Ocaso
Al terminar la primavera de 1989 llegó el primer golpe mortal a los cines
de mi localidad: tras la proyección de Gorilas en la niebla, el Avenida colgaba
su habitual cartel estival recordando que cerraba por vacaciones hasta
septiembre. En realidad, este cierre resultó ser definitivo, y la sala jamás
volvió a abrir, así que la película de Michael Apted acabó siendo la última que
vi en este local, que había sido fundado en 1960 y deleitado al público, pues,
durante casi tres décadas (en realidad permaneció cerrado algunos años en los
70).
Con bastante menos precisión he de atestiguar la clausura subsiguiente de
otra sala cinematográfica: esta vez le había llegado el turno al Terraza Nit, y
calculo que su final llegaría en los muy primeros 90. Recuerdo haber acudido a
una especie de acto de despedida organizado por algunos cinéfilos en el que se
exhibió material relacionado con la moribunda sala, de la que me guardé como
souvenir una de las entradas que ese día se repartieron.
Con el comienzo de la última década del siglo XX había empezado a
implantarse en la sociedad española una terrible casta de depredadores urbanos:
los Especuladores. Conformada esta desdeñable estirpe por gente como políticos,
constructores y banqueros, entre otras variantes, y siempre respaldada por la
indolencia del populacho, tan insignes personajes se dedicarían durante los
siguientes años y hasta nuestros días a dar rienda suelta a su codicia sin
límites y a expropiar, demoler, explotar, destruir y edificar por donde les
viniera en gana, lo que ha conducido con el paso del tiempo a buena parte de la
triste crisis económica que atravesamos.
En nuestro pueblo (y supongo que en otros muchos), la especulación
inmobiliaria terminó prácticamente con cualquier solar, huerto o terreno vacío
que pudiese quedar, y después con cualquier edificio viejo, poco productivo o
supuestamente innecesario. Esto acabó aquí no sólo con todos los cines
clásicos, sino con otras construcciones emblemáticas que habían presenciado la
vida de Puerto de Sagunto durante casi un siglo.
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El antiguo cine parroquial de la Iglesia de Begoña,
utilizado por el Oma en 1996-97 como Terraza Alameda, y por Alucine durante 1998 como Terraza de Verano. En la
actualidad hace las veces garaje |
En 1995 el verdugo del celuloide apareció en busca del Parque Victoria.
Este edificio, según me consta, databa de los años 30 y me contaron que fue en
principio un local cerrado bautizado como Cine -o Teatro- Cendoya, hasta que
una bomba durante la guerra destrozó su techumbre y fue reconvertido en terraza
estival. La última película que vi sentado en sus incómodas sillas de madera
fue Batman Forever, en agosto del citado año, un mes antes de que cerrara para
siempre. Fue demolido en febrero del 97.
Como sustituto de esta sala al aire libre hermana del Oma, sus directivos
alquilaron durante los dos veranos posteriores a su cierre un pequeño local al
aire libre junto a la Iglesia de Begoña que había sido en tiempos un cine
parroquial (y que contaba también con una sala cerrada), reabriéndose durante
el tiempo acotado con el nombre de Terraza Alameda hasta que, en 1997, le llegó
la muerte al propio Oma, el último Cine de Puerto de Sagunto. “Cine” con
mayúsculas, porque los que se hacían antes eran verdaderos palacios dedicados
al 7º Arte; impresionantes templos consagrados a esta liturgia que es admirar
películas, ya prácticamente extintos en la actualidad, y totalmente alejados
del concepto de multisalas-franquicia frías y deshumanizadas que han surgido en
torno a la capital de nuestra provincia en los últimos años cual hierbajos en
un huerto.
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Salas Alucine, fundadas en 1998. Presente, y esperemos que futuro del cine local en Puerto de Sagunto. |
El Cine Oma anunció su cierre en tres ocasiones, alargándose en dos de
ellas su agonía por “petición popular”. En la primera ocasión, en mayo, fue con
La sombra del diablo. La película me pareció una digna despedida de aquel local
que había frecuentado durante dos décadas. Posteriormente, volvió a abrirse de
nuevo en otoño, siendo Air Force One -casualmente también con Harrison Ford-,
la última película que vería en su veterana pantalla (y que ya no me pareció
tan digna como la anterior). El 14 de
diciembre del 97 -si no me equivoco-,
tras la proyección de In & Out, la sala apagaba sus máquinas por última
vez, y poco después era derribada sin misericordia… Había entretenido al pueblo
durante cerca de cuarenta años.
Una nueva época
Mientras llegaba la “muerte anunciada” del Cine Oma, una noticia feliz
paliaba en parte el dolor que sentíamos los cinéfilos locales tras haber
perdido todas las salas cinematográficas de la ciudad: se estaba edificando un
nuevo cine que se inauguraría el 10 de enero.
Aunque con un nombre y un logotipo poco originales, el nuevo complejo
Alucine fue recibido en la localidad con gran interés: de repente pasábamos a
tener 7 pequeñas salas con sus correspondientes películas disponibles, y la
posibilidad de ir a ellas cualquier día de la semana. También en España se
habían empezado a estrenar las películas en todos los cines a la vez, nada de
tener que esperar semanas como antes. (Titanic fue sin duda el gran éxito
inicial de la nueva empresa, aunque la primera película que yo vi en ella fue
El mañana nunca muere.)
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| El antiguo Cine Victoria, hoy día Casa de la Cultura de Puerto de Sagunto. Por fortuna, el "progreso" no lo devora todo, los políticos locales respetan algunos edificios insignes y hasta hay cosas que no cambian (¡veánse los carteles del Horno del Progreso y de la Pastelería La Dulce Alianza!) |
Las cosas fueron bien durante los primeros años de Alucine, pero no
tardaron en aparecerle enemigos: el primero y más poderoso fueron los
monstruosos complejos cinematográficos que han ido surgiendo alrededor de
Valencia durante la pasada década y que han acabado con casi todos los cine
clásicos de la capital y prácticamente de la provincia. Espacios clonados sin
personalidad ni calor que se escudan en el gigantesco tamaño de sus pantallas o
de sus salas (sus precios tampoco son pequeños) para ofrecer a una clientela
poco selectiva los blockbusters del momento (irónicamente, muchas de estas
personas igual corren a ver el éxito del momento a una de estas macro-salas,
que se descargan un screener y lo ven en la pantalla de su ordenador, o se esperan a que las
películas salgan en DVD.)
El segundo antagonista del cine local fue la ignorancia o la simple desidia
de la gente que, no apreciando lo que es en realidad el Cine, se conforma con
ver películas alquiladas en vídeo-club o bajadas de internet “cómodamente”
sentada en el salón de su casa. No estoy ni mucho menos en contra de esta
práctica, pero pienso que debe estar siempre supeditada al verdadero cine y ser
un complemento a este. Todavía sigo considerando que hay películas que pierden
todo su sentido una vez han pasado de una pantalla cinematográfica a una
televisiva (¡por grande que sea!). Esto se me hace especialmente patente con
obras muy espectaculares, sobre todo fantásticas y de aventuras, o con grandes
paisajes o batallas como, pongamos por caso un ejemplo de rabiosa actualidad:
la mismísima Avatar.
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| El Parque Oma, ya largo tiempo en desuso cuando se realizó la fotografía de la izquierda. El supermercado que ocupa su lugar hoy en día incluso aprovechó sus paredes. Por cierto: ¡fijaos en lo que crece una palmera en veinte años! |
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La pantalla del Parque Oma vista desde casa de mis abuelos. Por aquella época, el local ya estaba invadido por la maleza. |
El tercer y creo que último enemigo contra la subsistencia de nuestros
Alucine radica en su misma gestión: probablemente sus gerentes se hallen en una
terrible encrucijada o en un círculo vicioso intentando combatir a los mordaces
antagonistas que hemos visto en los párrafos anteriores, pero esto quizá no
justifique la dejadez con la que están tratando su complejo en los últimos
años: los siete días de proyección pasaron con el tiempo a ser seis, hace unos
pocos años cinco, y desde el mes pasado parece que cuatro, ofreciendo al
espectador cada vez menos servicios. Su horario y programación resultan a veces
un tanto caóticos y difíciles de prever. Su criterio a la hora de elegir
películas, tan discutible como comprensible. Y, finalmente, el estado de sus
pantallas es un tanto lamentable y la mayoría de ellas exhiben manchas de
líquidos y otras cosas que algún desalmado espectador ha arrojado contra ellas.
Conste que, a pesar de lo que pueda parecer, soy visitante asiduo del local y
lo defiendo en la medida de lo posible, pero lo que es criticable, es
criticable.
No sé cuál será el futuro del cine local en este pueblo (ni del cine en
general), pero me es fácil –y lógico– dejarme llevar por el pesimismo. Yo
espero que nuestra última sala logre sobrevivir y que el espectador de esta
ciudad se conciencie y le preste su apoyo pese a las muchas trabas que el local
ofrece. Me da igual los miles de cines que pueda tener en la capital: no
concibo mi pueblo sin los suyos propios. Siempre los ha habido y no me ha hecho
falta desplazarme varios kilómetros para ir a ver una película. Una ciudad sin
cine es una ciudad sin cultura: un cementerio. Roguemos a los Dioses del
Celuloide porque nos conserven el que nos queda mucho tiempo, a pesar de las
nefastas apariencias y todavía peores expectativas…
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| Edificio del Cine Olimpia, hoy día un taller mecánico. |
Más cines
Puesto que este artículo intenta rendir tributo a los cines que ha habido
en mi localidad, y aunque no pretendo hacer dicho homenaje interminable, no
puedo acabarlo sin mencionar aunque sea brevemente otras salas que bien no
llegué a conocer abiertas, o simplemente frecuenté menos que las que he
enumerado hasta aquí. Se trata de:
-Cine Moderno: a pesar de su nombre, nos encontramos con una de las
primeras salas inauguradas en Puerto de Sagunto. Estuvo situado en la actual
Avenida Mediterráneo, y comenzó su actividad a a finales de la segunda década
del siglo XX.
-Cine Victoria: parece ser que estamos ante el local cinematográfico más
antiguo de la localidad (data de 1921), aunque algunas fuentes apuntan a un
misterioso cine anterior a él y en la misma calle. A finales de los 70 ya era
un local vetusto y polvoriento que había cerrado sus puertas años atrás, pero
recuerdo que seguía anunciando en su fachada las películas del Oma (que
pertenecía al mismo propietario, Ciríaco Omarrementería, fundador de la mayoría
de cines del Puerto). Por suerte, los días de esta sala no habían acabado: el
Ayuntamiento adquirió el edificio para convertirlo en Casa de la Cultura en 1986,
y durante los años inmediatos tuvimos el lujazo de compartir programación con
la mismísima Filmoteca de Valencia y así, se proyectaron aquí interesantísimos
ciclos de Stanley Kubrick, Woody Allen, Charles Chaplin y otro clásicos.
Lamentablemente, y es fácil presumir que por diferencias políticas, la
asociación con la Filmoteca terminó y no se han vuelto a proyectar películas en
la Casa de la Cultura, aunque por fortuna aún sigue abierta y ha albergado la
Biblioteca Municipal (actualmente trasladada), exposiciones, actos falleros y,
sobre todo, obras de teatro. Algo es algo…
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A la izquierda, el Cine Casablanca, hoy día también "consumido" por una de las cadenas de supermercados habituales. A la derecha, el edificio de la Lira Saguntina o Musical, que antiguamente albergó la sala de cine conocida con este último nombre. |
-Cine Olimpia: de este negocio sólo he conocido su edificio, que
es desde hace muchos años un taller mecánico. Se acabó de construir en 1930, y
es de suponer que cerró antes de mi nacimiento.
-Cine San Pedro: otro local de exhibición que nació por iniciativa
de un clérigo –el encargado de la iglesia del mismo nombre– y cuya breve
existencia podemos situar en la década de los 50. Se trataba de una sala de
pequeñas dimensiones con una programación juvenil similar a la del Cine del
Padre Jaime. Las ganancias del local, al parecer, ayudaron a construir el
edificio eclesiástico que tenía al lado, y que por supuesto sigue en pie. El
propio recinto del cine lo ocupa hoy día una vivienda, desde cuya parte
superior se proyectaba al Terraza Nit, sala hermana del San Pedro.
-Parque Oma: fue la alternativa estival al cine del mismo
nombre en épocas pretéritas, y tampoco lo llegué a ver abierto. Curiosamente,
la pantalla se veía perfectamente desde la casa de mis abuelos, así que me
hubiera ahorrado muchas entradas de haberlo conocido en activo.
-Parque Avenida: parece que en tiempos era prácticamente norma que
todo local de proyección tuviera su homólogo al aire libre para épocas
calurosas. Éste estuvo situado a la derecha del cine de idéntica denominación,
aunque jamás lo conocí, ni en funcionamiento ni siquiera edificado. Su breve
andadura debió de tener lugar, pues, en los 60.
-Parque Begoña: los documentos a los que he tenido acceso
resultan un tanto confusos e identifican a esta terraza veraniega con el Parque
Victoria, con lo que cabe la posibilidad de que le antecediera en el mismo
edificio y con distinto nombre. También es concebible que se trate del ya
mencionado Salón Parroquial perteneciente a la Iglesia de Begoña.
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| El Cine Capitol, último en cerrar en el casco antiguo de Sagunto, actualmente en "animación suspendida" y esperando un futuro incierto. En su cartelera permanece el clásico cartel de las vacaciones estivales, que en este caso se han convertido en indefinidas. |
-En Sagunto he conocido cuatro cines: el Cine Musical estaba ubicado en el edificio de la Lira Saguntina o
“Musical”, pero ya había cerrado cuando la finca fue reformada en los primeros
90. Aunque lo conocí en activo, fue el único de estos cuatro locales del casco
antiguo que jamás visité.
Al Casablanca recuerdo haber ido
en un par de ocasiones: en la primera me desplacé con mi padre en su viejo
Vespino para ver Mazinger Z, el robot de las estrellas y Juego con la muerte,
calculo que sobre el año 80. La segunda visita fue para ver Rambo, en 1984 u
85, y creo que el cine cerró poco después. En la actualidad, su planta inferior
(el cine estaba en el primer piso, y abajo había una sala de fiestas) alberga
el ya tópico supermercado.
Al Cine Marvi acudí bastantes
más veces, siendo la última que me viene a la memoria para ver Sleepers hacia
el año 1996-97. Abrió sus puertas en 1949 y las cerró en 1998, y hoy en día ha
sido sustituido por una finca. De él recuerdo especialmente la suntuosa decoración
del techo, que me recordaba a una de esas viejas óperas de décadas atrás, y el
curioso hecho de que había un gato que parecía compartir la afición al 7º Arte
con los espectadores.
El Capitol –del que también fui
cliente con cierta regularidad– es el cine más antiguo de Sagunto que queda en
pie (fundado en 1935), y también el que más ha durado: remodelado en los 80
para pasar a tener dos salas, fue comprado –o alquilado– por la gerencia de los
Alucine, logrando sobrevivir a duras penas durante algunos años en la capital
del Camp de Morvedre, sobre todo gracias a la ayuda del Ayuntamiento. Cerrado
desde hace dos o tres temporadas, su futuro es incierto en estos momentos,
aunque parece que se ha erigido en su defensa un colectivo con el fin de recuperarlo
(no sabemos si para proyectar películas o para actos falleros y diversos).
Esperemos que tengan suerte…
Por último, recientemente han habido algunos locales en la urbe de los que
he sabido por terceros y que son el Cine
Centro Católico, al parecer otro cine parroquial que dependía de la Iglesia
de Santa María y que estuvo situado junto a esta en los años 60, el llamado Cine Sagunto que, datando de 1912,
compartía un antiguo edificio religioso con otras dependencias del ayuntamiento
y estaba ubicado en la céntrica "glorieta" de la localidad (fue
derruido en 1933), el Cine Romeu, de
1910, casi con total certeza la primera sala de proyección de la comarca, sita
en la calle Los Huertos, el Cine Ortiz (1932-39), el Cine Cortijo, y las terrazas de verano Cine Pompeya, el Pouet y
el Saguntino (en realidad, el
antiguo Campo de Fútbol de Romeu).
* Dos
enlaces de posible
interés aparecidos en el periódico local "El Económico". Basta
con que introduzcáis en su buscador el nº de edición o la palabra "Cine
Avenida" para que os aparezcan: http://eleconomico.es/hemeroteca/:
-Artículo conmemorando los 10 años del cierre Cine Oma (Edición nº 557, 10
de Junio de 2008, página 4)
-Artículo conmemorando el 50 aniversario de la inauguración del Cine
Avenida (Edición nº 613, 26 de Febrero de 2010, página 10)
(Las imágenes que acompañan al texto fueron tomadas principalmente por mí.
Algunas fotografías adicionales son de Chema Lorente y Enrique Blasco. Si nos
las quitáis sin permiso os mandaremos a nuestro amigo Nosferatu.
Aunque este artículo ha sido confeccionado principalmente con mis recuerdos
y vivencias personales, me han ayudado a complementarlo los artículos de Emilio
Llueca, Fernando Pinilla e I.M. Zapata aparecidos en la publicación local "El
Económico" en 1995, 1999 y 2010, respectivamente.
Agradeceré cualquier dato que se me pueda suministrar con respecto a fechas
de apertura y cierre de los cines que menciono y cualquier curiosidad que me
quieran enviar quienes tuvieron la suerte de conocer más salas que yo.)