"Un hombre que limita sus intereses limita su vida" (Vincent Price)

martes, 13 de septiembre de 2016

Gernika

Es mi interés por la Guerra Civil Española, por supuesto, el que me lleva a ver nada más estrenarse Gernika, segundo largometraje del bilbaíno Koldo Serra tras la interesante Bosque de sombras hace diez años. Me encuentro, por desgracia, con un film sin empaque, con una historia débilmente construida que no acaba de cuajar y unos personajes poco desarrollados a los que ni siquiera el atractivo elenco protagonista –James D´Arcy, María Valverde, Jack Davenport, Burn Gorman…– logra dar relieve. D´Arcy es un periodista estadounidense en horas bajas, Valverde una censora republicana que supervisa el trabajo de la prensa extranjera. Entre ellos surge una historia de amor tan insulsa y frágilmente desarrollada como el resto de la historia y que culmina, precisamente, en la famosa ciudad que da título a la película durante el infame bombardeo que la haría internacional.

Si tengo que resaltar algo de la cinta, es que se critiquen por igual el nazismo de Hitler y el comunismo de Stalin –para mí, posturas similares– en un intento fallido del director de no alinearse políticamente con ningún bando, así como que la película acabe destacando los bombardeos aliados a Hiroshima y Nagasaki como el culmen de los ataques aéreos a civiles durante la II Guerra Mundial. Ya va siendo hora de que semejante salvajada se enfatice tanto como las realizadas por el Eje durante el conflicto.

A pesar de que Gernika no me ha parecido nada sobresaliente, no me arrepiento de haber ido a verla y creo que siguen haciendo falta más películas serias y valientes sobre la Guerra Civil Española, que no intenten esconder lo que esta fue con la recurrida fórmula de la comedia ni que intenten esquivar cualquier tipo de denuncia social y política al reproducir ese período, porque eso es algo imposible por muy neutral y objetivo que se quiera ser al retratarlo para el cine.

Pese a su más modesto presupuesto y su más humilde reparto, he de destacar como superior al trabajo de Serra la mini-serie de Luis Marías de 2012 Gernika bajo las bombas, que reseñé en esta entrada de hace dos años.

martes, 6 de septiembre de 2016

Los siete magníficos

El inminente estreno del remake de Los siete magníficos –sobre cuya calidad tengo serias dudas después de ver el tráiler– parece la excusa perfecta para sacar a colación este gran clásico del western –dirigido por John Sturges en 1960– en el que un puñado de pistoleros y aventureros de buen corazón acepta defender a los habitantes de un pequeño pueblo mexicano de las incursiones de los bandidos de turno. Es, como sabe todo buen aficionado al cine, la versión estadounidense de Los siete samuráis de Akira Kurosawa, película que ha dado lugar a una infinidad de variaciones como la extravagancia ci-fi Los 7 magníficos del espacio (1980), el olvidable péplum fantástico Los siete gladiadores, una serie de TV o la entretenida película de animación Bichos (1998). El propio film que reseñamos tuvo tres secuelas más o menos oficiales, aunque de su “magnífico” reparto principal –Yul Brynner, Steve McQueen, James Coburn y Eli Wallach, entre otros– sólo el primer actor citado repitió en una de las ocasiones... Eso sin olvidar que Brynner usó el look del vaquero vestido de negro para el emblemático androide de Almas de metal y su continuación, sin lugar a dudas una suerte de simpático guiño a uno de sus más famosos personajes. Inolvidable también la banda sonora de Elmer Bernstein.

domingo, 4 de septiembre de 2016

¡Prueba conseguida!

Un  propósito que tenía desde hacía muchísimo tiempo era ver la serie The Twilight Zone (Dimensión desconocida) al completo, más aún desde que tuve noticia de la excelente edición comercializada en estos últimos años por L´Atelier 13, empresa especializada en cine y tv fantásticos que por desgracia cerró sus puertas en otoño de 2015.

Precisamente este pasado miércoles lograba mi deseo y alcanzaba el último capítulo de la famosa serie creada por Rod Serling emitida originalmente entre 1959 y 1964. Han sido 5 temporadas, 156 episodios, 72 horas y media de duración total (sin contar extras) y más de año y medio para reunir la colección. Me planteo ahora si seguir en un futuro con Galería nocturna, también fruto de la inquieta mente de Serling, o con Rumbo a lo desconocido, serie coetánea de Twilight Zone y con parecidos y coincidencias nada casuales con esta…


lunes, 29 de agosto de 2016

Anónimos populares: Rebecca Ferguson

La mismísima Ingrid Bergman parece haberse reencarnado en la persona de Rebecca Ferguson, y no sólo porque ambas actrices compartan profesión, lugar de nacimiento –Estocolmo– y un parecido más que razonable, sino porque la última, consciente de esa honrosa similitud, ha conseguido clavar los gestos y miradas de su antecesora en sus actuaciones hasta el punto de que uno cree estar viendo de nuevo en la pantalla a la mítica intérprete de Casablanca.

De nacionalidad sueco-británica, Rebecca Louisa Ferguson vino al mundo un 19 de octubre de 1983 y se inició bien joven en la interpretación (también es bailarina), empezando a despuntar en la televisión sueca con tan sólo 16 años y debutando en la pantalla grande en 2004 con El fantasma del lago. El paso a las pantallas internacionales y, como no, a Hollywood, estaba a la vuelta de la esquina: el mismísimo Tom Cruise –también admirador de Ingrid Bergman– ya había reparado en Rebecca y no paró hasta reclutarla para Misión: imposible – Nación secreta, donde el personaje de la actriz se llama, de manera nada casual, Ilsa, en honor al papel de Ingrid en su más célebre película.

A sus 32 años, Rebecca tiene una carrera más que prometedora por delante –personalmente tengo ganas de ver este otoño La chica del tren, en la que coincide con mi admirada Emily Blunt–. Belleza y talento no le faltan, y sin lugar a dudas está bendecida de una manera u otra por una de las estrellas más brillantes de la Historia del Cine, cuyo aniversario –muerte y nacimiento– se cumple precisamente hoy. No es nada casual que haya subido este post un 29 de agosto y ha sido mi manera de querer homenajear a Ingrid Bergman de una forma más original…

Rebecca en Cuando cae la nieve. ¿Ha vuelto Ingrid?

domingo, 28 de agosto de 2016

Cash on Demand

La Hammer Films es recordada sobre todo por sus incursiones en el género del terror, pero ni qué decir tiene que tocó otros muchos registros. Sin ir más lejos, durante los primeros 60 la mítica empresa británica produjo bastantes thrillers interesantes de entre los que, personalmente, recomiendo y destaco El sabor del miedo, de 1961. Este mismo mes he tenido ocasión de volver a ver otro título dentro de esta línea que me ha dejado con un sabor de boca casi tan bueno como el trabajo que acabo de citar: Cash on Demand, que en su momento no llegó a los cines de nuestro país. Dirigida por Quentin Lawrence también en el 61, sorprende y contrasta la sencillez con que está rodada la película, con un elenco mínimo y básicamente un solo decorado,  con lo fascinante de su resultado. La razón es bien sencilla: se sostiene sobre dos pilares inmensos que son sus actores principales: Peter Cushing y Andre Morell, a cuyo servicio está la historia y la película; un duelo entre dos monstruos de la interpretación que hechizan al espectador desde el primer momento en que comienzan a compartir escenas. Cushing es un banquero antipático y escrupuloso; Morell un refinado ladrón que ha urdido un impecable plan para llevarse todo el dinero del banco que dirige el primero. Con sutileza, con calma, pretendiendo ser un inspector del seguro y con varios astutos ardides, el criminal acorralará al banquero hasta la desesperación y hasta obligarle a colaborar con él… No cuento mucho más. Este es un maravilloso ejemplo de cómo se puede hacer un gran film con muy poco presupuesto, lo contrario a lo que ocurre hoy con el cine de Hollywood, en el que se desperdician millones para rodar una nimiedad…

martes, 23 de agosto de 2016

Regreso a Serra

Desde que estuviese por primera vez en él hace casi dos años (lo cuento aquí) que me había propuesto volver al Cine de Verano de Serra, por lo entrañable de la experiencia y por lo pintoresco y bonito del lugar. Serra es una pequeña población valenciana de algo más de 3000 habitantes en plena Sierra Calderona, y a unos treinta y tantos kilómetros de la capital del Turia y de mi propia ciudad, que en época estival abre uno de las pocas terrazas de verano que quedan en la Comunidad Valenciana. De hecho, parece ser que es el local más antiguo de estas características que continúa abierto en toda España.

Visitar el Cine de Verano me retrotrae inevitablemente a viejos tiempos, cuando en mi pueblo, y en casi todos los demás, existían este tipo de lugares como alternativa veraniega a los viejos cines, entonces no preparados para las temperaturas de ciertos momentos del año. El cierre de muchos de los cines clásicos y la incorporación de climatización en los nuevos fue acabando con estos locales al aire libre, y en hoy en día son muy pocos los que se pueden encontrar al menos por estos lares, aparte de alguna iniciativa insólita y ocasional por parte de ayuntamientos y asociaciones.


En el Cine de Verano de Serra se dan la mano elementos antiguos –el propio recinto, aunque actualizado, no puede evitar delatar su veteranía – con otros modernos, como el puntero equipo de proyección y sonido que su dirección pone a disposición del espectador o la programación, de rabiosa actualidad. No sólo vecinos de la localidad (que aumenta su censo en el período veraniego) sino de muchos pueblos y ciudades de alrededor acuden a la terraza a disfrutar de uno de los éxitos cinematográficos del momento e incluso a cenar allí antes o durante la proyección y, en las dos ocasiones en las que he estado, ha habido una cantidad apreciable de público. Un considerado y repleto servicio de bar ofrece también todo tipo de refrigerios, chucherías, cafés y aperitivos para consumir mientras se disfruta la película.

La única pega que se le puede poner al establecimiento es su proximidad a viviendas locales (una de sus paredes), con las consabidas luces y ruidos que de estas suelen provenir de vez en cuando (durante nuestra última estancia, los ladridos de un can irrumpieron en un par de ocasiones). Por otro lado, también me hago cargo de la molestia que nosotros debemos ser para los habitantes del barrio. Aún con todo, aunque está claro que –al menos para espectadores quisquillosos como lo soy yo– no se puede disfrutar una película al 100% por estas y otras particularidades de este tipo de espectáculo –como la luz que pueda provenir del exterior– he de recomendar  la experiencia, nostálgica para algunos, novedosa para otros, de visitar el cine de Serra al menos una vez por temporada. En mi caso particular, la distancia me impide acudir más veces a él, pero espero tener ocasión de volver hacerlo el año que viene.

Por cierto, la película que nos animó a ir a Serra fue Star Trek: Más allá. Pasamos un buen rato con Kirk, Spock y compañía viendo cielos estrellados tanto dentro como fuera de la pantalla. ¡Incluso pasaron un par de cometas sobre nuestras cabezas! ¿Qué mejor ambientación?

Web del Cine de Verano de Serra:

domingo, 21 de agosto de 2016

Verano de 2016: Aniversarios

Son varios los aniversarios “redondos”, tanto personales como más generales o universales, que se conmemoran a lo largo de este verano de 2016, y voy a aprovechar una tarde de tedio para recordar algunos brevemente y rellenar un poco las páginas virtuales de este actualmente desnutrido blog, siempre esperando que tal relación pueda ser del interés de alguien, pero sobre todo con la idea de expresarme y entretenerme yo en primer lugar. ¡Vamos allá!...

12 de junio de 1981, hace 35 años: Se estrena en EE.UU. En busca del Arca Perdida y el mundo descubre al arqueólogo y aventurero Indiana Jones, hoy en día indiscutiblemente un icono de la cultura popular. A España llegaba un 5 de octubre y a mí me iba a costar un poco más verla, ya que, cuando llegó a mi pueblo en el verano del 82, yo estaba fuera de vacaciones, y no fue hasta algunos meses después cuando conseguir repescarla en una reposición en el antiguo Cine Avenida. La saga de Spielberg se convertiría en esencial en mi vida cinéfaga y, aunque me gustan todas sus secuelas, creo que ninguna ha conseguido estar a la altura del capítulo original, sobre todo por el progresivo y criticable uso de gags cómicos por parte de los creadores de la serie, que llegó a su paroxismo con la tercera entrega.

12 de junio de 1981, hace 35 años: El mismo día que el héroe de Lucas y Spielberg llega a los cines estadounidenses lo hacía también el que sería el último trabajo de Ray Harryhausen: Furia de titanes. En España se estrena el 2 de julio del mismo año, y un servidor se deleita con ella poco después en su añorado Cine Oma. No fue la primera película de Ray que vi: para entonces ya hacía más de dos años que me había prendado del trabajo de este mago de la animación al ver en televisión El valle de Gwangi. Por la misma época vería también en pantalla grande Simbad y el ojo del tigre y Jasón y los Argonautas, estrenada en nuestro país después de Furia de titanes con casi veinte años de retraso. Harryhausen ya era, y seguirá siendo siempre, otro de mis grandes mitos del Cine.




Junio de 1986, hace 30 años: Aquel verano terminaba el bachiller y realizaba junto a mis compañeros y profesores del instituto, mi primer viaje largo. Fue a Palma de Mallorca, y guardo todavía muchos queridos recuerdos de la estancia en la isla y en el centro educativo. Por cierto que, precisamente durante junio de este año, se celebraban en mi localidad varios actos para conmemorar la creación de este último (aunque el aniversario fue exactamente en 2015). El Instituto Camp de Morvedre se fundó en el año 1965, aunque fue derribado por mal estado a finales de los 90 y en la actualidad ocupa su lugar un nuevo edificio. De estos actos que comento sólo acudí a una sencilla exposición sobre el centro en el que, además de fotografías –casi todas posteriores a mi estancia en él– se exhibía material del local, entre este, un proyector de cine, viejos casetes, discos y diskettes y hasta…. ¡una tablilla de las que usábamos para los exámenes en el salón de actos!


Julio de 1986, hace 30 años: Poco después de mi regreso de Palma de Mallorca llegaba a mi vida algo que la cambiaría para siempre y para bien: sólo era una sencilla cinta magnetofónica, pero en ella descubrí un estilo musical del que me enamoraría y que iniciaría mi trayecto algo tardío como melómano y músico. Aquel casete se llama Rock & Roll: The Early Days, y los sonidos que me ofrecía –ya entonces antiguos– consiguieron fascinarme como no había podido hacer la música de “mis tiempos”. Tras esta cinta llegó toda una vorágine de casetes y LPs, el descubrimiento de artistas que serían esenciales para mí y, en un par de años, la adquisición de mi primera guitarra y el nacimiento de un nuevo músico, humilde y limitado, pero también muy dedicado y apasionado. Tres décadas después, aunque mi discoteca se haya ampliado con otros sonidos –como creo que es natural– aún sigo hechizado por la música de Elvis Presley, Eddie Cochran, Chuck Berry, Carl Perkins y tantos otros de sus colegas contemporáneos…

Marzo de 1991, hace 25 años: Como no podía ser de otra forma, mi afición a la música evoluciona hasta el punto de querer montar mi propio grupo. Ese primer intento se produce entre marzo y mayo de 1991, pero no consigue consolidarse y pronto nos vemos obligados a posponer el proyecto hasta dos años después, fecha desde la que he estado tocando en formaciones musicales de manera intermitente, siempre que la coyuntura lo ha permitido. Precisamente en junio de 1991 adquiero mi primera guitarra eléctrica, una Washburn J-6 de caja que aún sigue conmigo y que me ha acompañado en casi todas mis actuaciones desde entonces.





14 de agosto de 1991, hace 25 años: Preestreno estadounidense de Los Commitments, otra de las películas básicas en mi vida. El estreno mundial comienza en Francia el 28 de ese mismo mes, y a España llega un 13 de septiembre. Me avergüenza confesar que –por circunstancias que no puedo dilucidar– no vi esta película hasta su estreno en TVE 2 a mediados de 1996. Desde entonces la he visto cerca de una quincena de veces y hasta conseguí por fin verla en pantalla grande hace pocos años. Irlanda, la música soul y, por supuesto, mi propia experiencia con grupos amateurs –que guarda curiosas coincidencias con la de los protagonistas de la cinta– son algunas de las razones por las que adoro esta obra de Alan Parker.





13 de septiembre de 1996, hace 20 años: Concluyo esta colección de conmemoraciones con una nota personal y triste, pues en breve se cumplirá el vigésimo aniversario de la muerte del que fuera mi mejor amigo, casi un hermano. No fue en realidad una persona: era un perro pequeño y sin raza llamado Jacky al que yo adoraba y que me acompañó en mis correrías infantiles y juveniles durante casi diecisiete años. Aún hoy, después de tanto tiempo, sigo echándole mucho de menos. Su muerte dejó una herida incurable en mi corazón y con él se fue buena parte de la alegría y de la felicidad que me quedaban…