"Un hombre que limita sus intereses limita su vida" (Vincent Price)

miércoles, 19 de abril de 2017

Despidiendo a Yvonne Monlaur

Todos recordamos a la Hammer Films por su pesadillescos monstruos, sus siniestros castillos y por las muchas intervenciones de Peter Cushing y Christopher Lee, a menudo bajo la batuta del director Terence Fisher. Pero las películas de la mítica productora británica también contaron en su casi totalidad con un variado elenco de bellas y compungidas heroínas que se veían invariablemente acosadas por el o los malvados de turno. La mayoría de las “chicas Hammer” –con notables excepciones– no disfrutaron de una larga carrera ante las cámaras y básicamente son recordadas por uno o dos títulos que las inmortalizaron, y un ejemplo perfecto podría ser el de la francesa Yvonne Monlaur, a quien hoy nos toca despedir de este mundo, que abandonó ayer a los 77 años. Su filmografía se extiende durante poco más de una década para terminar súbitamente en 1969, cuando decidió retirarse a vivir a París e, imagino, formar una familia. En ese lapso en el que estuvo trabajando como actriz, varias intervenciones en géneros diversos: thrillers, aventuras y, por supuesto, fantástico, categoría en la que siempre la recordaremos por su inolvidable aparición en Las novias de Drácula, la película que le valió la inmortalidad. Para la Hammer rodó también El terror de los Tongs.

domingo, 16 de abril de 2017

Teaser tráiler y poster de Los últimos jedi

Este fin de semana que ya concluye tuvo lugar la Star Wars Celebration en Orlando, Florida, EE.UU., y por fin se hizo público el esperado teaser del Episodio VIII de la saga de Star Wars, Los Últimos Jedi. La presidenta de Lucasfilm, Kathleen Kennedy, también anunció toda una lista interminable de proyectos relacionados con el universo concebido por George Lucas que van desde novelas y videojuegos (Star Wars Battlefront II)  hasta una nueva serie de dibujos animados centrada en las heroínas de la franquicia, Forces of Destiny. Entre los momentos más aclamados de la convención estuvieron sin duda el homenaje a Carrie Fisher o las intervenciones de Mark Hammill y John Williams.




viernes, 14 de abril de 2017

Brimstone y el nuevo western europeo

Aunque a la gran pantalla normalmente sólo nos llegan las más costosas superproducciones del género –que suelen ser las más mediocres– el western actual está viviendo un momento interesante, con propuestas originales y arriesgadas que, por desgracia, no siempre es fácil localizar: a menudo toca conformarse con versiones domésticas, ya sea comprando el disco original o recurriendo a la cuestionable descarga. Resulta curioso constatar que algunos de los mejores westerns de los últimos años no han sido producciones estadounidenses, como cabría esperar en un tipo de películas que son casi exclusivamente propias de ese país. Muy al contrario, varias de ellas han venido de Europa, como es el caso de The Salvation, Blackthorn o El valle oscuro, esta última incluso ambientada fuera de Norteamérica, concretamente en los Alpes. Hasta Nueva Zelanda ha aportado títulos atractivos como Slow West. Por su parte, los mismos EE.UU. también ha contribuido recientemente al género con aportaciones de calidad como Deuda de honor o Bone Tomawak, mucho menos populares que películas que no logran ganarme como el reciente remake de Los 7 magníficos o los dos últimos trabajos de Tarantino, un director que no cuenta con mi apoyo ni atención.

Con financiación principalmente holandesa nos llega el objeto principal de esta entrada, Brimstone, coproducción del pasado 2016 entre varios países que, hasta donde yo sé, no ha llegado a las pantallas españolas ni ha aparecido aquí en versión doblada, y eso pese a estar rodada entre nuestro país (concretamente la clásica Almería), Alemania, Austria y Hungría. La dirige Martin Koolhoven y en su internacional reparto nos encontramos a Dakota Fanning, Guy Pearce, Carice van Houten, Kit Harrington, Paul Anderson, Emilia Jones o Willliam Houston entre un largo elenco que puebla esta cinta de dos horas y media de duración y que, pese a ello, a mí no se me hace para nada aburrida y logra atraparme hasta el final. Está dividida en cuatro partes, estando las tres primeras narradas en orden cronológicamente inverso, y siendo la última la conclusión y, sin querer contar demasiado, porque parte del atractivo de la historia es precisamente ir descubriendo el origen y la relación de algunos de los personajes principales, nos habla de una joven muda casada con un viudo mayor que ella a la que parece perseguir un oscuro y misterioso predicador, un personaje con reminiscencias del que hiciera famoso Robert Mitchum en La noche del cazador que borda el mencionado Pearce, ante cuya interpretación tiene uno que quitarse el sombrero.

No quiero adelantar más, y me limitaré sólo a recomendarla a aquellos que busquen un western más serio y más en clave de melodrama que de película de acción, advirtiendo, eso sí, que hay momentos bastante duros (no siempre en un sentido necesariamente físico) y que la cinta no es mojigata al abordar el tema de la sexualidad, aunque tampoco suele ser explícita, sino que el director sugiere casi siempre con habilidad los pasajes que la tratan. Claramente es una película que no podría concebirse en Hollywood, lo que creo que es más bien una nota positiva, dada la escasa originalidad que nos llega últimamente dela Meca del Cine.

lunes, 10 de abril de 2017

Life

Lo de que los marcianos estén emperrados en conquistar la Tierra no es nada nuevo, y no hace falta más que remontarse a la novela clásica de H.G. Wells La guerra de los mundos, de 1898, o a las viejas y queridas películas de ciencia ficción de los 50 (recordemos al abuelo de Alien, El terror del espacio exterior, entre otros muchos precursores ilustres) para encontrar ejemplos de sobra de historias –filmadas o escritas– con un argumento casi igual o parecido al de Life.

Así pues, ¿qué tiene nuevo que ofrecernos este último trabajo del sueco-chileno Daniel Espinosa? Pues, en principio, se diría que nada: la historia de unos astronautas aislados en una nave o estación espacial y acosados por una criatura monstruosa es un cliché del género fantástico que ha pasado por mil encarnaciones en las últimas décadas. Y, sin embargo, salgo bastante satisfecho de la película; logra entretenerme y tenerme medianamente en vilo a pesar de lo predecible que podría parecer su desarrollo a priori. La explicación la encuentro en una puesta en escena atinada, bien concebida y que sabe aprovechar el suspense y la tensión que dominan el angosto espacio en el que transcurre el film, así como en un reparto atractivo y meritorio del que, por supuesto, para mí destacan el siempre eficaz Jake Gyllenhaal y Rebecca Ferguson, esa suerte de reencarnación Ingrid Bergman que descubrí el pasado año (en este enlace, mi presentación de la actriz) y a la que ya he añadido a mi larga lista de musas del celuloide. Y, cómo no, está ese final que no desvelaré y que me parece todo un acierto, que seguramente no hubiéramos visto si la cinta la hubiese protagonizado alguno de estos actores tan poco arriesgados y repetitivos como Tom Cruise y compañía.

martes, 4 de abril de 2017

El cine de 2017

El cine de 2017 es una nueva serie de entradas que he concebido como ejercicio para dar breve cuenta de las películas que veo en pantalla grande durante el año, a razón de una entrega por mes. Si os interesan, las podéis ver todas en este enlace.

domingo, 2 de abril de 2017

Michelle, ma belle

Michelle Pfeiffer fue sin duda –y con permiso de Diane Lane– mi gran amor cinematográfico de los 80. No estoy seguro de si la descubrí en Lady Halcón o en Cuando llega la noche, ambas de 1985, pero diría que el film medieval de Richard Donner fue mi primer encuentro en la gran pantalla con ella (El precio del poder lo rescataría años más tarde en televisión). A partir de entonces me convertí en un incondicional de esta californiana y no me perdí ni uno solo de sus largometrajes estrenados hasta Íntimo y personal (1996), y de entre los que destacaría la divertida Casada con todos, su sublime interpretación en Las amistades peligrosas (que le valió su primera de tres nominaciones al Oscar, ninguna finalmente premiada), Los fabulosos Baker Boys, su inolvidable Catwoman en Batman vuelve o Lobo. A partir de la segunda mitad de los 90 me empiezo a distanciar más de Michelle, en parte porque algunas películas suyas se me despistan, en parte porque la actriz, quizá por haber cumplido ya determinada edad (nació un 29 de abril de 1958), comienza a abandonar los géneros que más ha cultivado en años anteriores (thriller, fantástico, comedia… aunque ninguno definitivamente) y a centrarse más en el melodrama, por el que me siento menos atraído. Pero mi relación con Michelle no se ha roto: nos reencontramos cada cierto tiempo en cintas como Heredarás la tierra, El sueño de una noche de verano, Lo que la verdad esconde (una decepción, pese a compartir pantalla con otro de mis ídolos ochenteros, Harrison Ford), Stardust, Noche de fin de año, Sombras tenebrosa (donde su presencia es para mí uno de los mayores atractivos del film) o, por última vez hasta el momento, en la poco interesante Malavita. También es cierto que Michelle, durante este presente siglo XXI, comienza a espaciar más sus apariciones, con lapsos de cuatro años entre 2003-2007, dos entre 2009-2011 y de nuevo cuatro entre 2013-2017.

Pero Michelle vuelve con fuerza; en estas últimas semanas ha aparecido en varios noticiarios y publicaciones y ha sido portada de la revista estadounidense Interview, donde ha desplegado su imperecedera belleza en un reportaje fotográfico. Y no uno, ni dos, ni tres, sino cuatro estrenos nos tiene preparados para el presente año: la serie televisiva The Wizard of Lies, con su viejo compinche Robert de Niro, y los largometrajes Where is Kyra, Mother (del siempre interesante Darren Aronofsky) y la nueva versión de Asesinato en el Orient Express, con un reparto de lujo del que Pfeiffer es posiblemente la guinda. Parece que a esta mítica actriz aún le queda cuerda para rato, y desde luego, no seré yo el que me queje… 

viernes, 31 de marzo de 2017

El cine de 2017: marzo

Mes disputado por el cine fantástico y el de origen español: Logan me sorprende y me gusta y resulta ser la mejor parte de una trilogía que hasta su final no había logrado ganarme (todo lo contrario). Ayuda sin duda esa apuesta por el drama con elementos incluso de western y de road movie en el que el componente fantástico, por supuesto, no deja de estar presente, pero parece más bien un complemento. Es de agradecer que James Mangold no nos sature con robots, superhéroes y tecnología en todo momento y apuesta por escenas más intimistas en las que desarrolla la relación entre los principales protagonistas. Por el contrario, Kong: La isla calavera de Jordan Vogt-Roberts resulta ser el primer batacazo del año para mí: aburrida, previsible, completamente confeccionada con clichés y situaciones tópicas y con un extenso reparto en el que no logra destacar nadie y hasta actores como Samuel L. Jackson se llegan a hacer insoportables, me pregunto si quizá simplemente está destinada a un público mucho más joven que yo y es, con diferencia, lo peor que he visto hasta el momento en este  2017.

Los dos largometrajes españoles que ya he adelantado son El guardián invisible (Fernando González Molina) y Zona hostil (Adolfo Martínez). La primera me atrae por su ambientación y temática, un thriller sobre un asesino en serie con reminiscencias de El silencio de los corderos o Twin Peaks, entre otros títulos. Me embelesa la fotografía en la que predomina la oscuridad y los días nublados o lluviosos, la ubicación de la historia del film en el pequeño pueblo navarro y en sus misteriosos bosques (en los que la historia incluye hasta un elemento fantástico), pero el resultado final me parece por limar: el desarrollo se antoja a veces un poco fortuito o forzado, quizá por la siempre difícil tarea de tener que condensar el contenido de una novela (que no he leído) en un largometraje. Más redonda en ese sentido me parece la película de Adolfo Martínez citada en segundo lugar, si bien su propuesta me llama algo menos: la historia de un grupo de soldados españoles que queda asediado en el reciente conflicto de Afganistán. Por momentos tiene hasta cierto aire de western y de la cinta destaco la presencia de Ariadna Gil, a la que llevaba bastante tiempo sin ver.

domingo, 19 de marzo de 2017

Y hoy... Berni Wrightson

Pues como parece que las desgracias nunca vienen solas (y esperemos que esta vez sí haya dos sin tres), si ayer nos acostábamos con el disgusto de la muerte del legendario Chuck Berry, hoy nos levantamos con la noticia del fallecimiento de otro grande, esta vez del cómic: el dibujante estadounidense Berni Wrightson nos ha dejado a los 68 años (había nacido un 27 de octubre de 1948 y llevaba enfermo y retirado desde 2015). Aunque no soy muy comiquero, sí lo fui en mi juventud y el estilo de este hombre me gustaba mucho, y recuerdo sobre todo sus historias de terror para Creepy y otras publicaciones, entre ellas sus adaptaciones de Poe, Lovecraft o Mary Shelley, aunque también disfruté su aportación al personaje La Cosa del Pantano y muchos otros de sus trabajos. En fin… un pésimo fin de semana para la cultura universal.

sábado, 18 de marzo de 2017

Bye, bye, rock & roll: fallece Chuck Berry

Noticia tristísima la que llega hoy a los noticiarios de todo el mundo: la muerte del legendario Chuck Berry a los 90 años de edad. Poco o nada nuevo se puede contar de este hombre a los amantes del rock, ya que sin duda fue uno de los grandes pioneros del estilo y de sus más importantes capítulos. Pocas canciones se me ocurren que representen el rock and roll como su celebérrima Johnny B. Goode. Charles Edward Anderson Berry nació en Saint Louis, Missouri, EE.UU. un 18 de octubre de 1926 y aportó a la guitarra eléctrica un estilo original plagado de riffs, solos y recursos innovadores (como los punteos con doble nota) que influyó a todas las generaciones de rockeros coetáneas y posteriores. Precisa-mente este año iba a publicar su primer disco en casi cuatro décadas. Obviamente, se venderá bien.

Tuve ocasión de verlo dos veces, en Valencia en 1992 y en Castellón en 2008, y aunque ninguno de esos conciertos me parecieron sincera-mente destacables (en el primero se le veía poco motivado, y en el último no estaba en muy buena forma e incluso tocaba en tonos equivocados) poder haber estado a tan sólo unos pocos metros de este gigante de la música del siglo XX fue todo un honor y un acontecimiento inolvidable.

Los grandes pioneros del rock se nos van, pero es ley de vida y no cabe más que aceptarlo sin demasiada amargura, habida cuenta del larguísimo tiempo pasado desde que estos artistas irrumpieron en escena y cambiaron la música para siempre. Al menos, Berry ha podido alcanzar una longeva edad, al contrario que muchos de sus desafortunados colegas… DEP

martes, 7 de marzo de 2017

Anónimos populares: Bill Nighy

Bill Nighy es el perfecto ejemplo de lo que yo llamo “actores discretos”: profesionales como la copa de un pino con una larguísima filmografía y muchos años de tablas que, paradójicamente, no parecen obtener el reconocimiento del gran público. La primera película en la que reparé en él fue la divertidísima Siempre locos, aunque después me cercioré de que ya habíamos coincidido en El ojo de la aguja, La maldición de la pantera rosa o Cuento de hadas, entre otras. Y es que este espigado inglés nacido en Surrey un 12 de diciembre de 1949 se estrenó como actor televisivo nada menos que hace cuarenta y un años, para dar poco después el salto a la gran pantalla. Desde entonces no ha dejado de trabajar, y le hemos podido ver en un sinfín de registros que van desde la comedia (Hotel Paraíso, Lucky Break, Love Actually, Arma fatal, Radio encubierta, Wild Target, El exótico Hotel Marigold y su secuela) al drama (El Castillo soñado, El jardinero fiel, Valkiria), pasando por el thriller (la estupenda trilogía televisiva del agente Johnny Worricker, por ejemplo), el doblaje de dibujos animados y videojuegos (Rango, Ratónpolis, Astro Boy) o el fantástico, género en el que ha efectuado quizá sus más populares apariciones, aunque no necesariamente sus más meritorios trabajos (Guía del autoestopista galáctico, el remake de Desafío total, Ira de titanes o las sagas Underworld y Piratas del Caribe, donde encarnaba al mismísimo Davy Jones, aunque por razones obvias era difícil reconocerle). Como decía, un actor admirable, incansable y trabajador ante el que uno se siente obligado a quitarse el sombrero. Siempre permanezco atento a sus trabajos, aunque admito que me faltan muchos por ver.

martes, 28 de febrero de 2017

El cine de 2017: febrero

Como enero, febrero resulta ser un mes multigénero, con un thriller, un melodrama, un musical y una comedia. El primero es Vivir de noche de Ben Affleck, del que me llama su ambientación en los EE.UU. de la época de la Ley Seca y que logra entretenerme, al contrario de lo que parece haber hecho con el público en general que ha ido a ver el largometraje. El hecho de que repita La ciudad de las estrellas de Damien Chazelle (que ya había visto el mes anterior) creo que ya lo dice todo: he acabado sucumbiendo a la belleza del film y a su preciosa banda sonora, y claramente es para mí una de las mejores películas del año; de hecho, la mejor al menos hasta que el Episodio VIII de Star Wars entre en escena. De Jackie no saco ninguna conclusión que no hubiera previsto ya y, aparte de la presencia de mi actriz favorita, Natalie Portman, el film de Pablo Larraín me deja más bien frío e indiferente por tratar un tema y un personaje con los que no simpatizo. Me encanta reencontrarme con los protagonistas y director de Trainsportting 2 más de dos décadas después del film original, y también tener la oportunidad de ver una comedia diferente (un género que no cultivo demasiado debido a la pésima calidad que la mayoría de películas de este género exhiben, al menos por la parte americana) y, además, una obra europea, pues no cuento ninguna sorpresa si digo que es el omnipresente Hollywood el que domina las carteleras de la mayoría de las salas cinematográficas, incluida la de mi ciudad. Por todo esto, lo último de Danny Boyle es para mí como un pequeño oasis en la temporada 2017.

lunes, 27 de febrero de 2017

Adiós a Bill Paxton

Baja inesperada la del actor estadounidense Bill Paxton, que nos dijo adiós el pasado sábado a los 61 años debido a complicaciones tras una cirugía cardíaca. Sin ser necesariamente uno de mis actores favoritos, sí que le tenía cierto cariño por su presencia habitual en el cine fantástico y de acción de los años 80: Calles de fuego, Aliens, Terminator o Los viajeros de la noche son algunos de sus trabajos que me vienen más rápidamente a la memoria, todos ellos películas que me marcaron en mayor o menor medida. Por supuesto, la carrera de este prolífico secundario (que comenzó en el cine en 1975) se extendía mucho más allá, hasta cerca de un centenar de intervenciones.

sábado, 25 de febrero de 2017

Jackie

Desde que se anunció esta película de Pablo Larraín centrada en las vivencias de Jacqueline Kennedy en los días inmediatamente posteriores al asesinato de su marido, el presidente estadounidense John F. Kennedy, y que Natalie Portman, la niña de mis ojos del cine actual, iba a interpretar a la mencionada Primera Dama, ya tenía clara cuál iba a ser mi opinión. El visionado de la cinta no ha conseguido cambiarla. No voy a negar que no simpatizo con reyes, reinas, presidentes, presidentas, ni dictadores o tiranos de diferente calaña y entidad, por lo que, a priori, es difícil que un film sobre ellos me vaya a llamar la atención o vaya a lograr mi admiración o mi respeto por estos personajes que considero aprovechados y abusadores casi sin distinción. Los Kennedy tampoco tienen mis simpatías, ni a pesar de la tragedia que les ocurrió. Es pues únicamente por la presencia de su intérprete principal que accedo a ver Jackie, y de ella salgo más o menos como había entrado: encandilado de su actriz y de su buen hacer, y sin ver ni saber cómo podría interesarme por el personaje que interpreta, una persona que vivió siempre en la abundancia y rodeada de un poder que me parece reprochable. La cinta me deja bastante indiferente, aun reconociendo sus méritos artísticos y técnicos y el tremendo talento de sus artífices y participantes (especial mención para el recién fallecido John Hurt), incluso me parece un poco morbosa al tomar como punto de partida el famoso magnicidio de Dallas. Entiendo que puede ser muy del gusto del público estadounidense, que parece en su mayoría bastante encandilado con este tipo de personajes presidenciales a los que casi invariablemente rinde culto. Por unas cosas y por otras, no es de extrañar que el largometraje haya acaparado bastantes distinciones durante lo que va de año: nominaciones a los Globos de Oro, a los BAFTA y, por supuesto, a los Oscars, a los que mi actriz favorita está nominada por tercera vez.

Como siempre, lamentar que, con todas las películas que Natalie tiene recién estrenadas en otros países o a punto de estrenarse y ya con fecha (al menos media docena), a esta España culturalmente desarrapada no se vean trazas de que llegue ninguna de ellas. Me cuesta entenderlo y ya no sé si vale la pena seguir devanándose los sesos en busca de una explicación al respecto de la política cinematográfica nacional.

miércoles, 22 de febrero de 2017

Star Wars: La franquicia inagotable

La locomotora “starwarsiana” sigue marchando a toda máquina produciendo más y más sueños galácticos y, por supuesto, enriqueciendo los bolsillos de los mandamases de la Disney: en las últimas semanas se ha hecho público el título del esperado Episodio VII: Los últimos jedi, hemos podido ver una primera imagen de sus protagonistas (diseñada para las cajas de productos que saldrán a la venta en septiembre) e incluso nos han obsequiado con una instantánea del reparto principal del spin-off de Han Solo. El tráiler de la primera película citada se espera para el próximo abril. Mientras tanto, a ir haciendo los dientes largos con la información que nos vayan dando hasta que lleguen estos estrenos. A veces incluso pienso que es lo mejor y más emocionante de la franquicia creada por George Lucas: los meses de especulación antes de que lleguen las entregas a los cines.




martes, 31 de enero de 2017

El cine de 2017: enero

La temporada cinematográfica 2017 comienza ya el mismo 1 de enero con una película de ciencia ficción, Passengers (Morten Tyldum), entretenida pero demasiado facilona y comercial. Se plantea uno qué se podría haber hecho con esa misma idea y un tratamiento más serio u oscuro. Le sigue Silencio de Martin Scorsese, por el contrario, una película dura de corte y presentación mucho más austeros con una propuesta interesante, pero que no logra fascinarme. Tercer visionado de Rogue One, aunque resulta un poco fortuito. Tengo la tradición de ver hasta tres veces las películas de Star Wars e Indiana Jones en el cine, pero con este título me daba por satisfecho con un par. La insistencia e invitación por parte de un amigo me lleva de nuevo a las galaxias de Gareth Edwards, aunque en esta ocasión hubiese preferido distanciar un poco más la repetición de su visionado. Nos trasladamos después al moderno Oeste americano: Comanchería, de David Mackenzie, un thriller con aire clásico en el que destaca el casi siempre excelente Jeff Bridges y del que me atrae también que venga firmado por el guionista de Sicario, Taylor Sheridan. La quinta y última película del mes resulta ser una de las grandes sorpresas del año, La ciudad de las estrellas, de Damien Chazelle, de la que cuento más en mi reseña (pinchar sobre el título). En resumen, enero resulta un mes muy variado en géneros (ciencia ficción, melodrama, thriller y musical) en el que todas las películas mantienen para mí un nivel que va de interesante a destacable y hasta sobresaliente, en el caso de la última citada y, por supuesto, de la precuela de Star Wars.

sábado, 28 de enero de 2017

La ciudad de las estrellas

Muy a menudo no suelo coincidir con los gustos de los señores y señoras de la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas, y casi me da un poco de rabia admitir que he salido encantado de ver La ciudad de las estrellas de Damien Chazelle, la película que tiene todas las probabilidades de ser la gran triunfadora en la próxima edición de los Oscars (14 nominaciones, récord que sólo habían alcanzado previamente Eva al desnudo y Titanic, como sabrán los coleccionistas de datos). Dudé durante las dos primeras semanas sobre si acudir a ver el film: algunas cosas de él me llamaban (sus guiños al cine clásico sobre todo); otras me hacían dudar (que fuera a encontrarme con una historia de amor tonta adaptada a los gustos del público actual, la presencia del poco expresivo Ryan Gosling). Al final fui al cine y me tuve que quitar el sombrero ante este maravilloso musical, ante la preciosa partitura en clave de jazz y swing de Justin Hurwitz (sólo me dejan indiferente las canciones que interpreta John Legend, que me parecen insulsas), ante el tono nostálgico de la cinta y, cómo no, sus muchos guiños a tantísimos musicales de la historia del cine, ante las referencias a mi adorada Ingrid Bergman y, sobre todo, ante el acierto de Chazelle de concluir la historia (y la relación) de los protagonistas como concluye, en una línea más cercana a films como Casablanca o Vacaciones en Roma, en los que no tiene por qué haber un final feliz en el sentido más estricto o presumible de la palabra. Eso es lo que para mí acaba de hacer la película redonda.

jueves, 26 de enero de 2017

Nos dejó John Hurt

John Hurt es para mí la primera baja artística importante del año. No quiero decir que las anteriores sean menos dignas o merezcan menos vivir que el actor británico: simplemente a cada uno le influyen más unas personalidades que otras, y por ello la ausencia de estas se hace más de notar. Se marchó ayer, 25 de enero, a los 77 años, tras una impresionante carrera con más de dos centenares de intervenciones en la pantalla grande y en la pequeña.

No tengo un recuerdo exacto de cuándo le vi por primera vez, pero sí que, como aficionado al fantástico, sus aportaciones al género han sido más que memorables: El resucitado, Alien, 1984, V de Vendetta, Indiana Jones y el reino de la calavera de cristal o, más recientemente, Sólo los amantes sobreviven, me vienen a la memoria sin esforzarme demasiado. Pero Hurt fue un actor todoterreno que abordó casi todos los registros: no olvidemos sus reputadas participaciones en clásicos como El expreso de medianoche o El hombre elefante, o su inolvidable personaje en la serie de TV El cuentacuentos, por citar sólo unos pocos de los muchos trabajos que abordó en su carrera profesional de más de medio siglo frente a las cámaras

martes, 10 de enero de 2017

19 años con Alucine


El desaparecido Oma fue el último cine clásico de Puerto de Sagunto, y durante mucho tiempo lo consideré “el cine de mi vida”, pues lo frecuenté desde 1980 hasta su cierre en 1997 (aunque, ni qué decir tiene, siendo más niño ya había ido, sólo que con menos asiduidad). Hubo, por supuesto, otros cines en aquellos mis tiempos mozos, pero ninguno duró tanto como el Oma, del que fui pues incondicional durante 17 años seguidos.

Sin embargo, no hace mucho tiempo me di cuenta de una dato que se me había pasado por alto: las multisalas locales Alucine habían superado ese hito, pues el 10 de enero de 2016 se cumplían 18 años de su inauguración, y exactamente hoy se cumple, lógicamente, otro año más.  Son pues 19 los años que llevo acudiendo a mi cita semanal con ese establecimiento local: así a ojo me atrevería a estimar que al menos unas setecientas películas. Con los Alucine he vivido buenos y malos tiempos y me alegra decir que los he visto resistirse al embate de los temibles y poderosos negocios competidores de la capital, la gratuidad y la desconsideración de las descargas internáuticas, los vídeos de alquiler y la desidia y la ceguera de algunas personas (cuando no directamente estupidez). Lejos quedan aquellos años de grandes colas y de tener programación los siete días de la semana, que hace tiempo se redujeron a cinco. Muy al contrario, más de una vez me he encontrado solo durante una proyección, o acompañado como mucho por un puñado de espectadores. Suerte que hay días y películas que sí que llenan las salas del complejo.

Habiendo tenido cines en mi pueblo desde siempre, no concibo otra forma de vida; poco me importan las excelencias y prestaciones que pueda ofertar la competencia foránea: difícilmente me saldrá más rentable ni me resultará más cómodo tener que desplazarme bastantes kilómetros y pagar mayores tarifas cuando puedo ver una película a un paseo de mi casa. Para mí un cine local –modesto como pueda ser Alucine– es un privilegio que todo Ayuntamiento debería fomentar y apoyar; algo tan habitual como era una sala de proyección hace cosa de unas décadas, cuando cualquier pueblecito tenía una, es hoy en día un lujo que mucha gente –llevada por el espejismo del turbocapitalismo y de los ardides políticos para convencernos sobre cierto supuesto y falso estado de bienestar– no sabe apreciar. Como con todas las cosas, de Alucine hay que valorar y sopesar sus pros y sus contras y concluir con una apreciación justa: en mi caso, los segundos me parecen pocos y mayoritariamente ignorables, pequeños detallitos que podrían solventarse con un poco de atención y cuidado; los primeros priman para mí y prácticamente han quedado expuestos en este artículo.

Me gustaría acabar este pequeño y breve homenaje con algún tópico del tipo “ojalá que Alucine dure otros diecinueve años”; sin embargo, una amenazante sombra se cierne –una vez más– sobre los cines de mi localidad, y tiene la forma de uno de esos monstruosos macro-complejos comerciales que están asolando las ciudades y terminando con una forma de vida como era el pequeño comercio. En el cartel que daba a conocer la construcción de su próxima fase se anunciaba un próximo establecimiento cinematográfico. No sé si esto es una certeza, o simplemente una sugerencia de negocio por parte de los promotores del nuevo recinto, pero habida cuenta de la necedad, codicia y ceguera de la casta política que destroza España desde hace décadas, que no sigue más dictado que el de su propio bolsillo y que no obedece a más razones que las que les aportan sus señores, los magnates de las empresas, soy muy poco optimista al respecto. Puerto de Sagunto es muy pequeño para dos negocios cinematográficos, y dar licencia para uno nuevo llevará inevitablemente a condenar al más antiguo, porque la gente, como polillas, siempre acudirá a donde las luces brillen más. Cruzo los dedos, pero con desánimo y escasa convicción... y sí: me gustaría creer que tendremos Alucine para rato…

martes, 3 de enero de 2017

El cine de 2016

Primera y última película vistas en 2016
Por cuarto año consecutivo, y posiblemente último, acometo la tarea de redactar este pequeño ejercicio personal de recordar el cine que he visto durante 2016. En esta ocasión, una novedad, y es que decidí también llevar la cuenta de las películas que veía en televisión por la pura curiosidad de conocer el número total de ellas vistas entre la pequeña y la gran pantalla. Todos estos detalles, a continuación…

¿48 o 52?
48 son las visitas que he hecho a salas cinematográficas en el presente año. Exactamente las mismas que en 2015, aunque por supuesto esto no ha sido premeditado. También vuelvo a repetir una de ellas, ya que vi dos veces Rogue One, por lo que en realidad son sólo 47 las películas que he visto en cine en 2016. Curiosamente, el año comenzó igual que acabó el anterior, pues la última película de hace dos diciembres y la primera del pasado enero fue El despertar de la fuerza; efectivamente: desde hace décadas tengo la tradición de ver varias veces en cine (normalmente dos o tres) las películas de esta saga galáctica, algo que también he repetido con las entregas de Indiana Jones y las de El Señor de los Anillos.

El porqué de la pregunta al comienzo de este epígrafe viene porque, además de esas 48 películas comentadas, hubo 4 que no vi en televisión, pero tampoco se puede decir que lo hiciera propiamente “en cine”: se trata de los largometrajes que disfruté el pasado agosto en los Jardínes del Casino Viejo de mi ciudad (di breve cuenta en este enlace) proyectados en vídeo sobre pantalla en una terraza al aire libre. Dependiendo de cómo se quiera entender dicha proyección, el número de películas vistas fuera de casa en 2015 se puede considerar entonces 52. No obstante, no los voy a tener en cuenta en el presente post a la hora de dar datos y estadísticas referidos exclusivamente a cine.

Frecuencia
2016 comenzó flojito, con sólo 2 películas en enero y 3 en febrero. La cosa remontó en primavera, siendo marzo y mayo dos de los meses en los que más acudí al cine (6 veces cada uno). El verano fue menos prolífico que el de 2015 y la frecuencia de visitas fue menos constante: 2, 5 y 3 respectivamente en junio, julio y agosto (salvo que queramos contar como “cine” el mencionado ciclo del Casino Viejo: eso remontaría agosto a 7 visitas, récord histórico). Octubre fue un buen mes con 5 películas, en abril fueron 4 y diciembre empató con marzo y mayo con 6, una buena despedida de año cinematográfico. Hubo algunos meses poco inspiradores, con películas que no me llamaban la atención o algunas que sí lo hacían, pero que por una razón u otra (más frecuentemente por no llegar a mi ciudad) no estuvieron a mi alcance. El resto de los meses no enumerados vi 3 largometrajes en cada uno.

-6 películas: marzo, mayo y diciembre
-5 películas: julio y octubre
-4 películas: abril
-3 películas: febrero, agosto, septiembre y noviembre
-2 películas: enero y junio

Géneros
El fantástico, cómo no, sigue siendo mi predilección
Nada extraordinariamente, mis dos géneros favoritos vuelven a destacar en este apartado, y son, en este orden, el fantástico y el thriller: 15 películas ubicables en el primero (10 de ciencia ficción y 5 de fantasía, si queremos matizar), y 13 en el segundo. Con mucha diferencia les siguen la comedia y el drama, con 4 películas, y después el cine bélico y el western, con 3 cada uno (aun así, teniendo en cuenta lo olvidado que está el último género, me parece una cifra destacable). Finalmente, dos pares de películas en cada uno de los géneros histórico y de aventuras y 1 documental, un registro más extraordinario en mi historial como cineadicto. Los grandes ausentes han sido la animación (tentado estuve de ver la última de Ice Age, y lamento no haberlo hecho) y el terror, pero es que verdaderamente le tengo miedo a este registro, y no por tratar las historias que trata, sino por lo penosas que son las producciones enclavadas en él de los últimos años.

Países productores
Ninguna sorpresa tampoco respecto a los años anteriores. Siguen imperando las coproducciones entre varios países, lo que no tiene nada de extrañar habida cuenta de lo caro que es financiar un largometraje (más aún si está destinado al circuito comercial, que es el caso de la mayoría de los que veo). En producciones exclusivas de una sola nación vuelve a destacar EE.UU. y el todopoderoso Hollywood con 22 películas, seguida, curiosamente, España, aunque muy distanciada con sólo 4 cintas. El Reino Unido y Francia cierran este pequeño podio, con una sola producción cada uno de entre lo que he visto este año en cine. Como coproductores siguen destacando los países de habla inglesa: Estados Unidos (16), Reino Unido (10) y Canadá (4), mientras que otros países europeos como España y Francia, o asiáticos como China y Japón participan más tímidamente en estas asociaciones artístico-comerciales (2 películas cada uno)

Salas de cine
Seguimos sin sorpresas: Alucine, el cine de mi localidad, ha sido el que más habitualmente he visitado. Lo tengo cerca, es barato y me resulta cómodo, y siempre lo preferiré a cualquier otro local al que me tenga que desplazar en coche durante varios kilómetros, por muchas luces y parafernalia con la que me quieran atraer. No obstante, he de decir que en ocasiones no me queda más remedio que renunciar a este principio y viajar a la cercana capital valenciana para ver películas que temo que no van a llegar aquí. Este fue el caso de La venganza de Jane y Gernika, que vi en Kinépolis (Paterna), el documental Hitchcock/Truffaut (Babel, Valencia) y la reposición de Los Goonies (Aragó, Valencia). Además, por un compromiso fui a ver Rogue One también a Kinépolis (aunque también la vi en Alucine en 3D) y, debido a lo mucho que me gustó visitar hace dos años la Terraza de verano de Serra, me pegué también una escapadita para ver Star Trek: Más allá, aunque admito que esta película quizá no era la más adecuada para ver al aire libre.

-Alucine (Puerto de Sagunto): 42
-Kinépolis (Paterna): 3
-Babel (Valencia): 1
-Aragó (Valencia): 1
-Terraza Verano (Serra): 1

Otros datos
El gasto aproximado en cine este año ha sido de unos 294 euros, calculando como media la tarifa que pago más habitualmente, 7 euros en festivo en Cines Alucine. Ha habido días con entrada más barata (4,5 entre semana en los mismos cines) y algunas veces ha sido más cara (cines de Valencia y alrededores). Además, 6 entradas gratuitas rellenando el típico cartón que te sellan en cada visita al cine.

El regreso de la Oscuridad
El cine español de 2016, cuanto menos interesante
“La saga de la Oscuridad” es el nombre que en tono irónico le puse a las visitas en las que me encuentro solo en una sala de cine, hecho bastante penoso que hubiera sido impensable hace poco más de una década y que se ha hecho relativamente frecuente en los últimos años (como siempre digo, penoso no tanto porque yo no vaya acompañado, sino por lo poco bueno que augura para el negocio de la proyección). Durante cerca de quince meses no se dio esta triste circunstancia, pero en este 2016, la “Oscuridad” volvió con más saña que nunca, y me encontré con esta siniestra compañera nada menos que en cuatro ocasiones, el año que más veces me ha ocurrido. Sucedió las tres primeras veces en los meses de abril, mayo y junio, y se volvió a repetir en noviembre, y las películas concretas fueron El secreto de una obsesión, Triple 9, Un doctor en la campiña y un traidor como los nuestros, respectivamente.

Total de películas
Como comentaba al principio de la entrada, este año me propuse llevar la cuenta de todas las películas que veía, ya fuese en pantalla grande o pequeña, por la simple curiosidad de conocer este dato con exactitud. En televisión he visto todos los meses ente 11 y 22 películas, en total 184, lo que sumado a las 48 de cine y a las 4 del Casino Viejo hacen un total de 236 largometrajes vistos en 2016, aparte de series y telefilms. ¡Creo que no está mal!

La pequeña pantalla es para mí el complemento en donde veo las películas que se me han escapado en cine, o simplemente no han llegado a este porque se han estrenado directamente en formato doméstico, y por supuesto donde revisitar cine clásico. Este año, a pesar de lo mucho que me gusta éste, lo tuve algo descuidado durante algunos meses, pero hubo remontadas, como algunos ciclos temáticos que me regalé dedicados a Charles Chaplin, centrado en su período mudo y compuesto por 6 títulos (además de El Gran Dictador, lo detallo aquí), o a mi actriz favorita, Audrey Hepburn, de la cual tenía pendiente desde hacía mucho tiempo ver sus trabajos anteriores a su llegada a Hollywood (conseguí ver 5, pero aún me faltan dos películas que no logro encontrar, como comento en esta entrada).

Lo mejor y lo peor (¡para mí!)
No sé si me autocondiciono mucho o tengo mis gustos muy claros, pero había dos películas que tenía muchas ganas de ver en 2016 que nada sorprendentemente escojo como mis dos favoritas del año: ya en la primerísima sesión del día de los respectivos estrenos de La venganza de Jane y en la de Rogue One estaba un servidor en la puerta del cine presto a devorarlas. Eran mis apuestas previas y las dos me encantaron, pese a lo muy diferentes que puedan ser: la primera una gran superproducción anunciada a bombo y platillo y enclavada dentro de una saga que me ha embelesado desde niño, la de La guerra de las galaxias, y la segunda una película sencilla, modesta, repleta de vicisitudes en su producción que pasó sin pena ni gloria por las salas españolas excepto para aquellos que adoramos a su actriz principal: la presencia de Natalie Portman confería a esta cinta un interés especial para mí y salí encantado de reencontrarme –por fin– con mi actriz favorita del cine actual después de nada menos que dos años y medio sin que llegara a las salas españolas ninguno de sus trabajos.

Natalie y Star Wars: ¡Apuestas seguras!
El fantástico, cómo no, siempre me llama mucho, y durante 2016 no me perdí ninguna de las películas de Marvel y DC, aunque una vez más la mayoría me parecieron mediocres y hasta olvidables; una excepción muy a destacar, Capitán América: Civil War, y es que la trilogía de este personaje no me ha decepcionado en ninguna de sus entregas y me parece que está muy por encima de la mayoría de estrenos de este subgénero por decantarse por un acertado tono dramático en lugar de la cómica más habitual en otras cintas similares. Pese a las críticas –y puesto que sigo mi criterio y no el de los demás– pasé un buen rato viendo Escuadrón Suicida. También Star Trek: Más allá me pareció simpática y entretenida, más o menos a la altura de las anteriores entregas recientes de la saga.              

Emily Blunt es otra actriz a la que sigo, y este año hubo dos encuentros con ella. Aunque La chica del tren no me resultó tan redonda como en principio esperaba, la presencia de la actriz y también la de Rebecca Ferguson hicieron que esta especie de telefilm de sobremesa bien producido se me hiciera pasable sin sobresalir. También Saoirse Ronan me deslumbró una vez más en Brooklyn.

Destacar algunas producciones españolas que me parecieron muy dignas vistas a lo largo del año, como es el caso de Cien años de perdón, Tarde para la ira o La reina de España, un regreso esta última a un cine patrio que ya casi no se hace y que hasta cierto punto podríamos llamar “clásico”.

Lo peorcito del año
Los Coen, una vez más, sobresalieron en un género tan olvidado o confundido como es la comedia (¡la de verdad!) con ¡Ave, César! y fue muy especial volver a ver Los Goonies en pantalla grande después de más de treinta años (lo cuento aquí).

En cuanto a lo peor que vi en 2016, siempre según mi discutible criterio, esta vez no elegiré una película que me disgustó por su poco tacto, incorrección política o descaro comercial, como ha sido el caso en otros años, sino porque me pareció directamente mala: no había por dónde coger Dioses de Egipto; me pareció un desacierto continuo que no salvaron ni sus guiños al cine de Harryhausen ni la presencia de un actor que me gusta tanto como Geoffrey Rush, aquí totalmente desaprovechado. Toro y Gernika fueron para mí las grandes decepciones del cine español, aunque la segunda me pareció algo más salvable siquiera por su ambientación en una época que me fascina tanto como la Guerra Civil Española, y grandes superproducciones como la aburrida Jason Bourne, Los siete magníficos o Inferno, habida cuenta del dinero invertido en ellas, me resultaron entre tediosas e insípidas, al igual que la popular Deadpool o la no tan costosa Triple 9.

2017
Sentimientos encontrados respecto a algunos de los estrenos de 2017
Acabo sin mucha novedad, ya que lo que más me llama de entre los estrenos de este año que empieza sigue siendo más de lo mismo: el próximo Episodio VIII  de Star Wars, que veo complicado que esté a la altura de su predecesora, Rogue One, a pesar de que tiene un director que me parece muy interesante y, cómo no, casi todos los estrenos que puedan venir de Natalie Portman. Y digo casi todos porque Jackie, única de sus películas confirmada en los cines españoles (17 de febrero) es una cinta que no me apetece nada ver por lo detestable que me resultan el personaje y la situación que reviven, y será sólo por su intérprete principal que acceda a hacerlo. Me interesan mucho más otros de sus trabajos recientes de cuyo estreno en nuestro país no se ha oído nada e incluso parece improbable, como es el caso de A Tale of Love and Darkness, Planetarium o Knight of Cups, de las que algunas naciones más afortunadas que la nuestra ya han podido disfrutar (aunque parece que la primera tuvo un estreno limitado en Cataluña el pasado septiembre).

Mi siempre admirado género fantástico trae algunas novedades interesantes pero ante las que a priori me mantengo algo escéptico, como puedan ser el caso de esa innecesaria secuela de Blade Runner o la nueva entrega de la saga Alien, franquicia que siempre me ha resultado cuanto menos entretenida. Y, como también me gusta la historia, tengo ganas de ver Dunkerque.

Todas estas dudas, apuestas y suposiciones se irán resolviendo a lo largo de los próximos doce meses, que abordaremos sin prisas y con tranquilidad…