"Un hombre que limita sus intereses limita su vida" (Vincent Price)
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lunes, 15 de mayo de 2017

Temporada final de Bates Motel

La serie Bates Motel concluía recientemente tras su quinta y última temporada. Basada, obviamente, en la famosa novela de Robert Bloch Psicosis y en su aún más celebérrima versión cinematográfica, nos introducía en la vida de Norman Bates y de su madre Norma cuando el primero es aún un adolescente y la segunda, tras enviudar bastante joven, decide invertir el dinero del seguro en adquirir un motel y un viejo caserón cerca de White Pine Bay, Oregón, a donde la pareja se desplaza para empezar una nueva vida. Sobra decir que no se atiene a la historia canónica de la familia tal y como la conocimos en el libro original y en la adaptación de Hitchcock, en donde Norman ha vivido siempre en la misma casa y es bastante mayor de lo que se le representa en la serie. Es más, Bates Motel transcurre en la actualidad, y los protagonistas usan en todo momento modernos artefactos como móviles y portátiles, lo que contrasta enormemente con la decoración tétrica y anticuada de su hogar. Precisamente esta decisión de los productores (la cadena A&E Television Networks) de ambientar la serie en nuestra época fue una de las cosas que más chocó a los incondicionales del personaje, que muy posiblemente hubieran preferido ver a los Bates en la década de los 50 del pasado siglo.

En cualquier caso, debido a mi pasión por la obra de Alfred Hitchcock, comencé a ver Bates Motel desde su primer año. La protagonizan el joven Freddie Highmore como heredero de Anthony Perkins y Vera Farmiga como su protectora madre, por cierto, mucho más joven y atractiva de lo que siempre hemos considerado a la señora Bates. En papeles secundarios, Max Thieriot como Dylan, el hasta ahora desconocido hermanastro de Norman, Olivia Cooke como Emma, una joven de la localidad que será objeto de atención de ambos hermanos, y Nestor Carbonell como el sheriff Alex Romero, un policía con una singular brújula moral. Años antes, cuando conocí a este actor en Perdidos, me sorprendió su enorme parecido con Anthony Perkins, así que me resulta muy gracioso que haya acabado precisamente en una serie sobre Norman Bates, aunque no interpretando a este personaje.

Primera aparición de la casa y el motel en la serie... los pelos de punta

Las cuatro primeras temporadas de Bates Motel transcurren más bien dentro de una línea anodina, en la que algunos arcos argumentales parecen extenderse interminablemente y sin ningún interés, mientras que otras veces no parece siquiera existir una trama específica durante algunos episodios. Contemplamos el celo de Norma Bates por proteger a su hijo menor, que sufre extraños “vacíos” durante los que no recuerda lo que ha hecho, la enfermiza relación entre ambos, el esfuerzo de Norman –en realidad, un joven bueno y educado cuando es “normal”– por integrarse en su nuevo ambiente, y como madre e hijo acaban siempre implicándose en peligrosos enredos criminales, pero esto de por sí tan sólo consigue mantener mi interés por los pelos. Entre lo que más me atrae de la serie, la casa Bates y el motel que da nombre al espacio televisivo, fielmente reproducidos de la película del maestro Hitchcock, y el pueblecito de White Pine Bay y su entorno, que los creadores nos presentan casi siempre lluvioso o nublado, lo que contribuye a proporcionarle un tono decididamente melancólico que es parte de lo que más llevadero me hace el visionado del serial.

Rihanna hereda el papel de Janet Leigh. La escena de la ducha será muy diferente...

El pasado mes de abril, con su quinta temporada, la A&E decide finalizar Bates Motel y, sorprendentemente, lo hace de una manera emocionante y acertada que supera con creces todos sus años de andadura y compensa la mediocridad de la mayor parte de lo emitido anteriormente. Y creo que ese acierto es sencillamente que estos últimos diez capítulos son los que enraízan más clara y directamente con Psicosis, el libro y la película que dieron lugar a la serie. Aquí encontramos al Norman Bates que hemos conocido siempre, aparecen Marion Crane y Sam Loomis, incluso revivimos la famosa escena de la ducha, aunque de una manera muy, muy original y diferente, y conocemos el destino final del desdichado psicópata creado por Bloch.

En este último año, Bates Motel ha conseguido entusiasmarme y dejarme pegado al asiento, y ha hecho que haya valido la pena haberla seguido incluso aunque sus anteriores temporadas no prometieran demasiado. Ha sido el caso contrario a otros seriales televisivos, que normalmente acaban languideciendo y aburriendo conforme pasan los años y sus productores deciden estirarlos interminablemente y más allá de todo sentido posible. De lo mejor que he visto este año en la pequeña pantalla.

martes, 16 de abril de 2013

Libros y cine, cine y libros (VII)

Psicosis: Robert Bloch y la novela
Robert Bloch
Robert Bloch (1917-1994) ya era un reconocido autor de literatura de terror y suspense en su país, EE.UU., cuando en 1959 publicó su novela más célebre, Psycho (“Psicópata”, en realidad, aunque en nuestro país la conoceríamos como Psicosis). Bloch había iniciado su carrera literaria dentro del llamado “círculo Lovecraft”, e incluso llegó a forjar una sólida amistad epistolar con el legendario escritor de Providence. Sus primeras publicaciones fueron relatos relacionados con los Mitos de Cthulhu, pero posteriormente fue madurando como escritor y creando su propio estilo, más en la línea del thriller criminal y el terror psicológico. El mismo año en que publicó Psicosis recibía el prestigioso Premio Hugo.

Psicosis, una novela sencillita y breve (menos de 200 páginas) de fácil y cómoda lectura claramente enfocada al comercial mercado de los best-sellers, se centra en el personaje de Norman Bates, un hombre de 40 años obeso, con gafas, propenso a la calvicie, de aseo descuidado y con cierta afición a la bebida que vive totalmente dominado por su posesiva madre. Es un individuo solitario que regenta un modesto hotel de carretera en horas bajas, que ha vivido toda su vida en un viejo caserón decimonónico y que llena su tiempo leyendo libros, principalmente de ocultismo.

Un buen día, Norman recibe la visita de Mary Crane, una joven secretaria de una inmobiliaria de Texas que ha robado a su jefe 40.000 dólares que planea entregar a su novio Sam para ayudarle a pagar las deudas de su negocio. Mary ha viajado cientos de kilómetros para reunirse con su amado cuando decide descansar en el Motel Bates, pero allí es asesinada  por una anciana que parece ser la madre de Norman.

No es hasta alcanzados dos tercios de la novela que el lector descubre que la señora Bates lleva veinte años muerta y todavía se ha de avanzar más la lectura del libro para verificar que, en realidad, Norman es un psicópata que se trasviste y que ha asumido la personalidad de su progenitora, y que incluso vive con el cadáver desenterrado de ésta en su lúgubre hogar. Él mismo la envenenó a ella y a su amante, aunque en su momento la policía no lo sospechó.

Sam, Lila (la hermana de Mary) y el investigador Arbogast, que sigue el rastro del dinero robado, intentarán dar con la desaparecida fugitiva, descubriendo finalmente el macabro secreto de Norman Bates.

PsicosisAlfred Hitchcock y la película
El año en que se publica Psicosis Alfred Hitchcock acaba de estrenar Con la muerte en los talones, un elegante film de espionaje que contaba con la glamorosa presencia de Cary Grant. Es en ese momento cuando se interesa por la reciente novela de Bloch y la escoge como su próximo proyecto. La elección sorprende a muchos, incluidos los estudios cinematográficos y los colaboradores habituales del director. Psicosis era una historia un tanto truculenta y morbosa para los cánones fílmicos de la época y trataba algunos temas que todavía seguían siendo tabúes para el Hollywood de los últimos 50 como la desviación sexual de Norman Bates e incluso ese incesto sugerido en la narración original. Hasta el plano del inodoro fue un auténtico desafío a la censura, ya que no se había mostrado nunca este aparato en una producción hecha en la Meca del Cine, y no hablemos ya de las explícitas escenas de la actriz principal desnuda en la ducha o en lencería. Aún con todo, el “mago del suspense” siguió adelante con su empresa contra viento y marea, rebajando su salario e incluso financiando parcialmente el rodaje hipotecando su casa.

Con un presupuesto menor de lo habitual en las producciones del genio inglés, filmada en blanco y negro y sin estrellas de la talla y el carisma de Cary Grant, James Stewart o Grace Kelly, la adaptación al cine de Psicosis se estrenó en los Estados Unidos un 16 de junio de 1960 (el 2 de abril de 1961 en España) y se convirtió de inmediato en un gran éxito de público sobre todo gracias a las astutas estrategias promocionales de su director. Las críticas fueron enfrentadas, y la Academia de Cine de  Hollywood la nominó en cuatro categorías (director, dirección artística, fotografía y actriz secundaria), aunque no ganó en ninguna de ellas. Hoy en día es una de las películas más conocidas y representativas de Hitchcock y todo un ejemplo del cine de terror y suspense que se estudia en todas las escuelas de la disciplina fílmica.

Perkins, Hitchcock y Leigh durante el rodaje del film

La adaptación del relato de Bloch por parte del guionista Joseph Stefano fue en general bastante fiel, con la importante excepción de que el personaje de Norman Bates tiene menos protagonismo en el film (en la novela aparece en casi toda la primera mitad) y las supuestas conversaciones de aquel con su madre están básicamente eliminadas, puesto que estas sólo ocurren realmente en la mente del perturbado y este engañoso recurso es más difícil de usar en el medio audiovisual.

Lo más reprobable, cuanto menos discutible, que se le puede echar en cara a Alfred Hitchcock es la elección de un actor físicamente tan dispar al Norman Bates del libro como era Anthony Perkins: delgado, apuesto, doce años más joven que el personaje literario y con aspecto de niño desvalido, el intérprete neoyorquino distaba enormemente de parecerse al psicópata creado por Bloch inspirado en el editor Calvin Beck y más remotamente en el asesino necrófilo Ed Gein. Quizá la elección de alguien con un físico tan diferente al del Bates novelístico no fue tan mala idea después de todo, ya que un protagonista más grotesco y con un aspecto menos inocente y atractivo hubiera resultado mucho más sospechoso para el espectador. Al fin y al cabo, aunque es fácil relacionar la figura del psicópata con el clásico tipo solitario y raro, algunos de los asesinos en serie más populares –o infames– han sido personas carismáticas y con don de gentes.

El resto del reparto inicial lo formaron Janet Leigh en el que es quizá su papel más recordado (aquí se llama Marion en lugar de Mary), el fornido John Gavin como Sam Loomis, Vera Miles como Lila Crane, y Martin Balsam como el detective Arbogast. No hay que olvidar tampoco la sensacional y muy reconocible banda sonora del gran Bernard Herrmann ni la inolvidable Mansión Bates, dos “personajes” de la película por derecho propio.

La mansión Bates, tan popular como los personajes humanos de Psicosis

Entre las secuencias creadas expresamente para el film o notablemente alteradas, destaca la del policía con cara poca amistosa que sorprende a Marion durmiendo en el coche o la inicial, en la que Sam y Marion están en un hotel y hacen planes para el futuro. La primera no existe en la novela, mientras que la segunda no es exactamente igual: la pareja se conoce en un crucero, después mantiene correspondencia y sólo se ven en una ocasión más y es en el pueblo de él. Además, la larga conversación entre Marion y Norman mientras ella cena transcurre en la propia casa en el libro, y no en el motel.

Referencias psicóticas
Psicosis, tanto en su formato novela como en el de película, trajo consigo toda una serie de secuelas, precuelas y remakes: en 1982, Robert Bloch publicaba Psycho II, en la que Norman Bates escapaba del hospital mental en el que estaba y se encaminaba hacia Hollywood, donde estaban rodando una película basada en sus crímenes. Ocho años más tarde, Bloch completaba la “trilogía Bates” con Psycho House, libro en el que Norman Bates ya ha fallecido y su famoso hogar es reconstruido con fines turísticos. Una escritora viaja a Fairvale para documentarse sobre su proyecto biográfico sobre Norman cuando, por supuesto, comienzan a ocurrir misteriosos asesinatos. Ninguna de estas novelas tiene nada que ver con las secuelas cinematográficas que ahora veremos…

También en 1982 Anthony Perkins, quien para bien o para mal quedaría para siempre vinculado al personaje para el que le escogió Alfred Hitchcock, protagonizaría Psicosis II: el regreso de Norman, dirigida por Richard Franklin, en la que volvía encarnar a un Norman Bates que salía del psiquiátrico presuntamente curado veintidós años después de los hechos del film original. La cinta –en la que también reaparecía Vera Miles con su personaje de Lila Crane– resultó un producto aceptable sobre todo teniendo que medirse con su mítico precedente. Menos interés despertaron Psicosis III (dirigida por el mismo Perkins en 1986) y Psicosis IV: El comienzo (Mick Garris, 1990), esta última directamente para televisión y con el personaje interpretado parcialmente por Henry Thomas cuando es representado en su juventud y por Ryan Finnegan cuando es niño.

Anthony Perkins, o la maldición de Norman Bates

En 1987 se grabó el episodio piloto de Bates Motel, serie que no conseguiría despegar (parece que el mismo Perkins se opuso a ella). El propio Norman Bates no aparecía en él, y era sustituido por un antiguo compañero del manicomio que asumía su papel. Mejor suerte ha tenido este mismo año la nueva serie de igual título, que nos presenta a un Norman Bates que llega a la mansión junto con su madre cuando es adolescente (lo cual no respeta la historia de la novela, en la cual Norman ha vivido siempre en la casa y el motel ha sido construido por la mujer). Además, la acción se sitúa en la actualidad, ya avanzado este nuestro siglo XXI. De momento estoy siguiendo la serie, pero no me atrevería decir que me esté fascinando. Lo mejor es la presencia de los dos clásicos edificios de la saga, el caserón y los apartamentos. Norman es interpretado por el joven Freddie Highmore, mientras que la señora Bates tiene el rostro de Vera Farmiga, y no es ni tan puritana ni tan poco atractiva como la original. Como secundario aparece Nestor Carbonell, actor que hubiese sido un perfecto Norman Bates adulto por su gran parecido con Anthony Perkins.

En 1998 Hollywood cometió uno de esos tropiezos tan repetidos en su industria como fue atreverse con un remake de la obra maestra de Hitchcock que para más inri calcaba todos los planos del film original. Dirigido por el habitualmente interesante Gus Van Sant, el reparto estaba encabezado por Vince Vaughn (Norman), Anne Heche (Marion), Julianne Moore (Lila) y Viggo Mortensen (Sam). Personalmente nunca he sentido el menor interés por verlo y no sé si algún día me atreveré a abordarlo. Ya he manifestado en otras ocasiones que no me opongo radicalmente a los remakes, y que hay algunos que me parecen buenos, pero en este caso me parece que la versión de Van Sant poco puede aportar de original o novedosa y no me llama la atención.

Recomendación obligada y reciente es, por último, Hitchcock, película estrenada en España este mismo año (el pasado en su país de origen, EE.UU.) dirigida por Sacha Gervasi y que se centra precisamente en el dificultoso rodaje de Psicosis. Un Anthony Hopkins muy bien caracterizado y más comedido de lo que es habitual en él interpreta al mismísimo Alfred Hithcock, mientras que una estupenda Helen Mirren encarna a la esposa del director, Alma. Un atractivo reparto encarna a los personajes principales relacionados con el film: Scarlett Johansson es Janet Leigh, Toni Colette la secretaria de Hitchock Peggy Robertson, Jessica Biel hace de Vera Miles, un acertado James D´Arcy revive a Anthony Perkins, y un recuperado Ralph Macchio es el guionista Joseph Stefano. Hasta el mismísimo Ed Gein interviene con el rostro del actor Michael Wincott en varias escenas donde el director mantiene varias conversaciones imaginarias con él. Ni qué decir tiene que, siendo fan de Hitchcock, esta era una de las películas que más ganas tenía de ver este año y que acudí a su estreno cinematográfico en cuanto me fue posible.

     Mary empezó a gritar. Entonces la abertura de las cortinas se ensanchó y apareció una mano, armada con un cuchillo de carnicero. Un cuchillo que cortó su grito.
     Y su cuello.
(Psicosis, Robert Bloch)