"Un hombre que limita sus intereses limita su vida" (Vincent Price)

jueves, 29 de octubre de 2015

La cumbre escarlata

A priori, La cumbre escarlata Crimson Peak, no sé qué le pasa a la palabra “carmesí” que parece costar tanto de traducir– tiene un montón de elementos lo suficientemente de mi agrado como para que me apetezca su visionado, sobre todo todas esas referencias a las películas y novelas góticas –o “románticas”, pero cada vez que menciono este término en el blog me veo obligado a abrir un largo paréntesis para reivindicar el verdadero origen y significado del término y ya me cansa– con las que he crecido –la protagonista se apellida “Cushing” en un claro homenaje al actor predilecto de un servidor y, probablemente, al de Guillermo del Toro, artífice del film–, una ambientación que me fascina –la Inglaterra victoriana del cambio de siglos–, dos actrices guapas y un director que, aunque inconstante y culpable de mediocridades como Mimic, Blade II o Pacific Rim, también es autor de algunos trabajos interesantes como Cronos, El espinazo del diablo o, sobre todo, El laberinto del fauno, y de títulos divertidos como las dos entregas de Hellboy, y al que, por ese batiburrillo de calidad cambiante, se le puede conceder el beneficio de la duda, aunque sea con reticencia.

Lo cierto es que salgo del cine con un sabor agridulce, porque si bien algunos de esos elementos han conseguido convencerme –aunque sea a medias–, otros no lo han hecho. Me gusta la historia en general, sobre todo en lo relativo a los hermanos interpretados por Tom Hiddleston y Jessica Chastain, pero encuentro que la dirección artística se desmadra en bastantes ocasiones. Del Toro y sus colaboradores se exceden a menudo con los recargados decorados, privan a la película de un agradecible aire de misterio o de horror más comedido y sugerente a cambio de mostrarnos espíritus de aspecto grotesco y redundante (cuyas apariciones siempre parece reforzar esa música que tiene buenos momentos, pero que se desboca en otros), y se dejan llevar por cierta grandilocuencia las más de las veces, y eso para mí estropea el resultado final y general. Salvan la cinta algunas cosas, aunque para mí la más notable acaba siendo Jessica Chastain, y no precisamente por sus atractivo físico, sino por su versatilidad y solvencia como actriz –últimamente he tenido ocasión de verla en varios de sus trabajos y me parece una mujer que saber alternar con atino producciones y papeles de muy diferente envergadura y estilo– y por su interpretación en la cinta, que para mí se come a la de sus compañeros Mia Wasikowska –cuyos trabajos normalmente tampoco me disgustan– y Tom Hiddleston al que, lo siento, pero no logro ver fuera de su personaje de Loki y aún me tiene que convencer sobre sus habilidades como intérprete.

sábado, 24 de octubre de 2015

Adiós, pelirroja

Maureen, inmortalizada en El hombre tranquilo
Hoy toca decir adiós a la que probablemente era (y seguirá siendo) la pelirroja más famosa del Hollywood clásico, Maureen O´Hara. Al final, uno tiene que hacerse a la idea y aceptarlo como inevitable ley de vida: las viejas leyendas del cine que nos quedan son eso: muy viejas, y en pocos años probablemente no tengamos ya ninguna. Es un hecho que hay que intentar asumir sin pesar ni tristeza, más aún cuando algunas de ellas han vivido una vida tan larga como la actriz irlandesa, que el 17 de agosto cumplió nada menos que 95 años.

De la extensa filmografía de Maureen (que se dedicó al cine y a la televisión desde los 18 años hasta los 80, aunque a partir de 1973 distanció mucho sus apariciones) queda El hombre tranquilo posiblemente como su más popular e inmortal trabajo, aunque yo personalmente recuerdo con gran cariño algunos de sus primeros papeles como los de Esmeralda la zíngara o La posada Jamaica, varios de sus muchos westerns –a menudo con John Wayne y John Ford – como Río Grande o Una dama entre vaqueros o, por supuesto, otro de sus grandes clásicos, ¡Que verde era mi valle! Hasta llegué a verla en su despedida del 7º Arte en uno de esos programas dobles de los antiguos cines de reestreno de mi pueblo, Yo, tú y mamá, en 1991.

martes, 20 de octubre de 2015

Póster y trailer finales de El despertar de la Fuerza

Aunque a estas alturas medio mundo debe estar ya saturado –para bien o para mal, dependiendo de cada caso– del tráiler final y del nuevo póster de El despertar de la Fuerza, un servidor no va a ser menos y también va a hacerse eco de él.

En menos de dos meses tendremos en los cines la continuación –tras un larguísimo lapso de tres décadas– de El retorno del jedi, que yo personalmente espero con mucho interés y aún más emoción. Se trata de una experiencia tan nueva como vieja: un episodio de Star Wars sin su creador, George Lucas, pero con los actores de la trilogía clásica con la que crecí y, de hecho, muchas coincidencias con aquella: parece que J.J. Abrams ha apostado por lo seguro y así, ha recuperado muchos elementos y personajes de las primeras y más queridas películas de la franquicia: ahí está, si no, ese remedo del Imperio, con sus soldados de asalto y sus cazas TIE, otra nueva Estrella de la Muerte, un trío protagonista compuesto por dos chicos y una chica y hasta una nave que huye de un destructor para caer en un planeta desértico…

El Episodio VII de Star Wars no sólo marcará un hito en la historia del cine fantástico –si es que no lo ha marcado ya– sino que será también el pistoletazo de salida a toda una serie de películas ambientadas en el universo galáctico de Lucas que se van a suceder como una lluvia de meteoros año tras años. Y yo encantado de poder revivir mis tiempos mozos, aunque, por otro lado, no tengo demasiada prisa en que lleguen las futuras entregas de la franquicia porque ya empieza a pesarme la edad, y poder verlas significa ser más viejo, así que, con tranquilidad…





viernes, 16 de octubre de 2015

Nueva edición de El Juego de Cine: El Experimento

Tras los meses de preparación de rigor (y de descanso, para los no organizadores) vuelve el ya legendario Juego de Cine, sobre el que se ha informado sobradamente en las páginas de este blog durante los últimos años. No en vano, un servidor ya lleva enganchado desde 2011 a este concurso online hecho por y para cinéfilos y sin más pretensión que pasar un buen rato… largo, porque hablamos de una duración de varias semanas.

La próxima edición del juego –titulada El Experimento– promete ser muy especial, no sólo por su novedoso formato y reglamento, sino porque también se da la original circunstancia de que el equipo ganador, el dúo Los Ex, resultó triunfador tanto de la última versión española del concurso como de la francesa, un logro tan meritorio como sin precedentes. Por esa razón, los organizadores han decidido integrar en esta ocasión las dos ediciones en una bilingüe que tiene como plazo de inscripción hasta el 30 de este mes de octubre, y que comienza el día 2 de noviembre y se extiende a lo largo de seis semanas.

¿Qué puedo decir que no haya dicho ya sobre este certamen? Crea adicción más allá de lo razonable y no puedo sino recomendarlo a todos los amantes del cine de todos los tiempos y clases… Si queréis más información, la web oficial es: http://www.elexperimento.es/


martes, 6 de octubre de 2015

Póster francés de Jane Got A Gun

Si no fuera porque no soy supersticioso, se diría de esta película que está más que maldita. A todos los avatares sucedidos incluso antes del rodaje –cambio de director y de actores–, hay que sumar los posteriores problemas de su productora –que ha abandonado el negocio– y nada menos que tres fechas de estreno anunciadas y pospuestas: septiembre de 2014, febrero de 2015 y septiembre del mismo año. Pero parece que por fin se estrena Jane Got A Gun casi tres años después de su filmación, y lo hace, curiosamente, en Europa antes que en su país de origen, EE.UU. De momento están anunciados los estrenos francés, griego y británico para el próximo mes, mientras que el estadounidense tendrá lugar en febrero del año que viene. Hasta ahora, ni una palabra sobre su deseable llegada a los cines de nuestro país. Quiero pecar de ingenuo y creer que ese momento llegará en una fecha cercana, antes de que las descargas internáuticas acaben con toda posibilidad de comercializar la película de Gavin O´Connor en salas de proyección. Lo que sí ha aparecido esta semana es el póster francés del film, una pequeña alegría en este desértico panorama que es la fimografía de Natalie Portman en los últimos años. Porque sí, sabemos que la actriz  está rodando Planetarium y que Knight of Cups y A Tale of Love and Darkness se han estrenado ya en varios festivales y están empezando a llegar a algunos países, pero a esta España culturalmente pobre y retrasada no parece haber trazas de que vayan a llegar todos estos trabajos de la israelita. Y uno se desespera por razones más que sobradas, no sólo por la añoranza de Natalie, sino por la tristísima situación del cine en esta nación en que me ha tocado residir. Aún tengo, no obstante, ganas e ilusión por ver este western y esperanza de que no me defraude pese a lo que parecen predecir todos los infortunios de su producción.

domingo, 4 de octubre de 2015

Killdozer

Después de las reseñas de Holocausto radiactivo y de Llegan sin avisar, va a dar la impresión de que expresamente me he programado un pequeño ciclo nostálgico-fantástico, pero no ha sido del todo así. Simplemente, ha dado la casualidad de que he visto en un breve espacio de tiempo (dos meses) tres títulos con dos características comunes: el género al que pertenecen (terror/ciencia ficción) y que la motivación para revisionarlos se ha debido a entrañables recuerdos vinculados con mi infancia/adolescencia y mi primer encuentro con todas estas películas, que por lo demás no me parecen de una especial calidad a nivel artístico o cultural.

En el caso de Killdozer, telefilm dirigido por Jerry London en 1974, esta es la vivencia sentimental con la que lo relaciono: llegar un día a casa por la tarde con mi madre y mi hermana (creo que, concretamente, de la playa) y estar mi padre acabando de ver esta película en la televisión. Me impresionó el final y se me quedó grabado durante muchos años, décadas realmente, pero nunca supe el título de este largometraje hasta que recientemente me puse a buscar por internet valiéndome de descripciones de esas últimas escenas que recordaba haber visto. Acabé dando con él (creo que aquí se llamó algo así como La excavadora asesina o El tractor asesino) y, por fin, después de cerca de treinta años, he logrado cumplir el deseo de volver a verlo (de hecho, de verlo por primera vez íntegramente, pues ya digo que en su momento sólo la vi terminar).

El argumento, muy sencillo, la película, menos que modesta, pero ese recuerdo que tengo con ella y la benévola perspectiva que da el tiempo a la hora de recalibrar nuestras apreciaciones sobre algunas cosas, junto con ese mencionado vínculo nostálgico que yo personalmente tengo con Killdozer, hacen que su breve metraje de 74 minutos se me pase de manera rápida y entretenida, remitiéndome a aquellos años 70 en los que descubrí tantas y tantas películas –fantásticas o no– que irían definiendo mi pasión por el 7º Arte y, en general, por las historias narradas con imágenes (aunque fuera en formato televisivo, como es este caso).

Mencionar, para finalizar, que mi recuerdo de aquellas secuencias finales del film era bastante exacto, habida cuenta de los años pasados y de lo saturada que está mi cabeza con los miles de largometrajes que he visto desde entonces. Es curioso cómo algunas cosas se te quedan grabadas en el cerebro. Y es que, en Killdozer, tras cobrar vida una enorme excavadora que utiliza un equipo de obreros que construyen un aeródromo en una isla del Pacífico y exterminar a casi todo estos , los supervivientes deciden tender una trampa a la máquina (poseída por una presencia extraterrestre) valiéndose de un tendido eléctrico que ocultan y por el que le hacen pasar. Esa escena precisamente –la de la destrucción del asesino mecanizado– era la que vi de niño y que siempre recordé. Bien es cierto que la recordaba de noche –cuando en realidad ocurre de día– y que creía que eran soldados los que acababan con la excavadora y no trabajadores, y hasta me suena que, en su momento, vi el final de la película en blanco y negro, pero bueno, ¡no está mal después de tantísimo tiempo!…