"Un hombre que limita sus intereses limita su vida" (Vincent Price)

miércoles, 19 de abril de 2017

Despidiendo a Yvonne Monlaur

Todos recordamos a la Hammer Films por su pesadillescos monstruos, sus siniestros castillos y por las muchas intervenciones de Peter Cushing y Christopher Lee, a menudo bajo la batuta del director Terence Fisher. Pero las películas de la mítica productora británica también contaron en su casi totalidad con un variado elenco de bellas y compungidas heroínas que se veían invariablemente acosadas por el o los malvados de turno. La mayoría de las “chicas Hammer” –con notables excepciones– no disfrutaron de una larga carrera ante las cámaras y básicamente son recordadas por uno o dos títulos que las inmortalizaron, y un ejemplo perfecto podría ser el de la francesa Yvonne Monlaur, a quien hoy nos toca despedir de este mundo, que abandonó ayer a los 77 años. Su filmografía se extiende durante poco más de una década para terminar súbitamente en 1969, cuando decidió retirarse a vivir a París e, imagino, formar una familia. En ese lapso en el que estuvo trabajando como actriz, varias intervenciones en géneros diversos: thrillers, aventuras y, por supuesto, fantástico, categoría en la que siempre la recordaremos por su inolvidable aparición en Las novias de Drácula, la película que le valió la inmortalidad. Para la Hammer rodó también El terror de los Tongs.

domingo, 16 de abril de 2017

Teaser tráiler y poster de Los últimos jedi

Este fin de semana que ya concluye tuvo lugar la Star Wars Celebration en Orlando, Florida, EE.UU., y por fin se hizo público el esperado teaser del Episodio VIII de la saga de Star Wars, Los Últimos Jedi. La presidenta de Lucasfilm, Kathleen Kennedy, también anunció toda una lista interminable de proyectos relacionados con el universo concebido por George Lucas que van desde novelas y videojuegos (Star Wars Battlefront II)  hasta una nueva serie de dibujos animados centrada en las heroínas de la franquicia, Forces of Destiny. Entre los momentos más aclamados de la convención estuvieron sin duda el homenaje a Carrie Fisher o las intervenciones de Mark Hammill y John Williams.




viernes, 14 de abril de 2017

Brimstone y el nuevo western europeo

Aunque a la gran pantalla normalmente sólo nos llegan las más costosas superproducciones del género –que suelen ser las más mediocres– el western actual está viviendo un momento interesante, con propuestas originales y arriesgadas que, por desgracia, no siempre es fácil localizar: a menudo toca conformarse con versiones domésticas, ya sea comprando el disco original o recurriendo a la cuestionable descarga. Resulta curioso constatar que algunos de los mejores westerns de los últimos años no han sido producciones estadounidenses, como cabría esperar en un tipo de películas que son casi exclusivamente propias de ese país. Muy al contrario, varias de ellas han venido de Europa, como es el caso de The Salvation, Blackthorn o El valle oscuro, esta última incluso ambientada fuera de Norteamérica, concretamente en los Alpes. Hasta Nueva Zelanda ha aportado títulos atractivos como Slow West. Por su parte, los mismos EE.UU. también ha contribuido recientemente al género con aportaciones de calidad como Deuda de honor o Bone Tomawak, mucho menos populares que películas que no logran ganarme como el reciente remake de Los 7 magníficos o los dos últimos trabajos de Tarantino, un director que no cuenta con mi apoyo ni atención.

Con financiación principalmente holandesa nos llega el objeto principal de esta entrada, Brimstone, coproducción del pasado 2016 entre varios países que, hasta donde yo sé, no ha llegado a las pantallas españolas ni ha aparecido aquí en versión doblada, y eso pese a estar rodada entre nuestro país (concretamente la clásica Almería), Alemania, Austria y Hungría. La dirige Martin Koolhoven y en su internacional reparto nos encontramos a Dakota Fanning, Guy Pearce, Carice van Houten, Kit Harrington, Paul Anderson, Emilia Jones o Willliam Houston entre un largo elenco que puebla esta cinta de dos horas y media de duración y que, pese a ello, a mí no se me hace para nada aburrida y logra atraparme hasta el final. Está dividida en cuatro partes, estando las tres primeras narradas en orden cronológicamente inverso, y siendo la última la conclusión y, sin querer contar demasiado, porque parte del atractivo de la historia es precisamente ir descubriendo el origen y la relación de algunos de los personajes principales, nos habla de una joven muda casada con un viudo mayor que ella a la que parece perseguir un oscuro y misterioso predicador, un personaje con reminiscencias del que hiciera famoso Robert Mitchum en La noche del cazador que borda el mencionado Pearce, ante cuya interpretación tiene uno que quitarse el sombrero.

No quiero adelantar más, y me limitaré sólo a recomendarla a aquellos que busquen un western más serio y más en clave de melodrama que de película de acción, advirtiendo, eso sí, que hay momentos bastante duros (no siempre en un sentido necesariamente físico) y que la cinta no es mojigata al abordar el tema de la sexualidad, aunque tampoco suele ser explícita, sino que el director sugiere casi siempre con habilidad los pasajes que la tratan. Claramente es una película que no podría concebirse en Hollywood, lo que creo que es más bien una nota positiva, dada la escasa originalidad que nos llega últimamente dela Meca del Cine.

lunes, 10 de abril de 2017

Life

Lo de que los marcianos estén emperrados en conquistar la Tierra no es nada nuevo, y no hace falta más que remontarse a la novela clásica de H.G. Wells La guerra de los mundos, de 1898, o a las viejas y queridas películas de ciencia ficción de los 50 (recordemos al abuelo de Alien, El terror del espacio exterior, entre otros muchos precursores ilustres) para encontrar ejemplos de sobra de historias –filmadas o escritas– con un argumento casi igual o parecido al de Life.

Así pues, ¿qué tiene nuevo que ofrecernos este último trabajo del sueco-chileno Daniel Espinosa? Pues, en principio, se diría que nada: la historia de unos astronautas aislados en una nave o estación espacial y acosados por una criatura monstruosa es un cliché del género fantástico que ha pasado por mil encarnaciones en las últimas décadas. Y, sin embargo, salgo bastante satisfecho de la película; logra entretenerme y tenerme medianamente en vilo a pesar de lo predecible que podría parecer su desarrollo a priori. La explicación la encuentro en una puesta en escena atinada, bien concebida y que sabe aprovechar el suspense y la tensión que dominan el angosto espacio en el que transcurre el film, así como en un reparto atractivo y meritorio del que, por supuesto, para mí destacan el siempre eficaz Jake Gyllenhaal y Rebecca Ferguson, esa suerte de reencarnación Ingrid Bergman que descubrí el pasado año (en este enlace, mi presentación de la actriz) y a la que ya he añadido a mi larga lista de musas del celuloide. Y, cómo no, está ese final que no desvelaré y que me parece todo un acierto, que seguramente no hubiéramos visto si la cinta la hubiese protagonizado alguno de estos actores tan poco arriesgados y repetitivos como Tom Cruise y compañía.

martes, 4 de abril de 2017

El cine de 2017

El cine de 2017 es una nueva serie de entradas que he concebido como ejercicio para dar breve cuenta de las películas que veo en pantalla grande durante el año, a razón de una entrega por mes. Si os interesan, las podéis ver todas en este enlace.

domingo, 2 de abril de 2017

Michelle, ma belle

Michelle Pfeiffer fue sin duda –y con permiso de Diane Lane– mi gran amor cinematográfico de los 80. No estoy seguro de si la descubrí en Lady Halcón o en Cuando llega la noche, ambas de 1985, pero diría que el film medieval de Richard Donner fue mi primer encuentro en la gran pantalla con ella (El precio del poder lo rescataría años más tarde en televisión). A partir de entonces me convertí en un incondicional de esta californiana y no me perdí ni uno solo de sus largometrajes estrenados hasta Íntimo y personal (1996), y de entre los que destacaría la divertida Casada con todos, su sublime interpretación en Las amistades peligrosas (que le valió su primera de tres nominaciones al Oscar, ninguna finalmente premiada), Los fabulosos Baker Boys, su inolvidable Catwoman en Batman vuelve o Lobo. A partir de la segunda mitad de los 90 me empiezo a distanciar más de Michelle, en parte porque algunas películas suyas se me despistan, en parte porque la actriz, quizá por haber cumplido ya determinada edad (nació un 29 de abril de 1958), comienza a abandonar los géneros que más ha cultivado en años anteriores (thriller, fantástico, comedia… aunque ninguno definitivamente) y a centrarse más en el melodrama, por el que me siento menos atraído. Pero mi relación con Michelle no se ha roto: nos reencontramos cada cierto tiempo en cintas como Heredarás la tierra, El sueño de una noche de verano, Lo que la verdad esconde (una decepción, pese a compartir pantalla con otro de mis ídolos ochenteros, Harrison Ford), Stardust, Noche de fin de año, Sombras tenebrosa (donde su presencia es para mí uno de los mayores atractivos del film) o, por última vez hasta el momento, en la poco interesante Malavita. También es cierto que Michelle, durante este presente siglo XXI, comienza a espaciar más sus apariciones, con lapsos de cuatro años entre 2003-2007, dos entre 2009-2011 y de nuevo cuatro entre 2013-2017.

Pero Michelle vuelve con fuerza; en estas últimas semanas ha aparecido en varios noticiarios y publicaciones y ha sido portada de la revista estadounidense Interview, donde ha desplegado su imperecedera belleza en un reportaje fotográfico. Y no uno, ni dos, ni tres, sino cuatro estrenos nos tiene preparados para el presente año: la serie televisiva The Wizard of Lies, con su viejo compinche Robert de Niro, y los largometrajes Where is Kyra, Mother (del siempre interesante Darren Aronofsky) y la nueva versión de Asesinato en el Orient Express, con un reparto de lujo del que Pfeiffer es posiblemente la guinda. Parece que a esta mítica actriz aún le queda cuerda para rato, y desde luego, no seré yo el que me queje…