"Un hombre que limita sus intereses limita su vida" (Vincent Price)
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martes, 21 de junio de 2016

3ª temporada de Penny Dreadful

Con el noveno y último episodio de su tercera temporada finalizaba este pasado domingo la serie coproducida por el Reino Unido, Irlanda y EE.UU. Penny Dreadful. Sus creadores esperaron a que concluyera para hacer oficial su cancelación, pero era algo que se veía venir, pues a esas alturas no se había comentado absolutamente nada sobre una posible renovación para el 2017.

Me entristece sobremanera que concluya así precisamente el espacio televisivo que más me ha gustado en estos últimos años, pero quizá haya que recurrir a aquello de que “lo bueno, si breve…” y agradecer que la serie no se extienda más allá de lo razonable y sostenible y acabe languideciendo y perdiendo interés y calidad como parece que es inevitable con este tipo de creaciones audiovisuales cuando su producción y su emisión se alargan durante años.

Comenta el creador de Penny Dreadful, John Logan, que no se cancela por razones de audiencia, sino que ha sido una decisión voluntaria de sus artífices, y que básicamente había sido concebida con idea de concluir en su tercera temporada. Me resulta un tanto increíble que sea así, pero entiendo que una creación como esta –ambientada en el siglo XIX y con un impresionante despliegue de medios visuales e infográficos– sea muy costosa y también –por suerte o por desgracia– que por su temática, su particular estética y ambientación pueda no ser del gusto del gran público. Sea como fuere, las aventuras y desventuras de esta particular “Liga de los Caballeros Extraordinarios” bastarda y alternativa –que, sin embargo, como comentaba en este artículo del pasado año, es mucho más fiel a la obra de Alan Moore y Kevin O´Neill que la lamentable adaptación oficial al cine de 2003– llega a su fin tras estas tres temporadas, compuestas, respectivamente, de 8, 10 y 9 episodios. Nos quedamos con las ganas de ver más desarrollados personajes como ese Doctor Jekyll que nos presentaban este año o la peculiar tanatóloga Catriona Hartdegen, también nuevo fichaje; incluso de asistir a lo que creíamos una próxima aparición de la mítica momia Imhotep, a la que se menciona en un capítulo… También tengo la impresión, a nivel personal, de que el final se ha forzado un poco, aunque tampoco es impensable que la serie –o algún tipo de spin-off, tan de moda ahora– pudiera continuarse si hay el suficiente interés.


De esta última temporada, destacar también la incorporación de un villano de lujo como el mismísimo Drácula, seguido de cerca por su fiel Renfield y por una versión femenina del Doctor Seward, así como la de los personajes encarnados por actores de la talla de Wes Studi –que da vida a un chamán apache– o Brian Cox –padre del de Ethan Chandler–, entre otros. Durante algunos episodios, la acción se trasladó del oscuro y neblinoso Londres al mismísimo Oeste americano, una nota pintoresca y colorida que estuvo lejos de ser desagradable. Se repartió el protagonismo entre el enorme plantel de personajes, lo que quizá nos privó de la posibilidad de ver a alguno enteramente desarrollado y aprovechado, pero así pudimos saber más también sobre Dorian Gray y su amante Lilly o sobre la infortunada criatura de Frankenstein, con la que quizá se rizó demasiado el rizo al forzar tanto su vínculo con Vanessa Ives.

El final de Penny Dreadful deja un pequeño huequecito vacío en mi corazón televidente. Soy más partidario de los largometrajes que de las series, veo muy pocas de estas y escasas son las que logran apasionarme tanto como esta que ahora nos deja; de hecho, con la reciente conclusión de Banshee, creo que ahora mismo no queda ninguna en el horizonte que me llame verdaderamente la atención…

jueves, 9 de julio de 2015

Penny Dreadful (2ª temporada)

Penny Dreadful fue sin duda una de las series que más me gustó en 2014, y de su segunda temporada recién concluida he acabado igual o más satisfecho. Ya comenté algo sobre ella en mi segundo artículo de La Liga de los Caballeros Extraordinarios (porque, ¿qué es esta creación del escritor John Logan sino una hija bastarda del cómic de Alan Moore y Kevin O´Neill?) y no pretendo extenderme mucho más en esta nueva entrada. Tan sólo recomendarla a todos los que, como yo, hayan crecido empapándose de literatura romántica, gótica y victoriana porque aquí encontramos a algunos de sus personajes más famosos o a reconocibles variantes, desde el doctor Frankenstein a Dorian Gray, pasando por Van Helsing o un claro sosias de Allan Quatermain, además de una mujer que lucha –literalmente– por expulsar a su demonio interior o por un licántropo fugitivo…. Una galería de seres atormentados y con oscuros secretos y pasados que a menudo pugnan por reaparecer en sus vidas.

Los evidentes elementos macabros, inevitables en la serie dado su género, me parecen tratados con elegancia y gusto, algo que cuesta encontrar hoy en día en el cine de terror. Los directores y guionistas del espacio televisivo evitan la truculencia barata y nos muestran imágenes de una increíble belleza pese a lo difícil que pueda parecer con estos ingredientes, como prueba la poética secuencia en la que llueve sangre dentro de un salón de baile. El erotismo es también importante en la serie, aunque de nuevo está comedido y mostrado con sutileza. En general, para mí un gran acierto el tratamiento de temas tan complicados como estos que fácilmente podrían hacer caer a una historia en lo chabacano y banal (así les ocurre a más de un literato y cineasta, aunque creo que no es por accidente).

A destacar en esta segunda temporada que se haya alargado a diez capítulos (de casi una hora de duración: ¡como a mí me gustan!), una excelente antagonista (estupenda la bruja diabólica de Helen McCrory, muy por encima de los penosos vampiros del pasado año), impagables guiños al cine de terror clásico (¡el hombre lobo se llama Larry Talbot!) y algunos secundarios que prácticamente se merecen estar ya en esta liga extraordinaria (el egiptólogo que ayuda al grupo, interpretado por Simon Rusell Beale) o en su contra (el policía al que da vida Douglas Hodge), sin olvidar el breve papel de Patti Lupone como mentora de Vanessa Ives en las artes oscuras. No me preguntéis por el transexual Angelique (Jonny Beauchamp), porque no he acabado de entender muy bien su papel en la serie, si no es el de mostrarnos la infinita perversidad de Dorian Gray.

Esperaba que se hubiera unido algún nuevo recluta a la pandilla, pero no ha sido así salvo que consideremos como tal a la resucitada Bronna Croft (Billie Piper), ni más ni menos que la mismísima Novia de Frankenstein.

La tercera temporada de Penny Dreadful parece que ya está confirmada para el próximo año, y esperándola con paciencia -¡que hay mucho más que ver!– queda un servidor...

sábado, 14 de febrero de 2015

Caballeros extraordinarios (II)

(Primera parte aquí)

Trilogía Century (2009-2012)
Dos años después del destacable Dossier Negro, los inquietos Moore y O´Neill vuelven a la carga con más aventuras de los Caballeros, aunque esta vez lo hacen de una forma diferente: una trilogía de cómics, de 80 páginas cada uno, con una trama común pero que tiene lugar en varios momentos de ese siglo que da título a la nueva serie. Así, a lo largo de tres años aparecen “1910”, “1969” y “2009”, fechas en las que acaecen respectivamente las historias de cada entrega. De nuevo serán Mina y Allan, además del también inmortal Orlando de Virginia Woolf, los personajes recurrentes en la trilogía, a los que ayudarán ocasionalmente otros aliados. Su misión durante todos estos años será la de acabar con un anticristo que el ocultista Oliver Haddo (el personaje de W. Somerset Maugham), quien traslada su mente de un cuerpo a otro para así extender su vida más allá de lo razonable, se empeña en traer al mundo.

Es curiosa la forma en la que Moore y O´Neill presentan estos nuevos episodios de la Liga –que en un principio querían centrar sólo en la época victoriana–, con enormes saltos en el tiempo que cubren décadas, porque da la impresión de que así tienen muy poco margen para ofrecer nuevas aventuras del grupo en un futuro, pero también dejan caer que, en el ínterin entre una entrega y otra, ha habido nuevas formaciones.

Nemo: el spin-off
Mientras esperamos a que reaparezcan –o no– nuestros Caballeros Extraordinarios, sus autores han concebido otra nueva trilogía que no tiene que ver con ellos directamente, pero que sí se origina en ésta, eso que los modernos llaman un spin-off: en la primera entrega de Century los lectores conocemos a Janni Dakkar, la joven hija del Capitán Nemo, quien en un principio no quiere aceptar el nefasto legado de su moribundo padre e intenta huir de ambos, pero que finamente acabará decidiendo capitanear el mítico Nautilus. Ella será la protagonista de este nuevo triple trabajo de Moore y O´Neill que llevará el título de Nemo, y que está compuesto por los volúmenes Corazón de hielo, Las rosas de Berlín y el todavía inédito River of Ghosts, previsto para la próxima primavera. Las tres entregas nos llevan, respectivamente, a 1925, 1941 y 1975, con Janni viajando en distintos momentos de su vida a una lovecraftiana Antártida, a la “Tomania” nazi y al Amazonas, respectivamente. La serie Nemo ha sido presentada en su edición española como un elegante cómic-book de 64 páginas en tapa dura.

La película
La olvidable adaptación al cine
Suele quejarse Alan Moore casi invariablemente de todas las versiones fílmicas de su obra, y esta protesta me parece exagerada, ya que considero que Desde el infierno, V de Vendetta y Watchmen son las tres buenas adaptaciones a la pantalla grande si las entendemos precisamente como eso: adaptaciones de un medio a otro que se expresa de una manera diferente. Pero, en el caso de The League of Extraordinary Gentlemen (que aquí, para más inri fue titulada La Liga de los Hombres Extraordinarios), le he de dar toda la razón…

El proyecto co-producido por 20th Century Fox, dirigido por Stephen Norrington y estrenado en salas en 2003 no tiene prácticamente nada o casi nada que ver con los cómics en los que se inspira (principalmente el volumen I). La violencia y la sexualidad explícitas en éstos, la sordidez y el patetismo de los a veces, hasta siniestros personajes principales, su condición de marginados sociales, raramente se percibe en el film donde, por ejemplo, Allan Quatermain es interpretado por un Sean Connery que transfiere al personaje su impecable imagen pública y su infalibilidad como héroe de la pantalla; nada que ver con un viejo decrépito y drogadicto.

El resto del reparto lo integran Peta Wilson como Mina Harker, Naseeruddin Shah como Nemo, Jason Flemyng como el doctor Jekyll y Tony Curran como el Hombre Invisible, además de dos actores que encarnan a sendos personajes ausentes en el cómic e incorporados a la versión en celuloide: Shane West como Tom Sawyer, y Stuart Townsend como Dorian Gray.

Una verdadera lástima el dato con que concluyo este apartado: Sean Connery se retiró de la actuación precisamente tras rodar este film, triste testamento de un actor que nos ha dejado tantísimos buenos trabajos. De Stephen Norrington tampoco se ha vuelto a saber mucho, ya que no ha vuelto a dirigir nada desde entonces.

Penny Dreadful
El pasado 2014 se estrena en televisión la serie Penny Dreadful, que toma su curioso nombre de las antiguas publicaciones juveniles decimonónicas que se recreaban en historias morbosas y truculentas, un obvio precedente de los cómics de terror del siglo XX y, en cierta medida, de las revistas pulp. Desde las primeras imágenes promocionales que aparecen en internet se hace más que evidente que estamos ante una suerte de remedo catódico de La Liga de los Caballeros Extraordinarios. Los personajes no son exactamente los mismos, por supuesto, pero no hay que esforzarse mucho para encontrar en el veterano explorador africano que interpreta Timothy Dalton, Sir Malcolm Murray (quien, por cierto, es el padre de Mina), a un claro sosias de Allan Quatermain,entre otras similitudes. El resto de componentes de esta “liga” televisiva resultan ser el mismísimo doctor Frankenstein (Harry Treadaway), siempre acosado por su criatura (Rory Kinnear), de nuevo Dorian Gray (Reeve Carney), y dos personajes creados para la serie: Ethan Chandler (Josh Hartnett), un pistolero americano que esconde un oscuro secreto, y Vanessa Ives (Eva Green), una joven con extraordinarios a la vez que temibles poderes paranormales, eso sin olvidar la aparición esporádica de otros mitos de la literatura fantástica clásica como Abraham Van Helsing, interpretado por el sin par David Warner en un impagable guiño al género del que es habitual el actor.

Penny Dreadful: la Liga bastarda

Esperé y seguí con interés la primera temporada de Penny Dreadful: ocho episodios de una hora de duración cada una, y debo decir que se confirmó mi impresión inicial de que la serie era un intento de llevar a la pequeña pantalla una idea similar a La Liga de los Caballeros Extraordinarios. Hasta hay que admitir que, con su galería de personajes torturados, pervertidos y siniestros, es incluso más próxima al espíritu del cómic de Moore/O´Neill que la película de Norrington. Para ser sinceros, creo que en general me resultó interesante pero que podía haber sido más redonda, ya que en algunos episodios ritmo y tono cambian de una manera quizá demasiado drástica o desconcertante. Los personajes que me parece que salieron más mal parados son los vampiros a los que se enfrenta el grupo protagonista, teóricamente liderados por Drácula, y más cerca de la “bestezuela tarantiniana” que tanto detesto que del vampiro clásico romántico que cabría esperar en una serie con la ambientación de Penny Dreadful. Ni qué decir tiene que ya estoy atento a la llegada de la segunda temporada –esta vez con 10 episodios– el próximo mes de mayo.