Creo innecesario insistir una vez más en mi debilidad por esta actriz que
estuvo principalmente en activo en la década de los años 50 y con la que, no por casualidad, inicié la andadura de este blog. No la sitúo entre
mis grandes divas (ese privilegio sólo lo tienen mis adoradas Audrey Hepburn e
Ingrid Bergman), pero creo que sí tendría un huequecito si me
decidiera a confeccionar un top ten con mis actrices preferidas. La carrera de Debra Paget no fue demasiado larga, pero
sí muy provechosa: 47 apariciones en cine y TV en un período de poco más de
década y media: 1948-1965. Cuando Debra se retiró de la interpretación con poco
más de 30 años, ya se había ganado merecidamente un pequeño pedestal en el
Olimpo hollywoodiense de su época.
Todavía me queda mucho por ver de la labor de esta actriz: casi la mitad de
sus largometrajes para la gran pantalla y absolutamente todos sus trabajos para
la pequeña, aunque estos últimos no me suponen una prioridad absoluta dentro
del muchísimo material pendiente que tengo por ver de otros actores y
directores. Sí que me gustaría, al menos, acabar de ver sus películas para cine
porque en general me resultan casi todas muy amenas, y no sólo por la presencia
de la bella actriz. Y es que, como ya he señalado más de una vez, casi toda la
trayectoria profesional de Debra está vinculada a géneros que me encantan:
aventuras, western, péplum, fantástico… Así que, doble disfrute...
Filmografía para
cine de Debra Paget
-30 largometrajes (vistos 21)
1948 Una vida marcada
1949 Mamá es mi rival
1949 It Happens Every Spring
1949 Odio entre hermanos
1951 Fourteen Hours
1951 Ave del paraíso
1951 La mujer
pirata
1952 Bellezas por casar
1952 El
inspector de hierro
1952 Stars and Stripes Forever
1954 El príncipe valiente
1954 Princess of the Nile
1954 Demetrius y
los gladiadores
1954 El jugador de Natchez
1955 Pluma blanca
1955 Seven Angry Men
1956 La última caza 1956 Los diez
mandamientos
1956 Love Me
Tender
1957 Al borde del río
1957 Vida y
amores de Omar Khayyam
1958 De la
tierra a la luna
1959 El tigre de
Esnapur
1959 La tumba
india
1960 Why Must I Die?
1960 Journey to the Lost City *
1960 El sepulcro de los reyes
1961 Most Dangerous Man Alive
1961 I masnadieri
1962 Historias
de terror
1963 El palacio
de los espíritus (*: versión recortada de El tigre de Esnapur/La tumba India. No la contabilizo)
Filmografía para TV de Debra Paget
-16 episodios en series de TV (vistos 0)
1956 Matinee Theatre 1956 The
20th Century-Fox Hour
- Gun in His Hand
1956-1957 Climax!
- The Man Who Lost His Head
(1956)
- Carnival at Midnight (1957)
1959 Cimarron City
- The Beauty and the Sorrow
1958-1959 Caravana
- The Marie Dupree Story (1958)
- The Stagecoach Story (1959)
1959 Riverboat
- The Unwilling (1959
1959 El desafío del hombre
- Invisible Force
1959 June Allyson
- No Place to Hide
1960 Johnny Ringo
- East Is East
1960 El millonario
- Millionaire Mara Robinson
1960-1962 Cuero crudo
- Incident in the Garden of Eden
(1960)
- Hostage Child (1962)
1961 Calibre 44
- Man of Another Breed
1963-1965 El agente Burke
- Who Killed Eleanora Davis?
(1963)
- Who Killed Wimbledon Hastings?
(1965)
(Este post se lo dedico a Juan L. Carrillo,
otro gran admirador de Debra Paget, por todos sus interesantes apuntes y
comentarios en el blog)
La comunidad cinéfila está
totalmente desconsolada tras la muerte de Lauren Bacall, y no es para menos.
Pero, por fortuna, aún nos quedan algunos mitos femeninos del Hollywood clásico
para consolarnos de tanta pérdida. Maureen O´Hara, posiblemente la pelirroja más
famosa del Cine, cumplía el pasado 17 de agosto nada menos que 94 añazos. Hoy,
día 19, es la madrina del blog, la morena Debra Paget, la que alcanza la
edad de 81 primaveras. El año pasado le dediqué un sentido homenaje a su
película más popular, La
tumba india, que podéis revisitar pinchando en el enlace. ¡Mis
felicitaciones a estas dos mozas!
Hace ya más de tres años que comencé la
estúpida aventura de este blog con una entrada dedicada a Debra Paget. La reivindicaba
entonces como una de las actrices más bellas y fascinantes de su época y
entorno, el Hollywood de los 50 y, por supuesto, continúo haciéndolo. En su
breve carrera de poco más de una década, esta hermosa morena de inmensos ojos
azules no acaparó ningún Oscar ni destacó probablemente por su habilidad para
el drama o las grandes interpretaciones, pero, para los amantes del cine de
aventuras, del western, del fantástico y del peplum, su filmografía no tiene
desperdicio: además de disfrutar de su embelesadora mirada, podemos
entusiasmarnos viéndola viajar a la luna, siendo capturada por temibles
piratas, ejerciendo de princesa india o egipcia, de dama medieval o de nativa
polinesia y hasta afrontando arcanos terrores junto al mismísimo Vincent Price,
entre otras posibilidades. Debra abundó en papeles exóticos a pesar de que sus
elegantes rasgos y el azul de sus ojos no parecen cuajar con roles
representando otras razas del mundo…
Hoy, 19 de agosto, Debra Paget alcanza la respetable
edad de 80 años. Hace casi medio siglo que se retiró del cine, cuando apenas
había llegado a la treintena, quizá consciente de que su físico era su principal
baza para haber triunfado en la gran pantalla y de que su juventud no duraría
eternamente, o quizá porque, vaya, acababa de sentar la cabeza casándose con un
millonario chino. No se ha dejado ver mucho desde entonces. No parece
interesada en rememorar su carrera cinematográfica ni en recibir a los fans, y
sí muy centrada en la religión, habiendo aparecido en programas televisivos
destinados a recaudar fondos para su divina causa o en ayudar a difundirla.
Yo que no soy nada religioso, por supuesto, prefiero recordarla en sus buenos
tiempos y en sus buenas películas, y hoy me ha parecido adecuado homenajearla con
un artículo sobre el que quizá es su trabajo más recordado: la historia
estrenada en dos partes de El tigre de
Esnapur / La tumba india dirigidas por Fritz Lang en 1959…
El
remake del remake de un remake
Frtiz Lang y Thea von Harbou: matrimonio genial
Das indische Grabmal(La tumba india) es fruto de la imaginación de una de las mujeres
más admirables del 7º Arte en sus primeras décadas de existencia, si no en toda
su historia: la alemana Thea von Harbou
(1888-1954), quien en 1917 publica con este título su segunda novela en su país
natal. La obra, en clave de aventuras folletinescas, estaba ambientada en la exótica India,
país que fascinaba a la autora. El naciente negocio del cine pronto se interesa
por adaptar la historia y Thea, quien ya se había iniciado como guionista en la
industria fílmica germana, es emparejada con otro recién llegado: el austríaco Fritz Lang (1890-1976). La pareja congenia
rápidamente, ambos se sienten atraídos por el mundo hindú y se están abriendo
paso en el 7º Arte, y en breve acabarán formando un matrimonio de genios del
celuloide que dará grandes frutos a la pantalla plateada durante la próxima década.
Se suele decir que detrás de un gran hombre hay siempre una gran mujer, y eso muchas
veces no es verdad, pero en el matrimonio Lang-von Harbou encontramos las dos
cosas: un gran hombre y una gran mujer, ninguno de los cuales está detrás del
otro, sino compartiendo el mismo protagonismo en sus trabajos.
La adaptación al cine de Das indische Grabmal se estrena en 1921 en dos partes que suman
en total más de tres horas de metraje. Lang iba a ser el director en un principio,
pero finalmente la labor se le encarga a su compatriota Joe May. En el reparto destaca el mítico Conrad Veidt en el rol del infame Majarajah de
Bengala. Las dos entregas del serial se titulan Das
indische Grabmal erster Teil - Die Sendung des Yoghi (La tumba india: La misión del Yogi) y Das indische Grabmal zweiter Teil - Der Tiger von
Eschnapur (La tumba India 2: El tigre
de Esnapur). Pese a la lujosa producción y a la llamativa propuesta de su argumento, las cintas no tienen un
gran éxito y permanecerán semiolvidadas hasta su reciente recuperación en
formato digital.
La vedette alemana La Jana, prede-
cesora de Debra en la versión de 1938
Diecisiete años
después, el matrimonio Lang-von Harbou, y también la pareja artística, han
dejado de existir. Fritz se separa de Thea en 1933 y, asustado por la
incipiente amenaza del nazismo, con la que su ex-esposa parece simpatizar, huye a
EE.UU., donde se convertirá definitivamente en uno de los más grandes
directores de la Historia del Cine. La ya veterana novela de Thea vuelve a
llevarse a la pantalla, de nuevo en Alemania, y también en dos partes: Der
Tiger von Eschnapur (El tigre de Esnapur)y Das
indische Grabmal (La tumba india), dirigidas por el berlinés Richard Eichberg quien, además, y como estaba muy
de moda en la época, se encarga también de rodar la versión simultánea en
francés, por supuesto con actores francófonos: Le tigre du Bengale y Le tombeau hindou. Las cuatro entregas se
estrenan el mismo año, 1938.
La danza de Seetha
La irresistible mirada azul de Debra Paget
En 1959, Thea von Harbou ya ha fallecido. Un
consagrado Fritz Lang regresa a Alemania por todo lo alto para dirigir allí su
primera película en suelo germano desde hace un cuarto de siglo. Se trata, por
supuesto, de la tercera y más famosa versión de la novela de su ex- mujer, coproducida
con Francia e Italia, que de nuevo se estrena en dos entregas casi inmediatas y
con los mismos títulos que el remake de los años 30. Junto a un reparto
principalmente germano (los galanes Paul Hubschmid
como el arquitecto Harald Berger y Walter Reyer
como el Maharajá Chandra) Fritz importa una belleza hollywoodiense, por
supuesto nuestra homenajeada Debra Paget
(Seetha), quien tiene el honor de encabezar el plantel artístico; una gran baza
que sin duda contribuiría a esa mayor popularidad mencionada de este tercer
remake. En papeles secundarios encontramos a Claus Holm como el doctor Walter
Rhodes, Sabine Bethman como la esposa de este, Irene, también hermana de
Harald, René Deltgen como el intrigante Ramiganiy, hermano del Maharajá, y la
italiana Luciana Paluzzi, futura chica bond, en un pequeño papel como sirviente
de la bailarina Seetha. También es obligado mencionar el papel del francés Valéry
Inkijinoff como el conspirador sacerdote Yama.
El arquitecto Harald viaja a Esnapur para construir edificios para el Maharajá Chandra. En el camino, salva a la bailarina Seetha de morir en las garras de un tigre y la pasión surge entre ambos. Pero Chandra también está enamorado de Seetha y planea casarse con ella....
Seetha se ha criado en la india, pero sus orígenes parecen ser europeos
Supongo que a día de hoy habrá personas menos
dadas a la ensoñación y al fantaseo que hasta encuentren las dos películas de
Lang anticuadas, naif, kitsch o cosas similares, pero la verdad
es que para mí tienen un grandísimo encanto que quizá sólo –y precisamente– el
paso del tiempo puede conferir. Incluso los decorados más artificiales, más “de
cartón piedra” (casi todos los pertenecientes a las escenas de los
subterráneos), lejos de hacerme las películas falsas refuerzan para mí ese aire
fantástico, lejano, evocador y exótico de la historia. La dirección artística de
Helmut Nentwig y Willy Schatz es una maravilla, así como la acertada música de
Michel Michelet, la impecable fotografía de Richard Angst y los vestuarios (Günter
Brosda diseñó el de Debra Paget, Claudia Hahne-Herberg el resto) son
cuidadísimos y todo este trabajo me parece perfectamente vigente hoy en día. Los más estudiosos
y entendidos encontrarán, sin duda, errores históricos o antropológicos, datos
que no deberían importar demasiado a los cinéfilos. Algunas escenas y
personajes me remiten estéticamente a los cómics de Tintín de Hergé, a su vez
otro clásico de las aventuras exóticas que, no por casualidad, comenzó a
triunfar en los años 50. No olvidemos, además, que la pareja de largometrajes
fue una gran superproducción con escenas con abundantes extras, y hasta
animales tan exóticos como tigres y elefantes. Además, buena parte de las
cintas se enriqueció con el rodaje en lujosos exteriores en la misma India,
destacando algunos de los más célebres edificios de Udaipur como el Palacio del
Lago o los Templos de Ranakpur o Shree Jagdish Mandir. A Fritz Lang le vino sin
duda muy bien su amistad con el Maharajá Shri Bhagwat Singhji Sahib Bahadur.
Harald y Seetha han de huir, pero son capturados. El cuñado y la hermana de Harald llegan a palacio y no dan con él. Mientras tanto, Ramiganiy, confabula para ocupar el puesto de su hermano Chandra. El arquitecto y la bailarina tendrán que luchar por su vida...
Y, por supuesto, está la escena del baile de
Seetha/Debra, hito celebérrimo del cine de aventuras que no ha perdido un ápice
de su atrevida carga erótica en todas estas décadas… aún a pesar de la cobra
“de mentira”, de esos sacerdotes con cara de palo que contemplan a la bailarina
con lascivia representados por actores europeos con la piel pintada. Sorprende
que se pudiera rodar algo así en los años 50, una mujer danzando casi desnuda
bajo una voluptuosa estatua de grandes pechos en una película para los cines
comerciales. No es de extrañar que en la adaptación estadounidense (estrenada
en una versión de 90 minutos en 1960 como Journey
to the Lost City) se censurarán esa y otras escenas, y menos aún que
también se hiciera en España cuando llegó en 1962.
Lujosos decorados, suntuosos trajes, sacerdotes conspiradores y misteriosos subterráneos en una gran superproducción que se convertiría en inevitable referente en el cine de aventuras. ¿Hace falta mencionar a Indiana Jones?
Para mí, y pienso que para muchos otros
espectadores, las dos películas de Fritz Lang permanecen como dos (o uno, si
las consideramos dos partes de un mismo film) de los grandes e imperecederos
clásicos de su género y lo harán para siempre, y como el colofón de la gran
carrera de su director (aún rodaría una película más), a pesar de lo diferentes
que son en ambiente y tono a la mayoría del resto de su filmografía, en la que
destaca el thriller por encima de otros géneros. El tigre de Esnapur y La
tumba india son de estas cintas que hay que volver a revisitar cada poco
tiempo y que siempre consiguen hechizarte y dejarte pegado a la pantalla por
muchas veces que hayas visto…
Bonus: La archifamosa escena de la danza ritual ante la cobra. Todo un atrevimiento en su época...
A la sombra de las grandes divas del momento como Audrey Hepburn o Marilyn Monroe, Debra Paget(19-8-1933), con sus imponentes ojos azules contrastando con su intenso cabello negro, fue sin duda una de las actrices más bellas del Hollywood de los 50. Su madre pareció tenerlo claro desde que Debralee Griffin (su verdadero nombre) era una adolescente, presentándola a varios concursos de belleza e intentando (con éxito) que debutara en el cine.
Aunque se estrenó como actriz en el film Una vida marcada, con apenas 15 años, quizá su primer papel destacable sea en Flecha rota, haciendo nada menos que de mujer india del gran James Stewart (y ocultando su hermosa mirada detrás de unas chocantes lentillas negras). Su carrera se "limitaría" a aproximadamente una veintena de películas y otras tantas apariciones en series de televisión, pero en ese lapso relativamente corto participó en grandes clásicos del cine de aventuras, del peplum y de su variante "bíblica", del western, y del género fantástico... Una trayectoria breve, pero intensa y fructífera de la que es difícil destacar algún título sobre otro: a los cinéfilos aventureros nos legó La mujer pirata (compartiendo cartel con la no menos atractiva Jean Peters), El Príncipe Valiente, y, por supuesto, las dos películas por la que quizá Debra sea más recordada: El tigre de Esnapur y su continuación, La tumba india, super-producción alemana para la que se puso a las órdenes de Fritz Lang, y cuya segunda parte contiene sin duda una de las escenas de mayor erotismo del cine de la década: Debra bailando escuetamente vestida frente a una voluptuosa deidad hindú, intentando aplacar las iras de una malévola serpiente. Además de los sensuales bailes de la actriz en las dos partes del film, la exquisita factura y el estatus de clásicos legendarios hacen indispensables ambas cintas para cualquier amante del 7º Arte y en especial del cine de aventuras.
Especializada durante buena parte de su carrera en personajes exóticos, además de nativa norteamericana y de bailarina hindú (mestiza), a Debra la pudimos ver también de egipcia (El sepulcro de los reyesy Princess of the Nile), polinesia (Ave del paraíso) e incluso árabe (Vida y amores de Omar Khayyam).
En el apartado peplum/cine bíblico hay que destacar sus apariciones en clásicos como Los Diez Mandamientos y Demetrius y los gladiadores, continuación de La túnica sagrada.
El western sería también uno de los géneros en los que Debra se prodigó y, además de la ya mencionada Flecha rota, merece especial atención Love Me Tender, donde sería partenaire de un debutante Elvis Presley y se teñiría de rubia para la ocasión.
Finalmente, el fantástico ocuparía buena parte de los últimos años de trayectoria profesional de la actriz, participando en De la Tierra a la Luna, y despidiéndose del cine en el ámbito de la serie B a las órdenes de Roger Corman y con el siempre elegante Vincent Price como pareja en Historias de terror y El palacio de los espíritus.
Tras ponerse frente a las cámaras por última vez para dos episodios de la serie El agente Burke, Debra se retiró del cine para casarse con un (doblemente) afortunado millonario chino con el que tendría un hijo y del que se divorciaria en 1980. Ya septuagenaria y apartada totalmente del mundo de la farándula en una especie de retiro religioso, Debra no parece querer nada del cine hoy en día, manifiesta su disgusto por las películas de la actualidad y no concede apenas entrevistas ni se presta a homenajes o a recibir a admiradores.