"Un hombre que limita sus intereses limita su vida" (Vincent Price)

miércoles, 9 de junio de 2010

La niña nos ha crecido... (¡Felicidades, Natalie!)

Durante mucho tiempo, daba la impresión de que Natalie Portman iba a ser siempre la muchachita precoz que nos encadiló en El profesional o en Beautiful Girls, o incluso la adolescente ya más crecida que aparecía en las primeras entregas de la nueva trilogía de Star Wars, pero no, se nos ha hecho toda una mujer que ya se asoma a la treintena… De nuevo me vais a permitir que utilice la excusa de un cumpleaños para engalanar el blog con las imágenes de otra de mis grandes debilidades, y es que mi adorada Natalie Hershlag, o Portman para los cinéfilos, nació tal día como hoy en Jerusalem, Israel, hace veintinueve añitos.

A uno le gustaría creer, dentro de su ingenuidad y de la innegable ceguera que conlleva todo amor –más aún el platónico–, que la belleza especial que ve en esta actriz es mucho más que algo físico y refleja un interior igualmente hermoso, aunque supongo que no es sino wishful thinking, pura idealización alimentada por una admiración sin lugar a dudas desmedida (¿os he hablado antes de mi mitomanía?). No obstante, si hacemos caso a Zach Braff, que la dirigió en la película también interpretada por él Algo en común, Natalie no es sólo hermosa e inteligente, sino también tan dulce y encantadora como el irresistible personaje que interpreta en la cinta –por cierto, no de las más conocidas de su currículum–. Quisiera creer que sí, porque al menos estas cualidades son las que parecen transmitir su mirada y su sonrisa. De todas formas, como dijo mi también admirado Bécquer, “[…] Mientras callando / guarde oscuro el enigma”...

 Con el pelo largo, con el pelo corto o sin pelo: ¡me la quedo de cualquier forma!

Parece fácil decirlo ahora, cuando ya tiene una clara carrera como actriz consolidada después de más de década y media, pero sí, ya en su primer largometraje -antes había rodado un corto-, El profesional, se le veían “maneras” a aquella niña de doce años, se notaba que llegaría a algo. Fue imposible no quedarse prendado de ella, y más aún después de verla flirtear con Timothy Hutton en Beautiful Girls. Desde luego, cualquiera se hubiese esperado a que la vecinita de al lado cumpliera la mayoría de edad, tal y como ella le pedía a él en la película. Siguieron algunas breves intervenciones más en títulos como Todos dicen I Love You, donde la pobre lo pasó muy mal intentando adaptarse al siempre improvisador Woody Allen, o Mars Attacks!, primer contacto con un género, el fantástico, en el que iba a ofrecernos algunas de sus más interesantes apariciones.

Con tan sólo catorce años le ofrecieron su primer papel protagonista en una súper producción: nada menos que la primera de las tres partes que compondrían la esperadísima continuación de la saga de La guerra de las galaxias de George Lucas. Recibí esta noticia con gran alegría, puesto que constituía un feliz “matrimonio” entre una actriz que había empezado a interesarme y una serie épica con la que había crecido. Mi amor por Star Wars (parejo a mi contradictoria aversión por su cada vez más lamentable creador), quizá no me permiten juzgar la denostada nueva trilogía tan duramente como otros espectadores y, en general, lo pasé bien viéndola, creo que es un gran ejercicio de imaginación visual y estética, y Natalie es sin duda uno de los principales alicientes para revisitar estas nuevas entregas una y otra vez (especialmente El ataque de los clones, donde está más sexy que nunca). Hay que considerar el tremendo mérito de la chica para salir mínimamente airosa de una película con un director tan perdido en su egocentrismo como Lucas y con una pareja artísticamente tan limitada como Hayden Christensen.

La saga de Star Wars, resultara como resultara, dio a Natalie el empujón definitivo que necesitaba y la confirmó como celebridad cinematográfica internacional, pero ella demostró bastante buen juicio a la hora de no encasillarse en papeles similares y alternar por igual filmes comerciales con empresas más arriesgadas como películas de bajo presupuesto dirigidas por desconocidos (la ya citada Algo en común), producciones extranjeras (la cuestionable Zona libre, rodada por su paisano Amos Gitai), proyectos más personales como su participación en Paris, je t’aime o su versión americana, New York I Love You, (que incluía su segundo cortometraje como directora) o incluso producciones, cuanto menos, exóticas y atípicas como puedan ser Viaje a Darjeeling o My Blueberry Nights.

Entre sus trabajos más conocidos me vais a permitir destacar tres de mis favoritos, que son V, de Vendetta (para la que no dudó en raparse totalmente la cabeza), o las históricas Los fantasmas de Goya y Las hermanas Bolena, aunque estas dos últimas me parecieron películas un tanto duras para mi sensibilidad y, de momento, no he vuelto a verlas después de su estreno cinematográfico. Y no olvidemos también que Natalie se ha atrevido con el melodrama (La fuerza del amor, A cualquier otro lugar), difíciles adaptaciones teatrales (Closer, por la que recibió una nominación al Oscar por un papel que se me hace inverosímil para ella), el western (Cold Mountain) y hasta con películas infantiles como Mr. Magorium y su tienda mágica, en la que, claro, también me resultó encantadora con ese pelito corto y tocando el piano…

De momento, el último de sus trabajos que he visto ha sido Brothers, flanqueada por los penosos Tobey McGuire y Jake Gyllenhaal, todo un desafío lidiar con tal pareja de partenaires. Me pareció un film normalito, menos aburrido de lo que esperaba, pero difícilmente destacable. Esperemos que su reencuentro con el fantástico el año que viene con Thor nos aporte otra joya a la todavía corta pero interesante filmografía de la actriz.

Tres deseos de cumpleaños para Natalie:
-Que siga demostrando el mismo buen criterio para dirigir su carrera.
-Que nos coma más.
-Que mejore un poco su gusto para escoger novios y se busque una buena pareja. Menos mal que dejó al andrajoso impresentable de Devendra Banhart. 

5 comentarios:

  1. Grandisimo articulo a una gran actriz, esperemos que siga en la meca del cine, por que hace poco declaró que queria seguir estudiando ¡¡ glups !!

    ResponderEliminar
  2. ¡Pero si ya se sacó la carrera de Psicología! Bueno, en todo caso que estudie y se haga muy lista, pero que lo alterne con las películas.
    Me alegro de que te haya gustado el homenaje a la niña...

    ResponderEliminar
  3. Gran, gran, gran actriz...Quedé prendada cuando la vi en "Where the heart is", allá por el 2001 y remató el tiro la tierna "Garden State".

    Como verás, a partir de dos de sus películas menos conocidas comencé a ver el esto de su filmografia.

    ResponderEliminar
  4. La verdad es que me encanta el papel que hace Natalie en Algo en común/Garden State. Lo que no entiendo es esa tendencia suya a asociarse con actores con cara de bobos como Zach Braff, Peter Saarsgard, o los ya mencionados Christensen, McGuire y Gyllenhaal... :D

    ResponderEliminar
  5. Es porque su decisión pasa por los guiones, y no por las caras bonitas (o no) que la secundarán. Je je

    ResponderEliminar