El fallecimiento de John Barry ayer a los 77 años afecta doblemente a este blog, puesto que sus dos temas principales son el cine y la música pop-rock de los 50 y 60, y el artista inglés estuvo relacionado con ambos: primero como trompetista y arreglista de grupos y solistas de dichos estilos (además de jazz), y después como compositor de bandas sonoras para la pequeña y gran pantalla. Imposible ponerse a listar el centenar largo de películas y series a las que embelleció con su música: Zulú, La jauría humana, Nacida libre, El león en invierno, Robin y Marian (posiblemente mi favorita), La calle del adiós, Memorias de África, Cotton Club, Chaplin y, por supuesto, casi toda la serie de James Bond hasta 007: Alta tensión (aunque, curiosamente, el tema principal que todos relacionamos con el agente fue obra de Monty Norman)... Quizá sea innecesario hacerlo notar, pero sí: el Cine pierde a uno de los pocos grandes compositores clásicos que le quedaban.
"Un hombre que limita sus intereses limita su vida" (Vincent Price)
lunes, 31 de enero de 2011
domingo, 23 de enero de 2011
3 del 2001 (1)
Nada más empezar este 2011 (por cierto, un número que no me gusta nada), me puse a pensar en qué películas, de entre las que disfruté especialmente, podría destacar con el pretexto de algún aniversario señalado (ya sabéis: 50 años, 25 años, 10 años). Encontré rápidamente varios títulos a los que quiero dedicar alguna entrada en los próximos meses, y voy a empezar por los más cercanos: los del décimo aniversario, ya que 2001 fue un año que aportó al apartado de “largometrajes destacados” de mi filmoteca personal tres películas que se han convertido para mí en pequeños clásicos que revisiono constantemente cada cierto tiempo. Se dio además la curiosa circunstancia de que vi también las tres dos veces cada una en el cine, algo que no hago a menudo, pero que hice con ellas precisamente por lo mucho me gustaron (aunque en el caso de la primera que revisaré, fue también porque dos pelmazos que se sentaron a mi lado no pararon de charrar durante todo la proyección y no me dejaron verla tranquilamente).
Voy a respetar también el orden cronológico en que se estrenó dicho trío cinematográfico, y sin más preámbulos, paso a presentar la primera de ellas, que es Enemigo a las puertas (Enemy at the gates) dirigida por el siempre interesante Jean-Jacques Annaud.
Una de las grandes contradicciones de mi vida es que, siendo una persona de índole pacífica, me siento fascinado por determinados conflictos bélicos, principalmente las dos Guerras Mundiales del siglo XX y la Guerra Civil Española. (Supongo que en esta afición tuvieron mucho que ver los sobrecitos de Montaplex que me compraban mis padres cuando era niño). Así pues, suelo acudir a ver todas las películas que tratan sobre las tres contiendas, y Stalingrado (junio de 1942 - febrero de 1943) precisamente es una batalla tan atrayente como sobrecogedora. Por otro lado, como ya he dejado más o menos entrever, el francés Jean-Jacques Annaud ha sido un director que siempre me ha interesado desde que vi En busca del fuego (1981) cuando se estrenó en los cines. También me gustaron El nombre de la rosa (1986) y, sobre todo, El oso (1988), otra película de la que estoy enamorado. El amante (1992), por el contrario, me resultó aburrida, mientras que Siete años en el Tibet (1997), me interesó más de lo que esperaba. He de admitir vergonzosamente que sus dos últimos trabajos, sin embargo, se me han escapado y los tengo pendientes de ver junto a su primera película y el misterioso corto de 1995 Las alas del coraje.
Enemigo a las puertas, su novena obra, tenía pues dos razones previas para interesarme: el propio conflicto que trataba, y la garantía de un director al que admiraba. En realidad fue una película algo alejada de las producciones normalmente más modestas del francés, ya que contó con un grandísimo presupuesto –principalmente norteamericano– que la convirtió en la película europea más cara hasta el momento de su estreno, 2001.
La historia de la película está basada, una vez más, en “hechos reales”, evidentemente adornados con esa magia tan falsa como maravillosa del cine (al menos, el comercial): se inspira en la figura de Vasili Záitsev (1915-1991) un sencillo y humilde joven de los Urales con gran pericia para disparar que, merced a sus hazañas con el fusil y al apoyo de la propaganda soviética, acabó convirtiéndose en uno de los héroes de la URSS durante la Segunda Guerra Mundial (el total de sus bajas oscila entre centenar y medio y casi dos centenares y medio de enemigos abatidos según fuentes, aunque tampoco fue el tirador con más logros de su país durante la contienda. El dato de 149 parece el más fiable).
Precisamente ese apoyo propagandístico aparece aquí personificado por la figura de Danilov, un comisario político ficticio pero que, sin lugar a dudas, se inspira en personas similares que llevaron a cabo la campaña para encumbrar a Saitzev y dar al desmoralizado pueblo ruso el héroe que tanto necesitaba.
Los dos personajes están interpretados por sendos actores británicos, Jude Law como Vasili, y Joseph Fiennes como Danilov. El triángulo protagonista lo completa su compatriota, la siempre encantadora Rachel Weisz, quien encarna a Tania Chernova, otra combatiente rusa de la que los dos hombres están enamorados. Chernova es también un personaje real, una joven norteamericana de origen ruso que regresó a la tierra de sus padres al comienzo de la II Guerra Mundial, fue adiestrada por Saitzev, y al parecer vivió realmente con él un romance (véase el apartado final).
El reparto secundario fue completado con tres excelentes intérpretes: el también inglés Bob Hoskins como Nikita Kruschev, y los norteamericanos Ron Perlman (habitual en muchas películas de Annaud) y Ed Harris. Mientras que el papel de Perlman como otro francotirador ruso es breve, el de Harris es esencial para la historia, ya que viene a ser la Némesis del de Law: un experto y frío francotirador alemán al que su bando envía para dar caza al ruso, el Mayor König. La figura de este soldado no está totalmente documentada –se la supone inspirada en Heinz Thorval–, ni tampoco el duelo entre ambos tiradores. Se basa sin lugar a dudas en hechos históricos, pero se embellece con la fantasía del 7º Arte.
El rodaje tuvo lugar principalmente en Alemania, excepto algunas escenas como las del Volga, fotografiadas en Polonia. Un enorme escenario representando la famosa Plaza Roja de Stalingrado se construyó en un plató al aire libre, donde la temperatura por suerte no igualaba la de la ciudad soviética, pero era también bajísima (se empezó a filmar en enero).
Pese a contar, como se ha adelantado, con financiación estadounidense, la elegancia del cine europeo se combina con la fastuosidad del norteamericano (cóctel perfecto para mí: de él han salido muchos de los clásicos de Hollywood), y si bien Enemigo a las puertas es un film comercial, repleto de imponentes escenas de guerra, tiene también una bonita historia humana que lo estructura (no sólo la relación entre el trío protagonista, sino también la de los componentes de éste con otras personas como el niño Sacha y su madre) y unos personajes interesantes y llenos de matices: ni siquiera el “malo”, el Mayor König, lo es tanto, ya que le mueven sentimientos de amor paternal a la vez que de venganza –su propio hijo ha muerto en Stalingrado– y llega hasta encariñarse con Sacha, a pesar del desenlace. Si bien la película no alcanza la crudeza y el realismo de la notable Stalingrado (Joseph Vilsmaier, 1993), tampoco muestra el infantilismo plano y unilateral de Salvar al soldado Ryan de Spielberg, quien con su característica ingenuidad y etnocentrismo sólo nos muestra malos muy malos y buenos muy buenos y una visión totalmente subjetiva de la guerra desde la perspectiva de su país. Por suerte, Annaud no se decanta claramente por ningún bando (aunque los protagonistas sean rusos) y nos deja ver que en la guerra hay mal por todas partes. Ya desde el principio podemos presenciar cómo los líderes rusos tratan a sus soldados como mera carnaza o la paranoia política del dictador Stalin.
El guión de la película está escrito por el mismo Annaud, junto con su habitual colaborador Alain Goddard, y se apoya principalmente en el libro de William Craig La batalla por Stalingrado (Enemy at the Gates - the Battle for Stalingrad, 1973, ver selección bibliográfica al final). La banda sonora es obra del repetitivo James Horner, que por supuesto no deja de incluir en la cinta su sempiterno riff. Sorprende enormemente lo poco inspirado que el compositor parece a veces al incluir otra melodía recurrente en el film que está casi calcada de la partitura de La lista de Schindler de John Williams. Aún con todo, la música tiene momentos sobrecogedores, sobre todo la que se apoya en coros, y que aparece constantemente en el largometraje.
Entre Stukas atacando en picado, T-34s escondiéndose entre los escombros y Maxims ametrallando a los desgraciados infantes soviéticos, una de las escenas de sexo más originales y bonitas que he visto en una película: Vasili y Tania haciendo el amor silenciosamente en un refugio, rodeados de sus dormidos camaradas, sin apenas desvestirse, tapados con una manta y con las manos y las caras sucias. Así, sin enseñar nada ni tener que acudir al reclamo de un actor o de una actriz espectacular, Annaud nos muestra el amor que dos personas se profesan aún estando rodeados de muerte, sangre, ratas, suciedad, miseria y escombros. Normalmente me parece que la mayoría de escenas de sexo en los filmes son totalmente gratuitas y no aportan nada al argumento, pero esta es una de las pocas que creo que se han sabido incorporar con gusto, acierto y corrección.
Aunque atípico en una película de guerra, Enemigo a las puertas tiene un final feliz –o, cuanto menos, agridulce–, algo forzado, posiblemente impuesto por los inversores norteamericanos para hacer la película más atractiva a las audiencias internacionales: a pesar de ser gravemente herida por una bomba, Tania acaba recuperándose y ella y Vasili se reencuentran en el hospital tras la liberación de Stalingrado. Hay, no obstante, dos grandes perdedores en la historia –si no contamos a König–, que son el joven Sacha, y Danilov: el comisario soviético, descorazonado tanto por la constatación de la falacia del régimen político que ha estado apoyando, como por no poder lograr el amor de Tania, se suicida para que Vasili pueda descubrir desde dónde está disparando su oponente (esta desesperada técnica fue llevada a cabo, efectivamente, por soldados rusos desesperados que deseaban acabar con sus vidas durante la batalla). A Danilov pertenece un estupendo diálogo final que me encanta y que, aunque no ha trascendido tanto como el de Rutger Hauer al final de Blade Runner, me parece igual de emotivo y digno de recordar:
“He sido un idiota, Vasili. El hombre siempre será igual. Jamás cambiará. Nos hemos esforzado tanto por crear una sociedad equitativa, donde no hubiera nada que envidiar al vecino… Pero siempre hay algo que envidiar: una sonrisa, una amistad… algo que uno no tiene y de lo que quiere apropiarse… En este mundo, incluso en el soviético, siempre habrá ricos y pobres, gente con esperanza y desesperados, ricos en amor y pobres en amor…” (Danilov a Vasili)
Enemigo a las puertas tuvo un éxito de público moderado, quizá porque, al fin y al cabo, se trataba de una película europea y, desde luego, tampoco para todos los gustos. Para mí, sin embargo, es ya un pequeño clásico, y desde su estreno hace ya diez años he vuelto a verla en numerosas ocasiones sin perder en ningún momento la fascinación que siento por ella, quizá todo lo contrario...
La batalla por Stalingrado (William Craig, 1973)
Documentadísimo trabajo de este autor norteamericano en el que invirtió varios años y al que dedicó profusos estudios. La película de Annaud se inspira parcialmente en él, hasta el punto de incluso tomar su título (en la edición en inglés). Diversas ediciones en España, entre ellas Crítica y Noguer, 2005
Vida y destino (Vasili Grossman, 1980)
Por desgracia este escritor soviético no pudo ver su obra magna impresa, ya que el régimen comunista la confiscó. No fue publicada hasta muchos años después de su muerte y goza hoy en día de un valoradísimo prestigio. Es una extensa dramatización de los hechos que él mismo vivió como periodista durante la trágica batalla. Fue uno de los libros que sirvió a Joseph Fiennes para preparar su papel en la película. Editado en España por Galaxia Gutenberg/Círculo de lectores, 2007.
Stalingrado (Antony Beevor, 1998)
Experto ex-militar y escritor inglés que tiene en su haber una larga serie de libros sobre conflictos bélicos (sobre todo de la II Guerra Mundial, pero también otros como la Guerra Civil Española), su visión sobre la terrible batalla está considerada entre las mejores y más fiables publicadas. Por supuesto, no todo el mundo está de acuerdo, pero eso siempre pasa, ¿no? Es el otro libro que Joseph Fiennes estudió para meterse en el contexto de la batalla y en la piel de su personaje. Editado en España por Crítica, 2010.
War of the Rats (David L. Robbins, 1999)
La película de Jean-Jacques Annaud se inspira también parcialmente en esta novela del escritor norteamericano David L. Robbins, centrada en el enfrentamiento entre los francotiradores Vasili Záitsev y Heinz Thorvald, así como en la relación amorosa del primero con la también soldado Tania Chernova. Aunque obviamente dramatizada, se inspira, al igual que la película, en hechos reales sobre los que el autor se ha documentado extensamente. El título está sacado del nombre que los alemanes dieron al conflicto de Stalingrado: rattenkrieg, “guerra de ratas”. La novela no me consta como editada en español.
The Sniper (James Riordan, 2008)
Novela basada en la figura de Tania Chernova, con la cual el escritor inglés James Riordan mantuvo varias conversaciones. Tampoco ha sido publicada en España. Es una más de las muchísimas obras -ficticias o reales- inspiradas en la apasionante batalla.
The Sniper (James Riordan, 2008)
Novela basada en la figura de Tania Chernova, con la cual el escritor inglés James Riordan mantuvo varias conversaciones. Tampoco ha sido publicada en España. Es una más de las muchísimas obras -ficticias o reales- inspiradas en la apasionante batalla.
Los verdaderos Vasili y Tania
Hasta donde se puede deslindar el mito de la historia, los verdaderos Vasili Záitsev y Tania Chernova vivieron realmente una historia de amor entre las ruinas y la desolación de Stalingrado. Tania había nacido en Nueva York, EE.UU., alrededor de 1919 y descendía de padres rusos. Viajó a la tierra de sus ancestros al estallar la II Guerra Mundial para salvar a sus abuelos, pero estos fueron masacrados por el enemigo. Decidida a luchar contra los alemanes, a los que profesaba un odio inmenso, estuvo activa en diversos frentes y otras tantas unidades, y se unió a la escuela de francotiradores de Vasili en Stalingrado, manteniendo una relación con él.
Tania fue herida como resultado de una mina pisada por una compañera. Sobrevivió, pero quedó estéril de por vida. En este momento perdió contacto con Vasili, y más tarde fue informada erróneamente de que había muerto. Curiosa y trágicamente, no supo la verdad hasta que un periodista se la descubrió en 1969. No existe mucha documentación sobre esta mujer soldado, pero al parecer aún seguía viva en 2006 según algunas fuentes.
Aunque elevado a Héroe de la Unión Soviética, hemos de suponer que Vasili Záitsev no debió de llevar una vida especialmente holgada o fastuosa después de la II Guerra Mundial. Una herida en los ojos le apartó temporalmente del servicio. Tal y como soñaba Jude Law en Enemigo a las puertas, el francotirador acabó como director, pero no de una fábrica, sino de una escuela de ingenieros. Vasili falleció en 1991.
(Pincha para ver la 2ª y 3ª parte de este artículo)
(Pincha para ver la 2ª y 3ª parte de este artículo)
Etiquetas:
Cine,
Enemigo a las puertas,
Jean-Jacques Annaud,
Vasili Záitsev
sábado, 22 de enero de 2011
2011: una aventura aduanera (El latrocinio legalizado, parte III)
En anteriores ocasiones ya he dejado constancia de mi ilimitada admiración y respeto por todos esos señores que, amparados por una caprichosa ley que invariablemente tiende a beneficiar a los que más tienen y a perjudicar a los desgraciados, se preocupan por inventarse impuestos y tasas de las más variada índole para poder sacar al ciudadano hasta la última gota de su sangre bajo los más estúpidos pretextos. (Véanse las anteriores entregas de esta serie aquí y aquí).
En concreto, en la segunda parte de la serie –creo que adecuadamente titulada El latrocinio legalizado, porque esto es lo que me parece que es– di a conocer la nueva organización de la aduana española, tal y como empezó a funcionar el pasado mayo. Resumiendo: ha sido centralizada en Madrid y, en lugar de pagar los aranceles que sus agentes consideran adecuados cuando el cartero te trae un paquete de fuera de la CE, como ocurría antes, se inicia ahora un tedioso proceso en el que, primero, se te informa mediante una carta que debes devolver firmada y acompañada de la factura o justificante de compra; segundo: se te envía un presupuesto con la cantidad que debes ingresar en concepto de derechos y demás invenciones; tercero: una vez ingresado el pago, el paquete es finalmente remitido a tu domicilio.
Hasta el momento, esta fastidiosa rutina venía a suponer un total de una semana en la que debías estar esperando la entrega. Sin embargo, con la última compra que hice a EE.UU., este trámite se convirtió en toda una epopeya que para mí no hace sino demostrar la ineptitud, desidia, desinterés y desconsideración que este “servicio” aduanero tiene con sus clientes/víctimas. En la imagen adjunta (pinchar para agrandarla) tenéis fidedigna cuenta de los 31 días que he tardado en recibir el pedido, parte del cual era un regalo de reyes que, evidentemente, no ha podido ser entregado a tiempo: el día 19 de diciembre llega a España el paquete. El día 20 consta como que se me ha enviado el aviso oportuno para que remita la factura y se haga la estimación de su recargo, sin embargo, éste no me llega hasta el 3 de enero. El mismo día remito por internet la documentación exigida, recibiendo dos días después un mail diciendo que no pueden abrir el documento pdf que contiene la factura de la compra. Vuelvo a remitirlo con un formato diferente, y cinco días después me vuelve a llegar el mismo aviso, haciéndose obvio que ni han mirado mi último mail. Nuevo reenvío y, finalmente, se me remite el presupuesto a abonar el día 12 de enero, y el cual pago de inmediato, nuevamente vía internet. Ocho días después se me envía por fin el paquete, que recibo, como podéis ver, el día 20 de enero. En total: 31 días de retraso desde que pisara suelo español. No está mal.
Para más inri, la caja me llega en un estado lamentable, totalmente destrozada y pegada con tiras de celo a todas luces en la misma aduana. El contenido interior, por fortuna, sólo ha recibido algunos golpes y no parece demasiado dañado. Puestos al habla telefónica con el servicio de Correos –ya que el de aduanas, ADT Postales/Speedtrans (atención a la ironía de su nombre: “Speed”), no ofrece servicio al cliente ni teléfono de contacto– pregunto sobre la manera de poner una reclamación y me empiezan a dar las más absurdas y ridículas excusas, como que eso no depende de ellos (cuando Speedtrans es una filial o subcontrata de Correos) o que la reclamación la debe de poner el remitente. Finalmente, me he de dar por vencido al advertir que uno ha dado con esa implacable Línea Maginot que es la burocracia y los agentes de atención al cliente y sus organigramas repletos de líneas “GOSUB”… Como siempre, el ciudadano, la persona de a pie, es la que sale perdiendo en todo este lamentable proceso, tanto económica como moral y anímicamente.
Tengo que decir también que, a lo largo de toda la odisea, ya he remitido dos correos y he llamado por teléfono para ver qué pasa con este aviso, consiguiendo con ello simplemente confirmar lo que he dicho al principio: la desidia y el poco respeto que se tiene por el “cliente” en estos servicios, por no decir la simple ineptitud de los trabajadores de éstos, seguramente muy tranquilos con sus puestos de trabajo fijos. Me pregunto si alguna vez podremos cambiar todo esto, si la gente llegará a concienciarse de que están abusando de nosotros y de que no tienen derecho a robarnos de esta manera… Difícil tarea en un mundo de personas engañadas con mentiras y falsas ilusiones e hipnotizadas con las más variadas tonterías…
lunes, 17 de enero de 2011
Un año “blogueando”
Hasta hace aproximadamente un año, no entendía muy bien para qué servía un “blog”. El principal culpable de que desde entonces os atormente con mis necedades y desvaríos responde al pseudónimo de “Giorgio Mansioni” (su verdadera identidad la mantendremos anónima para que no os cebéis con él). Antes solía, de vez en cuando, enviar pequeños mails a mis amigos contando alguna cosa que me venia a la cabeza, hablando sobre alguna película, concierto, etc, y supongo que Giorgio y compañía no vieron otra forma de librarse de mis molestos mensajes que recomendarme un blog con el pretexto de que “les gustaba como escribía”. De esta manera, varias personas consiguieron finalmente que dejara en paz sus bandejas de correo. Otras pocas tuvieron la amabilidad de apuntarse como “seguidores” del recién inaugurado blog, para que así al menos tuviera la ilusión de creer que se interesaban por mis escritos…
Bueno, bromas aparte, sí que es cierto que yo no le veía mucho sentido a publicar mis inquietudes de manera que estuvieran al alcance de cualquier internauta. Mi natural reservado y discreto todavía me hacen inclinarme a lo contrario, a preferir que mis ideas y gustos sólo sean conocidos por mis amistades. A este respecto, otro amigo me hizo ver que el blog era “una forma de abrirse a los demás”, lo que dado ese carácter introvertido que acabo de adelantar, podía ser una interesante alternativa quizá, si no ya para hacer nuevas amistades, al menos para encontrar personas con ideas y gustos afines con las que intercambiar opiniones e información.
Por otra parte, a menudo no puedo evitar ver el blog como un ejercicio de total egocentrismo, de intentar imponer en cierta manera esas ideas y gustos a quien me lea, de empeñarme en que lo que yo considero digno e interesante haya de ser igualmente aceptado y respetado por los demás. Claro que, en ese caso, ¿que debemos pensar de quien escribe toda una novela, o un ensayo, o un breve artículo en el periódico? Quizá es importante tener en cuenta, al contrario de lo que muchos parecen creer, que alguien que publica algo en un medio informativo –televisión, prensa, internet– aporta simplemente su opinión, que es una más entre todas, aunque pueda estar mayor o menormente documentada y razonada. He comprobado que muchas personas, por el simple hecho de ver a alguien conocido y reputado, o a veces ni eso, dan siempre por sentado que este personaje está en lo cierto sobre lo que dice y que la razón y la verdad están de su parte simplemente porque ha publicado o ha aparecido hablando en un medio popular…
En este sentido, quiero pensar que eso que a veces se me antoja como “egoismo” se puede ver de una manera más benévola como, simplemente, ilusión e interés por compartir hobbies y gustos. Entusiasmo y esperanza de que tal o cual artista, libro, disco o película que a uno le gusta lo haga también a quien te lee. ¿Qué hay más emocionante y reconfortante que hablar con un amigo de una pasión común? ¿Qué mejor que ver que tus ideas y aficiones no son únicas, que no estás sólo en el mundo en lo referente a tu admiración o interés por alguien o algo?
En fin, para no alargar más este artículo conmemorativo –otra de mis “cualidades” literarias: que no sé cuándo terminar un texto–, creo que mi conclusión con respecto al sentido de confeccionar un blog es que, al final, viene a ser algo así como un acto catártico, una terapia personal. De alguna manera, sacas tus “demonios” interiores fuera, los exorcizas. Tales demonios no son bichos rojos con alas y cuernos: son simplemente opiniones que quieres expresar, alegrías que quieres compartir o, por el contrario, decepciones y disgustos sobre los que te quieres desahogar. Al final, el principal sentido que le he encontrado a redactar un blog es ese: la satisfacción personal. Sé que no me lee mucha gente, ni siquiera la mayoría de los que aparecen como “Amigos” –no me gusta la palabra “seguidores”: parece como si se tratara de un culto o de una facción política–, que la mayoría de los que me leen seguramente no estarán de acuerdo con mis opiniones, que incluso discreparán de ellas y hasta habrán llegado a dudar de mi salud (senti)mental… En fin, volvía a envolver todo con un poco de esa sornilla que me es imposible quitarme de encima… Lo dicho: al final uno se da cuenta de que escribe sobre todo para sí mismo. Al fin y al cabo, no hay un pago “material” o económico por redactar en un blog particular, en todo caso un pago moral y humano, si tienes la suerte de que otras personas se interesen por lo que escribes y te den una siempre agradecible palmadita en la espalda.
Por otra parte, otra de mis satisfacciones con el blog es ver “publicados” mis artículos (me gusta más esta palabra que “entradas”): ya confesaba el año pasado que el periodismo es una de mis profesiones frustradas. Siempre me hubiera gustado ver mis textos aparecer en revistas o libros, y como además me gusta el tema de la maquetación, al autopublicarme mis redacciones en el blog, con letras y formatos, colorines y fotos, satisface un poco ese deseo que quedó a medio cumplir.
Para finalizar, voy a recopilar las estadísticas de este primer año del blog (en algunos casos, sólo los últimos seis meses, puesto que parece que no se conservan más allá). Las visitas se cuenta por decenas de miles, pero tranquilos que mi ego no se va a inflar por ello: soy consciente de que la mayoría de estas llegan a mi blog simplemente en busca de fotografías, o incluso por error…
Estadísticas generales (17 de enero de 2010-17 de enero de 2011)
* Número total de seguidores: 19
* Número de seguidores simultáneos: 17
* Páginas vistas en total: 17.987 (mayo 2010-enero 2011)
Total de entradas (17 de enero de 2010-17 de enero de 2011)
* Entradas publicadas: 111
* Mes con mas entradas: septiembre y noviembre (14)
* Mes con menos entradas: febrero (3)
* Mes con mas entradas: septiembre y noviembre (14)
* Mes con menos entradas: febrero (3)
* Entradas por categorías:
-Cine (62)
-Música (32)
-El cementerio de Hollywood (18)
-Despotriques y Reniegos (15)
-Series de TV (8)
-Miscelánea (6)
-Libros y literatura (6)
-Las cosas que se cantan por amor (4)
-El panteón del rock (2)
-Juegos de mesa (1)
Entradas más vistas (mayo 2010-enero 2011)
Grace Slick, la "otra" Janis - 3.306 Páginas vistas
Estirón de orejas a Audrey Tautou - 843 Páginas vistas
La niña nos ha crecido... (¡Felicidades, Natalie!)... - 732 Páginas vistas
Elvis, ese desconocido - 247 Páginas vistas
Jennifer Connelly, los 40 y las rinoplastias - 237 Páginas vistas
La guitarra de mis sueños - 224 Páginas vistas
Secundarios de primera - 216 Páginas vistas
Leslie Nielsen: continúan las bajas - 211 Páginas vistas
Recreativos, marcianos y comecocos - 204 Páginas vistas
Tableros, dados y fichas (I) - 185 Páginas vistas
(Como veis, los artículos dedicados de una u otra forma a mujeres han liderado el ranking en todo momento –y eso que no incluyo fotos eróticas–. Grace Slick ha sido la reina desde el principio, y Natalie Portman la princesa hasta que recientemente Audrey Tautou le quitó el segundo puesto)
Páginas vistas por países (mayo de 2010 – enero de 2011)
España - 8.102
México - 2.108
Argentina - 1.656
Chile - 848
Estados Unidos - 602
Colombia - 585
Perú - 522
Francia -292
Alemania - 206
Venezuela - 157
Imparable Natalie
No concedo demasiada importancia a Oscars, Globos, Osos, Goyas y premios artísticos en general. Tengo claro desde hace mucho tiempo que están supeditados al presupuesto de las películas, comprados a menudo de antemano, y que no siempre hacen justicia y que perfectamente pueden ir a parar a manos de un director, productor, actor, actriz o lo que sea cuya obra ha contado con una importante fuente económica y una espléndida campaña promocional antes que con talento y originalidad. Pero, vaya, cuando uno de estos premios es concedido a una persona a la que admiro, me llevo una alegría. En realidad a mí me da igual: no voy a admirar ni más ni menos a ese artista por el hecho de que tenga estatuillas doradas y galardones o, por el contrario, carezca de ellos, pero sí que entiendo que para la mayoría de los espectadores, cuya visión de estas distinciones pueda ser más ingenua y amable que la mía, y sobre todo para la industria cinematográfica propiamente, el ganador de cualquiera de estos premios se convierte en un valor mucho más apreciado y a considerar.
En definitiva, estos reconocimientos artísticos acaban haciendo que su receptor, para bien o para mal, sea mundialmente más respetado y admirado y profesionalmente más solicitado, por lo que no puedo dejar de alegrarme de que Natalie Portman haya recibido el Globo de Oro a la mejor actriz por Cisne negro. Es una película que estoy deseando ver desde que se estrenó el trailer el pasado verano, cuyo visionado ya me fascinó. Me alegra también comprobar cómo una actriz en la que siempre he tenido mucha fe está demostrando su enorme talento y valía, no sólo con este largometraje, sino con los muchos y de muy variados registros con los que nos está deleitando a los fans últimamente: tan sólo este año nos esperan, además de la cinta de Aronofsky, Thor, Sin compromiso, Your Highness, Hesser y la retrasada La otra mujer. Sin lugar a dudas, habrá unas mejores que otras, pero todas representan la enorme versatilidad de la actriz y el gran momento artístico y personal –será madre en breve– que está viviendo. Y con ella, nosotros, sus fans…
domingo, 16 de enero de 2011
Susannah York
La inglesa Sussanah York es el nuevo nombre que se suma a una ya demasiado larga lista de actores y actrices que nos han abandonado este triste invierno. El cáncer se la ha llevado exactamente una semana después de haber cumplido los 72 años.
No era una intérprete cuya carrera hubiera seguido con interés -de hecho, hace muchos años que no veo nada nuevo de ella-, pero sí una de las primeras actrices cuyo nombre se me quedó grabado en mi "base de datos" cinéfilo-mental, y es que, cuando empecé a apasionarme por el cine, me encantaba aprenderme los nombres del reparto de las películas, técnicos, directores y demás. No era algo que hacía como un forzado ejercicio de memoria, sino que me resultaba sencillo, fascinante y casi automático. Y claro, a Susannah la conocí de bien pequeñito debido a que fue Lara, la madre de Superman en la adaptación del cómic que hizo Richard Donner en 1978. Aparte de la franquicia protagonizada por el malogrado Christopher Reeve, a la actriz la vería posteriormente en títulos como La batalla de Inglaterra (1969), Danzad, Danzad, malditos (1969), El despertar (1980), Los desmadrados piratas de Barba Amarilla (1983) o Un hombre para la eternidad que, aunque es la película más antigua de todas las citadas (1966), resulta ser la más reciente que he visto de ella, ya que me compré el DVD hará un par de años. En la última década, su carrera parecía básicamente relegada a la televisión, donde ha seguido trabajando casi hasta sus últimos días. Otro loable ejemplo de profesionalidad y de una vida dedicada a un arte, lo que hace su fallecimiento menos triste debido al inmenso currículum que nos deja para recordarla.
Etiquetas:
Cine,
El cementerio de Hollywood,
Susannah York
viernes, 14 de enero de 2011
Harrison y el “cine en casa”
Me ha gustado mucho el comentario de Harrison Ford aparecido en la edición de ayer del periódico impreso y virtual 20 minutos. En la entrevista incluida en dicha publicación, y al ser preguntado sobre su visión del cine actual, el actor responde:
Y es que, aunque yo quizá no lo razonaría exactamente con esas palabras, es cierto que siempre me ha parecido una enorme contradicción el término que tanto se empeñan en vendernos los fabricantes de electrodomésticos y distribuidores de DVDs de “cine en casa”: quienes consideren que es lo mismo ver una película en una sala de cine que en una pantalla de televisión –por grande que sea– no sienten verdadera afición ni amor por el 7º Arte. También se puede escuchar un concierto en CD o vivirlo en directo, ver un partido de fútbol por la caja boba o acudir a él, y hasta lo mismo se podría decir de una misa (no me parece una comparación tan desacertada: al fin y al cabo el cine es casi una liturgia). Para mí siempre es un momento mágico, incluso después de tantísimos años, el estar en una sala de cine, ver las luces apagarse, y que comience la proyección. Aunque luego sea una película mala o mediocre.
Por otro lado, no soy para nada un detractor del formato doméstico. Incluso soy de esos antiguos que todavía visita vídeo-clubes y compra originales. Pero pienso que DVDs, Blu-Rays y demás siempre deben estar supeditados al cine y ser un complemento a este que nos facilite el acceso a las películas que no pueden verse en salas de proyección. Aún con todo, sigo considerando que ciertos títulos pierden todo su sentido en formato televisivo...
Etiquetas:
Cine,
Despotriques y Reniegos,
Harrison Ford
martes, 4 de enero de 2011
Pues sí...
Pues sí... palabras proféticas –o, simplemente, lógicas– las de mi entrada de ayer respecto a que Pete Postlethwaite no sería el único intérprete cinematográfico que nos dejaría este año, ya que el mismo día que él nos abandonó la legendaria Anne Francis. Lo cierto es que esta actriz de eterno rostro aniñado había alcanzado ya los 80 años, aunque no lo pareciera debido a la lozanía y a la belleza que aún seguía conservando a su edad (había nacido un 16 de septiembre de 1930 en Ossining, Nueva York, EE.UU.)
Su carrera transcurrió principalmente en televisión –su último trabajo, en 2004, había sido la serie Sin rastro–, pero en sus primeros años como actriz participó en varios clásicos de la gran pantalla (incluso tiene un breve papel en mi apreciadísima Jennie) de la talla de Conspiración de silencio, Semilla de maldad o, por supuesto, la película que ya le había ganado la inmortalidad en vida: el clásico de ciencia ficción Planeta prohibido, donde sin duda las sensuales minifaldas que exhibía debieron provocar más de un revuelo en la Norteamérica de 1956, año del estreno del largometraje.
Decididamente, ver este grandísimo título del fantástico a partir de ahora será mucho más triste, teniendo en cuenta que otro de sus protagonistas masculinos, Leslie Nielsen, también nos dejó hace poco más de un mes. Del reparto principal del film ya sólo nos queda el nonagenario Warren Stevens además de, por supuesto, el imperecedero e impagable Robby. (¿Debería plantearme eliminar esta sección?)
Un pequeño homenaje pictórico a Anne (pinchad en las fotos para ampliarlas)...
Etiquetas:
Anne Francis,
Cine,
El cementerio de Hollywood
lunes, 3 de enero de 2011
Adiós, Pete
La verdad es que me había propuesto no empezar el año con malas noticias. De hecho, he estado incluso tentado de no incluir esta en el blog, pero finalmente he considerado que Pete Postlethwaite se merecía al menos un breve comentario en recuerdo, porque era uno de estos actores a los que uno conoce de decenas de películas: es cierto que el británico trabajó básicamente en papeles secundarios –o “de reparto”, que parece que suena mejor–, pero su peculiar rostro demacrado de sobresalientes pómulos y voluminosa nariz era tan inconfundible como fácil de memorizar precisamente por esa singularidad de sus rasgos. Artista incansable, lo pudimos ver más recientemente en las pantallas españolas en Origen o en el remake de Furia de titanes, aunque su larga filmografía iniciada en 1975 está compuesta por casi un centenar de títulos. En 1994 fue nominado al Óscar por En el nombre del padre, aunque lo cierto es que su hijo en el film, Daniel Day-Lewis, sólo tenía once años menos que él.
Peter William Postlethwaite había nacido en Warrington, Cheshire, Inglaterra, un 16 de febrero de 1946, y nos deja pues a la edad de 64 años. Es la primera baja cinematográfica del año y, por desgracia, no será la última. Es, además, una pérdida totalmente inesperada para aquellos que desconocíamos el hecho del grave cáncer que el actor padecía desde hacía muchos años.
Etiquetas:
Cine,
El cementerio de Hollywood,
Pete Postlethwaite
domingo, 2 de enero de 2011
Un GRAN paso para la humanidad
Mi postura y opinión sobre el tábaco ya las manifesté en una reciente entrada del pasado mes (véase), de manera que no os cansaré de nuevo repitiéndome. Creo que con la Ley Anti-tabaco que entra hoy en vigor en España, nuestros normalmente lamentables dirigentes han tomado una decisión sin lugar a dudas difícil, pero admirablemente sabia. Sé que no todos la aceptarán con la alegría con que yo lo hago: muy al contrario, van a ser muchas las voces que se alcen en contra de ella aduciendo las más variadas justificaciones y excusas. Quizá algún día logremos llegar a una sociedad verdaderamente civilizada, pero incluso sin el tabaco queda mucho que andar...
Si con esta ley se consigue un importante descenso del consumo de la insidiosa droga y que, sino ya las actuales, al menos las futuras generaciones la desprecien, la ignoren y la vean como el terrible mal que es en realidad, habrá valido la pena. Estoy seguro que el tiempo y la perspectiva demostrarán el acierto de la nueva ley, pero para eso tendremos que esperar aún muchos años....
Suscribirse a:
Entradas (Atom)