"Un hombre que limita sus intereses limita su vida" (Vincent Price)

viernes, 12 de abril de 2013

Viaje pixelado: Lara Croft / Tomb Raider

Dieciséis años después de su primera aparición, es innegable que Lara Croft se ha convertido en uno de los más conocidos personajes de la historia de los videojuegos, en todo un icono de la cultura popular y hasta quizá en el primer sex-symbol virtual. En un principio iba a ser un hombre, un descarado sosias de Indiana Jones. Después cambió de sexo y se llamó Laura Cruz, y finalmente fue presentada en sociedad con el nombre con el que todos la conocemos.

La primera biografía oficial, que acompañaba al videojuego Tomb Raider de 1996, la introducía como una joven aristócrata inglesa (en realidad es condesa) de 28 años que se había pasado la vida entre excavaciones y yacimientos arqueológicos siguiendo a su famoso padre, por supuesto arqueólogo. Con 9 años, el avión en el que viajaba con su madre se estrella en el Tibet. Su progenitora desaparece, y la niña debe sobrevivir durante varios días en las más inhóspitas condiciones hasta alcanzar la civilización. Esta terrible experiencia la marcará de por vida. Algún tiempo después, el padre de Lara también desaparecerá. Ya adulta, ella seguirá su vocación profesional convirtiéndose en una osada aventurera a la vez que estudiosa historiadora que se internará en los más peligrosos y recónditos lugares del planeta en busca de las reliquias más insólitas…

Evolución del personaje de 1996 a 2008

Así nacía el mito de esta famosa “saqueadora de tumbas” concebido por Toby Gard, desarrollado por Core Design y publicado por Eidos Interactive para Sega Saturn, PC y PlayStation. En la actualidad cuenta con  nueve secuelas y un remake, además de dos películas, cómics e infinidad de productos relacionados con ella en mayor o menor medida.

La nueva Lara, más real y humana que nunca
Pero, a pesar de la legión de fans que tiene la señorita Croft, sus últimas entregas virtuales no habían funcionado todo lo bien que cabría esperar en el mercado de los videojuegos. Es quizá por ello que sus actual empresa desarrolladora, Crystal Dynamics, decidió recientemente relanzar la serie desde el comienzo, lo que hoy en día se ha dado en llamar un reboot: este mismo 2013 aparecía Tomb Raider, primera entrega de esta –suponemos– nueva saga de la heroína que hereda el mismo título que el original de la versión antigua y que aparece para PC, PlayStation 3 y Xbox 360.

Por supuesto, todo empieza de nuevo: Lara es ahora una joven e inexperta licenciada en Arqueología de veintipocos años que está a punto de vivir una traumática y decisiva aventura que decidirá su futuro: cuando, siguiendo una teoría suya, ella y sus compañeros naufragan en una mitológica isla perdida en el Mar de Japón, la chica se verá obligada a sobrevivir valiéndose de su instinto, de su preparación física y de su pericia con las armas, y a enfrentarse a una secta de inhumanos fanáticos que habita el lugar y rinde culto a una antigua reina. Al final de la odisea, habrá nacido (o renacido) el mito de Tomb Raider.

Las dos mediocres adaptaciones al cine. Quizá la bella pero escuálida
Angelina Jolie no era la actriz ideal para encarnar a Lara Croft
Acabo de terminar de jugar al videojuego y ha sido una experiencia emocionante. No juego a muchos de estos divertimentos computerizados, principalmente por razones económicas, pero este me ha parecido sin duda el mejor de ellos al que he jugado en los últimos tiempos. Alcanza un realismo asombroso y sus gráficos son una absoluta maravilla. Toda la acción transcurre en la isla a lo largo de unos pocos días. El clima y la iluminación cambian constantemente (noche/día, lluvia/sol), Lara tiene un sinfín de movimientos y acrobacias, y se han introducido verdaderas e interesantes novedades en la saga, como que nuestra aventurera puede recoger “restos” para ir mejorando su equipo y armamento, que gana experiencia para mejorar sus habilidades y, sobre todo, que tiene ahora muchos más enfrentamientos que en la serie original, donde primaba más la exploración, las plataformas y la resolución de puzzles –ahora opcionales– que la acción o el combate, más bien ocasionales. Esto es sin duda lo que yo siempre he echado en falta a la saga y lo que ahora la hace para mí perfecta. Es obvio que Larita se ha dejado influir en este aspecto por su “hijo” Nathan Drake, protagonista de la serie Uncharted, que es a la vez clara deudora de los Tomb Raider.

En fin, pues eso: no puedo sino recomendarlo a todo aficionado a los juegos virtuales, a los fans de la saga y a aquellos que ya habían desesperado de volver a divertirse con las aventuras de Lara Croft. Ahora, a esperar con impaciencia la obligada secuela, que no creo que nos llegue antes de dos años…


Entornos interactivos y toda una isla que explorar: diversión asegurada y muchos peligros para nuestra aventurera

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