La temporada cinematográfica 2017
comienza ya el mismo 1 de enero con una película de ciencia ficción, Passengers (Morten Tyldum), entretenida
pero demasiado facilona y comercial. Se plantea uno qué se podría haber hecho
con esa misma idea y un tratamiento más serio u oscuro. Le sigue Silencio de Martin Scorsese, por el
contrario, una película dura de corte y presentación mucho más austeros con una
propuesta interesante, pero que no logra fascinarme. Tercer visionado de Rogue One, aunque resulta un poco fortuito.
Tengo la tradición de ver hasta tres veces las películas de Star Wars e Indiana Jones en el cine,
pero con este título me daba por satisfecho con un par. La insistencia e
invitación por parte de un amigo me lleva de nuevo a las galaxias de Gareth
Edwards, aunque en esta ocasión hubiese preferido distanciar un poco más la
repetición de su visionado. Nos trasladamos después al moderno Oeste americano:
Comanchería, de David Mackenzie, un
thriller con aire clásico en el que destaca el casi siempre excelente Jeff
Bridges y del que me atrae también que venga firmado por el guionista de Sicario, Taylor Sheridan. La quinta y
última película del mes resulta ser una de las grandes sorpresas del año, La ciudad de las estrellas, de Damien
Chazelle, de la que cuento más en mi reseña (pinchar sobre el título). En
resumen, enero resulta un mes muy variado en géneros (ciencia ficción,
melodrama, thriller y musical) en el que todas las películas mantienen para mí
un nivel que va de interesante a destacable y hasta sobresaliente, en el caso
de la última citada y, por supuesto, de la precuela de Star Wars.
"Un hombre que limita sus intereses limita su vida" (Vincent Price)
martes, 31 de enero de 2017
sábado, 28 de enero de 2017
La ciudad de las estrellas
Muy a menudo no suelo coincidir con
los gustos de los señores y señoras de la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas, y casi me da
un poco de rabia admitir que he salido encantado de ver La ciudad de las estrellas de Damien
Chazelle, la película que tiene todas las probabilidades de ser la gran
triunfadora en la próxima edición de los Oscars (14 nominaciones, récord que sólo
habían alcanzado previamente Eva al
desnudo y Titanic, como sabrán
los coleccionistas de datos). Dudé durante las dos primeras semanas sobre si acudir
a ver el film: algunas cosas de él me llamaban (sus guiños al cine clásico
sobre todo); otras me hacían dudar (que fuera a encontrarme con una historia de
amor tonta adaptada a los gustos del público actual, la presencia del poco
expresivo Ryan Gosling). Al final fui al cine y me tuve que quitar el sombrero
ante este maravilloso musical, ante la preciosa partitura en clave de jazz y swing de Justin Hurwitz (sólo me dejan indiferente las canciones que interpreta John Legend, que me
parecen insulsas), ante el tono nostálgico de la cinta y, cómo no, sus muchos
guiños a tantísimos musicales de la historia del cine, ante las referencias a
mi adorada Ingrid Bergman y, sobre todo, ante el acierto de Chazelle de concluir
la historia (y la relación) de los protagonistas como concluye, en una línea
más cercana a films como Casablanca o
Vacaciones en Roma, en los que no
tiene por qué haber un final feliz en el sentido más estricto o presumible de
la palabra. Eso es lo que para mí acaba de hacer la película redonda.
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La ciudad de las estrellas
jueves, 26 de enero de 2017
Nos dejó John Hurt
John Hurt es
para mí la primera baja artística importante del año. No quiero decir que las
anteriores sean menos dignas o merezcan menos vivir que el actor británico:
simplemente a cada uno le influyen más unas personalidades que otras, y por
ello la ausencia de estas se hace más de notar. Se marchó ayer, 25 de enero, a
los 77 años, tras una impresionante carrera con más de dos centenares de
intervenciones en la pantalla grande y en la pequeña.
No tengo un recuerdo exacto de
cuándo le vi por primera vez, pero sí que, como aficionado al fantástico, sus
aportaciones al género han sido más que memorables: El resucitado, Alien, 1984, V de Vendetta, Indiana Jones
y el reino de la calavera de cristal o, más recientemente, Sólo los amantes sobreviven, me vienen a
la memoria sin esforzarme demasiado. Pero Hurt fue un actor todoterreno que
abordó casi todos los registros: no olvidemos sus reputadas participaciones en
clásicos como El expreso de medianoche
o El hombre elefante, o su
inolvidable personaje en la serie de TV El
cuentacuentos, por citar sólo unos pocos de los muchos trabajos que abordó
en su carrera profesional de más de medio siglo frente a las cámaras
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El cementerio de Hollywood,
John Hurt
martes, 10 de enero de 2017
19 años con Alucine
El desaparecido Oma fue el último cine clásico de Puerto de Sagunto, y durante mucho tiempo lo consideré “el cine de mi vida”, pues lo frecuenté desde 1980 hasta su cierre en 1997 (aunque, ni qué decir tiene, siendo más niño ya había ido, sólo que con menos asiduidad). Hubo, por supuesto, otros cines en aquellos mis tiempos mozos, pero ninguno duró tanto como el Oma, del que fui pues incondicional durante 17 años seguidos.
Sin embargo, no hace mucho tiempo me di cuenta de
una dato que se me había pasado por alto: las multisalas locales Alucine habían superado ese hito, pues el 10 de enero de 2016 se
cumplían 18 años de su inauguración, y exactamente hoy se cumple, lógicamente,
otro año más. Son pues 19 los años que
llevo acudiendo a mi cita semanal con ese establecimiento local: así a
ojo me atrevería a estimar que al menos unas setecientas películas. Con los Alucine
he vivido buenos y malos tiempos y me alegra decir que los he visto resistirse
al embate de los temibles y poderosos negocios competidores de la capital, la
gratuidad y la desconsideración de las descargas internáuticas, los vídeos de
alquiler y la desidia y la ceguera de algunas personas (cuando no directamente
estupidez). Lejos quedan aquellos años de grandes colas y de tener programación
los siete días de la semana, que hace tiempo se redujeron a cinco. Muy al
contrario, más de una vez me he encontrado solo durante una proyección, o
acompañado como mucho por un puñado de espectadores. Suerte que hay días y
películas que sí que llenan las salas del complejo.
Habiendo tenido cines en mi pueblo desde siempre,
no concibo otra forma de vida; poco me importan las excelencias y prestaciones
que pueda ofertar la competencia foránea: difícilmente me saldrá más rentable
ni me resultará más cómodo tener que desplazarme bastantes kilómetros y pagar
mayores tarifas cuando puedo ver una película a un paseo de mi casa. Para mí un cine local –modesto
como pueda ser Alucine– es un privilegio que todo Ayuntamiento debería fomentar
y apoyar; algo tan habitual como era una sala de proyección hace cosa de unas
décadas, cuando cualquier pueblecito tenía una, es hoy en día un lujo que
mucha gente –llevada por el espejismo del turbocapitalismo y de los ardides
políticos para convencernos sobre cierto supuesto y falso estado de bienestar– no
sabe apreciar. Como con todas las cosas, de Alucine hay que valorar y sopesar
sus pros y sus contras y concluir con una apreciación justa: en mi caso, los
segundos me parecen pocos y mayoritariamente ignorables, pequeños detallitos
que podrían solventarse con un poco de atención y cuidado; los primeros priman
para mí y prácticamente han quedado expuestos en este artículo.
Me gustaría acabar este pequeño y breve homenaje con algún
tópico del tipo “ojalá que Alucine dure otros diecinueve años”; sin embargo,
una amenazante sombra se cierne –una vez más– sobre los cines de mi localidad,
y tiene la forma de uno de esos monstruosos macro-complejos comerciales que
están asolando las ciudades y terminando con una forma de vida como era el
pequeño comercio. En el cartel que daba a conocer la construcción de su próxima fase
se anunciaba un próximo establecimiento cinematográfico. No sé si esto es una
certeza, o simplemente una sugerencia de negocio por parte de los promotores del nuevo recinto, pero habida cuenta de la necedad, codicia y ceguera de la
casta política que destroza España desde hace décadas, que no sigue más dictado
que el de su propio bolsillo y que no obedece a más razones que las que les aportan
sus señores, los magnates de las empresas, soy muy poco optimista al respecto.
Puerto de Sagunto es muy pequeño para dos negocios cinematográficos, y dar
licencia para uno nuevo llevará inevitablemente a condenar al más antiguo,
porque la gente, como polillas, siempre acudirá a donde las luces brillen más.
Cruzo los dedos, pero con desánimo y escasa convicción... y sí: me gustaría
creer que tendremos Alucine para rato…
martes, 3 de enero de 2017
El cine de 2016
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Primera y última película vistas en 2016 |
¿48 o 52?
48 son las visitas que he hecho a salas
cinematográficas en el presente año. Exactamente las mismas que en 2015, aunque
por supuesto esto no ha sido premeditado. También vuelvo a repetir una de
ellas, ya que vi dos veces Rogue One,
por lo que en realidad son sólo 47 las películas que he visto en cine en 2016.
Curiosamente, el año comenzó igual que acabó el anterior, pues la última
película de hace dos diciembres y la primera del pasado enero fue El despertar de la fuerza;
efectivamente: desde hace décadas tengo la tradición de ver varias veces en
cine (normalmente dos o tres) las películas de esta saga galáctica, algo que
también he repetido con las entregas de Indiana Jones y las de El Señor de los Anillos.
El porqué de la pregunta al comienzo de este
epígrafe viene porque, además de esas 48 películas comentadas, hubo 4 que no vi
en televisión, pero tampoco se puede decir que lo hiciera propiamente “en
cine”: se trata de los largometrajes que disfruté el pasado agosto en los Jardínes del
Casino Viejo de mi ciudad (di breve cuenta en este
enlace) proyectados en vídeo sobre pantalla en una terraza al aire libre.
Dependiendo de cómo se quiera entender dicha proyección, el número de películas
vistas fuera de casa en 2015 se puede considerar entonces 52. No obstante, no
los voy a tener en cuenta en el presente post a la hora de dar datos y
estadísticas referidos exclusivamente a cine.
Frecuencia
2016 comenzó flojito, con sólo 2 películas en enero
y 3 en febrero. La cosa remontó en primavera, siendo marzo y mayo dos de los
meses en los que más acudí al cine (6 veces cada uno). El verano fue menos
prolífico que el de 2015 y la frecuencia de visitas fue menos constante: 2, 5 y
3 respectivamente en junio, julio y agosto (salvo que queramos contar como
“cine” el mencionado ciclo del Casino Viejo: eso remontaría agosto a 7 visitas,
récord histórico). Octubre fue un buen mes con 5 películas, en abril fueron 4 y
diciembre empató con marzo y mayo con 6, una buena despedida de año
cinematográfico. Hubo algunos meses poco inspiradores, con películas que no me
llamaban la atención o algunas que sí lo hacían, pero que por una razón u otra
(más frecuentemente por no llegar a mi ciudad) no estuvieron a mi alcance. El
resto de los meses no enumerados vi 3 largometrajes en cada uno.
-6 películas: marzo, mayo y diciembre
-5 películas: julio y octubre
-4 películas: abril
-3 películas: febrero, agosto, septiembre y
noviembre
-2 películas: enero y junio
Géneros
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El fantástico, cómo no, sigue siendo mi predilección |
Países
productores
Ninguna sorpresa tampoco respecto a los años
anteriores. Siguen imperando las coproducciones entre varios países, lo que
no tiene nada de extrañar habida cuenta de lo caro que es financiar un
largometraje (más aún si está destinado al circuito comercial, que es el caso
de la mayoría de los que veo). En producciones exclusivas de una sola nación
vuelve a destacar EE.UU. y el todopoderoso Hollywood con 22 películas, seguida,
curiosamente, España, aunque muy distanciada con sólo 4 cintas. El Reino Unido y
Francia cierran este pequeño podio, con una sola producción cada uno de entre
lo que he visto este año en cine. Como coproductores siguen destacando los
países de habla inglesa: Estados Unidos (16), Reino Unido (10) y Canadá (4),
mientras que otros países europeos como España y Francia, o asiáticos como
China y Japón participan más tímidamente en estas asociaciones
artístico-comerciales (2 películas cada uno)
Salas de cine
Seguimos sin sorpresas: Alucine, el cine de mi
localidad, ha sido el que más habitualmente he visitado. Lo tengo cerca, es
barato y me resulta cómodo, y siempre lo preferiré a cualquier otro local al
que me tenga que desplazar en coche durante varios kilómetros, por muchas luces
y parafernalia con la que me quieran atraer. No obstante, he de decir que en
ocasiones no me queda más remedio que renunciar a este principio y viajar a la
cercana capital valenciana para ver películas que temo que no van a llegar
aquí. Este fue el caso de La venganza de
Jane y Gernika, que vi
en Kinépolis
(Paterna), el documental Hitchcock/Truffaut (Babel,
Valencia) y la reposición de Los Goonies (Aragó,
Valencia). Además, por un compromiso fui a ver Rogue
One también a Kinépolis (aunque también la vi en Alucine en 3D) y,
debido a lo mucho que me gustó visitar hace dos años la Terraza de verano de Serra,
me pegué también una escapadita para ver Star Trek: Más
allá, aunque admito que esta película quizá no era la más adecuada
para ver al aire libre.
-Alucine (Puerto de Sagunto): 42
-Kinépolis (Paterna): 3
-Babel (Valencia): 1
-Aragó (Valencia): 1
-Terraza Verano (Serra): 1
-Terraza Verano (Serra): 1
Otros datos
El gasto aproximado en cine este año ha sido de
unos 294
euros, calculando como media la tarifa que pago más habitualmente, 7
euros en festivo en Cines Alucine. Ha habido días con entrada más barata (4,5
entre semana en los mismos cines) y algunas veces ha sido más cara (cines de
Valencia y alrededores). Además, 6 entradas gratuitas rellenando el típico
cartón que te sellan en cada visita al cine.
El regreso de
la Oscuridad
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El cine español de 2016, cuanto menos interesante |
Total de
películas
Como comentaba al principio de la entrada, este año
me propuse llevar la cuenta de todas las películas que veía, ya fuese en
pantalla grande o pequeña, por la simple curiosidad de conocer este dato con
exactitud. En televisión he visto todos los meses ente 11 y 22 películas, en
total 184, lo que sumado a las 48 de cine y a las 4 del Casino Viejo hacen un
total de 236 largometrajes vistos
en 2016, aparte de series y telefilms. ¡Creo que no está mal!
La pequeña pantalla es para mí el complemento en
donde veo las películas que se me han escapado en cine, o simplemente no han
llegado a este porque se han estrenado directamente en formato doméstico, y por
supuesto donde revisitar cine clásico. Este año, a pesar de lo mucho que me
gusta éste, lo tuve algo descuidado durante algunos meses, pero hubo
remontadas, como algunos ciclos temáticos que me regalé dedicados a Charles Chaplin, centrado en su período mudo y compuesto por 6 títulos (además de El Gran Dictador, lo detallo aquí), o
a mi actriz favorita, Audrey Hepburn, de la cual tenía pendiente desde
hacía mucho tiempo ver sus trabajos anteriores a su llegada a Hollywood
(conseguí ver 5, pero aún me faltan dos películas que no logro encontrar, como
comento en esta
entrada).
Lo mejor y lo
peor (¡para mí!)
No sé si me autocondiciono mucho o tengo mis gustos
muy claros, pero había dos películas que tenía muchas ganas de ver en 2016 que
nada sorprendentemente escojo como mis dos favoritas del año: ya en la
primerísima sesión del día de los respectivos estrenos de La
venganza de Jane y en la de Rogue One estaba
un servidor en la puerta del cine presto a devorarlas. Eran mis apuestas
previas y las dos me encantaron, pese a lo muy diferentes que puedan ser: la
primera una gran superproducción anunciada a bombo y platillo y enclavada
dentro de una saga que me ha embelesado desde niño, la de La guerra de las galaxias, y la segunda una película sencilla,
modesta, repleta de vicisitudes en su producción que pasó sin pena ni gloria
por las salas españolas excepto para aquellos que adoramos a su actriz
principal: la presencia de Natalie Portman confería a esta cinta un interés
especial para mí y salí encantado de reencontrarme –por fin– con mi actriz
favorita del cine actual después de nada menos que dos años y medio sin que
llegara a las salas españolas ninguno de sus trabajos.
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Natalie y Star Wars: ¡Apuestas seguras! |
Emily Blunt es otra actriz a la que sigo, y este
año hubo dos encuentros con ella. Aunque La chica del
tren no me resultó tan redonda como en principio esperaba, la
presencia de la actriz y también la de Rebecca Ferguson hicieron que esta
especie de telefilm de sobremesa bien producido se me hiciera pasable sin
sobresalir. También Saoirse Ronan me deslumbró una vez más en Brooklyn.
Destacar algunas producciones españolas que me parecieron muy dignas vistas a lo largo del año, como es el caso de Cien
años de perdón, Tarde para la ira o La reina de España, un regreso esta
última a un cine patrio que ya casi no se hace y que hasta cierto punto
podríamos llamar “clásico”.
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Lo peorcito del año |
En cuanto a lo peor que vi en 2016, siempre según
mi discutible criterio, esta vez no elegiré una película que me disgustó por su
poco tacto, incorrección política o descaro comercial, como ha sido el caso en
otros años, sino porque me pareció directamente mala: no había por dónde coger Dioses de Egipto; me pareció un
desacierto continuo que no salvaron ni sus guiños al cine de Harryhausen ni la
presencia de un actor que me gusta tanto como Geoffrey Rush, aquí totalmente
desaprovechado. Toro y Gernika fueron para mí las grandes
decepciones del cine español, aunque la segunda me pareció algo más salvable
siquiera por su ambientación en una época que me fascina tanto como la Guerra
Civil Española, y grandes superproducciones como la aburrida Jason Bourne, Los siete magníficos o Inferno,
habida cuenta del dinero invertido en ellas, me resultaron entre tediosas e
insípidas, al igual que la popular Deadpool
o la no tan costosa Triple 9.
2017
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Sentimientos encontrados respecto a algunos de los estrenos de 2017 |
Mi siempre admirado género fantástico trae algunas
novedades interesantes pero ante las que a priori me mantengo algo escéptico,
como puedan ser el caso de esa innecesaria secuela de Blade
Runner o la nueva entrega de la saga Alien,
franquicia que siempre me ha resultado cuanto menos entretenida. Y, como también me gusta la historia, tengo ganas de ver Dunkerque.
Todas estas dudas, apuestas y suposiciones se irán
resolviendo a lo largo de los próximos doce meses, que abordaremos sin prisas y
con tranquilidad…
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