"Un hombre que limita sus intereses limita su vida" (Vincent Price)

viernes, 13 de junio de 2014

Mis libros sobre Ingrid Bergman

La semana pasada conseguí la biografía sobre Ingrid Bergman escrita por Charlotte Chandler publicada por primera vez en 2007 y un año más tarde en edición española por la editorial Ariel. Era un libro que desconocía y que no pude resistirme a adquirir estando como estaba ofertado a tan sólo 5,95 euros (¡y en tapa dura!). Aunque pensaba posponer su lectura para cuando acabara otras tareas pendientes, finalmente he cedido a la tentación y he acabado devorándolo en diez días. Es el segundo libro biográfico que tengo sobre la actriz, siendo el otro el de Donald Spotto publicado por T&B Editores (Notorious) y que compré hace doce años. Aunque no recuerdo demasiados detalles de este último, creo que me cautivó más que el de Chandler porque me descubrió muchos aspectos sobre la vida de la actriz que no conocía (hasta entonces nunca había indagado mucho en su faceta personal). También me pareció más completo y objetivo, pero después de más de una década no conservo claramente en mi memoria más que algunos conceptos del trabajo del otro escritor. Este otro libro más reciente se lee con facilidad y agrado y cuenta con opiniones y entrevistas que la autora realizó tanto a Ingrid Bergman como a muchos de sus allegados, desde actores y directores con los que trabajó hasta sus propios hijos. Parece también una aproximación más “aséptica” a la figura de la sublime sueca, no sé si precisamente quizá por estar la escritora de alguna forma condicionada por la posible opinión que los familiares de Ingrid pudieran acabar teniendo de su trabajo.

Aparte de estas dos biografías tengo otro par de libros más sobre la actriz: el de la editorial Taschen, incluido dentro de su serie Movie Icons, es básicamente un álbum de fotografías, breve, sencillito, barato y aderezado con algunos textos de Scott Eyman resumiendo la vida y carrera de la intérprete en la que se centra el volumen.

The Complete Films of Ingrid Bergman fue escrito por Lawrence J. Quirk y fue publicado por Citadel Press Book, y se centra obviamente en la filmografía de la actriz, tanto para cine como para televisión e incluyendo también sus obras de teatro. De todos estos trabajos el autor nos ofrece un resumen de sus argumentos, el reparto técnico y artístico y curiosidades y notas interesantes como críticas aparecidas en el momento de cada uno de sus estrenos.

Tengo pendiente y demorada más allá de lo razonable la adquisición de la propia autobiografía de la actriz, Ingrid Bergman: My Story, que no sé si está actualmente publicada pero que sí se puede encontrar de segunda mano a precios bastante asequibles. De todas maneras, teniendo en cuenta que el año que viene se cumple el centenario del nacimiento de Ingrid, estoy seguro de que volverá a ser reeditada.

miércoles, 11 de junio de 2014

Adiós, compañero

Algunos de mis amigos han aplaudido mi decisión de dar de baja mi viejo coche. Yo veo esta drástica determinación de otra forma: aunque pueda parecer exagerado, para mí no es sino un paso más hacia la pobreza, el ostracismo y el aislamiento social. Y eso que no soy nada aficionado a los coches ni me entusiasma conducir. No sé si alguna vez pagaría un dineral por un coche nuevo y dudo que fuera capaz de cuidar uno con esmero y dedicación como hace toda esa gente que atesora su vehículo como si fuera lo más preciado que tiene en el mundo. Para mí un coche es un accesorio que te permite acceder a ciertos lugares de manera más rápida y cómoda, jamás un artículo de lujo del que hacer ostentación.



Compré este Citröen ZX Avantage en octubre de 2003 de segunda mano. Me costó unos 2000 euros en aquella época en la que por suerte tenía trabajo seguido y necesitaba un transporte propio. Entonces contaba ya con ocho años largos, y me hizo mucha gracia que precisamente hubiese sido matriculado en el día de mi cumpleaños de 1995. Casi lo interpreté como una señal. Más de década y media después, puedo decir que el coche me salió bastante bueno a un nivel mecánico: sólo he tenido que hacerle una reparación relativamente cara en todo este tiempo. Eso sí: al poco de tenerlo se estropeó la calefacción, y varios años después el aire acondicionado, pero decidí no reparar ninguna de las dos cosas, sobre todo porque la última avería me pilló ya en época de “vacas flacas”. Además de esto, algún pequeño problemilla con la puerta derecha y con la del maletero fácilmente solventable o ignorable.

En otros aspectos, se podría decir que el coche me salió un poco “rana”: a la tercera vez de llevarlo a la ITV el inspector de turno me sorprendió diciéndome que se trataba de un vehículo comercial y que como tal sólo podía llevar los dos asientos de delante y debía pasar la revisión cada semestre. Tras indagar un poco, el mismo técnico me descubrió que el primer problema –los asientos– se había resuelto anteriormente, pero no el segundo. Más recientemente, a finales del pasado año, la DGT me comunicó que el coche tenía un embargo de mucho antes de que fuera de mi propiedad. Se puede decir que me la metieron bien y en este sentido creo que no me volverán a pillar si alguna vez vuelvo a comprar otro coche.



Aparte de estos disgustillos, he de decir que el Citröen me ha servido muy bien durante todos estos años. En mejores épocas, me llevó a todos mis trabajos –normalmente a bastante distancia de mi ciudad– mientras los tuve. En estos largos años desempleo, he de admitir que no le di mucha utilidad, en parte porque como ya he admitido no me gusta mucho conducir más allá de lo imprescindible y porque raramente uso coche para circular dentro de mi ciudad. Me vino bien para ir a cines de otras localidades, para ensayar con grupos cuando lo hacía y para llevarme de compras ocasionalmente, opciones que ahora ya desaparecen (y de ahí mi pesimismo de las primeras líneas).

Por encima de todo esto queda que soy un sentimental sin remedio y que le cojo cariño a las cosas que me acompañan en la vida, así que perder a este veterano amigo de cuatro ruedas me duele más en el corazón y en el orgullo que por cualquier otra cuestión material o monetaria. Es bien cierto que en estos últimos tiempos ya me era imposible mantenerlo al día y pagar sus seguros, impuestos y revisiones con mi inexistente sueldo. Lo movía cada dos o tres semanas para que no estuviera en el mismo sitio, y a veces ni eso, porque en algunos momentos no podía ponerle ni gasolina.

Hoy me despido de mi compañero, para que sea desmenuzado en un desguace. Seguramente aún hubiésemos podido estar juntos muchos años en otras circunstancias. Le echaré mucho de menos…

Muñequitos

Desde siempre me han fascinado las pequeñas figuritas y las réplicas en miniaturas de edificios, vehículos, personajes… Y, claro, supongo que eso es totalmente normal que te ocurra cuando eres un niño, pero seguramente no está tan bien mirado cuando alguien ya tiene cierta edad. Es verdad que raramente compro “muñequitos” hoy en día, pero mi cautivación por todos esas piececitas sigue prácticamente intacta desde mi infancia.

El otro día pasaba junto a un quiosco de mi barrio cuando vi una revista que conmemoraba nada menos que el 40 aniversario de la aparición de los famosos clicks de Playmobil. Por 5´95, esta publicación ofrecía también dos de estas figuras articuladas: sendas versiones del primer click que llegó al mercado –un soldado medieval– y su homólogo moderno. No puede resistirme a comprarla porque precisamente aquel caballerete –incluso con idénticos colores de pelo y ropa– había sido también el primer click que tuve en mi vida, seguramente sobre aquel año 1974 o poco después.

El primer click que
tuve en mi vida, aunque
con los colores del que
viene en la revista.
Fui un ávido coleccionista de estas simpáticas miniaturas articuladas: vaqueros, indios, medievales, peones camineros y, ya algo más tarde, piratas y hasta astronautas cuando el catálogo de Playmobil –aquí Famobil, puesto que lo distribuía Famosa– fue ampliándose y ofreciendo nuevos personajes. Llegué a tener incluso el camión de esos trabajadores de la carretera que he mencionado, aunque nunca pude tener el gran sueño de todos los niños de mi época aficionados a los clicks: el barco pirata –mi familia era y sigue siendo humilde–. Paralelamente a los muñequitos de Famobil también acumulé a muchos de sus primos algo más grandes, los Airgamboys –que ofrecían algo que los clicks no tenían: soldados de épocas más modernas– y, ya más tarde, a los diminutos Comanboys. Y, por supuesto, a mi casa también llegaron en aquellos 70 otras figuras articuladas de mayor escala: Madelmanes, Geypermanes y Big Jims. De todos ellos tuve cantidad de complementos, armas y vehículos. Aquella inundación de muñecos la completaban los famosos soldaditos de los sobres de Montaplex y de otras marcas y referencias de fabricantes menos conocidos. Con todas ellas, y con la desbordante, añorada y envidiable imaginación de un niño, montaba o recreaba historias, películas y aventuras ya fuera en compañía de mis amigos o incluso sin ellos.

Algunas de las figuras que pinté hace ya muchos años, cogiendo polvo...

Ya acercándome a mi adolescencia llegaron a mi vida otro tipo de miniaturas y figuras: las de modelismo (algo que resumo en estos artículos). En este caso, la propuesta era diferente: ya no se jugaba con estos vehículos y personajes, sino que se montaban y pintaban para luego exponerse en alguna estantería. Era quizá un paso más en el coleccionismo de miniaturas, o quizá el paso natural al llegar a cierta edad. El modelismo requería una importante implicación por parte del coleccionista, ya que exigía su colaboración manual y artística. 

Más figuras de mi colección de modelismo. La pintura
del Drácula se estropeó hace tiempo y se quedó con esas
manchas blancas que quizá algún día me anime a retocar.
Con el tiempo, los clicks y demás compañeros de la infancia fueron saliendo de mi vida. Mi padre aprovechaba mis ausencias veraniegas para hacer “saqueos” en mi habitación en los que tiraba a la basura lo que le parecía, y muchos de mis primos más pequeños acabaron también heredando buena parte de mi colección de muñecos y de sus accesorios. En el año 2002, después de casi dos décadas olvidados, decidí vender mis tres Geypermanes supervivientes –llegué a tener cuatro– por unos 180 euros que me vinieron muy bien. Ridículo como pueda parecer, sentí mucho separarme de aquellos fieles compinches de la infancia y los eché de menos durante mucho tiempo. A día de hoy, increíblemente, aún conservo la mayoría de clicks de Famóbil de mi niñez. Sobrevivieron durante décadas en mi casa de veraneo e incluso escaparon a las terribles purgas paternas. No hace mucho que los volví a recuperar.

El tema de las figuras y vehículos de modelismo es diferente: cuando has construido y pintado una maqueta, cuando has dedicado horas y horas a darle vida, normalmente te sientes orgulloso de ella y se crea un vínculo especial que no te permite deshacerte de ella con facilidad. Conservo casi todos los vehículos y figuras que he pintado en mi vida, algunos guardados en caja y otros –los acabados sobre los últimos veinte años– expuestos en estanterías. El modelismo es algo a lo que no he dicho adiós definitivamente y, tras unos pocos años apartado de este hobby, en este 2014 estoy intentando volver a coger los pinceles y recuperar la ilusión por confeccionar esas creaciones a escala ya sea de tanques, naves, casas, soldados o personajes de películas.

En los últimos años raramente me he comprado figuras: sendos bustos representando a Peter Cushing y Natalie Portman en sus respectivos personajes en la saga Star Wars, una figura articulada de La novia cadáver y alguna cosa más. Son piezas que ya vienen pintadas con mayor o menor detalle y que simplemente sirven para ser exhibidas: ni se juega con ellas (¡digo yo!) ni implican una participación activa del comprador para ser acabadas. Un epílogo para esta entrada nostálgica sobre “muñequitos”: ¡el mes pasado me compré un click de Playmobil! Leyendo la mencionada revista sobre el aniversario de estos juguetes, descubrí que en el año 1994 había aparecido la versión click de uno de mis personajes favoritos: Drácula, y no puede evitar hacerme con él. Lo encontré fácilmente y a buen precio. Es lo que tiene ser un niño caprichoso…

martes, 10 de junio de 2014

Dos de Ingrid

En estas últimas semanas he abordado por fin una tarea que llevo demorando más tiempo del deseado: intentar completar el visionado de la filmografía de Ingrid Bergman. No es moco de pavo, ya que aún me quedaba más de la mitad hasta hace poco, pero he avanzando bastante. Estas son dos de entre todas esas películas suyas que tenía pendientes que más me han llamado la atención en estos días. Quedan más por ver…

Un pequeño pueblo que ha conocido días mejores espera la llegada de una oriunda del lugar (Ingrid Bergman) que se marchó hace tiempo. Ahora es una viuda millonaria y sus paisanos esperan que se interese por levantar la maltrecha economía de la localidad. ¿Parece un remake de Bienvenido, Mr. Marshall? Para nada: lo cierto es que con La visita del rencor (1964), su director, Bernhard Wicki, nos ofrece un melodrama de duros matices bastante más oscuro que el clásico español, ya que, al poco de comenzar la película, descubrimos que la acaudalada mujer fue prácticamente expulsada del pueblo tras quedarse embarazada de su antiguo amante (Anthony Quinn), que la despechó para poder labrarse así un futuro. La propuesta que la millonaria hace a los demás a cambio de una generosa donación es que muera este hombre. A partir de ese momento, la paranoia está asegurada y la tensión va en aumento mientras el sentenciado empieza a dudar sobre las intenciones de sus conciudadanos…

No me digas adiós, que vi seguida de la anterior, nos propone un tono bien diferente: estamos ante una comedia dramática ambientada en el siempre eficaz y atractivo París en el que una madura decoradora (Ingrid) es cortejada por un joven quince años menor que ella (Anthony Perkins). La mujer tiene una pareja más o menos estable y de su edad, el apuesto Roger (Yves Montand), pero este la engaña constantemente y no acaba de formalizar su relación. ¿Cuál es el hombre que más le conviene? La dirigió Anatole Litvak en 1961.

Dulce y encantadora o fría y maquinadora: son sólo dos muestras de la variedad de registros y de las inmensas dotes interpretativas, de entre su cerca de medio centenar de largometrajes, de aquella mujer extraordinaria que fue Ingrid Bergman, el regalo más grande que Suecia ha hecho al mundo.

domingo, 8 de junio de 2014

Completando filmografías: Alfred Hitchcock

Alfred Hitchcock ha sido sin lugar a dudas el director de cine esencial en mi vida, razón por la cual me gustaría completar el visionado total de sus trabajos. La filmografía “oficial” de Alfred Hitchcock consta de un total de 55 largometrajes, aunque en la famosa foto en la que el director posa junto a las bobinas de sus films puestas en una larga fila figuran dos menos (¿los olvidó o los despreció?). Como en el caso de Audrey Hepburn, también se puede separar en dos bloques diferenciados, ya que, de esos títulos, 25 fueron rodados en la patria del mago del suspense, Inglaterra, entre 1926 y 1939, y los restantes 30 en su país de adopción, EE.UU., que es donde desarrollaría la parte más conocida de su carrera entre 1940 y 1976.

Filmografía americana de Alfred Hitchcock:
-30 largometrajes (vistos 30)
-2 cortometrajes (vistos 0)

1940 - Rebecca (Rebeca) *
1940 - Foreign Correspondent (Enviado especial)
1941 - Mr. and Mrs. Smith (Matrimonio original)
1941 - Suspicion (Sospecha)
1942 - Saboteur (Sabotaje)
1943 - Shadow of a Doubt (La sombra de una duda)
1944 - Lifeboat (Náufragos)
1944 - Bon Voyage (Buen viaje), cortometraje
1944 - Aventure malgache (Aventura malgache), cortometraje
1945 - Spellbound (Recuerda) *
1946 - Notorious (Encadenados) *
1947 - The Paradine Case (El proceso Paradine)
1948 - Rope (La soga) *
1949 - Under Capricorn (Atormentada) *
1950 - Stage Fright (Pánico en la escena)
1951 - Strangers on a Train (Extraños en un tren) *
1953 - I Confess (Yo confieso)
1954 - Dial M for a Murder (Crimen perfecto) *
1954 - Rear Window (La ventana indiscreta) *
1955 - To Catch a Thief (Atrapa a un ladrón) *
1955 - The Trouble with Harry (Pero... ¿quién mató a Harry?)
1956 - The Man Who Knew Too Much (El hombre que sabía demasiado)
1956 - The Wrong Man (Falso culpable)
1958 - Vertigo (Vértigo / De entre los muertos) *
1959 - North by Northwest (Con la muerte en los talones) *
1960 - Psycho (Psicosis) *
1963 - The Birds (Los pájaros)
1964 - Marnie (Marnie la ladrona)
1966 - Torn Curtain (Cortina rasgada)
1969 - Topaz
1972 - Frenzy (Frenesí)
1976 - Family Plot (La trama)

Mi favorita
Con gran orgullo puedo decir que completé la tarea de ver todos los largometrajes americanos de Alfred Hitchcock hace muchos años. De hecho, creo que lo hice con aquel ciclo que TVE emitió hacia 1990 o poco después. Tenía también las 30 películas en VHS, aunque ahora toca cambiarse de formato y mi intención es conseguirlas en versión digital. De momento, sólo tengo así las señaladas con asterisco.

Filmografía inglesa de Alfred Hitchcock:
-25 largometrajes (vistos 11)
-1 cortometrajes (visto 0)

1925 - The Pleasure Garden (El jardín de la alegría)
1926 - The Mountain Eagle (El águila de la montaña)
1927 - The Lodger: A Story of the London Fog (El enemigo de las rubias)
1927 - The Ring (El ring)
1927 - Downhill
1927 - Easy Virtue (Dudosa virtud)
1928 - Champagne
1928 - The Farmer's Wife (La esposa del granjero)
1929 - The Manxman (El hombre de la isla de Man)
1929 - Blackmail (La muchacha de Londres) *
1930 - Elstree Calling (Elstree llama)
1930 - Juno and the Paycock
1930 - An Elastic Affair (cortometraje)
1930 - Murder! (Asesinato)
1931 - Mary
1931 - Rich and Strange (Ricos y extraños) *
1931 - The Skin Game (Juego sucio)
1932 - Number Seventeen (Número diecisiete) *
1933 - Waltzes from Vienna (Valses de Viena)
1934 - The Man Who Knew Too Much (El hombre que sabía demasiado) *
1935 - The 39 Steps (39 escalones)
1936 - Sabotage (La mujer solitaria) *
1936 - Secret Agent (El agente secreto)
1937 - Young and Innocent (Inocencia y juventud)
1938 - The Lady Vanishes (Alarma en el expreso)
1939 - Jamaica Inn (La posada de Jamaica) *

Con respecto a la filmografía británica de Don Alfredo, ando algo menos al día. Aún me quedan unos cuantos de sus largometrajes por ver, e incluso unos pocos no estoy seguro al 100% de haberlos visto, pero me parece que así es. Los que llevan asterisco son los que tengo en formato digital.

En 1922, el director comenzó Number 13 (Número 13), que quedó inacabada y ha sido recientemente encontrada. No la incluyo en la filmografía. 

Filmografía TV de Alfred Hitchcock
-20 episodios de series TV (vistos ?)

1955-1961 - Alfred Hitchcock presenta (Serie TV)
- Revenge (1955) *
- Breakdown (1955) *
- The Case of Mr. Pelham (1955) *
- Back for Christmas (1956) *
- Wet Saturday (1956)
- Mr. Blanchard's Secret (1956)
- One More Mile to Go (1957)
- The Perfect Crime (1957)
- Lamb to the Slaughter (1958)
- Dip in the Pool (1958)
- Poison (1958)
- Banquo's Chair (1959)
- Arthur (1959)
- The Crystal Trench (1959)
- Mrs. Bixby and the Colonel's Coat (1960)
- The Horse Player (1961)
- Bang! You're Dead (1961)
1957 - Suspicion (Serie TV): Four O'Clock
1960 - Startime (Serie TV): Incident at a Corner
1962 - La hora de Alfred Hitchcock (Serie TV): I Saw the Whole Thing

Los trabajos televisivos de Alfred Hitchcock me son algo más difíciles de rastrear. La mayoría han sido emitidos repetidamente por diferentes cadenas y es posible que haya visto muchos de ellos hace años. Sólo puedo confirmar, no obstante, los que tengo actualmente en DVD, que son cuatro.

Hitchcock participó, además de en todo lo visto, en algunos otros cortometrajes y documentales en los que normalmente no aparece acreditado. No los incluyo por ello en este “plan de visionado”. Ya hay bastante faena…

Filmografía total de Alfred Hitchcock:
55 largometrajes (vistos 41)
3 cortometrajes (visto 0)
20 episodios de series TV (vistos ?)

jueves, 5 de junio de 2014

Fin de la 14ª edición de El Juego de Cine

Después de seis semanas de reñida competición finaliza hoy la 14ª edición de El Juego de Cine, organizada por Los Histéricos Inquilinos y titulada en esta ocasión 3014, Odisea Inquilina. Con la victoria se ha alzado uno de los equipos veteranos, Forofos del Foro, a cuyos componentes aprovecho para felicitar desde aquí. El equipo del que formo parte, Cinco en la carretera, ha quedado segundo lugar, y la verdad es que ha sido una edición muy reñida, con varios grupos luchando “encarnizadamente” por los primeros puestos. No puedo sino animar e invitar a posibles, deseables e hipotéticos lectores de este blog a que participen en la próxima edición de este divertidísimo concurso cinéfilo, que tendrá lugar dentro de unos seis meses.


lunes, 2 de junio de 2014

El filo del mañana

Variante en clave de ciencia ficción de la divertida Atrapado en el tiempo, en la que un cobarde oficial estadounidense se ve obligado a enfrentarse con su ejército a una raza alienígena que ha asolado casi toda Europa. Pero lo que ocurre es que, en la batalla, el militar muere y despierta de nuevo en la mañana de ese mismo día, con lo que vuelve a revivir todo otra vez pero siendo consciente de lo que le está pasando. La situación se repite incesantemente, lo que le da la oportunidad de adelantarse a todos los acontecimientos que suceden, de aprender a combatir y de conocer los planes de los extraterrestres. Pero, naturalmente, aunque intenta prevenir a sus compañeros y superiores, nadie le cree, hasta que descubre que una aclamada combatiente ha experimentado lo mismo que él…

Adaptación, según leo, de la novela Todo lo que necesitas es morir, del japonés Hiroshi Sakurazaka, que imagino más compleja e interesante que su versión para la gran pantalla del director Doug Liman. Espectaculares efectos, historia con final previsible y con más gags cómicos de los que quizá fueran necesarios para dotar al film de ese deseable dramatismo que sólo llega a entreverse hacia su parte final durante unas pocas secuencias, Al filo del mañana encaja perfectamente en la característica filmografía dentro del cine comercial más estándar de su protagonista, Tom Cruise. Aparte de pasar el rato con ella, sólo la inclusión en su plantel de una de mis musas fílmicas, Emily Blunt, me la hacen llevadera. Sólo espero que la inglesa no se acabe encasillando en este tipo de cine y al menos siga alternándolo con películas algo más arriesgadas como ha venido haciendo hasta ahora. Es, además, el único trabajo en el que vamos a verla en España en mucho tiempo, pues su reciente maternidad la ha tenido alejada de las salas casi dos años: en 2013 sólo puso su voz a dos largometrajes de animación, y hasta el próximo año no estrenará nuevos títulos en nuestro país.