"Un hombre que limita sus intereses limita su vida" (Vincent Price)

lunes, 30 de diciembre de 2013

El cine de 2013: resumen

Primera y última películas vistas en cine en 2013
Durante muchos años en mis tiempos mozos me apuntaba en un cuaderno o bloc todas las películas que veía en el cine, las calificaba e incluso intentaba añadir junto al título de cada una de ellas un pequeño póster recortado del periódico, como si de un álbum de cromos se tratara. Posteriormente dejé de puntuar las películas y de ilustrarlas con este añadido y me limité simplemente a listarlas, y finalmente abandoné esta costumbre.

A principios de este 2013, sin embargo, me propuse recuperar aquel viejo hábito para constatar cuando acabara el año las películas que había visto en salas cinematográficas y hacer un pequeño estudio sobre ellas. El resultado final ha sido de 35 largometrajes, algo menos que en 2012, en el que fui al cine al menos unas cuarenta veces. Esta pequeña diferencia no se debe, ni mucho menos, a mi pérdida de interés por la diversión cinematográfica, sino principalmente a un período bastante complicado de mi vida en el que se juntaron problemas personales, una marcada carencia económica y varias semanas con una cartelera poco apetecible o poco accesible: entre finales de abril y finales de junio, debido a este cúmulo de infortunios, estuve casi dos meses sin ir al cine, algo absolutamente atípico e impensable en mí.

Por meses
El mes que menos fui al cine fue mayo (0 veces), y los que más agosto y diciembre (5 veces cada uno). A estos les siguen febrero, septiembre y octubre (4 veces cada uno), julio (3 veces), y el resto de meses (2 veces). Una media de aproximadamente 3 visitas mensuales al cine. La frecuencia más habitual por semana fue de 1 vez, aunque en varias ocasiones fui 2.

Por géneros
Por géneros, teniendo en cuenta que hay películas difíciles de clasificar y otras que pueden encajar en varios de ellos (he optado por aquel que me parece más obvio en esos casos) y subdividiendo el fantástico entre sus tres variantes más aceptadas, la lista queda así:
-Ciencia ficción: 14*
-Thriller/policíaco: 6
-Drama/melodrama: 4
-Fantasía: 3
-Terror: 2
-Comedia: 2
-Acción: 2
-Histórico: 1
-Western: 1
*: (incluyo aquí las películas de superhéroes)

Mis favoritas del año
No es ningún secreto que me pirra el género fantástico en todas sus vertientes, y más de la mitad de películas que vi en 2013 (19 de las 35) pertenecen a una u otra categoría de éste (ciencia ficción, fantasía y terror). Doy preferencia a este género en las salas cinematográficas, además, porque creo que es el que mejor aprovecha las dimensiones de la gran pantalla y las prestaciones técnicas de estos locales. Si he de elegir (debo hacerlo, debido a mis limitaciones económicas) es obvio que dejaré antes para ver en formato doméstico una película más intimista o “sencilla” como, pongamos por caso, Blue Jasmine que otra como la continuación de El Hobbit, que creo que sólo se aprovecha realmente en cines y que pierde muchísima espectacularidad y vistosidad en un televisor (doy fe de ello después de haber comprado el Blu-ray de su predecesora).

El segundo género que más he visto en cine durante el pasado año es el thriller/policíaco (6 películas). Tampoco es de extrañar, puesto que es el que más me gusta después del fantástico. En realidad no le hago ascos a ningún género. Me gustan mucho el cine histórico o el western, por ejemplo, pero no suelen hacerse muchas producciones dentro de esos marcos hoy en día. También me gustan la comedia y el cine de terror, pero en general encuentro el grueso de producciones modernas dentro de tales modalidades reiterativo y sin imaginación, razón por la cual no me intereso por la mayoría de ellas.

Por países
Buenos ratos
Más del 90 % de películas que he visto este año son de procedencia estadounidense, algo que no creo que tenga el mayor misterio. El cine de Hollywood es el que cuenta con mayor difusión y promoción a lo largo y ancho del globo terráqueo y aquel al que es más fácil acceder. Sin ningún pudor admito también que no le hago ningún asco al cine comercial, aunque parezca una actitud poco cinéfila. Creo que se hacen buenas películas comerciales –puede que una minoría, eso sí– y que, en el peor de los casos, hay muchas de ellas que te hacen pasar un buen rato aunque no sean de una calidad destacable. Para mí esto último es suficiente para considerar bien invertido el dinero gastado en las entradas. Admito también –es cierto– que hay una buena parte de las películas comerciales que he visto que no superan la mediocridad más absoluta e incluso unas pocas me han llegado a resultar aburridas o directamente malas. De algunas de ellas esperaba algo más antes de verlas, aunque de otras ya preveía su escasa calidad, puro masoquismo cinéfago supongo.

Descontando el cine en el que interviene EE.UU. como productor o co-productor, sólo he visto una película francesa (Thérèse Desqueyroux), una hispano-canadiense (Mamá) y una alemana (El médico). De entre los países co-productores, los más habituales han sido Reino Unido (4), Canadá y Francia (3 películas cada uno), China, Malta y Nueva Zelanda (1 cada uno).

Gasto monetario
Por diversión y completismo, una estimación del dinero que he gastado en ir al cine este año. El cine al que voy más frecuentemente es, lógicamente, el de mi ciudad, Alucine, y normalmente en domingo. El precio de la entrada ese día y los festivos es de 7 euros. En algunas ocasiones he ido el miércoles, día del espectador (4,5) y otros días entre semana (5,5), y las proyecciones en 3D cuestan un euro más. Las dos salidas que he hecho fuera han sido a los Babel (8,20 un domingo) y Kinépolis (8,30 un miércoles, día del espectador). Voy a redondear a 7 euros todas las entradas para facilitar el cálculo y a descontar los cinco días que entré gratis (ver más adelante): 30 x 7 = 210 euros, lo que supone un gasto mensual aproximado de 17.50 euros en cine.

Lo mejor del año…
Thérèse Desqueyroux: Una de las
pocas salidas a cines de otra ciudad
Las películas que más me apetecía ver este año eran la continuación de El Hobbit y Hitchcock, y ninguna de las dos me decepcionó. También me apetecía mucho ver Thor: El mundo oscuro, ni qué decir tiene que especialmente por la presencia de Natalie Portman, pero decidir ir el mismísimo día del estreno se convirtió en una experiencia frustrante debido a la irrespetuosidad de muchos de los asistentes que había en la sala (lo cuento aquí). Otro título que también tenía ganas de ver era Riddick, cuya anterior entrega me había dejado buen sabor de boca y en la que también había una presencia femenina subyugadora para mí (Katee Sackhoff), pero la película al final me pareció simplemente una más y sobre mi opinión podéis leer más aquí. De Star Trek: En la oscuridad también esperaba un buen rato y esta vez sí que me lo proporcionó, consiguiendo retrotraerme durante su proyección a las viejas películas del espacio que veía en mi juventud. Creo que el film aprovechaba también muy bien la tecnología 3D*. Otras películas de ciencia ficción que disfruté bastante fueron Gravity y Oblivion, de la que esperaba mucho menos y a pesar de contar con el protagonismo de un actor que me resulta normalmente soso como es Tom Cruise. Antes de abandonar el fantástico, destacar también Guerra mundial Z, que no sé muy bien si clasificar como de terror, acción o ciencia–ficción.

Pasando a otros géneros, una cinta que me entretuvo también bastante fue Capitán Phillips, protagonizada por un actor que me suele ser indiferente, Tom Hanks, pero que en esta ocasión me mantuvo en vilo con su odisea en alta mar. También conservo un grato recuerdo del visionado de El hombre de las sombras y de Un plan perfecto, dos películas que me hicieron pasar un buen rato sin parecerme necesariamente excepcionales. En general, me ha resultado agradable cambiar de registro y descansar de tantas naves espaciales, monstruos y superhéroes.
*: Sólo he visto tres películas con ese formato este año: El hombre de acero, Star Trek: En la oscuridad y Gravity. Es una técnica que no me entusiasma, pero he de admitir que en el caso de los dos últimos títulos me pareció muy bien aprovechada.

…Y lo peor
La mayor decepción fílmica del año la puedo decidir sin apenas reflexión. Pudo no ser la peor película que vi en 2013 técnica o artísticamente hablando, pero Expediente Warren me pareció aburrida y mediocre hasta hartar, sobre todo y especialmente teniendo en cuenta el bombo y platillo que se le dio y el que se la promocionara como algo especial y sorprendente cuando a mí me pareció un film totalmente anodino, pueril y sin ninguna originalidad. Detallo más mis (malas) impresiones en este post.

Películas de escaso interés cuando no decididamente malas me parecieron Ahora me ves, Pacific Rim, El llanero solitario, RIPD o El juego de Ender.

Sólo en la oscuridad
A pesar de las ganas de ver a Katee, Riddick
se quedó en una más...
Voy solo al cine a menudo. La mayoría de mis amigos tienen compromisos familiares y/o laborales y a otros sencillamente no les gusta el 7º Arte, así que me he acostumbrado a encaminarme directamente hacia las salas cinematográficas sin ni siquiera preguntar muchas veces a nadie si desea acompañarme. Mi condición de parado me permite también ir en días menos propicios para el espectador general como el domingo por la noche o entre semana. Esto se traduce en que normalmente uno encuentra las salas bastante más tranquilas y menos populadas que un viernes o un sábado, pero conlleva el riesgo, antes impensable y ahora cada día más frecuente, de pasar a veces toda la proyección de la película sin la compañía de ningún otro espectador, algo que me produce mucha tristeza. En 2013 han sido tres las ocasiones en que esto ha ocurrido: la primera fue precisamente el primer día en que fui al cine al poco de estrenarse el año: después de seis horas acompañando a mi padre en urgencias aquel domingo 6  de enero, decidí relajarme un poco viendo El hombre de las sombras y me encontré con la sala completamente vacía. Fue una película que me gustó y me costó entender que no fuera nadie más aquel día si no se justifica con la resaca navideña. El lunes 18 de marzo también estuve solo viendo Jack el caza gigantes, lo cual me resulta algo más comprensible debido a que nos encontrábamos en plenas fiestas falleras y la película no era precisamente para tirar cohetes. La tercera y última ocasión en que compartí sala de cine con la soledad más absoluta fue viendo Thérèse Desqueyroux un domingo 29 de septiembre en los Cines Babel de Valencia (las otras dos fueron en Alucine). Soy consciente de que la V.O.S. no es muy popular, pero pensaba que en la capital del Turia tendría más aceptación. Me queda el consuelo de haber pasado aquella sesión “en compañía” de la deliciosa Audrey Tautou.

“De gorra”
Muchos cines premian la fidelidad de sus clientes regalando una entrada cuando se visionan cierto número de sesiones. En el caso de los Alucine, te dan el típico cartoncito que te van sellando cada vez que vas y, cuando te lo han sellado 6 veces, tienes sesión gratuita (siempre y cuando sea dentro de un trimestre desde la fecha del primer sello). Este año fueron 4 las veces que vi películas de esta manera (exactamente: Mamá, Elysium, Capitán Phillips y El Hobbit: La desolación de Smaug)*. Debido al hiato sin cine sucedido entre abril y junio perdí uno de los cartones, que me caducó (en realidad, puedes cambiar tres “sellos” por palomitas, así que algo lo aproveché). Además, en un concurso de los mismos cines recibí dos entradas con las que fui (esta vez acompañado) a ver Guerra mundial Z.
*: El año pasado gasté cinco de estos cartones, por eso recuerdo aproximadamente la cantidad de películas que vi en el cine en 2012 y la he mencionado en el segundo párrafo.

Salidas
En 2013 sólo visité salas de otras localidades en dos ocasiones. La coyuntura económica no acompaña, y visitar otros cines conlleva el gasto extra del viaje, además de, normalmente, un más alto precio de la entrada. En febrero fui a los Kinépolis a ver Hitchcock. Era una película que, como ya he dejado claro, tenía muchas ganas de ver. Habían pasado tres semanas de su estreno y no tenía pinta de ir a aparecer por el cine de mi ciudad, así que no quise arriesgarme a perder la oportunidad de verla. A la siguiente semana fue proyectada por Alucine, pero para entonces ya me daba igual, claro.

En septiembre visité los Babel para ver Thérèse Desqueyroux. Esta película ya daba por hecho que no llegaría a cines “de pueblo”, y así fue. Tanto esta como la anterior película fueron las únicas que vi en V.O.S. este año.

En general
Películas que no llegaron...
Tengo cuatro “sacos mentales” en los que meto las películas que veo: uno muy pequeño es para las películas que me impactan, que me enamoran perdidamente y que sé que van a formar parte de mi existencia para siempre. Ese saco se queda vacío la mayoría de los años porque cada vez es más difícil que un film me marque de la manera en que marcaban muchos cuando era más joven. En otro saco de tamaño parecido meto las películas que me parece totalmente desechables. No son muchas, porque mi intuición cinematográfica no me suele engañar y sé lo que voy a ver al cine antes de entrar incluso sin haber leído reseñas ni argumentos. Otro pequeño saco es para películas que me gustan especialmente y considero por encima de la media o que, simplemente, me han caído simpáticas sin llegar a convertirse en esenciales para mí. Son cintas que con toda seguridad volveré a ver otra vez en el futuro, entre ellas, las dos que he mencionado como mis preferidas de las vistas este año, Hitchcock y El Hobbit: La desolación de Smaug. El último y más voluminoso saco es el de películas “del montón”, la mayoría. Se trata de cintas que me hacen pasar un buen rato, pero que, una vez fuera de la sala cinematográfica, sé que no van a tener especial repercusión en mi vida; lo que yo llamo “películas de usar y tirar” y de las que no creo que conserve especial recuerdo ni interés por repetir su visionado.

Este 2013 creo que no he llenado ninguno de los dos sacos más pequeños (películas esenciales y películas despreciables), y el grande es el que ha acaparado más películas (normal). Supongo que el hacerse mayor conlleva perder mucha de la ingenuidad y del asombro que antes me producían tantas y tantas cintas, a la vez que el tener un criterio más selecto y exigente a la hora de aceptar una película (otra cosa es sacrificar ese criterio para verla).

...Y otras que lo hicieron de milagro
También tengo que decir que complemento el cine con muchas películas vistas en el televisor, prácticamente una al día. Todas esas películas que por razones monetarias, geográficas o logísticas no he podido ver en sala grande intento, además de otras muchas, verlas luego cuando aparecen en edición doméstica. Es el momento de ver clásicos –que me encantan– y cine de otras nacionalidades y géneros en los que me prodigo menos en las salas. Por ejemplo, veo mucho cine francés en casa, siento debilidad por él. En menor medida, de otras nacionalidades europeas, inglesa la primera, también algunas alemanas, suecas e italianas. He de decir que con el cine español –del que fui un arduo defensor durante muchos años– ando un poco decepcionado últimamente y no acepto para nada a los que parecen considerarse generalmente sus principales “adalides”, aunque yo creo que estos personajes no son representativos de lo que es el cine en general de este país. En el cine de otros continentes más exóticos, la verdad es que me prodigo menos, y el más habitual dentro de esa escasez suele ser el de Asia u Oceanía. No soy muy aficionado al cine africano ni al de los países de Oriente Medio.

Tras el desacierto del gobierno español de subir el IVA cultural y el caos en que están sumiendo a la nación nuestros lamentables dirigentes, el 7º Arte ha sido sin duda uno de los más perjudicados en el último año. Muchas películas que esperaba ver no han llegado a las salas cinematográficas, y muchas otras, por no aparecer, no han aparecido ni en DVD/Blu-ray. Es el caso de títulos que aguardaba con interés como Stalingrado, film soviético estrenado en octubre, o el último trabajo estrenado de otra de mis actrices fetiche, Emily Blunt (Arthur Newman). Después de estrenar cinco películas en 2012, en este año no nos ha llegado ninguna de esta inglesa a las pantallas españolas. Otros films pasaron efímeramente por los cines españoles, sólo locales muy selectos de alguna capital, al parecer: Coriolanus –que se estrenó a la vez en formato doméstico y en salas, terrible decisión–,  La espuma de los días, segundo estreno este año de mi admirada Audrey Tautou o Stoker, que en el mismo mes de aparecer en el cine ya se podía descargar desde Amazon. Algo parecido a lo que pasó con Cabin in the Woods, cuyo estreno anunciado en 2012 se retrasó un año para luego asomarse tímidamente a algunas cines y aparecer en formato doméstico el mismo mes. Deprimente. Todas estas películas las he tenido que repescar –o lo haré cuando aparezcan, en algunos casos– en versión “casera”.

Y en 2014
La que más espero en 2014...
Este año entrante presenta algunas propuestas a priori atractivas para mí. Por supuesto espero con ganas ver el final de la trilogía de El Hobbit, y siempre me apetece ver películas vistosas y llamativas como Pompeya, la secuela de 300 y algunos filmes de superhéroes, aunque una de las películas que más me apetece ver este año (si no la que más) es Jane Got a Gun, primero de los tres trabajos que mi gran debilidad en el cine, Natalie Portman, debería estrenar este año (la fecha en EE.UU. es agosto, en España no se ha anunciado). Además de por la presencia de la actriz, me atrae mucho esta película por su género –es un western– y espero de su intérprete principal una buena actuación de esas que nos ha ofrecido muchas veces y que lleva tiempo sin regalarnos después de todo un 2012 sin estrenos y de un 2013 en el que sólo apareció en la secuela de Thor, que no creo que se concibiera para que luciera sus habilidades intrepretativas (que creo que son muchas). Natalie tiene también pendientes los estrenos de los dos films que rodó con Terrence Malick y que llevan más de un año en postproducción. Estaré también atento a los estrenos de otras actrices cuya devoción por ellas ya he dejado patente: la ya mencionada Emily Blunt (dos estrenos este año, El filo del mañana e Into the Woods) y Audrey Tautou, cuyo último trabajo, Un francés en Manhattan, apareció en Francia en diciembre.

Tampoco me olvido de mis actores fetiche –no sólo admiro a mujeres–, y me apetece especialmente volver a ver a Harrison Ford y Gary Oldman juntos en El poder del dinero. Intentaré ir a ver La ladrona de libros, película que no me atrae mucho por la ya manida temática de los judíos en la Alemania nazi, por la presencia del gran Geoffrey Rush.

Quiero proponerme este año aventurarme en películas algo diferentes a las que suelo ver y me apetece bastante variar un poco de géneros, pero me va a resultar difícil por las mismas razones por las que me resultó en 2013: por un lado, me deslumbra y fascina el cine fantástico y de pura evasión, y por otro, me es difícil en este confín del mundo particular en el que vivo acceder a películas fuera del circuito comercial habitual sin un esfuerzo económico que no puedo normalmente permitirme.

Sobre todo ello, y sobre el cine que vea en 2014, espero poder ir informando en las páginas virtuales de este blog….

lunes, 16 de diciembre de 2013

... Y a Joan Fontaine

Parece que al final va a ser cierta la teoría de mi colega bloggero Jonathan Striker y de que tienen lugar como oleadas de fallecimientos de famosos en determinados momentos del año. ¿Se aburre nuestra querida Parca? El caso es que, tan sólo un día después de la muerte de Peter O´Toole, nos deja otra intérprete legendaria, Joan Fontaine, y esta vez sí que me toca más profundamente porque era una actriz que me gustaba bastante. Hace un par de años le dediqué un post con motivo de su aniversario (aquí) y la verdad es que poco puedo añadir. De ella siempre recordaré, sobre todo, las películas que hizo en los años 40, su mejor momento: Rebeca, Sospecha, Alma rebelde, Carta a una desconocida... Me consuela que al menos nos haya dejado a la muy respetable edad de 96 años.

domingo, 15 de diciembre de 2013

Adiós a Peter O´Toole

La muerte de cualquier actor clásico siempre me afecta en mayo o menor grado. Sin duda porque, como ya he dicho en otras ocasiones, he crecido viendo sus interpretaciones y los considero a todos como una especie de familiares: tíos lejanos, primos segundos, personas que me han acompañado toda la vida aunque sea a través del mágico mundo del cine. Peter O´Toole quizá no estuvo nunca entre mis actores favoritos, pero son muchos los trabajos suyos que he visto como para no mencionarlo al menos brevemente en este blog. Todos le recordamos sobre todo por Lawrence de Arabia, pero yo también le recuerdo con mi adorada Audrey Hepburn en Cómo robar un millón, en ¿Qué tal, Pussycat?, La noche de los generales, Becket, El león en invierno, Amanecer Zulú, El hotel de los fantasmas o, ya en este siglo, el telefilm Hitler, el reinado del mar y los largometrajes Stardust y Troya, aunque, si hago memoria, es posible que la primera película que vi de él fuera Mi año favorito cuando se estrenó en cine. Nacido en Connemara, Irlanda, el 2 de agosto de 1932, Peter nos dejó, pues, ayer a los 81 años, y con su marcha, el 7º Arte se sigue quedando más y más desamparado.

lunes, 9 de diciembre de 2013

¡Él es Espartaco!

Aunque me había propuesto descansar una temporada del blog, lo cierto es que no puedo dejar pasar el día de hoy sin felicitar -un año más- al que considero el actor más grande vivo por su cumpleaños: Kirk Douglas, leyenda e historia del cine, alcanza la longeva edad de 97 añazos.

Hace cosa de año y medio, el bueno de Kirk compartió un acto con Liam McIntyre, el actor que interpretó a Espartaco en la reciente serie de televisión y, derrochando encanto y simpatía como es habitual en él, le dejo claro a su joven colega que ¡ÉL ES ESPARTACO!


jueves, 28 de noviembre de 2013

Replanteándose el blog: ¿paréntesis o fin?

Después de casi cuatro años he llegado a un punto en que he dejado de sentir  inspiración, motivación e interés por seguir con este blog. El espíritu y propósito inicial de este espacio virtual y personal parece haberse diluido en las aguas del tiempo, y en los últimos meses apenas he rellenado sus páginas con unas pocas reseñas de películas. El cine es, de hecho, prácticamente la única temática que trato desde hace mucho , cuando en un principio mi intención era mezclar muchos otros temas en este Castillo, entre ellos, la música. El interés mostrado por posibles e hipotéticos lectores también ha disminuido enormemente en los últimos años y, aunque siempre he dicho y sigo manteniendo que escribo y compongo este blog principalmente para mi satisfacción personal, es bien cierto que todo el mundo agradecemos que se reconozca de alguna manera nuestro trabajo, que alguien le dedique un poco de atención y tenga unas palabras de ánimo al respecto. ¡Incluso prefiero que me lleven la contraria si eso implica que alguien me envía un comentario!

Expuesto esto, dejo de momento de escribir en el blog, aunque seguramente no sea definitivo y las musas se dignen a inspirarme en un futuro cercano. Una persona tan inquieta como yo no puede estar mucho tiempo parada (de hecho, sigo con mi otro blog, http://ludotecaruthwen.blogspot.com.es/) y posiblemente antes de lo que imagino esté de vuelta por aquí. Eso sí: seguramente lo haga con entradas más esporádicas, pero más largas, como hacía en un principio y como prefiero antes que con reseñas breves ("Cartelera Ruthwen") o secciones tipo "Anónimos populares", que ideé con el fin de darle un nuevo aire al blog, pero que no han acabado de satisfacerme porque pienso que no son demasiado originales y hacen que este blog acabe siendo como muchos otros que hay en la red y que se dedican a tareas parecidas....

En fin, nos vemos pronto...

jueves, 21 de noviembre de 2013

Intermezzo

La moda de lo que yo he dado en llamar “remakes inmediatos” de Hollywood (nuevas versiones de películas que se acaban de producir y estrenar en otros países, véase mi entrada al respecto) no es nada nueva y, ya en 1939, el director Gregory Ratoff y la Selznick Internacional Pictures deciden filmar la versión estadounidense de Intermezzo, película que Gustaf Molander había estrenado en Suecia tan sólo tres años antes. Narra la breve historia de amor entre un aclamado violinista, casado y con hijos, y la joven pianista que da clases a la hija de éste. Es un melodrama que, en su variante americana, me resulta algo soso e inconsistente, pero al que le encuentro un tremendo mérito: y es que los artífices de este remake consideraron que no podrían hacerlo sin la actriz del original, y con ello decidieron importar a la divina Ingrid Bergman a la Meca del Cine para que repitiera el papel que ya había hecho en su tierra (con Leslie Howard sustituyendo a Gösta Ekman). Con esta decisión aportaron a la Historia del 7º Arte a una de sus más admiradas y queridas actrices, futura protagonista de películas como Casablanca, Luz que agoniza, Encadenados, Recuerda y tantas otras, así que, ¡gracias, señores Ratoff y O´Selznick!

jueves, 14 de noviembre de 2013

En sus zapatos

Película dirigida en 2005 por Curtis Hanson basada en la novela homónima (In Her Shoes) de la escritora estadounidense Jennifer Weiner y con un trío protagonista que me parece estupendo y muy bien dirigido. Se centra en la difícil relación de dos hermanas, Maggie (Cameron Diaz), una chica irresponsable e inmadura a la que no le duran los empleos y que explota su físico para conseguir sus propósitos, y Rose (Toni Colette), por el contrario abogada de éxito centrada en su trabajo y con problemas de autoestima. Un incidente entre las dos provocará un importante cambio en sus vidas. Es en ese momento cuando el largometraje gana muchos enteros con la aparición de Shirley MacLaine, abuela de las chicas. Sus escenas con Cameron –y en general toda la parte que transcurre en la residencia de ancianos– me parecen estupendas.

lunes, 11 de noviembre de 2013

La mejor oferta

Una de las muchas películas cuyo estreno en sala cinematográfica me he perdido este año. Su paso por los cines españoles debió ser visto y no visto. Desde luego, a los de mi ciudad no llegó; no sé si lo haría a los de la capital de mi provincia.

En La mejor oferta (La migliore oferta), el actor australiano Geoffrey Rush se pone a las órdenes del italiano Giuseppe Tornatore para rodar un drama con elementos de thriller en el que interpreta a un experto en antigüedades solitario y maniático que un día recibe la llamada de una chica que quiere subastar los muebles y cuadros de la enorme villa de sus padres fallecidos. La muchacha resulta ser una agorafóbica que lleva quince años sin salir de la casa y que evita el contacto con otras personas, comunicándose con ellas únicamente a través de las paredes de una habitación. El subastador se verá inevitablemente atraído por ella, lo que dará pie a una peculiar relación entre los dos personajes.

Para mi es siempre un gran placer disfrutar de los trabajos de Rush, sin lugar a dudas el actor que más me gusta del cine moderno desde que lo descubrí en Los miserables de Bille August hace casi quince años. Me parece un artista inmenso que tiene una presencia en pantalla magnética y fascinante y con el que se demuestra claramente que fotogenia y belleza física no tienen que ir necesariamente unidos (porque a mí me parece un hombre más bien feo). Además de a Sylvia Hoeks, que interpreta a la chica agorafóbica, encontramos en papeles secundarios a Jim Sturgess y al veterano Donald Sutherland, para quien parece no pasar el tiempo… 

domingo, 10 de noviembre de 2013

Thor: El mundo oscuro

Primera y muy esperada ocasión que tengo de volver a ver en pantalla grande a mi actriz favorita del cine actual, Natalie Portman, que nos tiene a los fans desamparados desde hace más de dos años. Empezaré esta reseña diciendo que pasé la proyección de Thor: El mundo oscuro rodeado de post-adolescentes parlanchines que no paraban de consultar sus móviles, con lo cual me fue imposible concentrarme en la película y disfrutarla debidamente. Digo esto porque, en esas lamentables circunstancias, mi apreciación del nuevo trabajo de Alan Taylor puede no ser exacta ni estar juzgada con la suficiente equidad. No obstante, la impresión que me queda es la de que en la secuela del héroe del martillo, el director ha decidido primar una innegable espectacularidad y ciertas dosis de humor sobre el elemento dramático que yo creo que, bien condimentado y proporcionado, es esencial y hace buena una película de superhéroes. Combates y enfrentamientos a mansalva con rayos láser, naves voladoras y cañones (a veces tiene uno la sensación de estar viendo una película de Star Wars, cuando espera una ambientación de Asgard más “medieval”) y esos comics reliefs que Hollywood parece empeñado en meternos a toda costa, como si el espectador no pudiera soportar un drama fantástico sin aligeramientos en su tono (véase el gran y claro ejemplo de la trilogía Batman de los Nolan) le restan para mí solidez a este largometraje. Sin parecerme un film especialmente destacable, creo que me gustó más la primera parte rodada por Kenneth Branagh. Claro que, como he dicho, tampoco pude ver esta continuación en condiciones adecuadas, así que es posible que hasta vuelva a darle otra oportunidad…

jueves, 7 de noviembre de 2013

Un plan perfecto

Película que ya vi en su estreno cinematográfico el pasado febrero y que me apetecía revisitar ahora que aparece en formato doméstico. Se trata de una –a falta de un término menos recurrido– simpática comedia que dirige el estadounidense Michael Hoffmann y que avalan los hermanos Coen, que firman el guión. Es, a su vez, un remake de Ladrona por amor (Gambit), dirigida en 1966 por Ronald Neame y entonces protagonizada por Michael Caine y Shirley MacLaine. En esta nueva versión, los actores principales son Colin Firth y Cameron Diaz, el primero, un experto en arte que decide engañar a su despótico jefe (Alan Rickman) vendiéndole un falso cuadro de Monet, la segunda, una vaquera tejana que el otro contrata para dar solidez a su estafa. En papeles secundarios encontramos también a Tom Courtenay y a Stanley Tucci.

Se pasa un rato divertido viéndola –impagables las escenas con los conserjes del hotel– y hasta tiene cierto aire a comedia de los 60, sensación que refuerzan los simpáticos títulos de crédito y, sobre todo, la música de Rolfe Kent. Los que estamos coladitos por su actriz principal creo que todavía la disfrutamos más…

lunes, 28 de octubre de 2013

Populaire

Comedia sentimental (que no “romántica”: insistiré hasta el hastío) que, no por cumplir todos los clichés del género, deja de ser entretenida y agradable. Como siempre, un hombre y una mujer entre los que ha surgido un fuerte sentimiento amoroso que ninguno quiere reconocer hasta que parece que es demasiado tarde, la película está a punto de acabar y ambos han dado mil y un vaivenes… Lo más original del film es su ambientación en el año 1959, reproducido con acierto por la dirección artística, y su argumento centrado en los –al parecer– habituales concursos de mecanografía de la época. Opera prima del galo Régis Roinsard cuyo reparto encabezan Romain Duris y Déborah François estrenada en su país de origen el pasado año. La verdad es que no puedo negar que siento debilidad por las comedias francesas, aún cuando sean una nimiedad...

martes, 22 de octubre de 2013

Onegin

Película cuyo estreno cinematográfico se me escapó en su momento (1999) pese a mi interés por verla en pantalla grande, y que rescaté en su versión VHS. La revisiono ahora después de más de una década, permaneciendo prácticamente intacta la buena sensación que me dejó la primera vez.

Está basada en la novela en verso Eugenio Onegin de Aleksandr Pushkin, escrita a principios del siglo XIX, y nos presenta al personaje que le da título, un joven ruso rico y ocioso que un buen día hereda la finca de un viejo tío. En sus lindes entabla relación con el poeta Vladimir Lensky, quien a su vez le presenta a la familia Larina, compuesta por una viuda y sus dos jóvenes hijas: Olga (prometida de Vladimir) y Tatyana, joven inteligente y cultivada adelantada a su tiempo que se siente atraída de inmediato por el recién llegado. Y es en esta relación entre los dos personajes en la que se va a centrar principalmente la película que, como está mandado en toda obra romántica, entrañará amores apasionados, sentimientos exacerbados, existencias desdichadas, duelos y muerte...

Además de mi afición al siglo XIX, una época que me atrae mucho literaria y cinematográficamente, de esta película me convence también y me subyuga la pareja protagonista, un actor –Ralph Fiennes– por el que siempre he sentido admiración, y una actriz –Liv Tyler– que está irresistible en su papel de la ingenua y desafortunada Tatyana. Les secundan, entre otros, Lena Heady, Toby Stephens y Martin Donovan. La directora es Martha Fiennes, hermana de Ralph, mientras que la música la compone el hermano de ambos, Magnus. Todo queda en familia. 

martes, 15 de octubre de 2013

Frankenstein de Mary Shelley

El éxito de Drácula de Bram Stoker de Francis Ford Coppola en 1992 renovó el interés de las majors hollywoodienses por los grandes mitos del cine de terror. Y así, tan sólo dos años después del citado film, aparece Frankenstein de Mary Shelley, coproducido por el mismísimo Coppola y por James V. Hart (guionista de Drácula), pero con el británico Kenneth Branagh en las labores de dirección e interpretación principal. Casi dos décadas después de haberla visto en cine me atrevo a revisitarla en mi televisor esperando que la opinión que me forjara entonces de la película haya cambiado, pero no ha sido así: la sigo encontrando pretenciosa, aparatosa, rimbonbante (la música de Patrick Doyle se desborda y entromete constantemente en la historia más allá de lo que yo considero el límite de su labor y función), con un Branagh a menudo histriónico como actor y, como director, propenso a causar el vértigo visual en el espectador más veces de las que son necesarias (esos constantes e interminables giros de cámara alrededor de los personajes durante toda la cinta) y con decorados exagerados que pretenden claramente ser un guiño al cine expresionista y al de la Universal (la interminable escalera de la casa de los Frankesntein, el propio laboratorio, o esas altísimas murallas). Es una lástima que la lujosa producción de la obra, la trabajada dirección artística,  y un reparto prometedor que incluye a Robert De Niro, John Cleese, Ian Holm y Helena Bonham Carter entre otros se malgasten de esa forma.

Si bien personalmente considero el Drácula de Coppola una obra maestra que está a la altura de cualquier acercamiento previo al personaje de Stoker, creo que esta nueva revisitación del clásico de Shelley (de aquel revival de monstruos noventero prefiero Mary Reilly de Stephen Frears) no aporta nada nuevo ni especial a la larga filmografía dedicada a la criatura de la escritora inglesa. Terence Fisher y la Hammer consiguieron muchísimo más con un presupuesto y unos medios infinitamente más modestos. Claro que la sombra de Peter Cushing es muuuy larga…

miércoles, 9 de octubre de 2013

Habana

Un excombatiente americano aparentemente cínico y egoísta lo arriesgará todo mientras está en una ciudad extranjera en un momento conflictivo para ayudar a una bella y comprometida mujer sueca de la que está enamorado y al marido de esta, un importante líder revolucionario, a salir del país, sobornando para ello a autoridades corruptas, militares y dueños de casinos…. ¿Verdad que parece que estamos hablando de Casablanca? Pues no es así, pero lo cierto es que Habana (Havana, Sydney Pollack, 1990) está claramente inspirada en el clásico de Michael Curtiz, sólo que trasladado a otra época y lugar: la Cuba revolucionaria de 1958. Es allí donde el jugador profesional de póker Jack Weil reside y se gana la vida con partidas concertadas, y donde conoce a la ex-actriz Roberta Durán, casada con un importante cabecilla de la revolución y por ello en peligro. A pesar de su actitud interesada y materialista, Weil, prendado de la chica, no podrá resistirse a ayudarla.

Ya había visto Habana en dos ocasiones, cuando se estrenó en cine, y posteriormente en televisión, y conservaba un buen recuerdo de ella que sigue más o menos intacto. Me parece una película, si no original, sí bien dirigida y ambientada y con una pareja de actores principales muy atractiva (Robert Redford y Lena Olin) a la que secundan nombres igualmente interesantes como Alan Arkin, Raul Julia y Richard Farnsworth.

Gravity

Interesante propuesta del director mexicano Alfonso Cuarón que nos narra la “odisea espacial” de dos astronautas que están trabajando en la órbita terrestre cuando su nave es destruida por unos fragmentos de un satélite. Sin más ayuda que una mochila propulsora, deberán ingeniárselas para acceder a una estación espacial e intentar regresar a la tierra. Una película sencilla de resumir en su argumento y que basa su apuesta, claro está, en el apartado visual, por lo demás, cuidadísimo y fascinante. Desconfío bastante del 3D y de su frecuente gratuidad, pero es cierto que este sí que es un film que se disfruta con las dichosas gafitas y que saca partido a esta técnica. George Clooney y Sandra Bullock son sus dos únicos actores, aunque otros intérpretes como Ed Harris participan con su voz.

lunes, 7 de octubre de 2013

Cine Museros: un sueño hecho realidad

Que a estas alturas y con la actual coyuntura político-económica se abra un cine en un pueblo parece un sueño, pero así ha sido: hace poco me lamentaba de que no hubiese ni una sola sala de proyección abierta en 25 km a la redonda aparte de la que hay en mi ciudad, Puerto de Sagunto (Alucine), pero resulta que… “no estamos solos”: en la pequeña localidad de Museros, a poco más de 20 km, existe desde el 1 de enero de 2012 el Cine Museros, una interesante y encomiable iniciativa de la que, con notable retraso, me acabo de enterar (es lo que tiene vivir medio aislado del mundo).

Sala del Cine Museros
Resumo la información que más o menos he podido recopilar sobre la empresa, tanto por mi cuenta como con ayuda de mi amiga María R., que ha sido la que me ha descubierto esta grandísima y agradable sorpresa: la idea surgió de una sociedad privada que intenta recuperar antiguos cines (también gestiona el Cine España en Vall d´Uixó) y que adquirió un moderno proyector 3D y después llegó a una acuerdo con el Ayuntamiento de Museros para poder usar la Casa de Cultura de la localidad. La pequeña sala tiene espacio para 350 espectadores y cuenta pues con instalaciones de última generación como la proyección digital, aunque, a la vez no puedo evitar encontrarle un aire “retro”, a cine de toda la vida. Hay sesiones nocturnas los viernes y sábados a las 22.30, por las tardes los sábados y domingos a las 19.30 y una extra los domingos a las 17.00. Las películas son estrenos recientes, muchas veces con no más de una o dos semanas de antigüedad, y normalmente se alterna una de carácter más infantil por la tarde con otra para adultos en las demás sesiones. Los precios van desde 4,50 a 7 € dependiendo de las características de la película y del tipo de espectador (jubilados, parados, niños, etc) y, si les sigues en Facebook, puedes obtener descuentos y entradas gratuitas. ¡Ah!: la sala cierra los tres meses de verano, pero, como alternativa, los propietarios ofrecen una terraza estival en la cercana Serra (http://cineveranoserra.es/index.php).

La caja mágica: proyector de la Terraza Serra
Personalmente, estoy encantado con esta valiente aventura que se me antoja un soplo de aire fresco y esperanzador para el tan despreciado y maltrecho 7º Arte de nuestros días y de nuestro país. Parece que otros emprendedores están poniendo en marcha ideas similares en otros pueblos de Valencia como Alboraya (donde también hay otra terraza de verano) y, en la misma Valencia capital, los míticos Cinestudios D´or subsisten desde hace casi seis décadas, triunfan entre las nuevas generaciones con sus espléndidos precios y acaban de pasarse a la proyección digital. Quisiera uno creer que hasta podrían volver los tiempos en los que prácticamente cada localidad de España tenía su propia sala cinematográfica, pero tampoco vamos a pecar de tan ingenuos por mucha ilusión que tal idea nos haga. En cualquier caso, todas estas iniciativas pueden servir para demostrar que aún se puede mantener un cine, que puede atraer a la gente e incluso que puede ganarse a nuevas generaciones, especialmente todo ese público infantil que aún no ha vivido la experiencia de ver una película en una sala de cine, a lo grande, con todo lujo y, leche, como se debe ver el Cine. A ver si otros ayuntamientos consideran propuestas similares y emplean el dinero de los contribuyentes en proyectos interesantes como este en lugar de dilapidarlo en quimeras y fantasías políticas, como la gigantesca área desierta y repleta de farolas encendidas que hay en mi localidad y que supone un tremendo, inútil e innecesario gasto energético y económico.

Perdidos en el erial: dónde ver cine en los alrededores del Camp de Morvedre
Pocos son los lugares en los que se pueden ver películas proyectadas en los alrededores de Sagunto si no queremos adentrarnos en la caótica jungla urbana de los monstruosos cines multi-salas de la capital valenciana o llegarnos a ciudades más grandes como Villarreal en Castellón. A continuación una breve guía…

-Alucine: complejo de mini-cines en Puerto de Sagunto. 7 salas, la mayor de ella con cabida para unas 350 personas. Proyecciones de miércoles a domingo. Día del espectador: miércoles. Precios: desde 4,50 a 8 euros, con descuento para parados. Servicio de restaurante y parking gratuito.

-Cine Museros: protagonista de este artículo del que se ha informado sobradamente. Proyecciones de viernes a domingo.

-Casal Jove Puerto de Sagunto: No es exactamente “cine”, sino vídeo proyectado, pero como compensación se pueden ver películas más inusuales en los circuitos comerciales, cine clásico y documentales, a menudo acompañados de una charla introductoria. Viernes a las 19,30. Entrada gratuita. http://www.cinesagunto.es/

-Cine Club Nautilus: Una iniciativa que se originó inicialmente en los años 70 y que ha vuelto a ser recuperada por sus creadores. Centrada principalmente en el cine clásico, las proyecciones (en vídeo) tienen lugar en el Centro Cívico de Puerto de Sagunto los lunes por la tarde, aunque creo que no hay una programación regular. La entrada también es gratuita. Se pueden seguir sus actividades en su página Facebook:

(Si alguien conoce iniciativas similares que puedan adjuntarse a esta lista, estaré encantado de incluirlas)

domingo, 6 de octubre de 2013

La parada de los monstruos

Sin lugar a dudas uno de los grandes hitos del cine fantástico –aunque es básicamente un drama con un pequeño elemento irreal– además de una película absolutamente única en la Historia del 7º Arte, principalmente por lo peculiarísimo de su reparto, ya que, para esta película que relata la vida de los componentes de la troupe de un circo, el mítico Tod Browning se rodeó de toda una serie de fenómenos reales que hoy en día sería imposible reunir, en parte porque podría considerarse “políticamente incorrecto” reclutar y emplear a tales seres, en parte porque en estos tiempos, y gracias a los avances de la medicina, es difícil que nazcan personas con esas deformidades y taras o que éstas no puedan ser remediadas.

La trama principal de La parada de los monstruos (Freaks, 1932) se centra en la relación del enanito Hans (Harry Earles) con la bella y frívola trapecista Cleopatra (Olga Baclanova). Él está enamorado de ella, pero ella lo ve como a un monstruo y juega con él para sacarle dinero y divertirse con su amante, el hombre fuerte (Henry Victor). Hans no ve la burla, pero sí el resto de sus compañeros y, como nos dice la introducción del film, “Ofende a uno, y los ofenderás a todos”: esperad un final tan previsible como impactante, a pesar de que fue suavizado por la productora con escenas descartadas y otras adicionales.

Tan interesante como el propio film resulta conocer las vidas y curiosidades de algunos de sus inolvidables protagonistas, como el “hombre torso” Radian, que se afeitaba pese a carecer de brazos y piernas, Johnny Eck, que nació con un problema de pelvis que no permitió a sus piernas desarrollarse (las escondía y andaba con sus manos, dando la impresión de que estaba cortado a nivel de la cintura), o los “pinheads” Schlitze (que era en realidad un hombre al que vestían de mujer), Koo Koo y Pip & Zip, los cuatro aquejados de microcefalia y retrasados mentales. Todos ellos eran realmente fenómenos de feria y conocieron una vida triste y anódina en su mayoría pese a haber alcanzado la inmortalidad participando en tan insigne largometraje que, por cierto, no había vuelto a ver desde hacía casi veinte años.

miércoles, 2 de octubre de 2013

Adiós a los Estudios Bray

Ni Drácula, ni Frankenstein, ni los demás monstruos de la Hammer han podido con sus homónimos reales y mucho más terribles: los especuladores inmobiliarios y los políticos codiciosos, las verdaderas pesadillas de nuestro mundo: a pesar de las protestas, de los grupos de fans y cinéfilos que han intentado frenarla por medio de diferentes campañas, de la oposición de cineastas como Terry Gilliam, hoy deberá comenzar la demolición de los míticos Estudios Bray en Berkshire, Inglaterra.



Pertenecieron a la legendaria productora de James Carreras desde 1951 a 1966 y fue inicialmente una finca del siglo XVI que su nuevo propietario fue ampliando conforme crecían las necesidades espaciales de su empresa. Allí se rodaron títulos tan esenciales como La maldición de Frankenstein, Drácula  o El experimento del Dr. Quatermass, además de otros más modernos como Alien, el 8º pasajero, y han seguido siendo usados para distintas producciones cinematográficas y televisivas hasta recientemente. También hizo las veces de estudio de grabación, y por allí pasaron grupos de la talla de The Who. En resumen, historia viva de la cultura británica y, en gran medida, de la del mundo. Ese legado y los esfuerzos por preservar los estudios por parte de tantos defensores poco ha importado a las personas que han concebido, gestionado y, a partir de hoy, orquestado la destrucción total del lugar para que sea reemplazado por residencias de lujo: el dinero no tiene amigos ni entiende de patrimonios culturales. Se siente uno terriblemente desconsolado, impotente e indefenso ante cosas como estas: el mundo parece pertenecer a los aprovechados y a la gente si escrúpulos.

Curiosamente, el lunes nos dejaba, a los 91 años, Anthony Hinds (tcc John Elder), hijo del co-fundador de la Hammer William Hinds y uno de los nombres esenciales en la trayectoria y la historia de la compañía.

* Enlaces de interés:
-Algunos de los numerosos artículos aparecidos con respecto a la demolición de los estudios Bray (enlace 1 y enlace 2).

miércoles, 25 de septiembre de 2013

Biopics

Sin proponérmelo ni de manera consciente, en estas dos últimas semanas han coincidido entre mis películas visionadas nada menos que 5 biopics. No es que sea especialmente forofo de esta modalidad cinematográfica, pero la verdad es que sí que me suelen gustar las películas –y libros– que nos cuentan la trayectoria vital de personajes célebres o, al menos, curiosos o peculiares. Con la perspectiva del tiempo y de la historia, la vida de otras personas se ve de una manera especial. En contraste con nuestras normalmente más monótonas y anodinas existencias, da a veces la impresión de que las de estos personajes fueron extraordinarias o especialmente significativas, aunque en realidad puedan no haberlo sido, al menos para ellas mismas. Supongo que sólo los años y una visión de conjunto de esas biografías, y el conocer su posible trascendencia posterior es lo que las hace atractivas y, claro, dignas de ser llevadas al cine o a la televisión.

De Hank Williams se puede decir que fue el “primer chico malo del rock” incluso a pesar de que cuando este cantante estadounidense triunfaba, dicho estilo no existía oficialmente (algunos señalan su Move It On Over como una de las primeras canciones rockabilly). Fue en el campo del country (¿pillan el juego de palabras?) donde este oriundo de Alabama triunfó entre 1947 y 1952, antes de fallecer a la temprana edad de 29 años debido al exceso de alcohol, fármacos y, en general, a causa de una vida bastante descontrolada. En ese sentido, se adelantó a los Morrisons, Joplins, Hendrixes y Scotts que vendrían años después. Como siempre, su muerte cuando estaba en lo más alto artísticamente le inmortalizó y hoy en día es considerado el padre del country moderno más allá de toda discusión.

Es precisamente en los dos últimos días de vida de Williams en los que se centra The Last Ride, largometraje de Harry Thomason cuyo estreno en pantalla grande he esperado durante más de un año (¡iluso de mí!) y al que al fin accedo con un método que me disgusta tanto como es la descarga internáutica. Henry Thomas (el niño de E.T.) es un correcto y bien caracterizado Hank Williams al que seguimos en viaje por carretera en el que le acompaña un joven chófer (Jesse James) al que el cantante ha contratado para que le lleve a sus actuaciones en Nochevieja y Año Nuevo, y es en la breve relación de estos personajes en los que se centra la película, en la que también interviene Kaley Cuoco, popular actriz sin duda para los aficionados a las series de TV.

Sin salirnos del country seguimos con Ring of Fire, rápida biografía para la pequeña pantalla de la cantante June Carter estrenada el pasado mayo en los EE.UU., coincidiendo con el décimo aniversario de su muerte. En los 90 minutos del telefilm conocemos sus comienzos artísticos desde niña con la Carter Family hasta su matrimonio con Carl Smith y, con más detalle, su relación personal y artística con su tercer y último marido, el mítico Johnny Cash. La también cantante Jewel Kilcher es la encargada de dar vida a la homenajeada, mientras que Matt Ross se pone en la piel de Cash, y ambos me parecen más que correctos en estos papeles que ya interpretaron para la gran pantalla Joaquin Phoenix y Reese Witherspoon en En la cuerda floja en 2005. La breve duración de Ring of Fire –dirigido por Allison Anders– y, posiblemente, su pequeño presupuesto, impiden que logre una especial trascendencia como biopic musical.

Cambio de tercio, y no poco: nada menos que la vida del mariscal alemán Erwin Rommel va a ser la tercera película biográfica que repaso. La música country no es, ni mucho menos, mi única afición: también me apasiona la II Guerra Mundial, y este telefilm dirigido por Niki Stein el pasado año en la patria del legendario militar –y que no lleva más título que su apellido– fue todo un descubrimiento, ya que hemos tenido la suerte de que aparezca en edición española en DVD.

Rommel nos cuenta los últimos meses de vida del célebre estratega, desde que prepara las defensas de Normandía antes del desembarco hasta que es obligado a suicidarse por Hitler, pasando, por descontado, por toda su supuesta y cuestionada relación con los artífices del atentado contra el dictador nazi. Resulta curioso y loable que Alemania afronte sus propios fantasmas y realice trabajos como este, en los que se ve –quizá para decepción del parcial Steven Spielberg– que no todos los soldados del III Reich eran unos ogros ni apoyaban las atrocidades de sus líderes. El reparto –esencialmente germano–, está encabezado por Ulrich Tukur, por supuesto como el propio Rommel. 

Władzio Valentino Liberace o, simplemente, Liberace, como se le conocía en el show business fue un pianista y cantante estadounidense que abarrotó las salas de actuación de su país durante varias décadas entre los años 40 y 80. Es un personaje que me es conocido por mi afición a la música de los 50, pero del que, para ser sincero, apenas conocía nada sobre él. Me llamó la atención este trabajo de  Steven Soderbergh sobre este estrambótico showman que se basa y se centra en los hechos narrados por Scott Thorson en el libro que da título al largometraje, pues el tal Thorson fue el amante del artista durante 6 años entre 1976 y 1982. Liberace escondió su homosexualidad al gran público hasta que su fallecimiento por SIDA a los 67 años la reveló.

Con Behind the Candelabra (Tras el candelabro, ornamento que Liberace solía exhibir sobre su piano), Soderbergh nos transporta a un mundo de lujo y despilfarro en el que no faltan perritos falderos, suntuosos abrigos de pieles, pastillas y drogas varias y cirujanos estéticos (un recuperado e irreconocible Rob Lowe) en el que conocemos la peculiar relación de Liberace y Thorson, al que el primero colmó de regalos y lujos (incluidos coches, joyas y casas) y hasta hizo operarse la cara para que se le pareciese a él. Resulta una película curiosa en la que para mí destacan sus principales protagonistas, ambos muy bien caracterizados y en papeles bastante atípicos en sus respectivas filmografías: Michael Douglas es Liberace, y Matt Damon es Scott Thorson. La película se ha estrenado directamente en televisión.

La última biografía que reseño hoy es la del jugador de béisbol Jackie Robinson, todo un icono y una leyenda en ese deporte que fue el primer jugador de color en formar parte de una liga mayor en los racistas EE.UU. de los años 40, lo que le produjo no pocos problemas y enfrentamientos. Con gran fortaleza y tesón, Robinson consiguió labrarse un nombre en el béisbol y propició que otras personas de su raza se abrieran paso en esta disciplina deportiva.

La vida de este pionero ha sido llevada varias veces al cine, y es el estadounidense Brian Helgeland el que dirige este mismo año 42, el número que llevaba Robinson en su camiseta. La verdad es que no llego a ella por mi inexistente afición al béisbol, sino por mi admiración por Harrison Ford, aquí en el papel secundario de Branch Rickey, el hombre que rompió todos los tabúes al reclutar a Jackie Robinson para los Brooklyn Dodgers (el propio Robinson es interpretado por Chadwick Boseman). Además de disfrutar con la estupenda y atípica caracterización de Harrison, el film se hace bastante entretenido porque centra su trama más en la denuncia del racismo y en la propia lucha de Robinson que en el béisbol propiamente. Ah: este es otro título que tampoco vamos a poder disfrutar en pantalla grande en España; sólo en formato doméstico, lo cual casi parece un lujo hoy en día. Que tiempos más tristes y decepcionantes para los que amamos el cine…

viernes, 13 de septiembre de 2013

Vuelve... ¡El Juego del Cine!

Es un placer informaros una vez más de una nueva edición de la versión española de El Juego del Cine, concretamente la decimotercera. Más placer aún si cabe teniendo en cuenta que en esta ocasión vuelve a estar organizado por mi equipo, Los Fancinerosos, ganadores de la edición anterior y por lo tanto responsables de seguir entreteniendo a los participantes con nuevas propuestas cinematográficas.


Este divertido concurso por y para aficionados consiste de manera muy básica en adivinar películas por medio de fotogramas y extractos sonoros o de vídeo de estas a lo largo de varias semanas, acumular puntos por los aciertos, y acertar más que nadie para ganar, claro. No hay premio en metálico o material: esto se hace por amor al (séptimo) arte, y la recompensa es poder organizar el siguiente certamen.

La nueva edición -a la que hemos bautizado La Bola 13- comienza el próximo 30 de septiembre, y tenéis hasta entonces para apuntaros ya sea como participantes individuales o con otros compañeros formando equipo (recomendable). Para resolver dudas, hacerse una idea general del evento, conocer el reglamento o poder ver ediciones previas, podéis visitar la página oficial: 

lunes, 9 de septiembre de 2013

Riddick

Llegué con cierto retraso a la saga Riddick del director David Twohy y del actor Vin Diesel; no mucho, pero no vi la primera parte, Pitch Black (2000) hasta su edición en VHS. Me pareció una película sencilla, sin excesivas pretensiones, pero entretenida. Sí que vi su continuación, Las crónicas de Riddick (2004), en pantalla grande, y quizá por eso consiguió calarme más. Se había invertido también un mayor presupuesto en ella, lo que la hacía más vistosa, espectacular y variada que la anterior. Hasta le encontré un regustillo a cómic setentero y ochentero en la línea de Moebius, Bilal y compañía. No es que la película pasara a formar parte de mi palmarés cinematográfico, pero me pareció más correcta e interesante que la anterior.


Esperaba con ganas el estreno de la tercera entrega, titulada simplemente Riddick, el pasado viernes, no negaré que principalmente por la inclusión en su plantilla de una de mis actrices fetiche, la normalmente televisiva Katee Sackhoff… Esta vez, no se puede decir que la espera valiera demasiado la pena. Me encuentro con una película muy normalita, del montón, escasamente original, aunque correctamente dirigida y visualmente atractiva. El argumento es el que hemos visto cientos de veces: un grupo de personas acorraladas en un espacio reducido y acosadas por una peligrosa amenaza, normalmente una o varias criaturas alienígenas o sobrenaturales; es una propuesta que siempre parece emocionante pero que muy a menudo acaba decepcionando por lo repetitivo de su final, que apenas tiene variaciones. En esta línea podríamos citar docenas de películas, incluso la primera de la trilogía –de la que casi parece un remake– o ejemplos mucho más ilustres y clásicos como Aliens o El enigma de otro mundo. Los personajes de la cinta pecan también de reiterativos y poco carismáticos: mucho músculo, mucha bravuconería y mucha testosterona y prepotencia que llegan a cansar. Ni siquiera la propia Katee se salva de esto, por muy sexy y tentadora que aparezca en su papel de dura mercenaria. La dimensión sobrehumana, casi invulnerable, del personaje principal no creo que consiga atraer al espectador más maduro y exigente, y el monótono Jordi Mollá no es precisamente uno de los intérpretes cinematográficos que más me atraen (menos mal que al menos no se dobla él mismo), aunque hay que admitir que tiene algún buen momento en la cinta (como sus peleas con Sackhoff) porque no resulta el típico malo duro e imperturbable, sino más bien un malo algo tontaina. En fin, que no tengo muy claro, si hay una cuarta parte de la saga, cuáles serán mis intenciones respecto a ella…

domingo, 8 de septiembre de 2013

La Olimpiada fantasma (¡Afortunadamente¡)

De manera totalmente consciente y voluntaria he dejado de escribir entradas con intencionalidad política en este blog. Pienso que pueden incomodar a los pocos lectores que tengo y causar malestar entre aquellos que tengan una ideología diferente a la mía, y además prefiero escribir sobre cine, música, cultura y entretenimientos que estar haciendo mala sangre hablando sobre la lamentable clase política que nos gobierna desde hace muchos años. Pero hay veces que uno no puede callarse. Hay cosas que indignan tanto que uno estalla; no puede quedarse impasible o evitar poner el grito en el cielo, y es lo que me ha pasado con el asunto de las Olimpiadas. Me parece de una desvergüenza absoluta que, en un país con 6 millones de desempleados, con un 27% de tasa de paro, en un momento en que se nos está pidiendo austeridad y en el que muchas personas no tienen ni para comer, nos estén intentando encantar con una quimera como las Olimpiadas de Madrid 2020. Se está recortando en cosas tan esenciales como sanidad, educación y gestión, cerrando empresas y comercios y realizando EREs en infinidad de sitios ¿y nos dicen que tienen presupuesto para montar algo tan caro como un evento olímpico? ¿Van a dilapidar millones y millones en una fantochada antes que intentar arreglar los muchos problemas del país? Me parece una auténtica tomadura de pelo, una burla de lo más cruel y despiadada y una falta de respeto a todas las personas que estamos en una situación crítica, y una nueva muestra de que la clase gobernante vive en una realidad diferente a la de la clase popular, la mayoritaria en casi todas las naciones. Es absolutamente indignante, y más aún que los siempre manipulados noticiarios y medios de comunicación nos quieran hacer creer que la gente se encuentra decepcionada por la decisión del COI. ¿Qué gente es esa? ¿Los pocos que iban a salir ganando con unos Juegos Olímpicos en España porque sacarían tajada de ellos? ¿O cuatro pobres ignorantes que se quedan encandilados viendo la televisión y aún viven más alienados que los políticos? Así que estoy totalmente de acuerdo con la miembro del COI, Nawal El Moutawakel, en la recomendación a Ana Botella y demás maleantes legales de que "España debe invertir sus recursos económicos en materias más importantes que los JJOO". Parece que desde fuera ven más clara la triste realidad de este país que sus codiciosos, insensibles y aparentemente ciegos dirigentes, y que sus adormecidos y despistados ciudadanos. Me alegro mucho de que no “nos” hayan dado los Juegos y que no se nos humille más al pueblo malgastando ante nuestros ojos montones de dinero cuando muchos no tenemos ni para vivir.

domingo, 1 de septiembre de 2013

Tierra prometida

Último trabajo estrenado en nuestro país del siempre interesante Gus Van Sant que, bajo la apariencia de un drama ligero con obvio espíritu ecologista, reflexiona sobre el aterrador poder de las grandes corporaciones que, por desgracia, regulan y dirigen nuestras vidas más allá de lo que sospechamos. Matt Damon y John Krasinski asumen los papeles de guionistas y productores en este largometraje que también interpretan, y en el que son acompañados por las actrices Frances McDormand y Rosemarie DeWitt y el veterano Hal Holbrook. Damon y McDormand son dos empleados de una gigantesca compañía de gas natural que llegan a una pequeña comunidad rural para negociar con sus propietarios la compra de los derechos de explotación de sus terrenos. Mientras que algunos de los habitantes del pueblo verán la solución a sus problemas en esta oferta millonaria, otros más preocupados por los efectos medioambientales de la empresa no verán con buenos ojos el contrato aparentemente tan suculento. Para acabar de complicar las cosas, aparecerá un ecologista (Krasinski) con pruebas de los nefastos resultados de la implantación de instalaciones similares en otros estados. Conforme pasan los días, el personaje de Damon, medio enamorado de la pequeña comunidad, acabará planteándose la ética de su cometido.

Tierra prometida es, en resumen, una película visualmente agradable con una denuncia que, como casi tantas otras veces, pasará inadvertida o ignorada por el espectador, que transmite el gusto y la fascinación por esos ambientes campestres gracias a una bonita fotografía de Linus Sandgren, y en la que para mí sobresale un Matt Damon muy lejos ya de aquel soldado Ryan que lo descubrió al mundo y muy diferente del duro agente de la saga Bourne que demuestra que puede afrontar retos en toda una variedad de registros interpretativos. También me gusta mucho el papel del octogenario Hal Holbrook, perfectamente en forma para su edad. Argumentalmente guarda cierto parecido con una película que de la que soy admirador, Un tipo genial, aunque para mí no logra tener el mismo encanto.