"Un hombre que limita sus intereses limita su vida" (Vincent Price)

jueves, 31 de marzo de 2016

Nos deja Douglas Wilmer

Al actor británico Douglas Wilmer tuve ocasión de sacarlo a colación hace algunos años con motivo de una entrada que titulé “Secundarios de primera”. En esta nueva ocasión es, tristemente, su fallecimiento hoy el que me hace traerlo otra vez a las virtuales páginas de este blog. Nos ha dejado, eso sí, a una edad más que respetable y que atenúa un poco la tristeza de su marcha: el pasado 8 de enero, Douglas cumplía 96 años.

Nacido en Londres, destacó sobre todo en papeles secundarios, y sin duda los amantes del fantástico clásico lo recordaremos siempre por sus apariciones en películas de la Hammer como Las amantes del vampiro o sus colaboraciones con Ray Harryhausen en Jasón y los Argonautas o El viaje fantástico de Simbad, aunque yo personalmente guardo grata impresión de su papel en El Cid, pues Wilmer se prodigó también en el género histórico –sirvan como ejemplo títulos de la talla de Cleopatra, La caída del Imperio Romano o Kartum–. Acompañó también al Inspector Clouseau –La venganza de la pantera rosay al mismísimo James Bond Octopussy, y en televisión intervino en series tan clásicas como Los vengadores, Espacio 1999 o Viaje a lo desconocido, aunque será posiblemente por su excelente interpretación de Sherlock Holmes en la serie inglesa homónima de los años 60 por la que más se le recordará en este apartado. Curiosamente, abandonó su retiro –en el que llevaba desde 1988– para una breve aparición en 2012 en la nueva serie dedicada al mítico personaje de Arthur Conan Doyle al que ahora encarna  Benedict Cumberbatch. Fue sin duda un simpático colofón a la carrera de un actor en la que el detective de Baker Street fue más que significativo.

Me gustaría aprovechar que queda sitio en el “nicho” para mencionar la marcha, el pasado 13 de marzo, de otra actriz compatriota de Douglas muy relacionada con el género fantástico: Adrienne Corri nos dejó ese día a los 84 años...

jueves, 24 de marzo de 2016

Batman v Superman

Sin lugar a dudas una de las películas más esperadas del año, dentro del género fantástico, por el público en general. No era tanto mi caso, aunque también tenía interés por verla. Básicamente se cumplen todas las expectativas que tenía de ella. Los films de Zack Snyder son siempre visualmente impecables: en la composición de sus planos, el colorido y la iluminación de sus secuencias, el cuidado diseño de producción… el realizador siempre ofrece un espectáculo casi hipnótico que sin duda contentará al público medio. A nivel del drama, de desarrollo de personajes, de ofrecer una historia con cierta solidez, Snyder no siempre está a la altura (léase casos como el tremendo videoclip que es Sucker Punch) o ni siquiera se preocupa por estarlo (esto es cine comercial, al fin y al cabo). Batman v Superman sigue, como era de esperar, esa línea habitual del director estadounidense: asombrosas escenas de acción y peleas, sobresalientes efectos especiales, y una trama con buenas propuestas iniciales pero de profundidad más bien moderada.

Lo que yo ya anticipaba antes de ver la película, y por supuesto se ha confirmado, era ese reparto principal poco solvente y creíble, en especial un histriónico Jesse Eisenberg que provoca aversión desde su primera aparición interpretando a un Lex Luthor insoportable que conforma a base de las típicas muecas y expresiones de malo loco que hemos visto hasta la extenuación en el cine y que no dicen mucho de su originalidad a la hora de encarnar al archivillano. La delgada y artísticamente limitada Gal Gadot no me resulta muy creíble como Wonder Woman, aunque por suerte sus apariciones son escasas, y está claro que se la incluye en la cinta meramente como promoción de su próximo trabajo: un film en el que repite el clásico personaje de DC y del que será protagonista absoluta. Y en cuanto a los dos actores principales, pues de Ben Affleck ya es bien conocida su inexpresividad y tampoco es precisamente santo de mi devoción, y digamos que a Henry Cavill lo tolero, no teniendo nada a favor ni en contra de él.

Por suerte para el espectador, hay un elenco de secundarios más que interesante en el que yo destacaría a la maravillosa Diane Lane y a Holly Hunter, pero en el que también se encuentran Amy Adams (que se supone que es la actriz principal, pero tiene un papel más bien comedido), Jeremy Irons o Laurence Fishburne, entre otros, que aportan a la cinta lo que no sabe aportar la mayoría del reparto principal, pero que difícilmente pueden compensar las carencias de los intérpretes que encabezan el cartel.

Al final asumo la película como mero entretenimiento, y en ese sentido creo que cumple más o menos su cometido. La anticipada pelea entre Batman y Superman me convence, no así tanto la de ellos dos y Wonder Woman contra Juicio Final, sosias poco carismático del troll de las cavernas de El Señor de los Anillos. El largometraje falla sobre todo en lo que yo considero algo esencial para toda historia de superhéroes: un buen malo (o malos), pues ni esta criatura CGI ni el penoso Eisenberg logran convencerme. Más destacable me parece el tono deseablemente dramático de la cinta, en contraste con todas las idioteces, gracietas y agotadores comic reliefs que habitúan a meternos la mayoría de películas de Marvel, y que para mí logran arruinarlas en su mayoría. En este caso, me alegro que Warner haya optado por conferir un estilo más adulto a sus adaptaciones a la gran pantalla.

Con estos antecedentes, no apuesto mucho por la mayoría de los siguientes títulos del universo DC que recuperan a los mismos protagonistas, en parte porque son personajes que siempre me han llamado menos la atención que los creados por Stan Lee, principalmente por lo ya expuesto en las líneas anteriores: una selección actoral poco llamativa y atractiva. Curioso que Gal Gadot vaya a protagonizar Wonder Woman secundada por dos actrices de la talla de Connie Nielsen y Robin Wright, un ejercicio parecido a esta Batman v Superman en la que casi todo el peso y la calidad recae sobre el supporting cast.

sábado, 19 de marzo de 2016

Brooklyn

Hace mucho tiempo que sigo con interés la carrera de Saoirse Ronan, y prueba de ello es la breve entrada que ya le dediqué hace dos años. Como decía en ella, de la joven intérprete siempre me ha sorprendido su extraordinario criterio para elegir papeles y personajes complejos y algo alejados de lo que parece ser el canon para las actrices de su edad –léase La Serie Divergente y cosas por el estilo–. Sale uno de ver Brooklyn con la sensación de que en realidad su director, John Crowley, no le ha contado prácticamente nada en la película –la historia de una chica irlandesa en los años 50 que abandona su pueblo para comenzar una vida en EE.UU.–, y sin embargo embelesado por la interpretación de su protagonista. Y es que, para mí, la neoyorkina es una de esas artistas que tiene mucho más que “físico” en un sentido estricto (de hecho, no me parece una mujer especialmente guapa): tiene fotogenia, encanto (recurramos a ese socorrido término) y lo que yo llamo “presencia”; inunda la pantalla, es una cualidad en parte intangible que para mí sólo tienen determinados actores que realmente saben estar ante una cámara y adueñarse de las películas en las que trabajan (en el caso de Saoirse, una mirada fascinante y expresiva que atrapa al espectador). Aunque no soy muy de Oscars, me alegra que le hayan nominado por segunda vez por su papel en la cinta. Para mí ya estaba confirmada como una destacable actriz desde que vi Byzantium.

¡Ave, César!

Sin lugar a dudas la película que más me ha gustado en lo que llevamos de año, por encima de la repetitiva Spotlight o de El renacido. Me ha encantado esa mezcla de parodia y homenaje a los estudios del Hollywood clásico y al star system, con todos los estereotipos del lugar y de la época (el poco versátil actor cowboy, la starlet que no es tan elegante como parece, las películas de romanos o el impagable cónclave de guionistas comunistas) y es muy de agradecer poder encontrarse en las carteleras con una comedia “de las de verdad”: para mí, aquellas en las que el humor es más sutil y elegante, y no las payasadas habituales con las que nos deleitan las carteleras (léase Adam Sandler y compañía). ¡Ave, César! hasta ha conseguido algo tan difícil como hacerme reír en la escena en la que el personaje de Ralph Fiennes instruye al de Alden Ehrenreich. Interesante y atractivo reparto en el que destaco al principal protagonista, Josh Brolin, a Tilda Swinton o a Clancy Brown, además de al ya mencionado Fiennes. Menos llamativos me resultan George Clooney, Scarlett Johansson o Channing Tatum, aunque creo que todos encajan en la historia y en sus respectivos papeles. También aparecen brevemente Frances McDormand y hasta un olvidadísimo Christophe Lambert. Qué lástima que los artífices del film, Joel y Ethan Coen, perdieran para mí tantos enteros con aquel lamentable asunto de la Franja de Gaza. Y es que creo que los artistas y creadores tienen que tener muchísimo cuidado y tacto cuando se pronuncian sobre ciertos temas políticos en público…

martes, 15 de marzo de 2016

Confirmada la quinta entrega de Indiana Jones

La noticia ha invadido internet hace un rato. Todos sabíamos que una compañía tan ávida de hacer millones como la Disney no había comprado la franquicia de Indiana Jones para tenerla guardada, y que antes o después rescatarían las aventuras del héroe del látigo de alguna forma. Pero lo que también pensábamos los fans es que sería probablemente un nuevo actor el que encarnaría al mítico arqueólogo creado por George Lucas. Sin embargo, la todopoderosa empresa estadounidense ha confirmado hoy que será de nuevo el mismísimo Harrison Ford el que lo interprete por sexta vez (recordemos su cameo en la serie de TV) y que, cómo no, Steven Spielberg volverá a dirigir esta quinta entrega cinematográfica. Ya hay hasta fecha de estreno anunciada: 19 de julio de 2019.

Se abre la veda para la especulación, las apuestas, las burlas y el humor (ya tenemos montones de internautas bromeando sobre el título de la película, invariablemente relacionado con el geriátrico), las ilusiones y las maldiciones. Es innecesario mencionar que Ford es ya muy mayor (cumplirá 74 años en julio, y probablemente ruede la película un año después) y, aunque sitúen la acción en una época en la que su personaje sea algo más joven, y por mucho que se valgan de maquillaje o infografía, va a ser difícil convencernos de que un hombre de esa edad aproximada puede ir dando saltos y puñetazos por medio mundo. ¿Intentarán justificar los artífices de la película estos hándicaps de una forma razonable? Yo de momento aguardo la cinta con interés, pues también era contrario a que se rodara la anterior parte –Indiana Jones y el reino de la calavera de cristal– y salí enamoradísimo de verla (soy consciente de que no todo el mundo comparte esta visión mía del film). Sólo espero que, siendo los productores quienes son, no vayan a ofrecernos otro calco/remake de En busca del Arca Perdida, como han hecho al rescatar la saga de Star Wars

Artículos sobre Indiana Jones en el blog:
-La saga cinematográfica
-La serie de TV