"Un hombre que limita sus intereses limita su vida" (Vincent Price)
Mostrando entradas con la etiqueta Cómic. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Cómic. Mostrar todas las entradas

viernes, 15 de septiembre de 2017

Nos deja Basil Gogos

A pesar de su inmenso currículum como pintor e ilustrador, es posible que al gran público no le suene el nombre de Basil Gogos. Pero, a muchos amantes del cine fantástico, especialmente a aquellos que ya tenemos cierta edad, el trabajo de este hombre sin duda nos dejó huella. Y es que Gogos se encargó de las portadas de la legendaria revista de Forrest J. Ackermann Famous Monsters of Filmland –que tuvo brevemente edición española– durante cerca de medio centenar de números entre las décadas de los 60 y los 70.

Gogos, nacido en Egipto, pero de origen griego y afincado en EE.UU., prestó también su talento a las portadas de cómics clásicos como Creepy, Eerie o The Spirit, pósters de películas, e incluso CDs de conocidos grupos y cantantes de rock.

El artista nos dejó ayer 14 de septiembre a los 68 años.

Algunas de las portadas de Gogos para Famous Monsters... ¡Este hombre nos hizo amar a los monstruos!

domingo, 19 de marzo de 2017

Y hoy... Berni Wrightson

Pues como parece que las desgracias nunca vienen solas (y esperemos que esta vez sí haya dos sin tres), si ayer nos acostábamos con el disgusto de la muerte del legendario Chuck Berry, hoy nos levantamos con la noticia del fallecimiento de otro grande, esta vez del cómic: el dibujante estadounidense Berni Wrightson nos ha dejado a los 68 años (había nacido un 27 de octubre de 1948 y llevaba enfermo y retirado desde 2015). Aunque no soy muy comiquero, sí lo fui en mi juventud y el estilo de este hombre me gustaba mucho, y recuerdo sobre todo sus historias de terror para Creepy y otras publicaciones, entre ellas sus adaptaciones de Poe, Lovecraft o Mary Shelley, aunque también disfruté su aportación al personaje La Cosa del Pantano y muchos otros de sus trabajos. En fin… un pésimo fin de semana para la cultura universal.

miércoles, 18 de mayo de 2016

Presentación de "Vencedor y vencido" de Sento


Tal y como nos prometió hace exactamente un año y en el mismo sitio, el dibujante valenciano Sento Llobell volvió ayer a la librería El Puerto de Puerto de Sagunto (Valencia) para presentar y firmar Vencedor y vencido, el tomo que cierra su “trilogía del doctor Pablo Uriel”, una adaptación al cómic de las memorias de su suegro durante la Guerra Civil Española que previamente habían aparecido en formato literario bajo el título de No se fusila en domingo. Fue un placer conocer detalles y anécdotas sobre la creación del tebeo y sobre la persona que lo inspira de la boca del propio Sento y de su esposa, Elena Uriel, y por supuesto un privilegio que este artista vecino de la localidad me dedicara su nuevo trabajo.

Web oficial de Sento: http://www.sento.es/wordpress/

jueves, 17 de diciembre de 2015

Las primeras galaxias

Al pasar el otro día por un quiosco y ver este cómic, no pude resistirme a comprarlo a pesar de que no soy lector habitual del llamado “arte secuencial”. La razón es bien fácil de imaginar: inmediatamente me retrotrajo a mis tiempos mozos, a muchísimos años atrás cuando lo leí por primera vez. No estoy seguro de si llegué a tener entera la adaptación a la viñeta de La guerra de las galaxias –porque recuerdo que Bruguera la publicó en varios volúmenes– y, de hecho, no estoy seguro de si aún la conservo completa o parcialmente en algún lugar de mis estanterías, pero sí recuerdo claramente haberla tenido en mis manos y lo mucho que en su momento me llamaba la atención aquella curiosa portada con un Darth Vader verde y una princesa Leia que no se parecía mucho a la de la película. Estas diferencias iban a ser una constante en las páginas del cómic (ilustrado por Howard Chaykin y Steve Leialoha), lo que se explica sin duda porque éste se confeccionó antes de que se estrenara la película y partiendo de unas pocas imágenes y bocetos (así, R2-D2 es mucho más grande, o los cazas TIE más rechonchos y con las alas más cortas, entre otras cosas). Este método (preparar con antelación una adaptación al cómic o novelada de un film) sigue efectuándose hoy día, pero obviamente los recursos y el material gráfico de los que disponen dibujantes y escritores son mucho más idóneos que aquellos disponibles hace cuatro décadas.

Yo estuve allí… Pertenezco a la primera generación de Star Wars, aquella que disfrutó el estreno de su primera entrega directamente en pantalla grande. Bien es cierto que a los cines de mi pueblo la cinta de George Lucas no llegó hasta 1979 (era lo que tenían los reestrenos de la época). Igualmente me entusiasmé, durante aquellos últimos años de esa década, con parte de la popularidad que la franquicia ya disfrutaba por aquel entonces. Recuerdos las figuras troqueladas de Panrico, los cromos de Pacosa (curiosamente, nunca tuve el álbum, pero un amigo me dio un buen montón que tenía repetidos), mi póster de Obi-Wan y el de Han Solo y Chewbacca que tenía colgados en mi habitación y que salieron en el Lecturas o alguna revista por el estilo y, por supuesto, los cómics de Marvel/Bruguera, así como aprenderme los nombres, no sólo de los protagonistas, sino de casi todas las criaturas y naves del fim: los jawas, los incursores tusken, los banthas, los Alas-X e Y… El largometraje también me descubrió a dos de los actores que habrían de convertirse en imprescindibles en mi vida: Peter Cushing y Harrison Ford.

Es bien cierto que yo era muy jovencito por entonces y con escaso poder adquisitivo, y que mi “momento Star Wars” iba a venir sobre todo unos años después con El retorno del jedi, pero la saga galáctica ya me había atrapado en aquella mi primera década de vida. Y lo hizo para siempre: hoy se estrena el séptimo episodio de la –innegablemente– longeva epopeya estelar. Han pasado casi cuarenta años desde que Luke Skywalker, Han Solo y la Princesa Leia fascinaron al mundo por primera vez; ha nacido una nueva generación que ahora disfruta de las nuevas entregas con sus padres… Todo parece indicar que Star Wars presidirá las vidas de muchos de sus fans originales –y supongo que de los posteriores– y que, seguramente, nos sobrevivirá. Me pregunto si los nietos y bisnietos de aquella primera hornada setentera de admiradores de la franquicia seguirán viendo nuevas aventuras de todos estos fantásticos personajes, quizá en un formato técnico que ni siquiera podemos concebir hoy día. Apuesto a que sí...

viernes, 22 de mayo de 2015

Presentación de "Atrapado en Belchite" con Sento

Hace ya dieciocho años que tuve el placer de conocer al dibujante valenciano Vicente Llobell “Sento” en un curso al que ambos asistíamos. Ya entonces me habló de las memorias del médico Pablo Uriel –su suegro– y del deseo de su familia de ver éstas publicadas. El señor Uriel dio forma escrita a sus vivencias en la Guerra Civil Española sin más intención que la de que las conocieran sus hijos y allegados más íntimos. Pero, resultó tan fascinante la lectura de aquellos escritos para todos, que juzgaron que debían ser conocidos por muchas más personas debido a la calidad humana que emanaban y al valor histórico y documental que suponían.

Pablo Uriel
Tuvieron que pasar unos cuantos años antes de que este proyecto se hiciera realidad pero, al fin, en 2005, la editorial Pre-Textos presentó el esperado libro con los recuerdos del médico soriano. Se tituló No se fusila en domingo, y tuvo una buena acogida, y hoy en día se le puede encontrar listado entre las lecturas recomendadas sobre el conflicto español acaecido hace ya ocho décadas.

Pablo Uriel se acababa de licenciar en medicina y esperaba comenzar el servicio militar cuando estalló la Guerra Civil. Al residir en Zaragoza, fue alistado por el bando nacional pero, debido a sus simpatías izquierdistas, pasó los primeros meses de la contienda en la cárcel. Posteriormente fue enviado a la zona de Belchite, viviendo en primera persona la famosa y cruenta batalla y siendo después capturado por las fuerzas de la República, quienes de nuevo lo encarcelaron y a punto estuvieron de fusilarle por haber servido en el ejército oponente. Una de las más repetidas y dramáticas ironías de aquel enfrentamiento tan absurdo que asoló España.

Una de las dedicatorias de Sento
Siendo Sento el gran dibujante que es, supongo que era cuestión de tiempo que sintiera la tentación –o fuera tentado– de llevar también el libro al formato cómic; y así, el pasado año, presentaba el primer volumen de lo que será una trilogía que adapta la obra de su suegro a la viñeta, Un médico novato, después de que éste ganara el VI Premio Internacional Fnac-Sins entido de Novela Gráfica. A esta primera entrega publicada por Editorial Salamandra le seguía este 2015 la continuación, Atrapado en Belchite, a cuya presentación en la Librería El Puerto en Puerto de Sagunto, Valencia, acudí ayer, reencontrándome con Sento después de varios años y dedicándome éste los dos libros, acompañados de una simpática caricatura con cada firma. Fue un acto sencillo, breve y relativamente íntimo –unas treinta personas– en las que tanto Sento como su esposa y colaboradora Elena Uriel nos contaron anécdotas sobre la gestación, desarrollo y recepción tanto del cómic como de la novela, así como, por supuesto, del héroe a posteriori que fue el doctor Uriel, quien, según su hija, “se hubiera puesto rojo” si hubiera conocido la posterior repercusión de sus memorias en los medios y en la sociedad interesada en la temática.

Para acabar con un tópico tan recurrido y manido como sincero, espero con ganas la conclusión de la historia de Pablo Uriel el próximo año.

Web oficial de Sento: http://www.sento.es/wordpress/

viernes, 27 de febrero de 2015

La guerra de las galaxias: cómic del borrador original

Nueva e inaudita incursión que realizo en un terreno tan poco habitual para mí como es el del cómic (a pesar de lo que pueda parecer por los artículos que he publicado este mes). El señor George Lucas parece lograr sacar dinero hasta de debajo de las piedras y ser capaz de exprimir un mismo filón más allá de lo imaginable: nada menos que en el  borrador original de lo que posteriormente sería La guerra de las galaxias se basa esta serie guionizada por J.W. Rinzler e ilustrada por Mike Mayhew, y que en su edición americana se componía de ocho tebeos sencillos que aquí Planeta DeAgostini tiene a bien editar juntos en un atractivo volumen en tapa dura.

Y un servidor, como enamorado de la saga galáctica, y a pesar de su relación de amor-odio con su creador, se deja engatusar una vez más y adquiere el librito. Me llama la atención conocer todos esos detalles sobre cómo concibió Lucas originalmente los personajes y situaciones de su más famosa película; me apetece la propuesta de “volverla” a vivir de una forma diferente. Y, efectivamente: resulta divertido ver que el primer Luke Skywalker  es un general de barba blanca y mediana edad más cercano a lo que luego sería Obi-Wan Kenobi, que Annikin Starkiller es aquí el joven aprendiz jedi que se pone bajo su tutela, que Han Solo es un alienígena verde que recuerda a la Cosa del Pantano, que Darth Vader no lleva casco ni es Sith (ese es Valorum, quien paradójicamente acaba aliándose con los jedi), que R2 habla en “cristiano” o que los wookies asumen en gran medida el rol que finalmente tendrían los ewoks en la trilogía fílmica.

Fuera de todas esas curiosidades, el cómic no consigue precisamente fascinarme. Las escenas se suceden a veces parece que a trompicones, sin quedar muy claro cómo llegan los personajes de una situación a otra; algunos diálogos resultan poco menos que un galimatías (por cierto, aquí dicen “que la fuerza de los demás te acompañe”); el tempo o la cadencia de la historia no logran convencerme…. En cuanto al apartado puramente visual, decir que las ilustraciones son muy bonitas, pero que muchas veces tampoco parecen casar con las acciones y frases que están representando, fruto sin duda de la captación original de los personajes a partir de modelos reales posteriormente infografiados o retocados de alguna manera por ordenador. Así, vemos a los héroes ofreciendo ayuda con ademán agresivo, o dialogando con rostro descolocado, o en posiciones que resultan forzadas e inadecuadas para las escenas que se supone que viven; una pena que este tipo de tratamiento digital tenga esas limitaciones tan tontas.

Finalmente, The Star Wars (este es el título original, frente al que sería definitivo, sin el artículo delante) no pasa de ser una curiosidad para mí, bien recibida en mi colección, pero que no ocupará un lugar especialmente relevante en ella.

sábado, 14 de febrero de 2015

Caballeros extraordinarios (II)

(Primera parte aquí)

Trilogía Century (2009-2012)
Dos años después del destacable Dossier Negro, los inquietos Moore y O´Neill vuelven a la carga con más aventuras de los Caballeros, aunque esta vez lo hacen de una forma diferente: una trilogía de cómics, de 80 páginas cada uno, con una trama común pero que tiene lugar en varios momentos de ese siglo que da título a la nueva serie. Así, a lo largo de tres años aparecen “1910”, “1969” y “2009”, fechas en las que acaecen respectivamente las historias de cada entrega. De nuevo serán Mina y Allan, además del también inmortal Orlando de Virginia Woolf, los personajes recurrentes en la trilogía, a los que ayudarán ocasionalmente otros aliados. Su misión durante todos estos años será la de acabar con un anticristo que el ocultista Oliver Haddo (el personaje de W. Somerset Maugham), quien traslada su mente de un cuerpo a otro para así extender su vida más allá de lo razonable, se empeña en traer al mundo.

Es curiosa la forma en la que Moore y O´Neill presentan estos nuevos episodios de la Liga –que en un principio querían centrar sólo en la época victoriana–, con enormes saltos en el tiempo que cubren décadas, porque da la impresión de que así tienen muy poco margen para ofrecer nuevas aventuras del grupo en un futuro, pero también dejan caer que, en el ínterin entre una entrega y otra, ha habido nuevas formaciones.

Nemo: el spin-off
Mientras esperamos a que reaparezcan –o no– nuestros Caballeros Extraordinarios, sus autores han concebido otra nueva trilogía que no tiene que ver con ellos directamente, pero que sí se origina en ésta, eso que los modernos llaman un spin-off: en la primera entrega de Century los lectores conocemos a Janni Dakkar, la joven hija del Capitán Nemo, quien en un principio no quiere aceptar el nefasto legado de su moribundo padre e intenta huir de ambos, pero que finamente acabará decidiendo capitanear el mítico Nautilus. Ella será la protagonista de este nuevo triple trabajo de Moore y O´Neill que llevará el título de Nemo, y que está compuesto por los volúmenes Corazón de hielo, Las rosas de Berlín y el todavía inédito River of Ghosts, previsto para la próxima primavera. Las tres entregas nos llevan, respectivamente, a 1925, 1941 y 1975, con Janni viajando en distintos momentos de su vida a una lovecraftiana Antártida, a la “Tomania” nazi y al Amazonas, respectivamente. La serie Nemo ha sido presentada en su edición española como un elegante cómic-book de 64 páginas en tapa dura.

La película
La olvidable adaptación al cine
Suele quejarse Alan Moore casi invariablemente de todas las versiones fílmicas de su obra, y esta protesta me parece exagerada, ya que considero que Desde el infierno, V de Vendetta y Watchmen son las tres buenas adaptaciones a la pantalla grande si las entendemos precisamente como eso: adaptaciones de un medio a otro que se expresa de una manera diferente. Pero, en el caso de The League of Extraordinary Gentlemen (que aquí, para más inri fue titulada La Liga de los Hombres Extraordinarios), le he de dar toda la razón…

El proyecto co-producido por 20th Century Fox, dirigido por Stephen Norrington y estrenado en salas en 2003 no tiene prácticamente nada o casi nada que ver con los cómics en los que se inspira (principalmente el volumen I). La violencia y la sexualidad explícitas en éstos, la sordidez y el patetismo de los a veces, hasta siniestros personajes principales, su condición de marginados sociales, raramente se percibe en el film donde, por ejemplo, Allan Quatermain es interpretado por un Sean Connery que transfiere al personaje su impecable imagen pública y su infalibilidad como héroe de la pantalla; nada que ver con un viejo decrépito y drogadicto.

El resto del reparto lo integran Peta Wilson como Mina Harker, Naseeruddin Shah como Nemo, Jason Flemyng como el doctor Jekyll y Tony Curran como el Hombre Invisible, además de dos actores que encarnan a sendos personajes ausentes en el cómic e incorporados a la versión en celuloide: Shane West como Tom Sawyer, y Stuart Townsend como Dorian Gray.

Una verdadera lástima el dato con que concluyo este apartado: Sean Connery se retiró de la actuación precisamente tras rodar este film, triste testamento de un actor que nos ha dejado tantísimos buenos trabajos. De Stephen Norrington tampoco se ha vuelto a saber mucho, ya que no ha vuelto a dirigir nada desde entonces.

Penny Dreadful
El pasado 2014 se estrena en televisión la serie Penny Dreadful, que toma su curioso nombre de las antiguas publicaciones juveniles decimonónicas que se recreaban en historias morbosas y truculentas, un obvio precedente de los cómics de terror del siglo XX y, en cierta medida, de las revistas pulp. Desde las primeras imágenes promocionales que aparecen en internet se hace más que evidente que estamos ante una suerte de remedo catódico de La Liga de los Caballeros Extraordinarios. Los personajes no son exactamente los mismos, por supuesto, pero no hay que esforzarse mucho para encontrar en el veterano explorador africano que interpreta Timothy Dalton, Sir Malcolm Murray (quien, por cierto, es el padre de Mina), a un claro sosias de Allan Quatermain,entre otras similitudes. El resto de componentes de esta “liga” televisiva resultan ser el mismísimo doctor Frankenstein (Harry Treadaway), siempre acosado por su criatura (Rory Kinnear), de nuevo Dorian Gray (Reeve Carney), y dos personajes creados para la serie: Ethan Chandler (Josh Hartnett), un pistolero americano que esconde un oscuro secreto, y Vanessa Ives (Eva Green), una joven con extraordinarios a la vez que temibles poderes paranormales, eso sin olvidar la aparición esporádica de otros mitos de la literatura fantástica clásica como Abraham Van Helsing, interpretado por el sin par David Warner en un impagable guiño al género del que es habitual el actor.

Penny Dreadful: la Liga bastarda

Esperé y seguí con interés la primera temporada de Penny Dreadful: ocho episodios de una hora de duración cada una, y debo decir que se confirmó mi impresión inicial de que la serie era un intento de llevar a la pequeña pantalla una idea similar a La Liga de los Caballeros Extraordinarios. Hasta hay que admitir que, con su galería de personajes torturados, pervertidos y siniestros, es incluso más próxima al espíritu del cómic de Moore/O´Neill que la película de Norrington. Para ser sinceros, creo que en general me resultó interesante pero que podía haber sido más redonda, ya que en algunos episodios ritmo y tono cambian de una manera quizá demasiado drástica o desconcertante. Los personajes que me parece que salieron más mal parados son los vampiros a los que se enfrenta el grupo protagonista, teóricamente liderados por Drácula, y más cerca de la “bestezuela tarantiniana” que tanto detesto que del vampiro clásico romántico que cabría esperar en una serie con la ambientación de Penny Dreadful. Ni qué decir tiene que ya estoy atento a la llegada de la segunda temporada –esta vez con 10 episodios– el próximo mes de mayo.

miércoles, 11 de febrero de 2015

Caballeros extraordinarios (I)

Fui un voraz consumidor de cómics hasta poco antes de llegar a la mayoría de edad. Para entonces había encontrado nuevos intereses o reafirmado otros ya antiguos que me apasionaban más que la degustación de viñetas. Nunca he abandonado enteramente el llamado 9º Arte, pero mis incursiones en ese terreno durante las pasadas dos décadas y media han sido más bien escasas. Precisamente una de las pocas series de cómics que he seguido con interés ya entrado este siglo XXI ha sido La Liga de los Caballeros Extraordinarios, concebida por el infame guionista Alan Moore, ilustrada por Kevin O´Neill, y publicada inicialmente por la editorial británica America´s Best Comics, y, en España, por Planeta-DeAgostini.

No recuerdo exactamente cómo descubrí el tebeo; creo que muy probablemente por recomendación de un amigo. Me llamó la atención. Era imposible que no lo hiciera siendo un gran aficionado a la literatura romántica, gótica y victoriana porque, ¿qué era lo que aparecía en su portada? Toda una serie de personajes de algunas de las novelas más famosas de dichos períodos, obras y autores todos a los que había leído desde bien joven.

Mi primera impresión fue que el cómic trataba sobre una especie de grupo de superhéroes decimonónicos. No iban por ahí los tiros, todo lo contrario. Aquellos “caballeros extraordinarios” eran más bien antihéroes, por no decir obvios parias sociales, individuos con serios traumas personales algunos, y de dudosa moralidad los otros, eso cuando no se daban cita ambas características en un mismo personaje: el Doctor Griffin, el Hombre Invisible de H.G. Wells, era un depravado que aprovechaba sus poderes para, entre otras cosas, violar a colegialas ingenuas; el Capitán Nemo de Jules Verne era un pirata hindú que se había convertido en el azote de la flota británica, a la que atacaba sin piedad con su moderno submarino Nautilus; Allan Quatermain, el otrora famoso cazador y explorador de las novelas de H. Rider Haggard, se había convertido en una vieja leyenda olvidada que languidecía en un perdido poblado africano atiborrándose de opio; el Doctor Jekyll de Robert Louis Stevenson era poco menos que un paranoico que vivía en continuo estado de ansiedad aterrado porque apareciera su alter ego, un brutal y monstruoso Mr. Hyde más cercano en aspecto al Hulk de Marvel que al personaje malvado pero más humanizado que siempre asociamos a ese nombre; por último, la Mina Murray de Bram Stoker había sido despreciada por la sociedad y por su propio exmarido debido a un supuesto adulterio con “un extranjero” (obviamente, Drácula) que le había dejado, por cierto, terribles cicatrices (nada de “dos puntitos”) en un cuello que ella siempre lleva tapado. Curiosamente, el único personaje femenino de la liga demuestra ser el más cabal, equilibrado e inteligente; no es de extrañar que rápidamente se erija en líder de este peculiarísimo grupo.

Portadas de los seis números del volumen I (1999-2000). Hoy día pueden encontrarse todos juntos en un estupendo tomo de tapa dura.

Volúmenes I y II (1999-2003)
The League of Extraordinary Gentlemen irrumpe por primera vez en los kioskos y librerías en 1999, en la forma de una serie de 6 cómic-books estándar de 28 páginas cada uno (cuatro de ellas con un relato). En una desasosegante Inglaterra de estética steampunk, exactamente en 1898, los cinco personajes son reclutados por el gobierno de Su Majestad debido a sus características excepcionales para hacer frente a un temible enemigo que acabará revelándose nada más y nada menos que como el mismísimo Fu Manchú. A lo largo de esa media docena de números nuestro grupo tendrá, no sólo que sacar a la luz y poner fin a todas las intrigas del criminal asiático, sino también que hacer frente a sus propias fobias, inseguridades y desavenencias. Sin ir más lejos, Mr. Hyde es poco menos que una bomba de relojería que, cuando estalla, se dedica a desmembrar al primero que pilla, sin importar si es amigo o enemigo –solamente la gentil Mina parece capaz de contenerle y de llegar al escondido corazoncito del hombre bestia–, Griffin es un delincuente sin escrúpulos en el que no se puede confiar, a Quatermain le cuesta mantenerse “limpio” y no volver a su adicción, y Nemo no parece demasiado interesado en ayudar a una nación a la que detesta…

El volumen II de la Liga llega dos años después de que finalizara el primero, en 2002, aunque en la ficción transcurre inmediatamente después que el volumen I. De nuevo el “grupo de Murray”, como pasa a ser conocido, es requerido para librar a su país, y al mundo entero, de otra terrible amenaza: nada menos que la invasión marciana de la novela de H.G. Wells La guerra de los mundos. Tras las seis entregas de rigor, concluyen, aparentemente, las aventuras de estos caballeros y damas extraordinarios. El final de esta nueva aventura parece dejar claro que el grupo difícilmente va a volver a reunirse, pero no va a ser exactamente así, aunque pasará algún tiempo antes de que volvamos a saber de nuestros (anti)héroes…

La seis entregas del volumen II (2002-2003): ¡llegan los marcianos!

Quedé sorprendido –acostumbrado a cómics muy diferentes y después de mucho tiempo sin demasiado contacto con ninguno de ellos– por la lectura de estos dos primeros volúmenes de La Liga. El dibujo en un principio feista y algo caricaturesco de O´Neill acabó finalmente convenciéndome y lo acepté como adecuado para el tipo de historias y personajes que trataba. Me gustó especialmente algo que valoro sobre todas las cosas en un tebeo: el “equilibrio” entre texto y dibujo. Ni puedo disfrutar una historieta que sea básicamente visual, sin apenas diálogos o notas ni, por el contrario, me gustan aquellos cómics que prácticamente son una serie de enormes bocadillos con algún pequeño dibujo ilustrándolos (caso de From Hell del propio Moore, que considero hubiese sido más acertado en forma de novela literaria). Para mí un cómic con ilustraciones detalladas, en las que te puedas recrear buscando detalles, pero que también “cuente” una historia con palabras es el trabajo ideal, y no muy a menudo consigo encontrar esta mezcla perfecta.

Además, uno de los aspectos más ricos y destacables de toda la serie de La Liga de los Caballeros Extraordinarios es la continua aparición, a lo largo de sus páginas, de personajes, situaciones, alusiones e indirectas a infinidad de referencias del cine, la televisión, la literatura y la cultura popular, tanto visuales como textuales. Hay que andarse extremadamente atento y prestar muchísima atención para captarlas todas (cosa que no sé si es posible). Tanto es así, que en internet hay hasta completísimas guías con anotaciones de todas estas menciones y apariciones. Desde el mismo Moriarty hasta Roman Polanski, pasando por el Auguste Dupin de Poe, el Astolfo Hynkel de Chaplin, el Ismael de Moby Dick, el doctor Moreau de Wells, el Próspero de Shakespeare, el James Bond de Flemyng, la Emma Peel de Los vengadores, etc, etc, etc, el desfile del enorme imaginario cultural de Alan Moore es tan sorprendente como admirable, y sin duda uno de los mayores retos y atractivos de leer esta serie de cómics.

Otras de las cosas que me atrajo de esta publicación y que me mantiene interesado en ella son precisamente sus series limitadas a unos pocos números autoconclusivos, nada de interminables colecciones que se extienden mes tras mes y año tras año, cosa que me hubiera hecho perder interés en seguir esta publicación. Creo que el concebir obras de esta manera ayuda a que sean más sólidas y creíbles.

Dossier Negro: el regreso
En 2007, cuando ya daba la impresión de que la obra conjunta de Moore y O´Neill no iba a tener continuación, los autores nos sorprenden con el Dossier Negro: un curiosísimo y original experimento de 200 páginas en el que se mezcla la propia historieta estándar de la liga con otros diversos formatos literarios y visuales, encartes y relatos y hasta una sección en 3D, gafas incluidas.

Transcurre en el año 1953. Inglaterra ha sobrevivido al temible Gran Hermano de Orwell y Mina Murray y Allan Quatermain reaparecen para robar –en un curioso ejercicio de metalenguaje– ese misterioso documento que da título a la novela gráfica y que iremos leyendo conjuntamente con ellos. ¿Qué cómo pueden seguir vivos después de más de medio siglo desde su última aventura? Muy sencillo, al menos cuando tienes un vasto patrimonio literario al que recurrir: ambos se bañaron en la fuente de la Ayesha de Rider Haggard y obtuvieron la inmortalidad (y, además, Quatermain rejuveneció). De hecho, los componentes de esta pareja (también sentimental) serán los únicos personajes fijos en todas las entregas de la saga.

El Dossier Negro es una extraordinaria propuesta en el mundo del cómic-boook que merece la pena ser leída, especialmente, claro está, si se es seguidor de La Liga o se está familiarizado con ella –aunque en realidad es un volumen independiente–. Por cierto, con él aprendemos también que este grupo de caballeros extraordinarios no comenzó con la formación con la que lo conocimos en el primer volumen, sino que se remonta a siglos atrás y ha estado al servicio del gobierno británico desde entonces, albergando en sus filas a personajes tan dispares como Gulliver, Caliban, Fanny Hill, Don Quijote o Phileas Fogg, e incluso teniendo versiones similares en otros países como Francia o Alemania.

martes, 22 de febrero de 2011

Superhéroes

El primer tebeo de superhéroes que recuerdo haber tenido era de Flash. Mi tía-abuela de Barcelona nos visitó y me lo trajo como regalo. En realidad fue una decepción para mí, ya que yo era demasiado pequeño entonces y prefería los tebeos de Mortadelo y similares.

Curiosamente, me convertiría en un gran fan de los superhéroes pocos años después. Tengo dos recuerdos tempranos relacionados con el tema: el primero es el álbum de Cropan titulado Héroes fantásticos, aparecido en 1975  (y que era también de Vickie el Vikingo si le dabas la vuelta). Aunque nunca lo completé (en 2000 compré su reedición, con los cromos ya impresos), fue posiblemente mi primer contacto con todos estos héroes y villanos de colorida vestimenta y extraordinarias habilidades. El segundo recuerdo es empezar ya a comprarme tebeos –o cómics, ¿qué más da?– de Marvel y DC en el mercado de mi pueblo, en el que habían dos puestos que se dedicaban a la compra-venta de estos, así como de revistas y libros. Por un módico precio, cualquier chaval podía adquirir varios volúmenes de historietas de superhéroes o de cualquier otra temática, aunque fueran usados. Aquella fue la época en que la editorial Vértice, editora de Marvel y de otras empresas en España durante muchos años, se despedía del negocio (1981). Pronto me familiaricé con personajes ya legendarios como el Capitán América, Thor, La Masa (luego Hulk), Los 4 Fantásticos, Los Vengadores, Spiderman. La Patrulla X o Dan Defensor (posteriormente, Daredevil). En menor medida, también leí aventuras de personajes de la DC como Superman o Batman, así como de otras editoriales de menor relevancia (Zarpa de Acero, The Spider, etc). Aquellos tebeos de Vértice se publicaban en blanco y negro a pesar de que en su versión original tenían color, y una de las notas más curiosas de dichas ediciones era que las portadas no se correspondían con las originales, sino que eran dibujadas por el sin par López Espí. Además, cada tebeo español venía a corresponderse con uno y medio americano, o incluía un suplemento de otro personaje e incluso de otra colección (muy a menudo de terror). Inolvidable también Tumbita, el simpático esqueleto cuyas viñetas solían ilustrar el interior de la portada y la contraportada.

Tras la muerte de Vértice, se hizo cargo de muchos de aquellos cómics Editorial Surco, de corta trayectoria, y allá por 1983 la labor de publicar las historietas de estos pintorescos héroes pasó a cargo de Forum. Sería con esta editorial con la que yo personalmente viviría mi época dorada del cómic de superhéroes, pues para entonces ya era un adolescente con más poder adquisitivo y mayor autonomía. Durante buena parte de los 80 coleccioné casi todo lo que sacó esta editorial –hasta tebeos más atípicos como Aventuras bizarras– así como el material publicado por muchas otras, incluyendo cómics ya clásicos como Cimoc, Creepy, Heavy Metal, 1984/Zona 84, S.O.S o Dossier Negro y editoriales como Zinco, Norma, Garbo o la mítica Bruguera. Uno de los grandes recuerdo de mi vida será siempre cuando, veraneando en un pueblecito de Castellón, me acercaba semanalmente andando hasta la ciudad vecina –a 2 kms de distancia– con mi querido perro Jacky en busca de novedades. A veces me volvía de vacío, pero otras me traía un buen puñado de cómics que, ya durante el trayecto de vuelta a casa, iba devorando.
He mantenido muchas de mis aficiones a lo largo de toda mi vida, pero en el caso de los cómics no ha sido así: con la llegada de la mayoría de edad, acabé cansándome de ellos. Por entonces había descubierto un nuevo vicio: el rock and roll, y con el tiempo terminé vendiendo casi toda mi colección de tebeos, me compré un equipo de música y comencé a coleccionar discos. También, paulatinamente, fui sustituyendo las historietas por las novelas y relatos literarios, en los que ya me había iniciado de niño, pero cuya lectura se intensificó notablemente durante mi pubertad.

En las últimas décadas me he comprado algunos cómics, pero normalmente no de superhéroes: Liberty Meadows, algunos de Star Wars, La liga de los caballeros extraordinarios (que sí se puede considerar una suerte de superhéroes)… y, por supuesto, nunca he perdido mi amor por los que para mí son tres pilares básicos del arte de la historieta: Astérix, Lucky Luke y Tintín. Aunque sólo poseo unas pocas aventuras de los tres personajes, las he leído casi todas y son de los pocos que han trascendido de mis tiempos infantiles a mi vida adulta. Hoy en día, normalmente me satisface más leer libros, pero de vez en cuando dejo entrar algún cómic en mi vida.

En realidad el propósito de este artículo era hablar sobre el cine de superhéroes venidero, pero me he puesto a divagar y a abrir el baúl de los recuerdos y me ha quedado un prólogo algo larguillo… Porque sí, efectivamente: aunque hace más de veinte años que dejé de leer tebeos de superhéroes, no he olvidado lo que fueron para mí, y si bien ya no en el papel, al menos en el celuloide les sigo siendo fiel y normalmente asisto a casi todos los estrenos de adaptaciones fílmicas de los héroes de Marvel y DC. Bien es verdad que la mayoría no me han impresionado, e incluso algunas me han parecida flojas o hasta malas, pero, aún con todo, siempre me fijo con especial interés en los estrenos relacionados con el tema cuando va a empezar el año, y los tengo en cuenta en mi agenda cinéfila. Supongo que es una especie de deuda pendiente o deseo insatisfecho, ya que de joven era muy difícil ver adaptaciones cinematográficas de estos personajes, y hoy en día son algo cotidiano. De aquella época moza tan sólo recuerdo las películas de Superman, que nunca fue uno de mis héroes favoritos, y los estrenos en pantalla grande de algunos episodios de series televisivas como El increíble Hulk o Spiderman, sobra decir que bastante irregulares, así como películas de otros personajes del cómic como Flash Gordon o Conan, en los que nunca me prodigué.

Precisamente este 2011 tiene unas cuantas de estas adaptaciones y he querido, a la manera de la anterior entrada sobre películas de Natalie Portman, hacer otra similar con los filmes de superhéroes que podremos ver este año y mi opinión a priori de cada uno. Son los siguientes:

Thor (Kenneth Branagh)
De la versión en celuloide del dios del trueno de la mitología nórdica ya adelanté algo el otro día porque, claro, la protagonista femenina es mi adorada Natalie Portman, lo que ya de por sí es para mí un importante aliciente para ver el film. Aparte de embelesarme con la subyugadora presencia de la actriz, de la película de Kenneth Branagh espero cuanto menos una obra interesante y entretenida. El trailer lo promete, y cuanto menos creo que no redundará en el manido cliché de película de superhéroe tipo Spiderman o Iron Man, en la que tenemos que presenciar el nacimiento y presentación del alter ego del protagonista de rigor, algo que muchas veces se hace bastante repetitivo. Thor hasta se me antoja una mezcla de película de superhéroe y de “extraterrestre adoptado” a la manera de E.T. o  Starman. Será la primera del género este año. Veremos pues…
(Por cierto, nunca tuve demasiados tebeos de Thor, aunque de él fueron algunos de los primeros que llegaron a mis manos. Lo recuerdo mucho más a través de su pertenencia a Los Vengadores.)

3 de junio
X-Men: First Class (Mathew Vaughan)
Las dos primeras entregas de la saga X-Men figuran entre mis favoritas del género, no así la tercera, que para mí no estuvo a la altura de sus predecesoras. Encuentro en ellas un agradecible equilibrio entre batallas, criaturas y acción y ese componente dramático y psicológico que da a una película de estas características mucha más entidad, profundidad y seriedad.
Esta nueva parte de la saga –en realidad, una precuela– viene apadrinada por el director Bryan Singer, así que personalmente espero que esté a la altura de las dos que dirigió él para la franquicia. Sobra decir que La Patrulla X, como se llamaba en mis tiempos, fue uno de los grupos de superhéroes con los que crecí.

29 de julio
Linterna Verde (Martin Campbell)
Esta es el largometraje de la temática que revisamos que menos me interesa, en parte porque nunca me prodigué en la lectura del personaje (siempre fui más de Marvel que de DC), en parte porque lo que he podido ver de él hasta ahora no me llama mucho la atención, con ese traje tan artificial creado por infografía. No obstante, y pienso que más por vicio cinéfago que otra cosa, supongo que acabaré acudiendo a su estreno.

5 de agosto
Capitán América (Joe Johnston)
Un personaje que me fascinó de pequeño –él ocupaba predominantemente la portada de aquel álbum de cromos de Cropan que mencionaba al principio– al que ahora encuentro quizás bastante incorrecto políticamente. Supongo que me tocará sacrificar un poco mi orgullo y mi ideología para intentar ver la película de la manera más inocentemente posible. Al menos tiene dos puntos previos a su favor: la acertada ambientación en la II Guerra Mundial, un período que me fascina y que encuentro más adecuado para situar a tan patriótico personaje, y un villano que, interpretado por Hugo Weaving, promete mucho. Y es que, para mí, al menos la mitad de una película de superhéroes la constituye un buen antagonista. Que se lo digan si no a Liam Neeson en Batman Begins, Heath Ledger en El Caballero Oscuro, Ian McKellen en X-Men 1 y 2, Matthew Goode en Watchmen o a Alfred Molina en Spider-Man 2, quizá de lo poco bueno que encuentro en la trilogía de Sam Raimi…

Resumiendo pues, una primavera y un verano que para un servidor prometen cuanto menos entretenimiento y el entrañable reencuentro con varios de los héroes de mi infancia. No creo que ninguna de estas películas se convierta en un hito dentro de mi filmoteca, pero las aguardo con ganas y relativo entusiasmo. Me dejo voluntariamente aparte los estrenos de Cowboys & Aliens de Jon Favreau (2 de septiembre) y de Conan de Marcus Snipel (sin fecha anunciada) porque, aunque adaptaciones de cómics, no considero a sus personajes “superhéroes” propiamente.

* Enlaces de interés:
http://www.lopezespi.com/. La web del inolvidable dibujante de las portadas españolas de Vértice.