Hace mucho tiempo que sigo con
interés la carrera de Saoirse Ronan, y prueba de ello es la breve entrada
que ya le dediqué hace dos años. Como decía en ella, de la joven intérprete
siempre me ha sorprendido su extraordinario criterio para elegir papeles y
personajes complejos y algo alejados de lo que parece ser el canon para las
actrices de su edad –léase La Serie Divergente
y cosas por el estilo–. Sale uno de ver Brooklyn con la
sensación de que en realidad su director, John Crowley, no le ha contado prácticamente nada en la
película –la historia de una chica irlandesa en los años 50 que abandona su pueblo
para comenzar una vida en EE.UU.–, y sin embargo embelesado por la
interpretación de su protagonista. Y es que, para mí, la neoyorkina es una de
esas artistas que tiene mucho más que “físico” en un sentido estricto (de
hecho, no me parece una mujer especialmente guapa): tiene fotogenia, encanto
(recurramos a ese socorrido término) y lo que yo llamo “presencia”; inunda la
pantalla, es una cualidad en parte intangible que para mí sólo tienen determinados
actores que realmente saben estar ante una cámara y adueñarse de las películas
en las que trabajan (en el caso de Saoirse, una mirada fascinante y expresiva que
atrapa al espectador). Aunque no soy muy de Oscars, me alegra que le hayan
nominado por segunda vez por su papel en la cinta. Para mí ya estaba confirmada
como una destacable actriz desde que vi Byzantium.
"Un hombre que limita sus intereses limita su vida" (Vincent Price)
sábado, 19 de marzo de 2016
¡Ave, César!
Sin lugar a dudas la película que
más me ha gustado en lo que llevamos de año, por encima de la repetitiva Spotlight o de El
renacido. Me ha encantado esa mezcla de parodia y homenaje a los estudios
del Hollywood clásico y al star system,
con todos los estereotipos del lugar y de la época (el poco versátil actor cowboy, la starlet
que no es tan elegante como parece, las películas de romanos o el impagable cónclave
de guionistas comunistas) y es muy de agradecer poder encontrarse en las
carteleras con una comedia “de las de verdad”: para mí, aquellas en las que el
humor es más sutil y elegante, y no las payasadas habituales con las que nos deleitan las carteleras (léase Adam Sandler y compañía). ¡Ave, César! hasta ha
conseguido algo tan difícil como hacerme reír en la escena en la que el personaje
de Ralph Fiennes instruye al de Alden Ehrenreich. Interesante y atractivo
reparto en el que destaco al principal protagonista, Josh Brolin, a Tilda
Swinton o a Clancy Brown, además de al ya mencionado Fiennes. Menos llamativos me resultan George Clooney, Scarlett Johansson o Channing Tatum, aunque creo
que todos encajan en la historia y en sus respectivos papeles. También aparecen
brevemente Frances McDormand y hasta un olvidadísimo Christophe Lambert. Qué
lástima que los artífices del film, Joel y Ethan Coen, perdieran para mí tantos enteros con aquel
lamentable asunto de la Franja de Gaza. Y es que creo que los artistas y
creadores tienen que tener muchísimo cuidado y tacto cuando se pronuncian sobre ciertos temas
políticos en público…
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César!,
Cine
martes, 15 de marzo de 2016
Confirmada la quinta entrega de Indiana Jones
La noticia ha invadido internet
hace un rato. Todos sabíamos que una compañía tan ávida de hacer millones como
la Disney no había comprado la franquicia de Indiana Jones para tenerla
guardada, y que antes o después rescatarían las aventuras del héroe del látigo
de alguna forma. Pero lo que también pensábamos los fans es que sería
probablemente un nuevo actor el que encarnaría al mítico arqueólogo creado por
George Lucas. Sin embargo, la todopoderosa empresa estadounidense ha
confirmado hoy que será de nuevo el mismísimo Harrison Ford el que lo interprete por sexta vez (recordemos su cameo en
la serie de TV) y que, cómo no, Steven Spielberg
volverá a dirigir esta quinta entrega cinematográfica. Ya hay hasta fecha de
estreno anunciada: 19 de julio de 2019.
Se abre la veda para la
especulación, las apuestas, las burlas y el humor (ya tenemos montones de internautas
bromeando sobre el título de la película, invariablemente relacionado con el
geriátrico), las ilusiones y las maldiciones. Es innecesario mencionar que Ford
es ya muy mayor (cumplirá 74 años en julio, y probablemente ruede la película
un año después) y, aunque sitúen la acción en una época en la que su personaje
sea algo más joven, y por mucho que se valgan de maquillaje o infografía, va a
ser difícil convencernos de que un hombre de esa edad aproximada puede ir dando
saltos y puñetazos por medio mundo. ¿Intentarán justificar los artífices de la
película estos hándicaps de una forma razonable? Yo de momento aguardo la cinta
con interés, pues también era contrario a que se rodara la anterior parte –Indiana Jones y el reino de la calavera de
cristal– y salí enamoradísimo de verla (soy consciente de que no todo el
mundo comparte esta visión mía del film). Sólo espero que, siendo los
productores quienes son, no vayan a ofrecernos otro calco/remake de En busca del Arca Perdida, como han
hecho al rescatar la saga de Star Wars…
Artículos sobre Indiana Jones en el blog:
-La saga cinematográfica
-La serie de TV
Artículos sobre Indiana Jones en el blog:
-La saga cinematográfica
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lunes, 29 de febrero de 2016
George Kennedy
Aunque otros blogs de cine quizá
prefieran hablar hoy de los Oscars, yo –que no tengo especial interés por
ningún premio de este tipo ni condicionan mi visionado de películas– voy a
despedir el mes con un breve homenaje a uno de los secundarios más
clásicos de Hollywood: George Kennedy nos dejó
ayer a la envidiable edad de 91 años. Este neoyorkino nacido un 18 de febrero de
1925 comenzó su carrera televisiva algo tardíamente, en 1956, y la
cinematográfica aún más tarde. Se especializó en papeles de tipo duro e
intervino en cerca de dos centenares de producciones durante su longeva carrera,
que se extendió hasta hace un par de años. En su amplísimo currículum,
infinidad de clásicos: La leyenda del
indomable, El vuelo del Fénix, Doce del patíbulo, El estrangulador de Boston, Canción
de cuna para un cadáver, Aeropuerto,
Terremoto o la que quizá era mi película
favorita suya, Charada –era el último
miembro vivo del reparto principal– son sólo una brevísima muestra de la
carrera de casi seis décadas de este hombre que se acaba de oír al Olimpo de
los dioses del Cine…
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domingo, 21 de febrero de 2016
Anónimos populares: Woody Strode
Actor del Hollywood clásico de
rostro tan inconfundible como complicado nombre original : nada menos
que Woodrow Wilson Woolwine Strode. Nacido en California, EE.UU. un 25 de julio
de 1914, fue deportista profesional y se distinguió en diferentes disciplinas a
lo largo de toda su vida. Su impresionante altura (1,93) y su físico atlético le
procuraron un hueco como extra en la Meca del Cine de los años 40,
principalmente en películas de ambientación exótica, pero también en westerns (una
breve aparición en La diligencia fue su
primer largometraje). Con el tiempo y la experiencia le llegó la oportunidad de
demostrar sus dotes más dramáticas, siendo recordado hoy día sobre todo por sus
papeles en El sargento negro y Espartaco.
No obstante, a lo largo de más de medio siglo Woody intervino en casi un
centenar de películas y series, prodigándose sobre todo en el género vaquero, en
el que participó, entre otras, en El hombre que mató a
Liberty Valance, Hasta que llegó su
hora, Dos cabalgan juntos o
La colina de las botas. Se despidió del cine
precisamente con un western: Rápida y mortal,
falleciendo dos meses antes del estreno del film, un 31 de diciembre de 1994, a
los 80 años.
![]() |
| En El sargento negro, uno de sus films más conocidos |
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Woody Strode
martes, 16 de febrero de 2016
Adiós a Vanity
El caso de Vanity me recuerda al de muchas otras actrices y
modelos como la legendaria Bettie Page, mi admirada Debra Paget o, más
recientemente, la playmate Erica Campbell quienes, después de explotar y
aprovechar su belleza profesionalmente, decidieron dar un drástico giro a sus
vidas y centrarse en la religión, renunciando práctica o totalmente a sus
anteriores carreras. Es algo que siempre me llama la atención y que, como
persona que no profesa ninguna creencia, me cuesta de entender, porque para mí
no necesitaban redimirse ni habían hecho nada pecaminoso, pero es un fenómeno
que se repite a menudo en ese mundillo... Llevo ya tiempo queriendo escribir
algo sobre este curioso proceder, pero siempre lo voy alargando, así que, sirva
este recuerdo a Vanity como posible prólogo.
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domingo, 14 de febrero de 2016
Homenajes tardíos: Recordando a Louis Jourdan y a Lizabeth Scott
Hoy hace precisamente un año que
nos dejó el actor francés Louis Jourdan, y el motivo
de que escriba este artículo es sencillamente que no supe de su fallecimiento
hasta finales de 2015. Si los medios de información se hicieron poco eco del acontecimiento
o si, simplemente, de alguna forma se me escapó la noticia, no sabría decirlo,
pero debido a que era un actor por el que sentía cierto aprecio, me siento
obligado a al menos homenajearle tardíamente con este pequeño recordatorio.
Jourdan nació como Louis Robert
Gendre un 19 de junio de 1921 en Bouches-du-Rhône, Marsella. Sus comienzos en
el cine de su país se ven entorpecidos por el estallido de la II Guerra
Mundial, siendo interrumpidos los respectivos rodajes de sus dos primeros films por
el conflicto. Sorteando como puede las dificultades de la ocupación, e incluso
colaborando con la resistencia francesa, Jourdan consigue labrarse una rápida e
interesante carrera de diez títulos en su patria antes de que Hollywood le
reclame.
Es, una vez más, el estudio de
David O´Selznick, siempre a la caza de nuevos talentos europeos, el que recluta
a Jourdan para que viaje a la Meca del Cine. Sus inicios en ella no pueden ser
mejores, ya que debuta en EE.UU. de la mano del maestro Alfred Hitchcock con El proceso Paradine. Su aspecto apuesto y su acento le
encaminan desde el principio hacia los papeles de galán romántico, algo que a
él –que prefería considerarse un actor de carácter– nunca acabó de
gustarle. En los siguientes años, alcanza la cima de su popularidad
interviniendo en cintas de la talla de Carta a una
desconocida o Madame Bovary,
continuando en los cincuenta en papeles similares en películas de aventuras a
menudo ambientadas en otras épocas como Ave del paraíso,
La mujer pirata o, ya más adelante, en una nueva versión de El Conde de Montecristo. Siempre
con algunas de las actrices más bellas de Hollywood como pareja artística, en
1956 actúa con la mismísima Grace Kelly en El cisne,
una de las últimas películas de la futura princesa antes de fijar su residencia
en Mónaco. En 1958 llega la que es sin duda una de sus películas más
recordadas, Gigi, en la que
vuelve a trabajar con Vincente Minnelli. Es también el narrador en dos largometrajes
de Billy Wilder, Ariane e Irma, la dulce.
Durante los últimos 60 y casi
toda la década de los 70, y como era habitual en muchos actores clásicos de
cierta edad de su generación, encuentra refugio principalmente en la pequeña pantalla en series
y, sobre todo, telefilms, pero curiosamente vuelve al cine en los 80,
interviniendo en películas de de escasa repercusión si exceptuamos su
participación en una de las entregas de James Bond, Octopussy. El año del cometa, en 1992, supone su despedida del
7º Arte. Retirado de su profesión, el actor nos dejó, como ya he adelantado al
principio de este post, el día de San Valentín del pasado año, a la respetable
edad de 93 años.
No quiero terminar este recuerdo
sin mencionar la desaparición, también poco publicitada y por las mismas
fechas, de otra actriz de la misma quinta que Jourdan: la estadounidense Lizabeth Scott (29-9-1922) nos dejaba catorce días antes
que el intérprete francés más de cuatro décadas después de haber abandonado su
profesión y con un solo año menos de edad que él. En los 40 y en los 50 se
forjó una sólida carrera, participando en títulos como El extraño amor de Martha Ivers, Callejón sin salida, Ciudad
en sombras, La hija del pecado o El soborno. Sus rasgos duros, sus imponentes ojos y su largo cabello rubio la convirtieron invariablemente en una de las femme fatales más habituales del cine de su
época.
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