"Un hombre que limita sus intereses limita su vida" (Vincent Price)
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jueves, 30 de noviembre de 2017

(De nuevo) Adiós a los Cines Aragón

Hace dos años, los amantes del cine de Valencia capital y alrededores recibían con alegría la noticia de la reapertura de los Cines Aragón, que habían cerrado sus puertas en 2006. La cooperativa La Cinemista emprendió la aventura de gestionar de nuevo el local apostando por un cine diferente, más difícil o imposible de ver en las salas de proyección del resto de la ciudad, tanto doblado como en V.O. y a precios populares; incluso se repusieron algunas películas “antiguas” a través de la plataforma youfeelm y también se ofrecieron interesantes actividades como presentaciones especiales de largometrajes, documentales y cortos con asistencia de sus creadores y participantes o el festival de cine de terror Paura. Nada de esto ha bastado para que la valiente iniciativa cultural despegue, y hoy 30 de noviembre, por desgracia, la dirección de los Aragó Cinema dirá adiós a su aventura empresarial, y los cines volverán de nuevo a quedar a oscuras, en silencio y vacíos.

Poco se puede decir que no se haya dicho ya respecto a la penosa situación del cine y de la cultura general en este país, y realmente se pregunta uno si tiene algún sentido lamentarse más y seguir haciendo mala sangre, así que me despido de este cine que volvemos a perder con un pequeño homenaje en imágenes (fotografías propiedad de Aragó Cinema).





martes, 23 de agosto de 2016

Regreso a Serra

Desde que estuviese por primera vez en él hace casi dos años (lo cuento aquí) que me había propuesto volver al Cine de Verano de Serra, por lo entrañable de la experiencia y por lo pintoresco y bonito del lugar. Serra es una pequeña población valenciana de algo más de 3000 habitantes en plena Sierra Calderona, y a unos treinta y tantos kilómetros de la capital del Turia y de mi propia ciudad, que en época estival abre uno de las pocas terrazas de verano que quedan en la Comunidad Valenciana. De hecho, parece ser que es el local más antiguo de estas características que continúa abierto en toda España.

Visitar el Cine de Verano me retrotrae inevitablemente a viejos tiempos, cuando en mi pueblo, y en casi todos los demás, existían este tipo de lugares como alternativa veraniega a los viejos cines, entonces no preparados para las temperaturas de ciertos momentos del año. El cierre de muchos de los cines clásicos y la incorporación de climatización en los nuevos fue acabando con estos locales al aire libre, y en hoy en día son muy pocos los que se pueden encontrar al menos por estos lares, aparte de alguna iniciativa insólita y ocasional por parte de ayuntamientos y asociaciones.


En el Cine de Verano de Serra se dan la mano elementos antiguos –el propio recinto, aunque actualizado, no puede evitar delatar su veteranía – con otros modernos, como el puntero equipo de proyección y sonido que su dirección pone a disposición del espectador o la programación, de rabiosa actualidad. No sólo vecinos de la localidad (que aumenta su censo en el período veraniego) sino de muchos pueblos y ciudades de alrededor acuden a la terraza a disfrutar de uno de los éxitos cinematográficos del momento e incluso a cenar allí antes o durante la proyección y, en las dos ocasiones en las que he estado, ha habido una cantidad apreciable de público. Un considerado y repleto servicio de bar ofrece también todo tipo de refrigerios, chucherías, cafés y aperitivos para consumir mientras se disfruta la película.

La única pega que se le puede poner al establecimiento es su proximidad a viviendas locales (una de sus paredes), con las consabidas luces y ruidos que de estas suelen provenir de vez en cuando (durante nuestra última estancia, los ladridos de un can irrumpieron en un par de ocasiones). Por otro lado, también me hago cargo de la molestia que nosotros debemos ser para los habitantes del barrio. Aún con todo, aunque está claro que –al menos para espectadores quisquillosos como lo soy yo– no se puede disfrutar una película al 100% por estas y otras particularidades de este tipo de espectáculo –como la luz que pueda provenir del exterior– he de recomendar  la experiencia, nostálgica para algunos, novedosa para otros, de visitar el cine de Serra al menos una vez por temporada. En mi caso particular, la distancia me impide acudir más veces a él, pero espero tener ocasión de volver hacerlo el año que viene.

Por cierto, la película que nos animó a ir a Serra fue Star Trek: Más allá. Pasamos un buen rato con Kirk, Spock y compañía viendo cielos estrellados tanto dentro como fuera de la pantalla. ¡Incluso pasaron un par de cometas sobre nuestras cabezas! ¿Qué mejor ambientación?

Web del Cine de Verano de Serra:

viernes, 5 de septiembre de 2014

Una sesión muy especial

Toda una experiencia fui asistir ayer al reestreno –con motivo de su 25 aniversario– de la película de Giuseppe Tornatore Cinema Paradiso, que yo ya había visto en 1989. Y fue tal debido al excepcional marco en el que se produjo el evento: el Cine de Verano de Serra, una de las pocas terrazas que todavía proyectan largometrajes en la Comunidad Valenciana –de hecho, según indican sus propietarios, la más antigua de España todavía en activo–.

El único pase de la película el jueves 4 de septiembre estuvo complementado con una serie de simpáticos detalles por parte de la sala: primero, la interpretación en directo de algunos de los temas que Ennio Morricone compuso para el film por los músicos Jordi Garay y Vicente Femenía (clarinete y piano); después, la demostración del funcionamiento de un viejo proyector de los años 60 Marin MP 30.

Recital-preámbulo a la proyección de Cinema Paradiso


Demostración del funcionamiento
del proyector Marin MP 30
En la estival terraza se dan cita toda una serie de elementos modernos y antiguos que la hacen tan entrañable como única: la construcción en sí parece ser una antigua sala de pelota valenciana presidida por una curiosa figura de Jesucristo que se ha convertido en logotipo del negocio, mientras que la organización y el equipo de sonido y proyección son bastante jóvenes y modernos, respectivamente (se trata de la misma empresa que lleva los cines de Museros y Vall de Uxó). A la gerencia se le ve con ganas de agradar y arropar al público (quizá una cincuentena anoche, mayoritariamente gente del pueblo, puesto que ya ha acabado la temporada turística), y alentada en su labor por un innegable amor por el cine y por lo que hacen. Deberían de tomar nota los grandes complejos de la provincia, que con muchos más recursos sólo logran transmitir una imagen de frialdad y de burdo y simple interés económico. Las instalaciones son humildes: un pequeño y simpático bar en el que los refrescos aún se venden en bote, y sillas de plástico tipo terraza –mi única queja de la sesión, puesto que acaban siendo realmente incómodas tras más de dos horas de proyección–, contrastando, como ya he dicho, con un equipamiento técnico de última generación y con una programación de rabiosa actualidad (Hércules y El niño serán las dos últimas películas del verano).

La entradita a la sala
En fin, no puedo sino recurrir a un término tan usado como “encanto” para definir la esencia y la impresión que me causó el recinto y la vivencia en él ayer. Llevaba muchos años sin ver una película al aire libre, bajo las estrellas, en una terraza de toda la vida. En mi ciudad hay alguna proyección ocasional de ese tipo, pero ya no quedan recintos así que emitan de continuo durante el verano. Quizá por ello, presenciar precisamente Cinema Paradiso, con su canto al amor por los viejos cines de toda la vida, esos de los que apenas quedan ya, volver a revivir la bonita historia de amistad entre Totó, el niño que amaba el Cine, y Alfredo, el viejo proyeccionista de la sala del pueblecito italiano de Giacaldo, fue tan impagable como apropiadísimo. ¡Espero poder volver al local el año que viene!

Para más información y fotos sobre el Cine de Verano de Serra: http://cineveranoserra.es/index.php

Fotografías anteriores de Esther Peris. ¡Muchas gracias!

Fotografía cortesía de Cine de Verano Serra

Fotografía cortesía de Cine de Verano Serra

sábado, 22 de marzo de 2014

De desacierto en desacierto (Estrenos desesperados II)

Otro ejemplo de la mala gestión, el desacierto y el desatino -¿o es simplemente confusión comercial?– de las distribuidoras cinematográficas de nuestro país –siempre con la ayuda del apoyo a la cultura del gobierno español, por supuesto– se produce esta semana con el efímero estreno de Byzantium, cinta del siempre interesante director irlandés Neil Jordan aparecida inicialmente en 2012 en diversos festivales extranjeros y ya de manera normal en cines de todo el mundo hace cerca de un año. En un principio, las empresas de distribución de nuestra península decidieron no estrenar la película en salas de proyección. Más recientemente, Canal Plus y A Contracorriente anunciaron que sí lo harían: tan esperado día fue ayer, 21 de marzo de 2014. Pero, ¿qué ha ocurrido? Pues que también se ha decidido lanzar Byzantium en edición doméstica en DVD/Blu-Ray nada menos que el 26 de marzo, cinco días después de que llegue a la pantalla grande. Como consecuencia de esto, y de una manera totalmente lógica (más aún si tenemos en cuenta que ya circula por internet la película para descargar incluso doblada al castellano) la mayoría de locales cinematográficos nacionales han decidido no traer este film. Ayer, sólo algunas salas de Madrid y Barcelona, las grandes capitales del país, mostraban Byzantium en su cartelera. En Valencia, el largometraje de Jordan ha brillado por su ausencia y parece poco probable que llegue la semana que viene, cuando ya estará en los videoclubes de toda España y presumiblemente al alcance de toda persona con acceso a internet. Solamente cabe pensar en que se abra paso hasta alguna sala como los Babel, especialmente con lo de la inminente Fiesta del Cine a finales de mes, pero parece poco probable…

En fin, no puede uno más que quedarse cuanto menos consternado y bastante desconsolado por estas decisiones de marketing que parecen tan ciegas como incomprensiblesy, cuanto menos, manifestar su desacuerdo aunque sea a través de esta humilde plataforma que es un blog personal. Casos parecidos a este ya ocurrieron el pasado 2012 con títulos como Stoker, Coriolanus o Cabin in the Woods. Me pregunto si a las distribuidoras cinematográficas realmente les renta facturar copias (en celuloide o digitales) de una película que va a estar en los cines poco más de una semana…

jueves, 6 de marzo de 2014

Cines de Valencia (II)

En la actualidad las películas se estrenan casi simultáneamente en todo el mundo, o lo hacen con muy pocos días de diferencia entre la mayoría de los países, pero, cuando yo empecé a ir al cine a finales de los años 70, las cosas eran bastante distintas y, debido al doblaje y a otros trámites técnicos y burocráticos, muchos filmes se estrenaban en España normalmente varios meses después de haberlo hecho en su país original. Si, además, no se vivía en una capital, como era mi caso, todavía había que esperar más para que una película entrara en el circuito de reestrenos y pudiera llegar a cines menos privilegiados. En la práctica, esto suponía a veces un mínimo de año o año y medio de demora.

Los ABC Park en la actualidad (Fotografía Mayte Hernández)
Por todo esto, de niño era para mí todo un sueño poder ver una película de estreno en Valencia capital. A pesar de que esta sólo estaba separada 25 kilómetros de mi ciudad, esa distancia era para alguien de mi edad una enormidad en aquella época. Mis padres no eran muy aficionados al cine, salían poco y por entonces ni siquiera disponían de vehículo familiar. Conforme crecía mi afición al 7º Arte y comenzaba a frecuentar las salas de proyección locales, soñaba con la posibilidad de ver un estreno con todo lujo y se me hacían los dientes largos cuando algún amigo me contaba que había asistido a uno de ellos.

Finalmente, ese ansiado día llegó: acompañados por la madre de un compañero de clase, cogimos el autobús hacia Valencia y yo presencié, por fin, una película de riguroso estreno y pude conocer por dentro uno de los cines más populares de la capital del Turia: aquella sala era el Serrano; la película, Superman II, que llegó a España un 11 de diciembre de 1980, por lo que es fácil calcular que nosotros la disfrutamos poco después de esa fecha.

Pasaron algunos años antes de que pudiera realizar nuevas “incursiones” a los cines valencianos. La segunda vez que lo hice fue probablemente en 1983, nada menos que para ver El retorno del jedi, algo que ya conté con más detalle en este artículo. La tercera creo que fue esta: mi familia, incluidos mi tía y mi primo, viajó a Valencia a visitar algunos lugares típicos (creo recordar que, entre ellos, el zoo). Yo le comenté a mi primo (que era algo mayor que yo y tenía más “autonomía”) que me acompañara a ver Gremlins, que se acaba de estrenar y yo estaba deseando ver. De acuerdo con ello, mi primo me llevó de nuevo al Cine Serrano, pero, ¡oh!: se habían agotado las entradas, por lo que optamos por otra sala cercana y por una película diferente, algo que tuvo que ser improvisado porque las sesiones comenzaban en breve: la cinta fue Un, dos, tres... splash, y el local, el antiguo Cine Lys. Creo recordar que llegamos con la película ya empezada y que nos tocó ocupar el “gallinero”. La fecha –guiándome por el estreno del film– fue muy probablemente septiembre de 1984.

Por aquel entonces, yo ya estaba en el instituto, y pronto, junto con mis amigos, empezamos a plantearnos la posibilidad de esporádicos viajes a Valencia capital para pasar el día y ver alguna película. Una de las primeras ocasiones –si no la primera de estas– fue para ver Regreso al futuro, para la que creo recordar que aprovechamos uno de esos “viajes culturales” que hacía toda la clase con algún profesor para visitar lugares ilustres. Sólo que nosotros acabamos desviándonos un poco del “recorrido oficial” para ver a Michael J. Fox y su Delorean, no estoy seguro al 100% si fue en el Gran Vía o en el ABC Park, aunque me inclino a pensar que fue en este último. Hablamos, pues, de finales de 1985 o, como mucho, principios del 86. Unos once meses después, mis compinches y yo volvimos a Valencia –esta vez en un día sin clase– para visitar otra vez el Cine Serrano. La película en esta ocasión fue Howard, un nuevo héroe, de la que no quedamos especialmente satisfechos (y, de hecho, creo que nunca he vuelto a verla desde entonces).

Los últimos años 80 y primeros 90 coinciden con mi etapa universitaria. Iba a Valencia varios días a estudiar, así que la posibilidad de visitar los cines de la ciudad aumentó. Antes incluso de aquella época creo que ya acudí al AEC Xérea, por entonces sede de la Filmoteca Valenciana, para ver toda una joya del cine: el mismísimo Nosferatu de Murnau. De aquella lejana visita recuerdo la vetusta sala –que casi hacía juego con la arquitectura de los edificios del film– y un simpático señor que roncaba a pierna suelta durante la vampírica proyección. Por primera vez fui también a los recién estrenados Albatros. Me pillaban muy cerca de clase y, la mayoría de veces con un compañero aficionado al cine como yo, y tras quedarnos a comer por la zona –puesto que nuestras clases eran matinales– acudíamos a los pequeños y novedosos cines en V.O. A principios de los 90 abandoné la universidad y visitaba Valencia con menos frecuencia, aunque ocasionalmente durante esa década acudí a ver algún estreno del que doy cuenta en el apéndice a continuación.

La magnífica fachada del Cine Capitol se ha conservado
casi en su totalidad, aunque otro negocio ocupa ahora
su interior (Fotografía: Mayte Hernández)
En lo que va de siglo XXI, pese a una mayor independencia logística y económica, no he frecuentado mucho los cines de Valencia: la primera razón es porque, como he dicho al comienzo de este artículo, los estrenos ahora son prácticamente simultáneos en todo el mundo, y en los cines de mi localidad puedo ver de manera más cómoda y barata casi todas las mismas películas que proyectan las salas de Valencia. El segundo motivo es mi inconstante situación laboral: durante los años en que he tenido trabajo regularmente me resultaba complicado viajar a Valencia precisamente por estar la mayor parte de la semana ocupado. En época de vacas flacas, la razón ha sido todo lo contrario: pese a tener mucho tiempo libre, me he visto con recursos limitados y no he podido permitirme el excesivo gasto de viajar a la capital y costearme sus más caros cines. Una última razón puede ser también el cierre –inesperado y doloroso– de la gran mayoría de cines clásicos de la capital, que han sido sustituidos mayoritariamente por fríos y monstruosos complejos ubicados casi invariablemente en localidades cercanas a Valencia por los que no siento una gran simpatía. En la actualidad, sólo me desplazo a la urbe si una película me interesa mucho y preveo que no va a ser estrenada en los cines de mi ciudad. El pasado 2013 sólo lo hice en dos ocasiones.

A manera de ejercicio de memoria y por puro entretenimiento personal, quiero dar cuenta a continuación de los cines valencianos que he conocido y de las películas que recuerdo haber visto en ellos. Lo hago en orden estrictamente alfabético:

ABC Marti
En estas míticas salas cuya clausura creo que nos sorprendió a todos, sólo recuerdo haber estado tres veces (aunque es posible que se me olvide alguna otra). En dichas ocasiones vin ada menos que la mítica/infame Plan 9 desde el espacio exterior durante la 15ª Mostra de Valencia de 1994, El hombre enmascarado en 1996,  y Lázaro de Tormes en 2001.

Multisalas Lys (Fotografía Ramón Castelló)
ABC Park
Además de El retorno del Jedi  en 1983 y de Regreso al futuro dos años después (sobre las que ya he dado detalles hace unas líneas), en este complejo ya clásico y, por fortuna, todavía en activo, recuerdo haber visto Gran bola de fuego (1989), La isla del Dr. Moreau (1996), la reedición de La guerra de las galaxias de 1997 y Largo domingo de noviazgo (2004, aunque a España llegó al siguiente año). Creo que no he vuelto a ir por esas salas desde entonces.

ABC Turia
Si no me falla la memoria, el primer multisalas construido cerca de la capital y coincidiendo con un centro comercial. Le seguirían muchos más en años posteriores. Es un complejo que para mí está inevitablemente unido a la saga de Star Wars, ya que, de las cuatro veces que he estado en él, tres han sido para ver películas de ésta: las reediciones de El imperio contraataca y El retorno del jedi de 1997, y La amenaza fantasma en octubre de 1999. Ya había visto esta última en la salas de mi localidad cuando se estrenó en agosto, pero mi hermana pequeña quería verla y la llevé a los ABC Turia porque creo que para esas fechas ya no estaba en mi pueblo. Volví muchos años después, en 2011, para ver in extremis una película de mi adoradísima Natalie Portman que pasó tan fugaz como un relámpago por las salas españolas: El amor y otras cosas imposibles (cuento algo más sobre aquella visita aquí).

Albatros
Como ya he comentado, la cercanía de estos cines con la universidad en la que estudiaba propició que los visitara de vez en cuando durante unos pocos años. La primera vez que lo hice fue para Mystery Train (sobre 1989 o 1990), después para Cinema Paradiso, en otra ocasión para nada menos que Charada,  y una cuarta para Orlando. La última vez que estuve en aquel local fue para ver Noche en la Tierra en su entonces recién estrenada y minúscula sala 4. Resulta curioso que la primera y última película que vi en los Albatros fueran ambas del mismo director: Jim Jarmusch. De aquellas excursiones cinéfilas también recuerdo el quiosco que había a la salida de los Albatros –creo que se llamaba, muy apropiadamente, “Quiosco de Cine”– que regentaba un señor enano muy simpático y en el que compré algunas postales. Los Albatros nos dejaron en 2010.

Aragón
Pocas fueron las veces que acudí a estos cines, pero en general tengo un buen recuerdo de todas ellas: en 1991 me escapé de un curso que realizaba en Valencia para ver Robin y Marian. Años después vi Backbeat (1994), y en 2004 Ray y Llámame Peter. Su ubicación en la entrada de la ciudad me resultaba muy cómoda de cara a evitar aglomeraciones de tráfico y a encontrar fácil aparcamiento en las sesiones nocturnas.

Artis
De este cine “subterráneo” (estaba ubicado bajo el mismísimo Serrano) guardo un recuerdo muy especial de cuando mis compañeros de clase y yo fuimos invitados al estreno de La madre muerta una noche de 1993 que incluía la presencia y la presentación de su director, Juanma Bajo Ulloa, y de sus actores principales, el simpático Karra Elejalde y la guapa Ana Álvarez. Estuve en esta sala en dos ocasiones más, mucho menos memorables: para ver El ejército de las tinieblas unos meses antes, y para El pacto de los lobos en 2001.

Babel
No visité estos cines hasta varios años después de su apertura. He estado en tres ocasiones, y las películas en concreto han sido Honeydripper (2008), El amigo de mi hermana (2012) y Therese Desqueyroux (2013). Las dos primeras las vi en una sala de muy reducidas dimensiones, la segunda incluso en una proyección de baja calidad que parecía de vídeo. Mucho más suerte tuve con el último film, que disfruté más pese a ser el único espectador aquella noche…

Antigua ubicación de los cines Serrano y Artis. (F. Ramón Castelló)
Eslava
Otro cine clásico, de los muchos que había en la calle Ruzafa, y que ya nos dejó. Las visitas que recuerdo a él fueron para ver The Doors (1991), Alien 3 (1992) y, si la memoria no me falla, Darkman (1990)

Filmoteca de Valencia (AEC Xerea/Rialto)
Además de la ya adelantada proyección de Nosferatu cuando la sede de la Filmoteca era aún el AEC Xerea, he visitado el Rialto en diversas ocasiones, en general todas asociadas a buenos recuerdos ya que allí he conseguido ver filmes que en cualquier otro lugar sería impensable disfrutar en pantalla grande. Entre otras cosas, cumplí mi sueño de poder volver a ver La guerra de las galaxias en una sala cinematográfica, en una V.O. con divertidos subtítulos como “sable ligero” o “Trespo”. Coincidí con los mismísimos Roger Corman y Ray Harryhausen en respectivos homenajes a ambos iconos del fantástico (con el segundo compartí sala durante la proyección de Surgió del fondo del mar). Acudí tres veces en el transcurso de poco más de una semana para presenciar varios títulos de un estupendo ciclo de terror de la Universal (La sombra de Frankenstein, La torre de Londres y El hombre que ríe con pianista incluido). Ya anteriormente había visto el famoso Drácula cubano rodado a la vez que el de Lugosi, y también mi afición a la música me llevó a ver el documental Chuck Berry Hail! Hail! Rock 'n' Roll  y varios cortos del peculiar Todd Haynes entre los que se incluía Superstar: The Karen Carpenter Story. Por desgracia, hace ya muchos años que no voy por allí.

Gran Vía
Exactamente el 1 de septiembre de 1989 estábamos mis amigos y yo ante la puerta de este otro cine histórico de Valencia que también ha pasado a mejor vida para asistir al estreno, en su primerísima sesión, de Indiana Jones y la última cruzada. Fue la primera película de la saga del arqueólogo que vi en Valencia y posiblemente la primera película que vi en su primer día de estreno nacional. Tanto disfrutamos de las aventuras del personaje de Harrison Ford que ¡nos quedamos también a la segunda sesión! (por el mismo precio, claro). Goldeneye en 1995 fue la segunda y última vez que recuerdo haber estado en esta sala. (Aunque ya he expresado mis dudas sobre si fue aquí o en el ABC Park donde vi Regreso al futuro).

Kinépolis
Aunque no soy precisamente el mayor fan de ese macro-complejo deshumanizado –pese a estar lleno de gente– y repleto de franquicias que es Heron City Paterna, he acudido a sus cines en bastantes ocasiones en los últimos diez años, a veces por compromiso, otras porque proyectaban películas que no esperaba que llegaran a mi localidad y porque su ubicación hace bastante accesible y cómodo el viaje en coche. Las películas que recuerdo haber visto en los descomunales y caros Kinépolis han sido, no necesariamente en este orden: Matrix 2, La niebla, Silent Hill, The International, El hundimiento, Cartas desde Iwo-Jima, El jardinero fiel, Solomon Kane, Ultraviolet, Gran Torino, X-Men: La decisión finalLas hermanas Bolena, Cadillac Records, En la cuerda floja, El monje, Coco, de la rebeldía a la leyenda de Chanel, Caballeros, princesas y otras bestias, El enigma del cuervo, Cisne negro, La maldición de Rookford, Silencio en la nieveAdele y el misterio de la Momia y Hitchcock, aunque es posible que me deje alguna.

Lys
El clásico Cine Lys fue, como ya he adelantado, uno de los primeros de la capital valenciana que visité (en aquella ocasión vi 1, 2 3, Splash). Mis amigos y yo proyectábamos una segunda visita cuando ocurrió un percance tan aciago como difícil de olvidar: justamente la noche anterior al día en que íbamos a ver Armas de mujer en 1989, el local se incendió. Al cabo de algunos años, fue derruido y reconvertido en las modernas multisalas Lys, en las que sólo he estado una vez en febrero de 2007 para ver Bosque de sombras.

MN4
Otro complejo cinematográfico ubicado en un populoso centro comercial cercano a la capital (como veis, los estoy incluyendo como “cines de Valencia”, aunque estén estrictamente en otras localidades). Sólo los he visitado una vez para ver una película de la que no me quedó precisamente un buen recuerdo dada su poca calidad: Rastro oculto, en 2008. Fue una noche en la que no habíamos ni media docena de espectadores en la sala, lo que junto a la insipidez del film que visionamos me dejó con una impresión bastante triste del lugar.

Rex
Otro local mítico de la capital valenciana, de esas salas que ya impresionaban simplemente por su magistral arquitectura y elaborada decoración. El Cine Rex permanece en mi recuerdo para siempre porque allí vi uno de los filmes que se convertiría en esenciales en mi vida: el Drácula de Coppola, en enero de 1993, pocos meses antes de que aquel negocio cerrara. Tanto me gustó la película, que a la semana siguiente me dispuse de nuevo a volver a verla en el mismo sitio, pero un problema mecánico con el coche a última hora nos lo impidió, por lo que tuvimos que esperar otra semana para volver a deleitarnos con la maravilla visual que para mí es esta adaptación a la pantalla de la novela de Bram Stoker.

Para ser ciertos, ya había estado en el Rex unos años antes, sobre el 90-91. Emitían una de aquellas viejas películas de rock and roll de los años 50 dentro de una serie de actividades relacionadas con ese estilo musical que presentó, de manera amigable e informal, el cantante Carlos Segarra. He olvidado qué película en concreto fue, aunque estoy seguro de que lo debo de tener apuntado por algún lado.

Filmoteca Valenciana/Rialto (Fot. Mayte Hernández)
Serrano
Monumental sala por la que guardo especial cariño al ser la primera de Valencia que visité. Además de las ya mencionadas Superman II y Howard, el pato, volví a ella al menos en un par de ocasiones, curiosamente para ver dos películas relacionadas con la II Guerra Mundia: Stalingrado, en el verano de 1993, y La lista de Schindler, en 1994. De la primera recuerdo cosas como que la sala retumbaba a veces con las explosiones del film, y que el aire acondicionado estaba tan fuerte que pasabas frío, anécdotas que contribuían a que el espectador se metiera de una manera especial en la película. Con la segunda ocurrió que mi acompañante y yo llegamos tarde y sólo tuvimos la opción de sentarnos muy cerca de la pantalla o separarnos, lo cual preferí porque era imposible ver la película desde tan corta distancia.

Tyris
A este cine que destacaba sobre todo por su particular pantalla curvada, única en la ciudad, acudí algunas veces entre 1987 y 1991. Las películas que recuerdo haber visto en él fueron: Slipstream, Rocketeer, Rain Man y creo que también Las brujas de Eastwick.

UGC Ciné Cité (Yelmo)
Este complejo multisalas y multipisos lo descubrí algo tarde, cuando nos propusimos ir a ver La novia cadáver a los Kinépolis y nos encontramos con que las entradas estaban agotadas. Tuvimos que improvisar un plan alternativo, y un amigo que ya había estado en ellos nos propuso estos cines. Curiosamente, era el 31 de octubre de 2005, la noche de Todos los Santos, una fecha más que adecuada para un film como el de Burton. Volví a los UGC solamente en tres ocasiones: para ver Across the Universe en 2008, New York, I Love You en 2009 y para Una dulce mentira en abril de 2011. Ese día, la taquillera nos informó de que las salas cerraban a la siguiente semana. Por suerte, fueron compradas por la cadena de cines Yelmo y reabiertas. No todo va a ser conversiones en supermercados, discotecas o gimnasios…

martes, 21 de enero de 2014

Cine a 3,90 euros

Supongo que era necesaria alguna estrategia por el estilo. Tras los terribles primeros quince meses desde la desafortunada subida del IVA cultural (en los que nos hemos quedado esperando infinidad de películas que no llegaron), después de los muchos y repetidos desaciertos de nuestros gobernantes y de las distribuidoras cinematográficas, tras tanta desidia y desprecio del 7º Arte por esa legión de consumidores internáuticos insensibles y sin miramientos, los cines españoles toman una importante y plausible decisión: dos trimestres completos al año en los que el precio de la entrada en el día del espectador (generalmente, los miércoles) será de sólo 3,90 euros por persona. La primera campaña comenzó el pasado día 15 de este mes y continuará hasta el 15 de abril. La segunda se prevé para otoño. Más de tres centenares de cines se han sumado a la iniciativa.

A mí personalmente no me supone una gran ventaja esta decisión comercial, puesto que los cines de mi ciudad estaban a tan sólo 4,50 euros los miércoles, pero para todos esos locales cuyas entradas superaban los 8 euros incluso en el día del espectador, creo que sí que es un gran acierto adoptar esta medida. Espero que funcione bien, que el público fluya, y que nadie sea tan ridículo como para seguir quejándose de que “el cine es caro” ni encuentre nuevas excusas para no acudir a él…

domingo, 16 de junio de 2013

Un viejo amigo

Es cierto que era un edificio, pero para mí, cuando el Cine Oma cerró sus puertas en 1997 y fue demolido algún tiempo después, fue como perder a un viejo amigo. Un amigo que había sido una constante en mi vida durante cerca de dos décadas, en donde había atesorado miles de experiencias fílmicas y que, junto con los otros cines clásicos de mi ciudad, había forjado mi amor por el 7º Arte. En él presencié muchas de las películas que se han convertido en esenciales en mi trayectoria cinéfila. Incluso recuerdo haber tenido el privilegio de poder ver en su pantalla títulos que ya entonces eran “antiguos” como Lo que el viento se llevó, Ben-Hur, Vértigo, Senderos de gloria o La ventana indiscreta, un lujazo que la ignorancia, la incultura y la simple necedad nos han negado en nuestros días.

Vivimos muy malos tiempos para el cine y para los cines. No quiero insistir en denunciar los grandísimos enemigos que estos locales tienen porque ya lo he hecho en repetidas ocasiones y me cansa. En mi ciudad tenemos la gran suerte y el lujo de contar todavía con cines, pues el Oma fue sustituido por un complejo multi-salas, Alucine,  que, sin poder ni deber compararse con los cines de otras épocas, satisface al menos nuestra adicción a ver películas en pantalla grande. Es el único local en casi 25 km a la redonda, aunque a veces me pregunto si los ciudadanos de mi localidad y de las de alrededor son conscientes de la gran suerte que tenemos al respecto, de que tenemos cines a un paseo desde casa y por precios tan bajos como 4 euros en el día del espectador. Somos una de las poquísimas urbes de la provincia de Valencia que dispone de programación cinematográfica fuera de la capital
 
Izq.: el Cine Oma en los primeros 90. Der.: la finca que ocupa su lugar en la actualidad

Os voy a confesar una cosa: tengo un sueño recurrente en el que el Cine Oma sigue “vivo”, o vuelve a reconstruirse. Sueño a menudo con eso, y es que lo echo mucho de menos; una parte de mi corazón se quedó en él para siempre, y pienso que, de no estar gobernados por merluzos ambiciosos y sin escrúpulos, el edificio se podía haber salvado tanto para proyectar películas como para muchos otros menesteres.

Siempre quise “explorar” aquel cine y sacar fotografías de su interior, sobre todo cuando ya se supo que su destino estaba sellado… No lo hice por vergüenza, pero afortunadamente mi paisano Víctor Peiró fue más atrevido que yo, y en su blog personal podéis ver el reportaje fotográfico que realizó al Cine Oma cuando sus puertas ya habían cerrado al público y su fin era inminente. Muchas gracias, Víctor, por estos recuerdos…

viernes, 19 de abril de 2013

¿Adiós a Alta Films?

Seguramente debe de ser por mi limitada inteligencia, o por mis escasos conocimientos de la materia, pero no acabo de comprender de ninguna de las maneras las estrategias políticas que acometen nuestros dirigentes con el fin de sacar el país a flote. Por ejemplo, que para solventar una crisis económica decidan subir los impuestos y dificultar la vida al ciudadano de a pie haciéndole que tenga que pagar más por todo. Por simple lógica diría que eso es en realidad ir hacia atrás, pero ya digo que seguramente mis capacidades intelectuales y mi visión general de la política deben de estar muy por debajo de las de ese selecto grupo que, al fin y al cabo, ha sido escogido para llevar las riendas de una nación…

Sarcasmos aparte, de lo que no me cabe duda es de que, como consecuencia de toda esa serie de desaciertos de esa banda de delincuentes legalizados que juegan al guiñol desde Madrid, toda una serie de negocios, locales e instituciones se están viendo afectados cada vez más hasta el punto de afrontar un futuro incierto, sobre todo a raíz de la última subida de IVA el pasado mes de septiembre. La cultura en general, y por supuesto, el cine en particular, son de los que peor parados están saliendo. Cada vez son más tiendas las que cierran o reducen su horario y servicios; me ha pasado, por ejemplo, con el gimnasio al que voy o con la cafetería a la que solía acudir, que ahora cierra paradójicamente a la hora del café. Recientemente en mi pueblo hasta han cerrado un Supercor, no hablemos ya de tiendas particulares. En el caso del 7º Arte, mi mayor afición, son ya varias las salas de la Comunidad Valenciana que han dejado de proyectar películas en 3D, y cada vez más y más películas dejan de estrenarse en pantalla grande (algunas ni siquiera llegan a formato doméstico). Ahora, los cinéfilos españoles reciben un buen palo con el muy posible cese comercial de Alta Films.

Enrique González Macho
Alta Films, distribuidora creada por Enrique González Macho en 1969, estaba especializada en cine de autor, europeo e independiente, y sobra decir que, en un momento en el que hasta el cine más comercial lo está pasando mal, estas modalidades menos populares eran carne de verdugo (político) y su muerte estaba más que anunciada. Es, por supuesto, la subida de IVA, así como el nulo apoyo de televisiones nacionales y Gobierno la razón que Enrique aduce para el fin de su empresa. El día 1 de mayo estrenará el largometraje argentino Dos más dos y, de no ocurrir un milagro, dirá adiós a su aventura empresarial antes del verano.

Es la primera de muchas bajas que van a venir si no hacemos ques políticos dejen de extasiarse con sus particulares opiáceos y bajen de ese limbo exclusivo en el que habitan que les tiene apartados de toda realidad. O despertamos nosotros de nuestro letargo y les damos una escoba, una brocha o un martillo para que se busquen un trabajo honrado y dejen de parasitar, sangrar y destrozar el país. O espabilamos, o nos lo van a quitar todo. Al tiempo…

martes, 2 de abril de 2013

Silent Hill: Revelation, o Estrenos desesperados

Silent Hill Revelation:
perdida en su propia niebla
Seguramente peco de poco despierto a menudo, pero no ha sido hasta los meses más recientes cuando he cobrado clara y dolorosa conciencia de un hecho terrible para las personas que amamos el Cine: cada vez se estrenan menos y menos películas en las salas españolas. La muy equivocada decisión de la banda de delincuentes que nos dirige desde Madrid de subir exageradamente el IVA a la cultura española el pasado septiembre no ha hecho sino agudizar esta traumática tendencia de cribar, cada vez más y más, los largometrajes que se podrán disfrutar en la pantalla grande nacional; hasta me atrevería a decir, directamente, las películas que conocerán una versión española, siquiera en formato doméstico, porque yo creo que hasta a eso está afectando la grave crisis cultural (en todos los sentidos de la palabra “cultura”) que desuela nuestro país.

Países en los que se ha estrenado
Silent Hill: Revelation. Sólo falta
la tercermundista España
Son varias las películas de los últimos años que he esperado en vano poder ver en cine. Algunas las he comentado en entradas más o menos recientes, como fue el caso de Hesher, estrenada en EE.UU. en 2010 y que finalmente opté por comprar en edición DVD británica (luego hablan de potenciar la economía patria…. ¿cómo, con casos como este en el que ni siquiera se edita la obra en disco digital?). Pero, sin lugar a dudas, mi mayor frustración al respecto fue el estreno que nunca tuvo lugar de Silent Hill: Revelation. Después de esperar durante más de dos años su anunciada llegada a los cines españoles el pasado 26 de octubre (fecha oficial de aparición casi simultánea en la mayoría del mundo conocido y civilizado, hasta en países más pequeños que el nuestro), el mismo día me encontré inexplicablemente con que dicha premier no iba a tener lugar en esta nación en la que nos ha tocado en suerte vivir. Y eso a pesar de que en webs como Filmaffinity seguía constando esa fecha como la de la llegada de la cinta a estas tierras. Algún tiempo después leí una serie de excusas como que la distribuidora, a última hora, había estimado que no iba a funcionar comercialmente y que había decidido finalmente no estrenarla. ¿Cómo valoran esa estimación? Porque creo que estrenan otras películas menos populares, y en este caso la piratería no podía haber hecho tanto daño al tratarse, ya lo he dicho, de un estreno simultáneo en todo el mundo. ¿Entienden de cine, e incluso de cuentas, las personas que toman estas fatídicas decisiones, o se basan en simples gráficas y baremos estándar?

Tiempos aciagos me ha tocado vivir, como diría el buen Rey Théoden. Todo parece conjugarse contra el 7º Arte, entendido como yo lo entiendo: Cine en pantalla grande. No me valen alternativas como las descargas, el DVD o el Blu-Ray, lo siento. Quiero tener la oportunidad de poder ver estrenadas en cine las películas que me interesan, y sin embargo, me temo que los cinéfilos nos vamos a encontrar con que cada vez serán menos las que llegarán a las salas cinematográficas. Los sinvergüenzas del Gobierno seguirán poniendo todas las trabas posibles a la difusión de la cultura, los ineptos que trabajan en las distribuidoras continuarán tomando decisiones estúpidas basadas en apreciaciones desacertadas y una legión de caprichosos inconscientes que copian y descargan sistemáticamente por internet contribuirá a que el fin del Cine llegue incluso antes de lo que se creía. Lástima vivir para contemplar los últimos días de mi casa…

miércoles, 30 de enero de 2013

Coriolanus frustrado, o Nuevas formas de adelantar el fin de las salas cinematográficas

La gota que colma el vaso…. Me siento indignado, ofendido, dolido, impotente, apesadumbrado y bastante colérico… Todo parece conspirarse contra algo que yo amo tanto como es el Cine: la ineptitud y la codicia de nuestros gobernantes, la indolencia, desidia o simple ignorancia del ciudadano de a pie y del consumidor medio, y la discutible visión comercial de distribuidoras y salas. Seguramente se puede ampliar esta lista de grandes enemigos del 7º Arte, pero, de momento, la dejo ahí, que ya tiene bastantes…

Esperaba con interés el estreno de Coriolanus de Ralph Fiennes el pasado viernes 25, pero no llegó a los cines de mi localidad. No es necesariamente alarmante: sólo hay 7 salas y no se estrenan puntualmente todas las películas de cada semana; algunas se retrasan, otras, no llegan nunca. Hasta ahí, bien. Puedo esperar un tiempo la cinta mencionada, o incluso decidir ir a verla a algún cine de la capital, aunque no es una idea que me entusiasme… Pero hoy visito de casualidad la sección de DVDs de uno de los centros de El Corte Inglés de Valencia y me encuentro con la edición doméstica de… ¡Coriolanus! ¿Me engañan mis sentidos? ¡Que más quisiera yo! Una pequeña pegatina en la portada del disco informa “Edición simultánea en cines, DVD y plataformas online”. ¿Qué mierda es esta? Y perdonad la expresión, tan grosera como atípica en los párrafos de este blog. ¿Es que ya no van a conceder ni los miserables tres meses que hasta ahora distanciaban el estreno de una película en pantalla cinematográfica y en formato casero? ¿Quién ha tenido tan lamentable idea? ¿Cómo esperan que la gente, ya poco propensa a acudir a los cines, vaya a hacerlo con una propuesta como esta? Los hados, y un buen puñado de necios e ineptos confabulan para precipitar el inevitable final de las salas cinematográficas.

Desde mi humilde pero entusiasta espacio en este blog personal, le pese a quien le pese y le moleste a quien le moleste, quiero protestar contra decisiones “comerciales” tan absurdas como esta, así como condenar el reprobable y extendidísimo hábito de descargarse de internet películas que todavía se están exhibiendo en los cines.  Esta despreciable costumbre lo único que va a conseguir es privarnos a los cinéfilos de nuestra mayor afición en la vida, contribuyendo con ello a hacerla más vacía al quitarnos una de nuestras grandes alegrías y, claro está, a adelantar el inevitable ocaso de la sala de cine, el verdadero lugar en donde se deben ver las películas y aquel para el que fueron concebidas en un principio, aunque fuera hace ya muchas décadas. El “cine en casa” NO existe, y quien se conforme con ver un largometraje en una televisión –da igual que sea HD, que tenga las pulgadas que tenga y que goce de maravillosos sistemas de sonido– no aprecia el 7º Arte. Como siempre he sostenido, vídeo, DVD, televisión, videoclubes y descargas internáuticas deben ser un complemento para el cine, nunca un sustituto. Las acepto para aquellas películas que no se llegan a estrenar en pantalla grande, lo hicieron hace ya muchos años y no hay otra forma de verlas y, sí, también: porque nadie puede acudir a tantos estrenos cinematográficos como querría y alguno se nos tiene que pasar y debe forzosamente relegarse al visionado casero, pero nunca antes de que abandone el circuito comercial de cines, por favor…