hurt), incluso me parece un poco morbosa al tomar como punto de partida el famoso magnicidio de Dallas. Entiendo que puede ser muy del gusto del público estadounidense, que parece en su mayoría bastante encandilado con este tipo de personajes presidenciales a los que casi invariablemente rinde culto. Por unas cosas y por otras, no es de extrañar que el largometraje haya acaparado bastantes distinciones durante lo que va de año: nominaciones a los Globos de Oro, a los BAFTA y, por supuesto, a los Oscars, a los que mi actriz favorita está nominada por tercera vez.

Como siempre, lamentar que, con todas las películas que Natalie tiene recién estrenadas en otros países o a punto de estrenarse y ya con fecha (al menos media docena), a esta España culturalmente desarrapada no se vean trazas de que llegue ninguna de ellas. Me cuesta entenderlo y ya no sé si vale la pena seguir devanándose los sesos en busca de una explicación al respecto de la política cinematográfica nacional.

viernes, 29 de enero de 2016

Estreno estadounidense de Jane Got A Gun

Hoy se estrena en EE.UU. Jane Got A Gun de Gavin O´Connor y tan sólo dos días antes lo hizo en Francia. Los actores principales, Natalie Portman y Joel Edgerton, asistieron a las premieres en ambos países. Parece que por fin queda roto el maleficio de esta película de difícil gestación que se rodó hace ya casi tres años y ha estado desde entonces en un insidioso limbo tras pasar por más avatares de los que es posible rastrear y que incluyen el abandono de su primera directora antes de comenzar el rodaje, varios cambios en el reparto, el cierre de su distribuidora e innumerables posposiciones de su fecha de estreno, la última de las cuales iba a ser en París poco después de los trágicos atentados del pasado noviembre.

Esperemos que este estreno en países culturalmente punteros y la promoción que al fin está recibiendo el largometraje anime a los hipotéticos responsables de su posible distribución en España a ofrecernos la oportuna edición nacional, a pesar de que, por el momento, no parece haber noticia de tal cosa. La cinta se estrenó en Alemania a finales de diciembre y países como Rusia, Grecia, Reino Unido y hasta Filipinas tienen ya fecha de estreno durante los próximos meses, aunque en esta nuestra vieja y culturalmente tercermundista piel de toro no hay indicios de que este western vaya a aparecer por las salas cinematográficas.

Como ya he reiterado hasta la saciedad, Jane Got A Gun es una de las películas que más he ansiado poder ver en los últimos tiempos, en parte por lo mucho que me gusta su género, más aún porque me supone la ocasión de reencontrarme en la pantalla grande con mi actriz favorita del cine actual, a la que llevo más de dos años sin ver en nuevos trabajos. Vamos a ser un poco ingenuos y pensar que el film llegará a nuestros cines antes de que las odiosas descargas internáuticas imposibiliten su comercialización en dichos locales….

La odisea de Jane Got A Gun
-Mayo de 2012: Se anuncia el rodaje del film bajo la batuta de la directora Lynne Ramsay y protagonizado por Natalie Portman, Michael Fassbender y Joel Edgerton.
-11 de marzo de 2013: Michael Fassbender choca con Lynne Ramsay (o le coinciden rodajes, según otras versiones) y abandona el Proyecto. Joel Edgerton, que en principio iba a ser el villano, asume su papel y Jude Law hereda el del villano que en principio iba a interpretar Edgerton.
-19 de marzo de 2013: Por diferencias con el productor, Lynne Ramsay abandona el proyecto y no aparece el primer día de rodaje. El director de fotografía Darius Khondji deja la película en solidaridad con Ramsay. Jude Law abandona también el film al dejarlo la directora. Es sustituido por Bradley Cooper.
-1 de mayo de 2013: Debido a los retrasos, Cooper debe dejar la película por conflictos con otro rodaje.
-6 de mayo: Ewan MacGregor es contratado para ocupar el puesto de Cooper.
-29 de agosto de 2014: El estreno previsto para esta fecha se pospone al próximo 20 de febrero.
-20  de febrero de 2015: Se vuelve a posponer el estreno hasta septiembre.
-Julio de 2015: Relavity Media quiebra y pierde los derechos de distribución de la película.
-4 de septiembre de 2015: Tercera posposición del estreno al 25 de noviembre.
-16 de noviembre de 2015: Debido a los atentados de París, la premier del film y su estreno general nueve días más tarde se retrasan hasta enero
-31 de diciembre: Alemania es el primer país que estrena Jane Got A Gun
-24 de enero 2016: premiere del film en Francia, con estreno general tres días más tarde.
-27 de enero 2016: premiere del film en EE.UU., con estreno general dos días más tarde.

(Post scríptum: hoy 2 de febrero ha sido anunciado el estreno español del film: 15 de julio de 2016. Crucemos los dedos...)
(Post scríptum 2: continuando con la tradición del film de variar sus fechas de estreno, a 1 de marzo se anuncia ahora el español para el 6 de mayo de 2016)

martes, 6 de octubre de 2015

Póster francés de Jane Got A Gun

Si no fuera porque no soy supersticioso, se diría de esta película que está más que maldita. A todos los avatares sucedidos incluso antes del rodaje –cambio de director y de actores–, hay que sumar los posteriores problemas de su productora –que ha abandonado el negocio– y nada menos que tres fechas de estreno anunciadas y pospuestas: septiembre de 2014, febrero de 2015 y septiembre del mismo año. Pero parece que por fin se estrena Jane Got A Gun casi tres años después de su filmación, y lo hace, curiosamente, en Europa antes que en su país de origen, EE.UU. De momento están anunciados los estrenos francés, griego y británico para el próximo mes, mientras que el estadounidense tendrá lugar en febrero del año que viene. Hasta ahora, ni una palabra sobre su deseable llegada a los cines de nuestro país. Quiero pecar de ingenuo y creer que ese momento llegará en una fecha cercana, antes de que las descargas internáuticas acaben con toda posibilidad de comercializar la película de Gavin O´Connor en salas de proyección. Lo que sí ha aparecido esta semana es el póster francés del film, una pequeña alegría en este desértico panorama que es la fimografía de Natalie Portman en los últimos años. Porque sí, sabemos que la actriz  está rodando Planetarium y que Knight of Cups y A Tale of Love and Darkness se han estrenado ya en varios festivales y están empezando a llegar a algunos países, pero a esta España culturalmente pobre y retrasada no parece haber trazas de que vayan a llegar todos estos trabajos de la israelita. Y uno se desespera por razones más que sobradas, no sólo por la añoranza de Natalie, sino por la tristísima situación del cine en esta nación en que me ha tocado residir. Aún tengo, no obstante, ganas e ilusión por ver este western y esperanza de que no me defraude pese a lo que parecen predecir todos los infortunios de su producción.

martes, 6 de enero de 2015

Jane tiene un arma... y Natalie cuatro películas por estrenar

Debido a mi devoción por la actriz, las películas que estrena Natalie Portman son siempre objetivo cinematográfico prioritario para mí. Todos los años permanezco atento a sus nuevos trabajos, que casi siempre –y con alguna notable excepción– suelo disfrutar en mayor o menor medida aunque sólo sea por lo subyugadora que me resulta la presencia de esta mujer. Pero, después de un colmado año –el  2011– en el que se estrenaron en nuestro país nada menos que cinco largometrajes suyos, han transcurrido tres más durante los cuales la estrella israelita apenas ha aparecido por las pantallas de las salas de cine. En 2013 se estrenó la mediocre Thor: El mundo oscuro, su único papel protagonista en todo ese lapso. Mientras tanto, nada menos que cuatro de sus trabajos parecen demorarse eternamente: Knights of Cup y Lawless (a la que parece que se le dará otro título), sus dos colaboraciones con el director Terrence Malick, llevan dos años en posproducción. El estreno del western Jane Got A Gun, de accidentadísimo rodaje, se ha pospuesto ya dos veces: de verano de 2014 a febrero de 2015, y ahora a septiembre. Además, Natalie tiene también pendiente la premier de su primer largo como directora, A Tale of Love and Darkness que, junto con los otros títulos, y de no haber más retrasos, debería llegar a los cines en el presente año.

Hoy por fin han aparecido imágenes en internet de Jane Got A Gun, probablemente la película de todas las enumeradas que más ganas tengo de ver, y no sólo por su actriz protagonista, sino por lo mucho que me gusta el género en el que está enclavado el film y las escasas ocasiones en las que los directores actuales recurren a él en los últimos tiempos. El reparto y lo poco que sé de su argumento (parece una variante de Solo ante el peligro) me resultan muy apetecibles, y realmente espero que este otoño la película no sólo llegue a las pantallas de EE.UU., sino también a las del resto del mundo simultáneamente.







domingo, 14 de septiembre de 2014

¡20 años con Natalie!

Natalie Portman, 1994-2014: de joven promesa a actriz consagrada
Hace 20 años por estas fechas, exactamente un 14 de septiembre, los ciudadanos franceses eran los primeros en todo el mundo que tenían la oportunidad de asistir al estreno del quinto largometraje de su compatriota Luc Besson, León, que a España llegaría en abril de 1995 con el doble título de El profesional (León). Se trataba de un thriller de producción autóctona, aunque rodado en Nueva York y ya con esa clara influencia del cine comercial estadounidense que a partir de entonces iba a ser indeslindable de la figura su artífice. Junto a veteranos como Jean Reno, Gary Oldman y Danny Aiello, aparecía una menuda jovencita de doce años llamada Natalie Portman que era nueva en la profesión, pero que aún así consiguió encandilar a los espectadores de medio mundo con su papel de Mathilda, una niña que pierde a sus padres a manos de unos mafiosos, es acogida a la fuerza por un asesino a sueldo tan frío y eficaz en su trabajo como ingenuo en la vida real, y que no tiene mayor deseo que seguir los pasos profesionales de su nuevo amigo y vengar así la muerte de su hermanito…

Aquella chiquilla podría haber sido, como se dice en el mundo de la música, una one-hit wonder (“estrella de un solo éxito”), o haber dado unos pocos pasos en la industria del cine con mayor o menor acierto y acabar como otros niños descarrilados como su amigo Macaulay Culkin, pero no fue así: veinte años después, se ha convertido en una de las actrices más populares del cine actual, poseedora de un premio Oscar, gestora de una carrera variopinta y en general loable y acertada, y que hasta ha hecho sus pinitos como directora. Para el que esto escribe, Natalie no es sólo una mujer bellísima sino también muy inteligente que ha sabido avanzar en su carrera con pasos decididos y firmes, sin dejarse atrapar por Hollywood ni quedar encasillada en un eterno papel, alternando películas comerciales para todos los públicos con proyectos más personales destinados a un espectador más selectivo. A nadie le extrañe, pues, que me tenga totalmente cautivado. Luc Besson acertó de lleno al apostar por aquella adolescente hace ya dos décadas…

Natalie Portman: mi selección
He querido celebrar este aniversario seleccionando –con dificultad– un top ten de las que probablemente sean mis diez películas favoritas de Natalie Portman. Las enumero en orden cronológico, no necesariamente de preferencia.

El profesional (Léon) (Luc Besson, 1994)
La película que ha servido para motivar este homenaje. No fue su actriz protagonista (a la que ni yo ni nadie conocíamos entonces) lo que me motivó a ir a verla hace muchos años al desaparecido Cine Marvi de Sagunto, sino la presencia de mi admirado Gary Oldman. Fue imposible no quedarse prendado de aquella niña pizpireta y respondona, aunque, ¿quién habría adivinado que aquel embeleso duraría décadas?

Beautiful Girls (Ted Demme, 1996)
El personaje interpretado por Timothy Hutton regresa a su pueblo natal durante unos días y descubre que su jovencísima vecina de 14 años es una muchacha encantadora e inteligente por la que empieza a sentir una atracción quizá poco correcta, puesto que él va a contraer matrimonio en breve y es bastante mayor que la adolescente…

Con Hutton, buena parte de los espectadores acabamos medio perdidos por la muchachita de la casa de al lado. Natalie Portman iba creciendo y parecía que los papeles de Lolita le iban como anillo al dedo, pero en ese momento ella decidió no proliferar en ese tipo de rol –de hecho, rechazó trabajar en el remake de la novela de Nabokov– e intervenir en pequeñas apariciones en películas variadas como Heat, Mars Attacks!, Todos dicen I Love You o La fuerza del amor mientras sopesaba si quería continuar su carrera interpretativa o centrarse en sus estudios universitarios de Psicología. Acabó haciendo ambas cosas.

Star Wars: Episodio II - El ataque de los clones (George Lucas, 2002)
A finales de los años 90, nuestra joven actriz toma una de las decisiones más acertadas de su trayectoria al embarcarse durante prácticamente toda una década en la producción de la nueva trilogía de Star Wars. Si bien las precuelas dirigidas por George Lucas provocan sentimientos encontrados entre los fans de la saga y el público, lo cierto es que Natalie consigue con ellas el espaldarazo definitivo a su carrera y que su nombre sea ya conocido en todo el mundo.

El “Episodio II” es para mí la más correcta y equilibrada entrega de esta nueva trilogía, divertido,  repleto de acción y de emocionantes combates, y con una Padmé/Natalie que ya es toda una mujer y está más guapa y sexy que nunca… Por fin podemos empezar a admitir públicamente lo que nos gusta esta jovencita sin que nadie nos mire demasiado mal…

2004 Algo en común (Zach Braff, 2004)
Me ocurre con relativa frecuencia que a menudo las que para mí son las mejores películas de Natalie Portman y sus mejores interpretaciones no coinciden. Este es uno de los casos más claro: Algo en común no me parece de por sí un largometraje excepcional, pero el personaje de Natalie en esta comedia de una chica con problemas psicológicos (suaves) me resulta absolutamente irresistible y encantador. El film del actor y director Zach Braff demuestra también el interés de la actriz por la variedad de registros interpretativos y por participar en proyectos que le interesan personalmente, al margen de su presupuesto o proyección comercial.


V de Vendetta (James McTeigue, 2005)
Todo lo contrario que el caso anterior: una película en la que me gusta prácticamente todo, la cinta en sí, y el papel de Natalie. Y eso que, a priori, esta adaptación del famoso cómic de Alan Moore –sobre la que me explayé más en este enlace– apuntaba a no ser más que una cinta comercial de escaso contenido. Nadie hubiera imaginado que un film hollywoodiense propondría tan audaz mensaje de rebelión contra las autoridades y al sistema (y creo que mucha gente todavía no lo ha pillado). V de Vendetta es una película que me gusta más cada vez que la veo. Me gusta la historia, me encanta la pareja protagonista y su peculiar relación, y me encanta también el plantel de secundarios con John Hurt, Stephen Rea y Stephen Fry a la cabeza. Lástima que la posterior trayectoria de su director no haya seguido en esa línea inicial que tanto parecía prometer.

Los fantasmas de Goya (Milos Forman, 2006)
Nuestra chica sigue ampliando su carrera a medida que rueda complicadas adaptaciones teatrales como Closer (por la que es nominada al Oscar), proyectos personales como Zona libre y trabajos internacionales como Paris, je t'aime o esta Los fantasmas de Goya, rodada en España. En ella interpreta a Inés, una joven de buena familia que es apresada por la Inquisición y vive un auténtico calvario. Aunque me parece una buena película, me resulta en realidad bastante dura y desagradable de ver porque soy muy sensible a ciertas temáticas y escenas. Es por eso que no la suelo revisitar a menudo a pesar de que personalmente la destaco entre las mejores intervenciones de la homenajeada.

Mr. Magorium y su tienda mágica (Zach Helm, 2007)
Un caso parecido al de Algo en común: una película que me resulta más bien nimia (de hecho, está claramente orientada al público infantil), pero en el que me resulta una vez más imposible no rendirme ante el papel de Natalie de dependienta de una tienda de juguetes muy especial, a la vez que de compositora y pianista frustrada. Con ese look con el pelo corto que le queda tan bien, esta fue la película en la que por fin confirmé que esta actriz israelita me había robado el corazón posiblemente para siempre.





Las hermanas Bolena (Justin Chadwick, 2008)
Otra película en la que Natalie aborda –y borda– un papel histórico: nada menos que la mismísima Ana Bolena, manipuladora y ambiciosa dama de la corte de Enrique VIII que aspira a convertirse en reina, y lo consigue por un altísimo precio. Con el film de Justin Chadwick me ocurre algo parecido a lo que me pasa con Los fantasmas de Goya: muchas de sus escenas me resultan crueles y desasosegantes, algo que me suele pasar con casi todas las películas ambientadas en ese período y marco geográfico, por ello, tampoco me gusta prodigarme en su visionado a pesar de que la considero otro hito en palmarés artístico de la intérprete.


El amor y otras cosas imposibles (Don Roos, 2009)
Entre 2009 y 2011 Natalie Portman se embarca en nada menos que seis largometrajes que incluyen un remake de Hermanos, las comerciales e insulsas Sin compromiso y Caballeros, princesas y otras bestias (lo peor con diferencia que ha hecho la actriz en toda su trayectoria y un film que no quiero volver a ver jamás), la aclamadísima Cisne negro y las más modestas y discretas El amor y otras cosas imposibles y Hesher. La última ni siquiera fue estrenada en España (yo la tengo en DVD de importación, reseñado aquí) y la primera la vi de chiripa durante su ignorado y breve paso por los cines nacionales. Sencillísima en cuanto a propuesta argumental y en lo tocante a producción, el personaje al que la actriz da vida de una joven abogada neoyorquina que se casa con su jefe, y que tiene que lidiar con su hijastro a la vez que asume la pérdida de su propio bebé, me parece uno de las más destacables interpretados por la señorita Portman a pesar de que la película en sí no me resulta para nada excepcional. Sobre ella hablé anteriormente en este post.

Cisne negro (Darren Aronofsky, 2010)
Posiblemente muchos la considerarán la consagración artística y profesional de Natalie Portman, puesto que la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas estadounidense consideró apropiado premiar a la actriz con el Oscar a la mejor interpretación femenina del año por su papel de una bailarina de ballet totalmente obsesionada por protagonizar El lago de los cisnes hasta el punto de sumirse en una vorágine de locura autodestructiva. Yo no sé si este es el mejor papel de Natalie Portman ni, como ya he dicho en otras ocasiones, me dejo condicionar por los premios que una actor, actriz, película o director puedan tener, pero sí que es cierto que el film de Aronofsky es todo un regalo para los admiradores de la artista porque ella interviene en todas y cada una de sus escenas, por lo que es imposible que sus incondicionales no lo disfrutemos de principio a fin.

Los próximos estrenos de Natalie...
La reciente maternidad de Natalie Portman y su matrimonio la han tenido bastante alejada de las salas cinematográficas durante los dos últimos años. La secuela de Thor ha sido el único estreno del que hemos podido disfrutar desde 2011. Algunos de los últimos cuatro proyectos en los que ha trabajado parecen demorarse eternamente, tal es el caso de las dos películas rodadas con Terrence Malick (Knight of Cups y Lawless, a la que parece que se le va a cambiar el título), que llevan más de dos años en postproducción, o del western Jane Got a Gun, de accidentado rodaje. También esperamos con impaciencia el primer largometraje dirigido por la propia Natalie, A Tale of Love and Darkness, cuya llegada para cine se anuncia para este mismo 2014 a pesar de que parece que se nos acaba el año sin que se produzca el ansiado acontecimiento.

Personalmente, creo que seguiré la carrera de Natalie Portman durante toda la vida. Para mí está ya más que consagrada en mi panteón particular, y creo que, de seguir en la línea que ha seguido hasta ahora, a pesar de algún desacierto, continuará gustándome e interesándome porque creo que la chica está ya más que confirmada y reconocida en el panorama cinematográfico internacional del momento. Y, con el tiempo, puede que en el de la Historia del Cine.

domingo, 9 de junio de 2013

¡Felicidades, Natalie!

Parece que fue ayer cuando una muchachita menuda de corta melena oscura nos encandiló a medio mundo en El profesional con su personaje de Mathilda, una niña despierta y atrevida que no tenía más capricho que convertirse en asesina y vengar así la muerte de su familia. Aquel fue el primer papel para cine interpretado por Natalie Portman y de eso hace casi ya dos décadas. Natalie, que cumple 32 años precisamente hoy, es en la actualidad una mujer casada madre de un niño que se ha convertido indiscutiblemente en una de las actrices más solventes y populares del cine actual con un buen montón de trabajos destacables a sus espaldas, un Oscar de Hollywood y un sinfín de seguidores entre los que se encuentra, por supuesto, un servidor… Pero os voy a confesar un secreto: ando algo enfadado con ella porque nos tiene un tanto olvidados a los fans: desde el estreno de Caballeros, princesas y otras bestias (sin lugar a dudas, lo peor de su filmografía) en julio de 2011, no nos ha permitido disfrutar de su presencia en la gran pantalla. Se lo perdono, por supuestísimo, porque sé que anda muy ocupada ejerciendo de mamá y porque, después de dos años de ausencia en los cines, en este 2013 nos va a obsequiar con tres trabajos suyos: dos películas con el controvertido Terence Malick (Knight of Cups y la inicialmente titulada Lawless, ambas sin fecha definida de estreno) y Thor: el mundo oscuro, su segunda intervención en la saga del superhéroe de la Marvel que podremos ver a principios de noviembre. Aunque, sin lugar a dudas, la película de Natalie Portman que más ganas tengo de ver es el western que produce y rueda en la actualidad y que no llegará hasta 2014, Jane Got a Gun. ¡Felicidades, Natalie, y no nos tengas tan desamparados!

viernes, 1 de febrero de 2013

El amor y otras cosas imposibles

Pretextos para hablar sobre Natalie Portman necesito pocos. En esta ocasión, voy a utilizar el de acabar de adquirir en DVD El amor y otras cosas imposibles (Love and other Impossible Pursuits, Don Roos, 2009), película que, por otro lado, ya disfruté en su estreno cinematográfico en abril de 2011, en un día que resultó un tanto peculiar y agobiante para mí pero que acabó bien gracias a esta menuda israelita de hermosísimos ojos marrones que es para mí uno de los mejores antidepresivos del mundo.

Estrenada en España casi año y medio después que en su país de origen, EE.UU., aprovechando sin duda el éxito tan sólo dos meses antes de Cisne negro, y avalada por los premios que el film de Aronofsky le proporcionó a la actriz, esta cinta pasó, sin embargo, casi desapercibida por las pantallas de nuestra nación. Exactamente dos semanas duró en Valencia. Y eso que, ya lo adelanto, para mí esta es una de las mejores interpretaciones de la carrera de Natalie Portman, perfectamente comparable a aquella por la que recibió el Oscar (¿sólo que quizá menos promocionada?). Es un film sencillo, bastante intimista, rodado en una invernal y sugerente Nueva York en el que la chica interpreta a Emilia Greenleaf, una joven abogada que entra a trabajar en un bufete y acaba convirtiéndose en la nueva esposa de su jefe (Scott Cohen), un hombre más mayor que ella que ya  estaba casado y que tiene un hijo de ocho años (Charlie Tahan). Es en la relación de Emilia con el niño en la que se centra principalmente la película, aunque luego, a través de flashbacks, iremos conociendo también el trauma del matrimonio al haber perdido a su hija recién nacida. Pese a lo que pudiera parecer –y lo que me daba miedo del largometraje antes de verlo– no estamos ante un melodrama de llanto fácil y morbo poco disimulado. Es una historia agridulce pero que te deja buen sabor de boca al final y que, si bien en general puede resultar anodina o poco original, Natalie llena con su presencia y la hace, al menos para un fan irredento de ella como yo, mucho más que llevadera. A destacar también la presencia en la cinta de la popular Lisa Kudrow como la dolida ex-esposa del marido de Emilia. Por cierto esta película se ha distribuido también con un título alternativo, The Other Woman, aunque a mí particularmente me encanta el otro.

sábado, 9 de junio de 2012

¡Cumpleaños de Natalie!

En todo el año no he dedicado ni una sola entrada a la niña de mis ojos del cine actual, y la obvia razón es que la señorita Portman, o señora Millepied ya, ha estado cosa de veinte meses o más alejada de los rodajes cinematográficos. Después de que en el pasado 2011 se estrenaran en España nada menos que cinco películas suyas –sigue pendiente Hesher–, en el presente año no veremos ni una. Y es que Natalie ha estado muy ocupada con su embarazo, parto y posterior crianza de su retoño, el pequeño Aleph, que acaba de cumplir su primer año de edad, además de cosechando premios por Cisne negro y formalizando su matrimonio, para descanso de unos cuantos anticuados e intransigentes…

La buena noticia para nosotros sus fans es que, con un poco de paciencia, y soportando lo mejor posible el desespero por volver a ver a nuestra diva en la gran pantalla, el próximo 2013 volveremos a tener “sobredosis” de Natalie, ya que son al menos tres los filmes que la actriz estrenará entonces: en la actualidad rueda a la vez Lawless y Knight of Cups con el controvertido y original director Terrence Malick, y en agosto empieza el rodaje de la secuela de Thor, cuyo estreno está previsto para noviembre del citado año. Además, parece que se ha dado ya luz verde a otro proyecto en el que interviene también como productora, Janet Got a Gun, su regreso al western tras Cold Mountain.

Para todos aquellos que tengan tantas ganas de ver a Natalie de nuevo en acción como yo, un pequeño aperitivo: este bonito vídeo-clip que ha rodado recientemente a las órdenes de Paul McCartney junto con Johnny Depp (quien, por cierto, también cumple años hoy). ¡Deberían meterla en la cárcel por ser tan guapa y fotogénica!



lunes, 14 de mayo de 2012

Tres décadas, tres películas (3): 2002

Ok: todo el mundo tranquilo y que nadie me salte todavía al cuello, porque de ninguna de las maneras voy a poner a El ataque de los clones a la altura de los dos títulos anteriores de esta serie, Blade Runner y  Drácula de Bram Stoker, que son dos de mis grandísimas películas favoritas. Lo que sí que es cierto es que, posiblemente, esta segunda entrega de la nueva trilogía de Star Wars fue el largometraje que más disfruté en el año 2002, y esta serie de entradas que comencé hace dos meses se basaba en elegir tres películas que me gustaron bastante en cada una de las décadas anteriores: diez, veinte y treinta años atrás. Por otro lado, también admito sin ningún tipo de reparo (ya lo hice en los dos artículos que dediqué a la saga galáctica de George Lucas, que podéis leer aquí) que no estoy entre aquellos (supuestos) puristas que desprecian sin miramiento los más recientes episodios de La guerra de las galaxias, porque he crecido enamorado de toda la mitología de esta epopeya cinematográfica y, sí, el amor puede ser ciego, pero aún intentando ser objetivo, y aún admitiendo las muchas meteduras de pata de Lucas, creo que las películas de la nueva trilogía tienen todas, en menor o mayor medida, aspectos interesantes y resaltables que hacen que no merezcan la intransigencia y el menosprecio automático de toda una larga serie de fans que parece que sólo quieren probar su “autenticidad” poniéndose del lado y de la opinión de moda…. Y dicho esto, paso sin más a comentar las cosas que me hicieron entretenerme –y mucho: me quedé embobado en varias de las secuencias de la segunda mitad– de este Episodio II.

Años de trilogías
El teaser poster: ahora resulta que los jedi no pueden amar
Los recuerdos más agradables que conservo, a nivel cinematográfico, de la época en que se estrenó la película destacada en este artículo son, como ya comentaba en otro de hace unos meses, el que durante aquellos años (1999-2005) se estrenaron casi ininterrumpidamente las tres partes de la nueva trilogía de Star Wars y las de El Señor de los Anillos. Como me gustan mucho las dos sagas, casi todos los años esperaba con ansiedad el estreno de algún capítulo de una o de otra, y en 2002 precisamente se dio la feliz circunstancia de llegaban a los cines episodios de ambas: El ataque de los clones y Las dos torres. En concreto, la primera acudí a verla el mismo día del estreno a primera hora en el complejo Alucine de mi localidad; era un viernes 17 de mayo del año citado. Aún volvería a ver la película dos veces más en las próximas semanas, como haría con la anterior y la posterior de la trilogía.

¿La mejor de la segunda trilogía?
El trío protagonista
Hay una sencilla razón por la que prefiero, además, El ataque de los clones a su predecesora en la saga y a la que la cerró (o conectó con la trilogía antigua) y es que me parece la más honesta y divertida de todas. Honesta porque no promete nada que no dé, como ocurrió con la esperadísima La amenaza fantasma, que resultó ser, quizá, la peor película de toda la saga galáctica y no estuvo a la altura de la expectación que había creado, o con La venganza de los Sith, que prometía una densidad dramática que no pudo conseguir con los burdos hilvanados de su director para enlazarla con La guerra de las galaxias. El Episodio II es, sobre todo, una película de acción, de batallas y de duelos, y toda su segunda mitad me parece muy entretenida y emocionante al encadenarse las secuencias de la fábrica de droides, la arena de Geonosis, el combate con los clones y el enfrentamiento de los héroes con el Conde Dooku. Es un espectáculo visual con el que pasarlo bien sin plantearse cuestiones complejas ni buscarle contenidos demasiado profundos. Por en medio, una sencilla y algo mal llevada historia de amor entre Anakin y Padmé –aunque ya sabéis que a mí no me tienen que convencer demasiado para quedarme embobado con Natalie Portman– y una emocionante trama detectivesca en la que vemos a Obi-Wan rastrear el paradero de Jango Fett y llegar hasta el lluvioso planeta Kamino –me encantan las secuencias de ambos personajes allí–.

Guiños cinéfilos
El fascinante y evocador planeta lluvioso Kamino
¿Qué más? Pues algo que no mucha gente parece haber notado, y que considero de lo más destacable del film: los numerosos guiños a otras tantas películas clásicas de la Historia del Cine, algo que me resulta muy divertido reconocer o, a veces, deducir: la escena en la que Anakin se interna en el campamento tusken remita claramente a otra similar en la que John Wayne hace lo propio en un poblado indio en Centauros del desierto, y aquella en la que Padmé corre por el prado de Naboo al que va de picnic con su enamorado es un claro homenaje a una similar con Julie Andrews en Sonrisas y lágrimas. En los jedis acorralados en la arena de Geonosis podemos encontrar la influencia de otro western clásico: Murieron con las botas puestas, y en las posteriores escenas con los helicópteros de la República es fácil reconocer similitudes con Apocalypse Now y tantas otras películas sobre la Guerra de Vietnam. Y, por supuesto, en el circo del planeta citado podemos empeñarnos en ver peplums de toda la vida como la mismísima Quo Vadis (¿recordáis la escena del toro?)

Batallas, duelos, blasters y sables láser: entretenimiento asegurado para los fans galácticos

Reparto, nuevo y viejo
Christopher Lee: gran fichaje
Una de las noticias más esperadas respecto al reparto de esta película era quién iba a encarnar al joven Anakin Skywalker, y el honor acabó recayendo sobre el entonces desconocido actor australiano Hayden Christensen, que en aquella su primera intervención en la saga de Star Wars me pareció correcto, pero que acabó decepcionándome al demostrar no estar preparado para conferir a su personaje toda la tremenda carga dramática y trágica que debía conllevar en el siguiente episodio. Mucho más acertada me pareció la inclusión de ese icono viviente del cine fantástico que es Christopher Lee que, como he dicho tantas veces, se ha sabido reivindicar a tiempo en los últimos años por gente como el propio Lucas, Peter Jackson o Tim Burton. Curiosamente, y de una manera indirecta, fue su amigo Peter Cushing el que provocó su entrada en la saga, ya que su director y guionista y la directora de casting Robin Gurland buscaban a alguien que pudiera estar a la altura de este último actor cuando apareció en La guerra de las galaxias, y por supuesto, no había nadie mejor para reemplazarle que Lee.

De los actores que repiten, me gusta el nuevo look de Ewan McGregor, y, como ya he dicho, su parte en la película como “detective” espacial. Natalie Portman, cómo no, está más guapa y sexy que nunca (¡irresistible luciendo abdominales en la arena de Geonosis”). De los demás personajes secundarios, me gusta también Jango Fett (Temuera Morrison), digno “heredero” (aunque en la película sea al revés) de aquel cazarrecompensas que nos enamoró a todos en la trilogía original, Boba Fett, que aquí resulta ser su hijo (Daniel Logan). No tengo, sin embargo, tan claro, si se debería haber revelado tan explícitamente el origen de este último personaje

Vuelven los Fett
Del resto del reparto fue también un descubrimiento la australiana Rose Byrne (Dormé, doncella de Amidala), que parece que se está haciendo bastante popular en los últimos años labrándose una interesante carrera. Me alegro por ella. Me llaman también mucho la atención todos esos jedi con divertidos nombres como Plo Koon, Kit Fisto, Depa Billaba o la sexy Aayla Secura. Por último, no quiero dejar de recordar a personajes de breve pero simpática o llamativa aparición como el/la cazarrecompensas Zam Wessell (Leeanna Walsman) o los jóvenes Owen y Beru Lars (Joel Edgerton y Bonnie Piesse), futuros tíos adoptivos de Luke que aparecen en una nostálgica secuencia en la que Anakin y Padme visitan la granja de la primera película de la saga.

¿Digitalización excesiva?
Yoda digital: el gran error de la película
Pero también le voy a poner pegas a esta película, en realidad, prácticamente una sola: el exceso de decorados, personajes y, en general, recreaciones digitales. Quizá precisamente la falta de más escenarios naturales (aunque hay algunos, como el Lago Como en Italia y la mismísima Plaza de la Reina en Sevilla) confiere cierta frialdad y artificialidad al film. Más de lamentar es que ni siquiera los soldados clon hayan sido interpretados por personas de carne y hueso, sino que están recreados totalmente por ordenador, al igual que casi todos los personajes y criaturas alienígenas del film. El peor error de Lucas a este respecto es para mí sin duda el utilizar también las computadoras para dar forma a alguien tan entrañable como es Yoda. Entiendo y acepto que esto sea necesario para, por ejemplo, aquellas secuencias en que el viejo jedi lucha, pero para las que habla estando sentado creo que debía haberse usado nuevamente la marioneta animada por el gran Frank Oz.

Hablando de digitalización: El ataque de los clones fue la primera película de la saga rodada íntegramente en vídeo digital de alta calidad, herramienta que permitió a los trabajadores informáticos de George Lucas desarrollar su trabajo de postproducción con mayor facilidad.

Aprendiendo de los errores y conclusión
Regreso a Tatooine
En general, creo que, aunque se merezca muchas reprobaciones, Lucas tomó buena nota de sus errores en La amenaza fantasma y supo corregirlos para hacer una película más dinámica y compacta. Prefiero las secuencias lineales que encadenan las batallas y duelos del final a aquellas de otros episodios que alternan tres o cuatro escenarios diferentes, normalmente uno más tenso y dramático (Luke luchando contra Vader en El retorno del Jedi o Qui-Gon y Obi-Wan contra Darth Maul en el Episodio I) con otro más ligero y cómico (los ewoks en el primer ejemplo citado, los gungan en el segundo). Hablando de gungan: muy de agradecer que, pese a su inicial postura prepotente y arrogante sobre la participación del personaje en la saga, el barbado director decidiera relegar al infame Jar-Jar Binks a un papel mínimo en El ataque de los clones. Si alguien tiene que decir tonterías y hacer el idiota en Star Wars, prefiero que sea C-3PO –como, efectivamente, lo hace y no poco en las escenas de la fábrica y la arena de Geonosis–. Supongo que a él le perdonamos las payasadas.

Y, la conclusión, para finalizar, es simplemente que esta película formará siempre parte de mi vida y supongo que la seguiré revisitando en DVD de vez en cuando. Llegó en una época muy diferente a aquella en la que descubrí la trilogía original de La guerra de las galaxias, por lo que creo innecesaria y equivocada cualquier comparación, como ya dije en un artículo sobre la saga, pero la encuentro una película divertida y que, pese a que no ha transcurrido mucho desde su estreno original en cines, ya me trae algunos buenos recuerdos de un  tiempo  todavía cercano pero que fue mejor que el actual.

sábado, 28 de enero de 2012

Amor y odio en las estrellas: George Lucas y la saga de "La guerra de las galaxias" (2)

(Con esta segunda y última parte concluyo mi dossier sobre las seis películas de Star Wars. La primera parte la podéis leer aquí.)

George Lucas… Trapaza
Hace muchos años, allá por los 70, el gran Fernando Fernán Gómez realizó una serie para la pequeña pantalla que narraba las desventuras de un vividor llamado Lucas Trapaza, personaje claramente basado en las obras clásicas de la literatura picaresca española. Nuestro Lucas no es un mendigo ni un desgraciado como Trapaza pero, a su manera, sí que es todo un pícaro de cuestionables principios. A día de hoy, la trilogía original de Star Wars ha sufrido tres modificaciones: la de 1997, la de la edición en DVD de 2006, en la que, entre otras absurdeces, se reemplazó al actor Sebastian Shaw por Hayden Christensen, y la del pasado 2011 a raíz de la aparición de la saga completa en Blu-Ray. Habitualmente, se dice que un autor siempre tiene el derecho a revisar y modificar su obra, y muy a menudo podría estar de acuerdo, pero considero que, cuando alguien ha publicado sus creaciones, las ha compartido con medio mundo, se ha hecho rico con ellas y, además, estos trabajos han pasado ya a ser patrimonio cultural de la Humanidad y un elemento ya casi histórico, estas obras han pasado a ser un poco de todos, y su creador debe dejarlas estar como si fueran un hijo que ha renegado de su padre; en cierta forma, ya no son suyas, o, al menos, tiene una responsabilidad moral con ellas y con sus admiradores, al fin y al cabo, las personas que le han dado de comer y finalmente encumbrado.

En el caso de las obsesivas y continuas revisiones de George Lucas a su saga, hay pocas excusas que aducir, pues con ellas no creo que persiga más que intereses descaradamente comerciales, formas de llegar a nuevos públicos y de remozar y modernizar películas que, al fin y al cabo, son clásicos. ¿Quién se imagina estrategias tan viles con filmes como Casablanca o Ciudadano Kane? Bastante mal ha hecho ya la el coloreado…


Sobre este productor y director que, paradójicamente, ha sido el creador de mis dos sagas de cine favoritas, Star Wars e Indiana Jones, cabría preguntarse si no necesitaría tener más los pies en la tierra, deshacerse de esa cohorte de aduladores que le rodean en su imperio empresarial y que no se atreven a sacarle de sus errores, e incluso visitar, quizás, a un psicólogo que le ayude a tener más seguridad en la vigencia intemporal de sus obras. Por mi parte, Lucas no cuenta con mi apoyo para todo lo que sean revisitaciones alteradas y modificaciones infinitas de las películas con las que crecí, y que quiero ver tal y como eran entonces y lo han sido durante buena parte de mi vida. Sintiéndolo mucho, no iré a ver la reposición de la trilogía ex-original en 3D.

Y, por fin, las precuelas
Llegamos, por fin, al momento del estreno de la controvertida segunda trilogía, aquella que se corresponde a los episodios I, II y III, que irían, pues, situados, antes de los de la trilogía original de los años 70 y 80. ¿Cuál es mi opinión sobre ella? Sería muy fácil sumarme a la legión de detractores que han despreciado estas tres películas sin miramiento alguno y que incluso han renegado de ellas y quedar así bien con todo el mundo, pero veréis, amigos, he crecido enamorado de la mitología de Star Wars, y es posible que el amor sea ciego, pero no sería justo por mi parte renunciar totalmente a las nuevas partes de la saga cinematográfica. Encuentro errores importantes, cosas alarmantes, pero aún con todo, he disfrutado en mayor o menor medida las tres películas (¡sigo haciéndolo a través de los DVDs!). No voy a compararlas con sus precursoras ni a ponerlas a su altura, como ya advertí en la primera parte de este artículo, porque no tendría sentido alguno por las razones que ya he explicado.

La amenaza fantasma (Star Wars: Episodio I) llegaba a España un 20 de agosto de 1999 y allí estaba yo ese día, en el complejo Alucine de mi localidad, listo para verla en la primera sesión. En EE.UU. se había estrenado tres meses antes, y sería la última película de la saga para la que sufriría retraso: las dos siguientes se estrenarían simultáneamente a nivel mundial. Naturalmente, en ese breve intervalo de un trimestre había llegado mucha información y material sobre el film. Incluso copias piratas se habían colado en internet, pero sobra decir que me negué a verla en formato doméstico. Después de veinte años, bien podía esperar noventa días más y disfrutarla debidamente en pantalla grande. Sí que no pude resistirme, sin embargo, a leer el cómic (que me regaló un amigo norteamericano), algunos artículos en revistas y a comprarme la BSO, en donde, de manera poco acertada, uno de los títulos ya nos adelantaba la muerte de Qui-Gon Jinn. La poca información que Lucas había ido distribuyendo antes del estreno del film ya nos había hecho la boca agua: para empezar, un magnífico plantel que encabeza un actor al que admiro mucho como es Liam Neeson, al que seguían Ewan McGregor, y nada más y nada menos que Natalie Portman, entonces una jovencita de la que ya me había prendado desde sus primeras películas y que con el tiempo se convertiría en mi reina del cine moderno. Si al menos no otra cosa, esta nueva trilogía iba a tener algo que (siempre con la excepción de los veteranos Peter Cushing y Alec Guinness) no tuvo la primera: buenos actores. Muy dosificadamente se nos iban dejando ver algunas imágenes, entre ellas la de un extraño personaje de malévolo aspecto que luego conoceríamos como Darth Maul…


Aquel 20 de agosto salí de La amenaza fantasma algo desorientado, con la sensación de que la película tenía un ritmo demasiado rápido que no me había dejado disfrutarla enteramente. Acabé viéndola dos veces más en el cine, como haría con sus continuaciones e, igual que con la trilogía original, también coleccioné su novela, su cómic y su CD con la música original. Aunque me es imposible juzgarla fríamente y tiene personajes y escenas memorables, tengo que admitir, no obstante, que me parece la más floja de toda la saga. Lucas decidió apostar por una nueva hornada de jóvenes fans, dando la espalda a los más veteranos, y el resultado fue una película con un matiz cómico demasiado enfatizado, y que cobra forma especialmente en la denostada figura del personaje de Jar Jar Binks, aunque personalmente también me parecen irritantes el Jefe Nass y el propio Anakin Skywalker, interpretado por un joven Jake Lloyd en el tópico y cargante papel de niño sabihondo y arreglalotodo. El exceso de digitalización también me parece un error, llegándose a hacer demasiado exagerado en la batalla final entre gungans y droides. Por el contrario, especialmente emocionantes me parecen algunos aspectos de la mitología Jedi, las luchas de sables láser (¡siempre se me cae la baba viéndolas!) y, por supuesto, mi adoradísima Natalie. A lamentar también la incompetencia que George Lucas mostró dirigiendo personas (parece que se le dan mejor los CGI) y que desaprovechara el talento de un reparto tan respetable como tuvo este film (tristísimo ver a un actor como Terence Stamp en un papel tan nimio).

Tres años después nos llegaba Star Wars: Episodio II – El ataque de los clones, primera de las películas de la saga rodada en formato digital y en los estudios de la Fox en Australia, un país que se iba a poner muy de moda en aquella época con el rodaje parcial en ella de la trilogía de El Señor de los Anillos. El título, un tanto decepcionante, se inspiraba en las películas de serie B de los años 50, y la entrega iba a acabar convirtiéndose para mí en la mejor de la nueva trilogía: es un film de acción y de aventuras mucho más equilibrado que La amenaza fantasma, y que creo que no engaña a nadie ni ofrece más que eso: pasar un buen rato viendo batallas galácticas y duelos de espadas láser (¡y Natalie Portman está más guapa y sexy que nunca!). Me encanta toda la parte final en la que se suceden el combate en la arena de Geonosis, la batalla en el mismo planeta y el enfrentamiento con el Conde Dooku. Lucas nos libra por una vez de esos montajes tan insidiosos en que alterna tres lugares o acciones a la vez, como hizo en El Retorno del Jedi, en el Episodio I o, más moderadamente, en La vengaza de los Sith. Me pareció estupendo que se fichara a esa inmensa leyenda del fantástico que es Christopher Lee, así como las numerosas alusiones a filmes clásicos de la Historia del Cine. Sólo me pareció un tremendo error que Lucas digitalizara a Yoda y, para mi gusto, flojea quizás un poco la forzada historia de amor entre Padme y Anakin pero, bueno, me resulta fácil embobarme con Natalie Portman (¿lo había dicho ya?). En resumen, fue una película que disfruté casi como un niño y, como ya he dicho, mi preferida de entre las nuevas. Este mismo año quiero dedicarle una entrada específica para conmemorar el décimo aniversario del estreno.

Llega por fin el momento del desenlace de la saga, de la película que entrelazaba las dos trilogías: en 2005 se estrena Star Wars: Episodio III – La venganza de los Sith, la que parece ser la película favorita de la segunda trilogía para muchos fans. Lamentablemente, voy a discrepar y, aunque admito que tiene algunos momentos muy buenos y dramáticos (el exterminio de los jedi o el esperado duelo entre Anakin y Obi-Wan), creo que George Lucas no supo manejar debidamente todo el aprovechable elemento melodramático que ofrecía el film. El paso de Anakin al Lado Oscuro me parece demasiado rápido y forzado –aunque queda muy bonito que lo haga por amor, en lo que parece ser una revisitación del mito de Fausto–, y las limitaciones interpretativas de Hayden Christensen no ayudan a dar credibilidad a esta transformación. El nuevo villano, el General Grievous, resulta un tanto patético y sin la entidad de sus precursores. Las prometidas explicaciones de George Lucas para aclarar ciertas cosas de la trilogía original (como por qué algunos jedi pueden aparecer como espíritus o por qué los droides no recuerdan nada) y, en general, para entrelazarla con las precuelas, sobrepasan a veces el ridículo más pueril: Leia pierde a su madre nada más nacer, cuando en El retorno del Jedi dice recordarla, Padme muere “porque sí”, sin razón aparente, Obi-Wan deja vivo y sufriendo a su antiguo amigo (aunque no se olvida de recoger su sable), Yoda abandona estúpida y cobardemente su lucha contra el Emperador… Casi ninguna de estas decisiones y explicaciones se mantiene en pie ni resulta mínimamente creíble a no ser que sea para el fan sin exigencias y absolutamente entregado a los trapicheos de Lucas.


Conclusiones y valoración
Me planteo a menudo la siguiente pregunta: ¿cómo habríamos juzgado la nueva trilogía muchos de nosotros de tener la edad que teníamos cuando vimos la antigua? Y es que tengo la sensación de que, en el fondo, no hay diferencias tan importantes entre una y otra, sólo una perspectiva diferente condicionada por las dos décadas que se llevan. Curiosamente, muchos chavales que han visto los últimos (¿o primeros?) tres episodios de 1999-2005 parecen haberla disfrutado de manera similar a como los de mi generación lo hicimos con los de 1977-1983, e incluso parece que toda esta nueva hornada de fans “galácticos” prefieren las nuevas andanzas de Anakin Skywalker que las de su hijo Luke.

Creo que las nuevas entregas sólo adolecen de un defecto importante, que se puede resumir en dos palabras: George Lucas, y las razones para esgrimir esta acusación creo que ya las he dejado claras en el primer párrafo de esta entrada. Henchido de soberbia, regodeado en su propio ego, el otrora imaginativo creador de la saga ha acabado cegado y desorientado por sus propios errores e inseguridades y ha querido enfatizar demasiado el aspecto tecnológico de las nueva saga, descuidando parte del artístico en cuanto atañe a guión y, sobre todo, dirección. Lástima que Irvin Kershner ya estuviese jubilado cuando se rodaron los Episodios I, II y III.

Hay, sin embargo, un enorme derroche de talento en las precuelas de La guerra de las galaxias, algo innegable que es ya suficiente para que sean respetadas con una mínima dignidad: el de todos los artistas y creadores que han contribuido a que estas tres películas sean un maravilloso espectáculo estético y visual con sus cientos de personajes, vehículos, mundos y artefactos, lo que ya de por sí hace esta nueva trilogía lo suficientemente disfrutable y palia en cierta medida los desaciertos creativos de su director. Por mi parte, los tres filmes tienen un sitio distinguido en mi filmoteca, y para nada han mermado mi amor por la saga de Star Wars. Al contrario, inncluso sigo viendo todas las temporadas de The Clone Wars. Hummm…. Además, ¿he dicho ya cuánto me gusta Natalie Portman?