"Un hombre que limita sus intereses limita su vida" (Vincent Price)

jueves, 20 de julio de 2017

La guerra del planeta de los simios

Digno final de una trilogía que me ha gustado bastante y que considero por encima de la mayoría de blockbusters de los últimos años. Emocionante, bien narrada, con sus acertados y deseables momentos para el drama y los personajes (que, curiosamente, predominan sobre las escenas de acción), con el mensaje pacifista y ecologista más o menos inherente a la saga desde sus inicios y con guiños a infinidad de géneros (el viaje del principio parece un western, el campo de concentración remite a la II Guerra Mundial) y películas (La guerra de las galaxias o Apocalypse Now), así como una bien hilvanada conexión con la cinta original de Don Taylor (las aspas en las que crucifican a los prisioneros, los nombre de Nova y Cornelio, la explicación de por qué la raza humana ha perdido la inteligencia…) Y, por supuesto, no puede dejar de mencionarse la excelencia de los efectos infográficos a la hora de dotar de tan gran realismo a los simiescos protagonistas –aunque eso no tendría importancia sin un buen argumento– y la sufrida labor de los actores que trabajan con captura de movimiento, encabezados por el ya clásico Andy Serkis. ¡Qué lejos quedan aquellos disfraces y prótesis que tanto hicieron sufrir al bueno de Roddy McDowall!

Después de desatinos como Alien: Covenant o nimiedades como La momia, es agradable ver que el género fantástico sigue teniendo esperanza de la mano de directores interesantes como Matt Reeves, quien sabe sostener una narración que en muchas secuencias carece prácticamente de diálogos (en ese sentido me recuerda al cine del admirable Jean-Jacques Annaud, quien a menudo ha trabajado con animales) y al que a partir de ahora prestaré más atención. Y no olvidemos mencionar la magnífica banda sonora de Michael Giacchino, al que descubrí con Rogue One y quien también ha captado mi interés desde entonces.

lunes, 17 de julio de 2017

Bajas estivales

El pesar con el que cargamos todos los amantes del cine clásico es que estamos viviendo sus últimos estertores: ya casi todos sus artífices han desparecido o bien están llamados a hacerlo en pocos años. Las bajas de actores, actrices, directores y otros técnicos y artistas de la época dorada del Cine se suceden mes tras mes, y este caluroso julio no iba a ser una excepción: la italiana Elsa Martinelli nos dejaba el pasado día 8. Es una de esas intérpretes que me ha calado más por una sola película (concretamente, ¡Hatari!), que por una filmografía (de hecho, sólo recuerdo haber visto unas pocas cintas más de ella como El luchador indio o Sangre y rosas). Elsa nos dejó a los 82 años, prácticamente retirada del cine desde el pasado siglo.

Al actor estadounidense Martin Landau lo conocí de niño gracias a la serie Espacio 1999, aunque cobré más interés por  su labor siendo algo más mayor, y de la cual creo que me quedaría con Con la muerte en los talones y, por supuesto, Ed Wood. Qué curioso que precisamente ayer, cuando aún desconocía la noticia de su muerte, estuviera pensando que aún quedaban dos actores vivos de la primera película citada. Martin falleció el pasado sábado con cerca de dos centenares de trabajos para cine y televisión, acababa de cumplir 89 años y estuvo activo hasta el último momento (de hecho, aún tiene varios títulos por estrenar)

También nos ha dejado el director George A. Romero, que debo admitir nunca fue santo de mi devoción, pero cuyo estatus de leyenda del cine de terror no se puede negar y reafirman millones de seguidores en todo el mundo. El realizador neoyorkino contaba 77 años.

Continuará… (por desgracia)

viernes, 30 de junio de 2017

El cine de junio

Llega el verano y, con él, los blockbusters típicos de esta calurosa época del año, casi invariablemente orientados hacia un público juvenil y muchos de ellos enclavados dentro del género fantástico, lo que ya de por sí es una importante tentación para un servidor, que siempre se ha declarado fan de esta variante del 7ª Arte. La Momia de Alex Kurtzman presenta el nuevo “universo oscuro” con el que la Universal planea resucitar a todos sus monstruos clásicos de siempre con una nueva saga de largometrajes y, aunque tiene elementos atractivos e interesantes (principalmente aquellos más típicos del terror gótico), al fin y al cabo es un producto pensado para lucimiento de Tom Cruise, un actor que para mí no tiene ni seriedad ni prestigio y que repite un mismo personaje aburrido y predecible de una película a otra. Es por eso que, de antemano, sé que la cinta no me va a calar demasiado, como efectivamente ocurre.

Con Wonder Woman de Patty Jenkins paso un rato bastante entretenido a pesar de que nunca me ha convencido la elección de Gal Gadot como encarnación fílmica de la legendaria heroína. A favor de la película, su ambientación en la I Guerra Mundial y el estupendo reparto secundario femenino con actrices de la talla de Robin Wright, Connie Nielsen o Elena Anaya, paradójicamente acompañando a una protagonista con bastantes menos tablas que ellas y muy posiblemente con mucho menos talento. En contra, una batalla final que tiene poco de climática y emocionante. Extraño también el doblaje de Gadot y Nielsen, y eso que yo no suelo ser muy pejiguero con este tema.

Junio termina siendo, de momento, el mes del año en que menos veces he ido al cine: tan sólo un par de películas, cuando lo normal son 4 y hasta 5. La cartelera me ha resultado poco llamativa o, simplemente, aquellas otras películas que me llamaban no han estado a mi alcance.

miércoles, 31 de mayo de 2017

El cine de 2017: mayo

Cierta diversidad genérica pero también una mediocridad más o menos homogénea sería lo que resume mis cinco visitas al cine durante este quinto mes de 2017. Uno de los grandes tropezones del año es Z, la ciudad perdida de James Gray que, lejos de entretenerme, como inicialmente esperaba, sólo consigue aburrirme durante casi todo su metraje. No sé si el hecho de que me torciera el tobillo poco antes de llegar al cine o el de que irrumpiera un grillo en la sala a mitad de la proyección influyeron, pero esta es una de esas pocas películas de las que uno se arrepiente de haber pagado el dinero de la entrada.

La cosa mejora un poco con Un golpe con estilo (Zach Braff), como comenté en la breve reseña que hice, una nimiedad fílmica pero aun así entrañable por el maravilloso y veteranísimo elenco que la puebla. Llega después Alien: Covenant, y Ridley Scott vuelve a demostrar que es un director caduco que lleva años viviendo de un par de éxitos y que debería haberse retirado hace ya mucho (¡y dejar de sacar nuevas ediciones de sus clásicos!). Aunque con impecables efectos especiales y una actuación más que respetable de Michael Fassbender, la historia y los demás personajes son peor que endebles y dejan bastante que desear. Más de lo mismo.

La española Plan de fuga de Iñaki Dorronsoro es quizá lo mejor del mes, y eso sin llegar a parecerme, ni mucho menos, nade excepcional. Pero, ya se sabe: en el país de los tuertos…

Mayo finaliza con Piratas del Caribe: La venganza de Salazar, demostrando con ella el tándem de directores Joachim Rønning y Espen Sandberg que esta larga saga de aventuras quizá debió haber terminado hace años. A pesar de su interesante reparto, esta quinta entrega antepone, cómo no, las escenas de acción y la sobredosis de F/X a las interpretaciones, y precisamente en los momentos que se suponen más “espectaculares” llega a veces a hacérseme tediosa. De nuevo deberé asumir que está dirigida a un público más joven que yo que seguramente pueda disfrutar más todas esas cosas.

jueves, 25 de mayo de 2017

40 aniversario de La guerra de las galaxias

40 años nada más y nada menos. Cuatro décadas han pasado desde que George Lucas sorprendiera al mundo con lo que, en realidad, era poco más que un refrito de cánones y clichés de decenas de películas y cuentos anteriores. Aquella idea prestada y actualizada convirtió al director en multimillonario –sobre todo gracias a su acertada estrategia de mercadotecnia basada en productos relacionados con el film– e hizo su saga galáctica aparentemente imperecedera, pues desde entonces ha generado pingües beneficios en la forma de libros, cómics, videojuegos, juguetes y, por supuesto, secuelas, precuelas y spin-offs (un total de siete películas más hasta ahora, y otras cuatro anunciadas). Los personajes, motivos, naves y música de Star Wars forman ya parte de la cultura universal y constituyen prácticamente un culto que, en ocasiones, hay que admitir que raya la exageración.

No fue en 1977, pero sí dos años más tarde (lo que tenía vivir en un pueblo con cines reestreno), cuando La guerra de las galaxias llegó a mi vida para quedarse para siempre, aunque quizá fue El retorno del jedi el que consolidó mi pasión por la franquicia por pillarme en una edad más adulta en la que pude disfrutarla más. Desde entonces no me he perdido ninguna película y puedo decir que, en mayor o menor medida, las he disfrutado todas. El único reproche que tengo que hacerle a su creador son todas esas versiones posteriores de la trilogía clásica con escenas y efectos añadidos, ardid comercial y desvergonzado que no persiguió ningún propósito artístico y sí pecuniario.

Precisamente esta semana se hacían públicas nuevas imágenes de la próxima entrega de Star Wars, Los últimos jedi, una sesión de fotos con la habitual Annie Leibovitz, presentando por fin a los nuevos personajes interpretados por Laura Dern y Benicio del Toro. Esperemos que Rian Johnson –un director de filmografía más que interesante hasta ahora– y Kathleen Kennedy no insistan en presentarnos una trilogía-remake de los primeros episodios, como hacen temer algunas imágenes del primer tráiler del Episodio VIII y el visionado de El despertar de la fuerza.








martes, 23 de mayo de 2017

Nos deja Roger Moore

Por mi generación, Roger Moore fue el primer James Bond que conocí. Fue exactamente cuando Moonraker llegó a los cines, y desde entonces he seguido absolutamente todas las andanzas del agente 007 en pantalla grande. A Sean Connery lo descubriría algo después, y sobra decir que pronto había devorado también sus películas, así como las primeras de Moore y la de George Lazenby, vía VHS. No puedo decir que fuera nunca un incondicional ni un seguidor de este actor inglés que nos acaba de dejar a los 89 años –y, de hecho, he visto muy pocas películas suyas–, pero siempre le guardaré cariño por haberme descubierto al personaje de Ian Fleming. Me hubiera gustado –y creo que no se ha hecho– ver una foto con todos los James Bonds cinematográficos juntos, pero ahora ya no será posible.

lunes, 22 de mayo de 2017

La luz entre los océanos

No tuve ocasión de ver este largometraje en pantalla grande y, de hecho, su tráiler y su póster tampoco eran muy motivadores y parecían invitarnos a una historia sentimental facilona. El sencillo argumento de este melodrama ambientado en la Australia de los años veinte del siglo pasado es este: un matrimonio que gestiona el faro de una pequeña isla y que no puede tener hijos encuentra a la deriva una barca con un bebé. Deciden quedárselo como suyo sin informar a las autoridades, pero acaban descubriendo a la verdadera madre biológica de la criatura y, a partir de aquí, comienza el dilema moral y sentimental de la pareja. En sí, parecería que esta propuesta no puede dar para una cinta de más de dos horas, pero la preciosa fotografía, los maravillosos paisajes y, sobre todo, el excelente trío de actores protagonistas (Michael Fassbender y  Alicia Vikander, pareja en la vida real, y Rachel Weisz, una de mis actrices favoritas, aunque tiene un papel secundario), convierten La luz entre los océanos de Derek Cianfrance –que adapta la novela homónima de M.L. Stedman– en una de las mejores películas que he visto este año.

Un golpe con estilo

Es, obviamente, la oportunidad de encontrarme con parte de su entrañable y veteranísimo elenco (Michael Caine y Alan Arkin; Morgan Freeman no me ha calado tanto como sus compañeros de reparto) lo que me lleva a acudir a la proyección de Un golpe con estilo de Zach Braff. Aparte de ver a estos gigantes del 7º Arte en pantalla grande –un lujo del que dudo que podamos disfrutar durante mucho tiempo más–, la película es prácticamente una fruslería que nos cuenta cómo tres ancianos en una angustiante situación económica deciden que no tienen nada perder atracando un banco y se ponen manos a la obra. Por supuesto, si alguien quiere encontrarle un sentido de crítica social y política a la cinta, puede hacerlo, aunque no sea del todo intencionado. A destacar también parte del reparto secundario, encabezado por una Ann-Margret que parece haber hecho un pacto con el diablo –o con el cirujano–, el siempre divertidísimo Christopher Lloyd y hasta un Matt Dillon al que llevaba mucho tiempo sin ver en el cine.

lunes, 15 de mayo de 2017

Temporada final de Bates Motel

La serie Bates Motel concluía recientemente tras su quinta y última temporada. Basada, obviamente, en la famosa novela de Robert Bloch Psicosis y en su aún más celebérrima versión cinematográfica, nos introducía en la vida de Norman Bates y de su madre Norma cuando el primero es aún un adolescente y la segunda, tras enviudar bastante joven, decide invertir el dinero del seguro en adquirir un motel y un viejo caserón cerca de White Pine Bay, Oregón, a donde la pareja se desplaza para empezar una nueva vida. Sobra decir que no se atiene a la historia canónica de la familia tal y como la conocimos en el libro original y en la adaptación de Hitchcock, en donde Norman ha vivido siempre en la misma casa y es bastante mayor de lo que se le representa en la serie. Es más, Bates Motel transcurre en la actualidad, y los protagonistas usan en todo momento modernos artefactos como móviles y portátiles, lo que contrasta enormemente con la decoración tétrica y anticuada de su hogar. Precisamente esta decisión de los productores (la cadena A&E Television Networks) de ambientar la serie en nuestra época fue una de las cosas que más chocó a los incondicionales del personaje, que muy posiblemente hubieran preferido ver a los Bates en la década de los 50 del pasado siglo.

En cualquier caso, debido a mi pasión por la obra de Alfred Hitchcock, comencé a ver Bates Motel desde su primer año. La protagonizan el joven Freddie Highmore como heredero de Anthony Perkins y Vera Farmiga como su protectora madre, por cierto, mucho más joven y atractiva de lo que siempre hemos considerado a la señora Bates. En papeles secundarios, Max Thieriot como Dylan, el hasta ahora desconocido hermanastro de Norman, Olivia Cooke como Emma, una joven de la localidad que será objeto de atención de ambos hermanos, y Nestor Carbonell como el sheriff Alex Romero, un policía con una singular brújula moral. Años antes, cuando conocí a este actor en Perdidos, me sorprendió su enorme parecido con Anthony Perkins, así que me resulta muy gracioso que haya acabado precisamente en una serie sobre Norman Bates, aunque no interpretando a este personaje.

Primera aparición de la casa y el motel en la serie... los pelos de punta

Las cuatro primeras temporadas de Bates Motel transcurren más bien dentro de una línea anodina, en la que algunos arcos argumentales parecen extenderse interminablemente y sin ningún interés, mientras que otras veces no parece siquiera existir una trama específica durante algunos episodios. Contemplamos el celo de Norma Bates por proteger a su hijo menor, que sufre extraños “vacíos” durante los que no recuerda lo que ha hecho, la enfermiza relación entre ambos, el esfuerzo de Norman –en realidad, un joven bueno y educado cuando es “normal”– por integrarse en su nuevo ambiente, y como madre e hijo acaban siempre implicándose en peligrosos enredos criminales, pero esto de por sí tan sólo consigue mantener mi interés por los pelos. Entre lo que más me atrae de la serie, la casa Bates y el motel que da nombre al espacio televisivo, fielmente reproducidos de la película del maestro Hitchcock, y el pueblecito de White Pine Bay y su entorno, que los creadores nos presentan casi siempre lluvioso o nublado, lo que contribuye a proporcionarle un tono decididamente melancólico que es parte de lo que más llevadero me hace el visionado del serial.

Rihanna hereda el papel de Janet Leigh. La escena de la ducha será muy diferente...

El pasado mes de abril, con su quinta temporada, la A&E decide finalizar Bates Motel y, sorprendentemente, lo hace de una manera emocionante y acertada que supera con creces todos sus años de andadura y compensa la mediocridad de la mayor parte de lo emitido anteriormente. Y creo que ese acierto es sencillamente que estos últimos diez capítulos son los que enraízan más clara y directamente con Psicosis, el libro y la película que dieron lugar a la serie. Aquí encontramos al Norman Bates que hemos conocido siempre, aparecen Marion Crane y Sam Loomis, incluso revivimos la famosa escena de la ducha, aunque de una manera muy, muy original y diferente, y conocemos el destino final del desdichado psicópata creado por Bloch.

En este último año, Bates Motel ha conseguido entusiasmarme y dejarme pegado al asiento, y ha hecho que haya valido la pena haberla seguido incluso aunque sus anteriores temporadas no prometieran demasiado. Ha sido el caso contrario a otros seriales televisivos, que normalmente acaban languideciendo y aburriendo conforme pasan los años y sus productores deciden estirarlos interminablemente y más allá de todo sentido posible. De lo mejor que he visto este año en la pequeña pantalla.

sábado, 6 de mayo de 2017

El Juego: Edición 19

¡Casi ni me da tiempo a anunciarla! Pero es que hasta ayer ni siquiera tuve el enlace oficial. Se trata de la nueva edición de El Juego de Cine, 7 Weeks of Cradle, organizada esta vez por el equipo francés Cradle of Films, y que con cierto retraso y algunas vicisitudes da comienzo el lunes 8 de mayo a las 22 h. Para los que todavía no conozcan este divertido concurso cinéfilo que ya lleva años en la red, resumir que se trata de adivinar películas basándose en fotogramas, capturas sonoras o de vídeo, y que dura 7 semanas, resultando ganador el equipo que más puntos reúna al final de la edición. ¿El premio? Además de pasárselo bien, la opción de organizar la siguiente edición. Sin ánimo de lucro, por y para amantes del cine con tesón y perserverancia… Más información pinchando en el enlace.

jueves, 4 de mayo de 2017

Las dos princesas

Innegablemente, la imagen de Audrey Hepburn –que hoy hubiera cumplido 88 años– forma ya parte del imaginario popular desde hace mucho tiempo, y se ha utilizado, con mayor o menor acierto, de manera más o menos ética, para mil y una variantes y formas de objetos decorativos y merchandising. La original autora de esta composición, Miu Soby, decidió usar una fotografía de la icónica actriz para fusionarla con otro personaje no menos enraizado en la cultural universal. Al fin y al cabo, el mundo conoció a Audrey en su inolvidable papel de la Princesa Ann en Vacaciones en Roma, así que, “entre princesas” anda el juego…. 


Sun Records

Siendo un apasionado del rock de los años 50, no se me podía pasar por alto esta serie de televisión que terminó el pasado mes, y que en su primera temporada ha constado de ocho capítulos de 45 minutos de duración cada uno. Toma como base el musical Million Dollar Quartet, muy de moda en EE.UU. en los últimos años y a su vez basado en la mítica jam session que tuvo lugar el 4 de diciembre de 1956 en el aún más legendario estudio de Sam Phillips: aquel que de título a la serie. Ese día se juntaron en la modesta sala de grabación de Memphis cuatro de los grandes iconos del rockabilly y del country: Elvis Presley, Carl Perkins, Jerry Lee Lewis y Johnny Cash. El cuarteto de músicos comenzó a cantar y tocar de manera informal y Phillips puso a grabar sus máquinas en cuanto se dio cuenta del acontecimiento improvisado que estaba teniendo lugar en su estudio. Muchos años después, aquella sesión aparecería en doble disco con el nombre con el que se ha bautizado al musical: The Million Dollar Quartet (aunque se da la circunstancia de que la intervención de la voz de Cash no llegaría a registrarse en formato magnético, pues por lo visto el cantante se marchó antes de que Sam Phillips empezara a grabar).

Con guion y supervisión de Colin Escott y Floyd Mutrux, el primero un experto de la música de los 50 que ha firmado varios libros sobre country y rockabilly, incluyendo varios sobre Sun Records, y el segundo un polifacético director y guionista de cine, comenzaba esta año la versión dramatizada para televisión del musical, dirigida por el fiable Roland Joffé y con Sam Phillips como personaje central, pero también pululada por muchos otros nombres relacionados con él y con sus estudios, por supuesto los cuatro ya nombrados, pero también B.B. King, Ike Turner, el desmadrado disc-jockey Dewey Phillips, la secretaria de Sam Marion Keisker (la primera persona que grabó a Elvis Presley) o el infame Coronel Parker.

Sam Phillips, Elvis Presley y Marion Keisker: realidad y recreación
Sun Records ha tenido una acogida tibia entre los incondicionales de la música rock de los 50 y entre la audiencia general profana en el estilo. Por supuesto, hay errores cronológicos e históricos, que debemos suponer voluntarios dado que la serie está asesorada por expertos como el mencionado Escott (Sam Phillips está presente cuando Elvis graba el disco para su madre, no se ve grabar la seminal That´s All Right, seguramente por problemas de derechos; incluso aparecen un par de películas antes de que realmente se estrenaran…); pero lo que más críticas ha levantado ha sido el “tratamiento de belleza” al que han sometido a los principales personajes y actores del espacio televisivo, donde la fealdad parece estar vetada. Así, nos encontramos con un elenco de intérpretes de impecable perfil y esculpida nariz, cuerpos atléticos o físicos envidiables, lo que ni es realista ni cuadra con la realidad que intenta reflejar. Esto no es, por supuesto, nada nuevo en el cine y en la televisión, y es obviamente una estrategia para que la serie cale entre el público general, y sobre todo entre el más joven y ajeno a estos acontecimientos ya históricos que Sun Records retrata. El caso más escandaloso de este “lavado visual” es posiblemente el de la mencionada Marion Keisker, una señora poco agraciada, con gafas de culo de vaso y pelo rubio oxigenado que en la serie está interpretada por la guapísima actriz Margaret Anne Florence, de nulo parecido con el personaje al que encarna y a la que no se han molestado siquiera en tintar el pelo (Florence es morena).

Si se pueden aguantar todos estos arreglos visuales y el look demasiado “guapista” de Sun Records, es posible pasar un rato entretenido con ella, incluso disfrutar del buen hacer de algunos de los actores y músicos que aparecen en ella (Drake Milligan tiene una voz extraordinaria muy próxima a la de Elvis Presley); incluso reír con las apariciones del sinvergüenza del Coronel Parker. Los últimos tres capítulos son especialmente emocionantes, pues es cuando Elvis comienza a grabar con Scotty y Bill y cuando despegan las carreras musical de Carl Perkins y Johnny Cash (a Jerry Lee Lewis, de momento, sólo le hemos visto pendoneando en su pueblo natal).

No se ha dicho nada sobre una continuación de la serie de momento, y mi impresión es que no va a tener segunda temporada. Quizá el tratar difundir una música que es prácticamente desconocida entre la actual juventud televidente y el querer, además, captar a los acérrimos del rock and roll de los 50 era demasiado pretencioso.

domingo, 30 de abril de 2017

El cine de 2017: abril

Innegablemente, un mes dominado en la gran pantalla por la ciencia ficción. No es una obsesión: es sabido que me encanta el cine fantástico, pero en general me gusta variar, y la coincidencia de tres títulos de dicho género este mes en las salas cinematográficas es simplemente eso: una coincidencia. Me he quedado con las ganas de ver otras películas como Negación o Plan de fuga, que no he tenido a mi alcance de momento.

Los tres largometrajes en concreto han sido Ghost in the Shell (Rupert Sanders), Life (Daniel Espinosa) y Guardianes de la galaxia Vol. 2 (James Gunn), todas más o menos cintas de entretenimiento para el gran público dentro del circuito comercial de entre la que para mí destaca la segunda nombrada (que reseñé brevemente aquí), no por la originalidad de su propuesta (que es nula) si no por la acertada puesta en escena de una historia que en realidad se ha visto docenas de veces en la pantallas. La más flojita, por el contrario, la última citada, la continuación de las peripecias de los aventureros galácticos de Marvel; un título con un impecable aparato visual pero un contenido entre nimio e intrascendente. Con la adaptación del famoso cómic japonés protagonizado por Scarlett Johansson paso un buen rato y disfruto también de la fascinante envoltura infográfica del film y de sus obvias referencias a Blade Runner y a otras películas de ciencia ficción.

La excepción del mes ha sido la película hispano-argentina Nieve negra de Martín Hodara, a la que me lleva mi admiración por uno de sus actores, el excelente Ricardo Darín. Esta vez la cinta no consigue estar para mí al nivel de otros trabajos de este intérprete y el misterio que va desentrañando este thriller me resulta algo previsible y resuelto de manera un poco forzosa.

jueves, 27 de abril de 2017

El león de Esparta

Muchos años antes de que Zach Snyder filmara su famosa 300, la historia del Rey Leónidas y de la Batalla de las Termópilas ya había sido llevada al cine por Rudolph Maté: concretamente en 1962 con el título para España de El león de Esparta. Allí están todos los mismos personajes, situaciones y frases (“Vuelve con tu escudo o sobre él”, “Entonces lucharemos a la sombra”…) que los espectadores veríamos de nuevo más de cuatro décadas después. Lógicamente, la película de Maté no exhibe los avanzadísimos efectos especiales de la de Snyder pero, a cambio, si derrocha escenarios naturales (está rodada en la mismísima Grecia), lujosos decorados y centenares y centenares de extras representando a los ejércitos griego y persa, como estaba mandado en la época dorada del péplum. En los roles principales, Richard Egan como Leónidas, Ralph Richardson como Temístocles, David Farrar como Jerjes, Diane Baker como Ellas, Anne Wakefield como Artemisa y Anna Synodinou como Gorgo. Vale la pena verla aunque sólo sea por la curiosidad de comprar cómo se llevó al cine una misma historia en dos épocas distanciadas y diferentes.

miércoles, 19 de abril de 2017

Despidiendo a Yvonne Monlaur

Todos recordamos a la Hammer Films por su pesadillescos monstruos, sus siniestros castillos y por las muchas intervenciones de Peter Cushing y Christopher Lee, a menudo bajo la batuta del director Terence Fisher. Pero las películas de la mítica productora británica también contaron en su casi totalidad con un variado elenco de bellas y compungidas heroínas que se veían invariablemente acosadas por el o los malvados de turno. La mayoría de las “chicas Hammer” –con notables excepciones– no disfrutaron de una larga carrera ante las cámaras y básicamente son recordadas por uno o dos títulos que las inmortalizaron, y un ejemplo perfecto podría ser el de la francesa Yvonne Monlaur, a quien hoy nos toca despedir de este mundo, que abandonó ayer a los 77 años. Su filmografía se extiende durante poco más de una década para terminar súbitamente en 1969, cuando decidió retirarse a vivir a París e, imagino, formar una familia. En ese lapso en el que estuvo trabajando como actriz, varias intervenciones en géneros diversos: thrillers, aventuras y, por supuesto, fantástico, categoría en la que siempre la recordaremos por su inolvidable aparición en Las novias de Drácula, la película que le valió la inmortalidad. Para la Hammer rodó también El terror de los Tongs.

domingo, 16 de abril de 2017

Teaser tráiler y poster de Los últimos jedi

Este fin de semana que ya concluye tuvo lugar la Star Wars Celebration en Orlando, Florida, EE.UU., y por fin se hizo público el esperado teaser del Episodio VIII de la saga de Star Wars, Los Últimos Jedi. La presidenta de Lucasfilm, Kathleen Kennedy, también anunció toda una lista interminable de proyectos relacionados con el universo concebido por George Lucas que van desde novelas y videojuegos (Star Wars Battlefront II)  hasta una nueva serie de dibujos animados centrada en las heroínas de la franquicia, Forces of Destiny. Entre los momentos más aclamados de la convención estuvieron sin duda el homenaje a Carrie Fisher o las intervenciones de Mark Hammill y John Williams.




viernes, 14 de abril de 2017

Brimstone y el nuevo western europeo

Aunque a la gran pantalla normalmente sólo nos llegan las más costosas superproducciones del género –que suelen ser las más mediocres– el western actual está viviendo un momento interesante, con propuestas originales y arriesgadas que, por desgracia, no siempre es fácil localizar: a menudo toca conformarse con versiones domésticas, ya sea comprando el disco original o recurriendo a la cuestionable descarga. Resulta curioso constatar que algunos de los mejores westerns de los últimos años no han sido producciones estadounidenses, como cabría esperar en un tipo de películas que son casi exclusivamente propias de ese país. Muy al contrario, varias de ellas han venido de Europa, como es el caso de The Salvation, Blackthorn o El valle oscuro, esta última incluso ambientada fuera de Norteamérica, concretamente en los Alpes. Hasta Nueva Zelanda ha aportado títulos atractivos como Slow West. Por su parte, los mismos EE.UU. también ha contribuido recientemente al género con aportaciones de calidad como Deuda de honor o Bone Tomawak, mucho menos populares que películas que no logran ganarme como el reciente remake de Los 7 magníficos o los dos últimos trabajos de Tarantino, un director que no cuenta con mi apoyo ni atención.

Con financiación principalmente holandesa nos llega el objeto principal de esta entrada, Brimstone, coproducción del pasado 2016 entre varios países que, hasta donde yo sé, no ha llegado a las pantallas españolas ni ha aparecido aquí en versión doblada, y eso pese a estar rodada entre nuestro país (concretamente la clásica Almería), Alemania, Austria y Hungría. La dirige Martin Koolhoven y en su internacional reparto nos encontramos a Dakota Fanning, Guy Pearce, Carice van Houten, Kit Harrington, Paul Anderson, Emilia Jones o Willliam Houston entre un largo elenco que puebla esta cinta de dos horas y media de duración y que, pese a ello, a mí no se me hace para nada aburrida y logra atraparme hasta el final. Está dividida en cuatro partes, estando las tres primeras narradas en orden cronológicamente inverso, y siendo la última la conclusión y, sin querer contar demasiado, porque parte del atractivo de la historia es precisamente ir descubriendo el origen y la relación de algunos de los personajes principales, nos habla de una joven muda casada con un viudo mayor que ella a la que parece perseguir un oscuro y misterioso predicador, un personaje con reminiscencias del que hiciera famoso Robert Mitchum en La noche del cazador que borda el mencionado Pearce, ante cuya interpretación tiene uno que quitarse el sombrero.

No quiero adelantar más, y me limitaré sólo a recomendarla a aquellos que busquen un western más serio y más en clave de melodrama que de película de acción, advirtiendo, eso sí, que hay momentos bastante duros (no siempre en un sentido necesariamente físico) y que la cinta no es mojigata al abordar el tema de la sexualidad, aunque tampoco suele ser explícita, sino que el director sugiere casi siempre con habilidad los pasajes que la tratan. Claramente es una película que no podría concebirse en Hollywood, lo que creo que es más bien una nota positiva, dada la escasa originalidad que nos llega últimamente dela Meca del Cine.

lunes, 10 de abril de 2017

Life

Lo de que los marcianos estén emperrados en conquistar la Tierra no es nada nuevo, y no hace falta más que remontarse a la novela clásica de H.G. Wells La guerra de los mundos, de 1898, o a las viejas y queridas películas de ciencia ficción de los 50 (recordemos al abuelo de Alien, El terror del espacio exterior, entre otros muchos precursores ilustres) para encontrar ejemplos de sobra de historias –filmadas o escritas– con un argumento casi igual o parecido al de Life.

Así pues, ¿qué tiene nuevo que ofrecernos este último trabajo del sueco-chileno Daniel Espinosa? Pues, en principio, se diría que nada: la historia de unos astronautas aislados en una nave o estación espacial y acosados por una criatura monstruosa es un cliché del género fantástico que ha pasado por mil encarnaciones en las últimas décadas. Y, sin embargo, salgo bastante satisfecho de la película; logra entretenerme y tenerme medianamente en vilo a pesar de lo predecible que podría parecer su desarrollo a priori. La explicación la encuentro en una puesta en escena atinada, bien concebida y que sabe aprovechar el suspense y la tensión que dominan el angosto espacio en el que transcurre el film, así como en un reparto atractivo y meritorio del que, por supuesto, para mí destacan el siempre eficaz Jake Gyllenhaal y Rebecca Ferguson, esa suerte de reencarnación Ingrid Bergman que descubrí el pasado año (en este enlace, mi presentación de la actriz) y a la que ya he añadido a mi larga lista de musas del celuloide. Y, cómo no, está ese final que no desvelaré y que me parece todo un acierto, que seguramente no hubiéramos visto si la cinta la hubiese protagonizado alguno de estos actores tan poco arriesgados y repetitivos como Tom Cruise y compañía.

martes, 4 de abril de 2017

El cine de 2017

El cine de 2017 es una nueva serie de entradas que he concebido como ejercicio para dar breve cuenta de las películas que veo en pantalla grande durante el año, a razón de una entrega por mes. Si os interesan, las podéis ver todas en este enlace.

domingo, 2 de abril de 2017

Michelle, ma belle

Michelle Pfeiffer fue sin duda –y con permiso de Diane Lane– mi gran amor cinematográfico de los 80. No estoy seguro de si la descubrí en Lady Halcón o en Cuando llega la noche, ambas de 1985, pero diría que el film medieval de Richard Donner fue mi primer encuentro en la gran pantalla con ella (El precio del poder lo rescataría años más tarde en televisión). A partir de entonces me convertí en un incondicional de esta californiana y no me perdí ni uno solo de sus largometrajes estrenados hasta Íntimo y personal (1996), y de entre los que destacaría la divertida Casada con todos, su sublime interpretación en Las amistades peligrosas (que le valió su primera de tres nominaciones al Oscar, ninguna finalmente premiada), Los fabulosos Baker Boys, su inolvidable Catwoman en Batman vuelve o Lobo. A partir de la segunda mitad de los 90 me empiezo a distanciar más de Michelle, en parte porque algunas películas suyas se me despistan, en parte porque la actriz, quizá por haber cumplido ya determinada edad (nació un 29 de abril de 1958), comienza a abandonar los géneros que más ha cultivado en años anteriores (thriller, fantástico, comedia… aunque ninguno definitivamente) y a centrarse más en el melodrama, por el que me siento menos atraído. Pero mi relación con Michelle no se ha roto: nos reencontramos cada cierto tiempo en cintas como Heredarás la tierra, El sueño de una noche de verano, Lo que la verdad esconde (una decepción, pese a compartir pantalla con otro de mis ídolos ochenteros, Harrison Ford), Stardust, Noche de fin de año, Sombras tenebrosa (donde su presencia es para mí uno de los mayores atractivos del film) o, por última vez hasta el momento, en la poco interesante Malavita. También es cierto que Michelle, durante este presente siglo XXI, comienza a espaciar más sus apariciones, con lapsos de cuatro años entre 2003-2007, dos entre 2009-2011 y de nuevo cuatro entre 2013-2017.

Pero Michelle vuelve con fuerza; en estas últimas semanas ha aparecido en varios noticiarios y publicaciones y ha sido portada de la revista estadounidense Interview, donde ha desplegado su imperecedera belleza en un reportaje fotográfico. Y no uno, ni dos, ni tres, sino cuatro estrenos nos tiene preparados para el presente año: la serie televisiva The Wizard of Lies, con su viejo compinche Robert de Niro, y los largometrajes Where is Kyra, Mother (del siempre interesante Darren Aronofsky) y la nueva versión de Asesinato en el Orient Express, con un reparto de lujo del que Pfeiffer es posiblemente la guinda. Parece que a esta mítica actriz aún le queda cuerda para rato, y desde luego, no seré yo el que me queje… 

viernes, 31 de marzo de 2017

El cine de 2017: marzo

Mes disputado por el cine fantástico y el de origen español: Logan me sorprende y me gusta y resulta ser la mejor parte de una trilogía que hasta su final no había logrado ganarme (todo lo contrario). Ayuda sin duda esa apuesta por el drama con elementos incluso de western y de road movie en el que el componente fantástico, por supuesto, no deja de estar presente, pero parece más bien un complemento. Es de agradecer que James Mangold no nos sature con robots, superhéroes y tecnología en todo momento y apuesta por escenas más intimistas en las que desarrolla la relación entre los principales protagonistas. Por el contrario, Kong: La isla calavera de Jordan Vogt-Roberts resulta ser el primer batacazo del año para mí: aburrida, previsible, completamente confeccionada con clichés y situaciones tópicas y con un extenso reparto en el que no logra destacar nadie y hasta actores como Samuel L. Jackson se llegan a hacer insoportables, me pregunto si quizá simplemente está destinada a un público mucho más joven que yo y es, con diferencia, lo peor que he visto hasta el momento en este  2017.

Los dos largometrajes españoles que ya he adelantado son El guardián invisible (Fernando González Molina) y Zona hostil (Adolfo Martínez). La primera me atrae por su ambientación y temática, un thriller sobre un asesino en serie con reminiscencias de El silencio de los corderos o Twin Peaks, entre otros títulos. Me embelesa la fotografía en la que predomina la oscuridad y los días nublados o lluviosos, la ubicación de la historia del film en el pequeño pueblo navarro y en sus misteriosos bosques (en los que la historia incluye hasta un elemento fantástico), pero el resultado final me parece por limar: el desarrollo se antoja a veces un poco fortuito o forzado, quizá por la siempre difícil tarea de tener que condensar el contenido de una novela (que no he leído) en un largometraje. Más redonda en ese sentido me parece la película de Adolfo Martínez citada en segundo lugar, si bien su propuesta me llama algo menos: la historia de un grupo de soldados españoles que queda asediado en el reciente conflicto de Afganistán. Por momentos tiene hasta cierto aire de western y de la cinta destaco la presencia de Ariadna Gil, a la que llevaba bastante tiempo sin ver.

domingo, 19 de marzo de 2017

Y hoy... Berni Wrightson

Pues como parece que las desgracias nunca vienen solas (y esperemos que esta vez sí haya dos sin tres), si ayer nos acostábamos con el disgusto de la muerte del legendario Chuck Berry, hoy nos levantamos con la noticia del fallecimiento de otro grande, esta vez del cómic: el dibujante estadounidense Berni Wrightson nos ha dejado a los 68 años (había nacido un 27 de octubre de 1948 y llevaba enfermo y retirado desde 2015). Aunque no soy muy comiquero, sí lo fui en mi juventud y el estilo de este hombre me gustaba mucho, y recuerdo sobre todo sus historias de terror para Creepy y otras publicaciones, entre ellas sus adaptaciones de Poe, Lovecraft o Mary Shelley, aunque también disfruté su aportación al personaje La Cosa del Pantano y muchos otros de sus trabajos. En fin… un pésimo fin de semana para la cultura universal.

sábado, 18 de marzo de 2017

Bye, bye, rock & roll: fallece Chuck Berry

Noticia tristísima la que llega hoy a los noticiarios de todo el mundo: la muerte del legendario Chuck Berry a los 90 años de edad. Poco o nada nuevo se puede contar de este hombre a los amantes del rock, ya que sin duda fue uno de los grandes pioneros del estilo y de sus más importantes capítulos. Pocas canciones se me ocurren que representen el rock and roll como su celebérrima Johnny B. Goode. Charles Edward Anderson Berry nació en Saint Louis, Missouri, EE.UU. un 18 de octubre de 1926 y aportó a la guitarra eléctrica un estilo original plagado de riffs, solos y recursos innovadores (como los punteos con doble nota) que influyó a todas las generaciones de rockeros coetáneas y posteriores. Precisa-mente este año iba a publicar su primer disco en casi cuatro décadas. Obviamente, se venderá bien.

Tuve ocasión de verlo dos veces, en Valencia en 1992 y en Castellón en 2008, y aunque ninguno de esos conciertos me parecieron sincera-mente destacables (en el primero se le veía poco motivado, y en el último no estaba en muy buena forma e incluso tocaba en tonos equivocados) poder haber estado a tan sólo unos pocos metros de este gigante de la música del siglo XX fue todo un honor y un acontecimiento inolvidable.

Los grandes pioneros del rock se nos van, pero es ley de vida y no cabe más que aceptarlo sin demasiada amargura, habida cuenta del larguísimo tiempo pasado desde que estos artistas irrumpieron en escena y cambiaron la música para siempre. Al menos, Berry ha podido alcanzar una longeva edad, al contrario que muchos de sus desafortunados colegas… DEP

martes, 7 de marzo de 2017

Anónimos populares: Bill Nighy

Bill Nighy es el perfecto ejemplo de lo que yo llamo “actores discretos”: profesionales como la copa de un pino con una larguísima filmografía y muchos años de tablas que, paradójicamente, no parecen obtener el reconocimiento del gran público. La primera película en la que reparé en él fue la divertidísima Siempre locos, aunque después me cercioré de que ya habíamos coincidido en El ojo de la aguja, La maldición de la pantera rosa o Cuento de hadas, entre otras. Y es que este espigado inglés nacido en Surrey un 12 de diciembre de 1949 se estrenó como actor televisivo nada menos que hace cuarenta y un años, para dar poco después el salto a la gran pantalla. Desde entonces no ha dejado de trabajar, y le hemos podido ver en un sinfín de registros que van desde la comedia (Hotel Paraíso, Lucky Break, Love Actually, Arma fatal, Radio encubierta, Wild Target, El exótico Hotel Marigold y su secuela) al drama (El Castillo soñado, El jardinero fiel, Valkiria), pasando por el thriller (la estupenda trilogía televisiva del agente Johnny Worricker, por ejemplo), el doblaje de dibujos animados y videojuegos (Rango, Ratónpolis, Astro Boy) o el fantástico, género en el que ha efectuado quizá sus más populares apariciones, aunque no necesariamente sus más meritorios trabajos (Guía del autoestopista galáctico, el remake de Desafío total, Ira de titanes o las sagas Underworld y Piratas del Caribe, donde encarnaba al mismísimo Davy Jones, aunque por razones obvias era difícil reconocerle). Como decía, un actor admirable, incansable y trabajador ante el que uno se siente obligado a quitarse el sombrero. Siempre permanezco atento a sus trabajos, aunque admito que me faltan muchos por ver.

martes, 28 de febrero de 2017

El cine de 2017: febrero

Como enero, febrero resulta ser un mes multigénero, con un thriller, un melodrama, un musical y una comedia. El primero es Vivir de noche de Ben Affleck, del que me llama su ambientación en los EE.UU. de la época de la Ley Seca y que logra entretenerme, al contrario de lo que parece haber hecho con el público en general que ha ido a ver el largometraje. El hecho de que repita La ciudad de las estrellas de Damien Chazelle (que ya había visto el mes anterior) creo que ya lo dice todo: he acabado sucumbiendo a la belleza del film y a su preciosa banda sonora, y claramente es para mí una de las mejores películas del año; de hecho, la mejor al menos hasta que el Episodio VIII de Star Wars entre en escena. De Jackie no saco ninguna conclusión que no hubiera previsto ya y, aparte de la presencia de mi actriz favorita, Natalie Portman, el film de Pablo Larraín me deja más bien frío e indiferente por tratar un tema y un personaje con los que no simpatizo. Me encanta reencontrarme con los protagonistas y director de Trainsportting 2 más de dos décadas después del film original, y también tener la oportunidad de ver una comedia diferente (un género que no cultivo demasiado debido a la pésima calidad que la mayoría de películas de este género exhiben, al menos por la parte americana) y, además, una obra europea, pues no cuento ninguna sorpresa si digo que es el omnipresente Hollywood el que domina las carteleras de la mayoría de las salas cinematográficas, incluida la de mi ciudad. Por todo esto, lo último de Danny Boyle es para mí como un pequeño oasis en la temporada 2017.

lunes, 27 de febrero de 2017

Adiós a Bill Paxton

Baja inesperada la del actor estadounidense Bill Paxton, que nos dijo adiós el pasado sábado a los 61 años debido a complicaciones tras una cirugía cardíaca. Sin ser necesariamente uno de mis actores favoritos, sí que le tenía cierto cariño por su presencia habitual en el cine fantástico y de acción de los años 80: Calles de fuego, Aliens, Terminator o Los viajeros de la noche son algunos de sus trabajos que me vienen más rápidamente a la memoria, todos ellos películas que me marcaron en mayor o menor medida. Por supuesto, la carrera de este prolífico secundario (que comenzó en el cine en 1975) se extendía mucho más allá, hasta cerca de un centenar de intervenciones.

sábado, 25 de febrero de 2017

Jackie

Desde que se anunció esta película de Pablo Larraín centrada en las vivencias de Jacqueline Kennedy en los días inmediatamente posteriores al asesinato de su marido, el presidente estadounidense John F. Kennedy, y que Natalie Portman, la niña de mis ojos del cine actual, iba a interpretar a la mencionada Primera Dama, ya tenía clara cuál iba a ser mi opinión. El visionado de la cinta no ha conseguido cambiarla. No voy a negar que no simpatizo con reyes, reinas, presidentes, presidentas, ni dictadores o tiranos de diferente calaña y entidad, por lo que, a priori, es difícil que un film sobre ellos me vaya a llamar la atención o vaya a lograr mi admiración o mi respeto por estos personajes que considero aprovechados y abusadores casi sin distinción. Los Kennedy tampoco tienen mis simpatías, ni a pesar de la tragedia que les ocurrió. Es pues únicamente por la presencia de su intérprete principal que accedo a ver Jackie, y de ella salgo más o menos como había entrado: encandilado de su actriz y de su buen hacer, y sin ver ni saber cómo podría interesarme por el personaje que interpreta, una persona que vivió siempre en la abundancia y rodeada de un poder que me parece reprochable. La cinta me deja bastante indiferente, aun reconociendo sus méritos artísticos y técnicos y el tremendo talento de sus artífices y participantes (especial mención para el recién fallecido John Hurt), incluso me parece un poco morbosa al tomar como punto de partida el famoso magnicidio de Dallas. Entiendo que puede ser muy del gusto del público estadounidense, que parece en su mayoría bastante encandilado con este tipo de personajes presidenciales a los que casi invariablemente rinde culto. Por unas cosas y por otras, no es de extrañar que el largometraje haya acaparado bastantes distinciones durante lo que va de año: nominaciones a los Globos de Oro, a los BAFTA y, por supuesto, a los Oscars, a los que mi actriz favorita está nominada por tercera vez.

Como siempre, lamentar que, con todas las películas que Natalie tiene recién estrenadas en otros países o a punto de estrenarse y ya con fecha (al menos media docena), a esta España culturalmente desarrapada no se vean trazas de que llegue ninguna de ellas. Me cuesta entenderlo y ya no sé si vale la pena seguir devanándose los sesos en busca de una explicación al respecto de la política cinematográfica nacional.

miércoles, 22 de febrero de 2017

Star Wars: La franquicia inagotable

La locomotora “starwarsiana” sigue marchando a toda máquina produciendo más y más sueños galácticos y, por supuesto, enriqueciendo los bolsillos de los mandamases de la Disney: en las últimas semanas se ha hecho público el título del esperado Episodio VII: Los últimos jedi, hemos podido ver una primera imagen de sus protagonistas (diseñada para las cajas de productos que saldrán a la venta en septiembre) e incluso nos han obsequiado con una instantánea del reparto principal del spin-off de Han Solo. El tráiler de la primera película citada se espera para el próximo abril. Mientras tanto, a ir haciendo los dientes largos con la información que nos vayan dando hasta que lleguen estos estrenos. A veces incluso pienso que es lo mejor y más emocionante de la franquicia creada por George Lucas: los meses de especulación antes de que lleguen las entregas a los cines.