
Si tengo que resaltar algo de la
cinta, es que se critiquen por igual el nazismo de Hitler y el comunismo de
Stalin –para mí, posturas similares– en un intento fallido del director de no
alinearse políticamente con ningún bando, así como que la película acabe
destacando los bombardeos aliados a Hiroshima y Nagasaki como el culmen de los
ataques aéreos a civiles durante la II Guerra Mundial. Ya va siendo hora de que
semejante salvajada se enfatice tanto como las realizadas por el Eje durante el
conflicto.
A pesar de que Gernika no me ha parecido nada
sobresaliente, no me arrepiento de haber ido a verla y creo que siguen haciendo
falta más películas serias y valientes sobre la Guerra Civil Española, que no
intenten esconder lo que esta fue con la recurrida fórmula de la comedia ni que
intenten esquivar cualquier tipo de denuncia social y política al reproducir
ese período, porque eso es algo imposible por muy neutral y objetivo que se
quiera ser al retratarlo para el cine.
Pese a su más modesto presupuesto
y su más humilde reparto, he de destacar como superior al trabajo de Serra la
mini-serie de Luis Marías de 2012 Gernika
bajo las bombas, que reseñé en esta
entrada de hace dos años.
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