Falto de inspiración como ando últimamente con respecto a con qué artículos intentar amenizaros, y a la vista del poco interés que han despertado los últimos entre las incontables huestes de mis fieles seguidores, se me ha ocurrido recurrir al siempre eficaz reclamo de una mujer bonita para llamar vuestra atención….
Bueno, es broma, pero sí que es cierto que una atractiva fémina ha sido la que ha dado la razón de ser a mi nuevo escrito: acabo de saber que la actriz televisiva Katee Sackhoff, Starbuck en la nueva versión de Battlestar Galactica, estará en España el próximo febrero en la segunda convocatoria de la Basauri Con, convención centrada principalmente en dicha serie, pero que se extiende también a otros espacios televisivos del género fantástico. Katee ha sido una de mis últimas adiciones a una larga lista de amoríos catódicos que he ido acumulando a lo largo de muchos años como telespectador y a la que doy un breve repaso un poco más abajo (la lista de actrices cinematográficas es todavía más larga y la dejo para otro día).
Para aquellos que no estén al tanto, Galáctica: Estrella de combate fue una serie que nació a raíz del éxito de La guerra de las galaxias y que se rodó entre 1978 y 1979, llegándose a proyectar en los cines de nuestro país el episodio piloto. Tuvo una secuela en 1980 sin apenas repercusión. Sin embargo, en el año 2003 se decidió hacer un remake que ha tenido cuatro temporadas y varios telefilmes y que ha conocido un destacable éxito mundial, ocasionando el inevitable merchandising, convenciones de fans, etc, etc. Empecé a ver esta nueva versión algo tarde, cuando ya llevaba tres temporadas en antena, y es que llevo muchos años felizmente desconectado de la emisión televisiva y prefiero recurrir a la descarga internáutica en el caso de las series (no así de las películas) para poder verlas cuando yo quiero y sin tener que estar aguantando pausas publicitarias, moscas, adelantos de otros programas y demás impedimentos con que nos obsequian ahora las cadenas de TV. La nueva
Galactica me pareció interesante y acabe viéndola al completo hasta su último capítulo. Lo primero que había sabido de ella, a través de un amigo, era que el personaje de
Starbuck, remedo de Han Solo que en la versión original interpretaba el entrañable
Dirk Benedict, había sido transformado ahora en mujer, y que parecía ser una especie de marimacho espacial de escaso atractivo… La descripción me chocó bastante, ya que había visto a la artista que encarnaba esta nueva versión femenina del personaje únicamente en una ocasión, en la película
White Noise 2, y no me pareció precisamente el estereotipo de “chicote” de físico robusto y exento de toda femineidad… Muy al contrario, al poco de empezar a ver la serie ya me había quedado prendado de los enormes ojazos verdes de Katee Sackhoff (nacida en Portland, Oregon, EE.UU., un 8 de abril de 1980) y claramente se convirtió en mi actriz predilecta de la franquicia -sobre todo desde que se deshizo del detestable puro-, a pesar de la dura competencia que tenía con compañeras como Tricia Helfer o Kandyse McClure, entre otras hermosuras cósmicas que poblaban el espacio televisivo.
Exactamente no sé -ni me interesa saber; ¿se pueden analizar los sentimientos?-, por qué nos embelesamos de determinados actores o actrices (según el caso), de qué manera se desarrolla esa admiración que nos lleva a seguir sus carreras, cómo se inician estos extraños amoríos que nos hacen colarnos por ellos o por sus personajes, pero sé que es un fenómeno bastante frecuente y extendido (de ahí que se hagan todas esas convenciones en torno a series y películas) que no se limita por fortuna únicamente a mi persona. Es curioso que ya en los años anteriores a mi adolescencia, cuando se supone que la libido y la atracción por el sexo opuesto todavía no han despertado, naciera ya en mí cierto interés por determinados personajes femeninos: recuerdo mi encaprichamiento con el que interpretaba la actriz Catherine Schell (Maya) en la serie Espacio: 1999 cuando todavía era un crío en los 70, por el del Michele Gallagher en Los cinco (un absoluto misterio esta actriz, sobre la que lo único que he encontrado es su supuesto suicidio en 2000), o ya más crecidito, por el de Connie Selleca en El gran héroe americano, el de Melinda Cullea (Amy en El equipo A), Teri Hatcher en Lois & Clark: las nuevas aventuras de Superman (en los 90 estaba totalmente perdido por ella), Callista Flockart en Ally McBeal o, más recientemente, la homenajeada Katee Shackhoff o la irresistible Evangeline Lilly y su oponente Elizabeth Mitchell en Perdidos…. ¡Qué manera de colarse por mujeres “de mentira”, poco menos que sirenas catódicas a las que quizá creemos “nuestras” por poder compartir un breve momento a través del aparato de televisión!... Supongo que este medio de difusión ha creado una nueva variedad de amor platónico...
De izq. a der.: Catherine Schell, Connie Selleca, Teri Hatcher y Evangeline Lilly
Nunca he andado muy interesado en convenciones fílmicas ni de otros tipos, pero esta próxima edición de la Basauri Con me ha llamado la atención (también lo hizo la primera, que traía a Edward James Olmos). Por desgracia las entradas “VIP” se han agotado nada más salir a la venta, con lo que la posibilidad de conocer a Katee en persona y charrar con ella ha desaparecido… Cabe aún la opción de asistir a la conferencia/rueda de prensa que ella y los demás actores invitados al evento darán y poder preguntarle alguna cosilla… Quién sabe: es todavía muy pronto para poder decir qué haré el próximo febrero, pero quizá me decida a cambiar de aires y asistir a una de estas convenciones por primera vez. Sigo viendo mal que los actores cobren por una firma, pero con la señorita Sackhoff igual hasta haría una excepción…. El desenlace, en próximas entregas…