Comedia sentimental (que no “romántica”:
insistiré hasta el hastío) que, no por cumplir todos los clichés del género,
deja de ser entretenida y agradable. Como siempre, un hombre y una mujer entre
los que ha surgido un fuerte sentimiento amoroso que ninguno quiere reconocer
hasta que parece que es demasiado tarde, la película está a punto de acabar y
ambos han dado mil y un vaivenes… Lo más original del film es su ambientación
en el año 1959, reproducido con acierto por la dirección artística, y
su argumento centrado en los –al parecer– habituales concursos de mecanografía
de la época. Opera prima del galo Régis Roinsard cuyo reparto encabezan Romain
Duris y Déborah François estrenada en su país de origen el pasado año. La verdad es que no puedo
negar que siento debilidad por las comedias francesas, aún cuando sean una nimiedad...
"Un hombre que limita sus intereses limita su vida" (Vincent Price)
lunes, 28 de octubre de 2013
martes, 22 de octubre de 2013
Onegin
Película cuyo estreno cinematográfico se me
escapó en su momento (1999) pese a mi interés por verla en pantalla grande, y
que rescaté en su versión VHS. La revisiono ahora después de más de una década,
permaneciendo prácticamente intacta la buena sensación que me dejó la primera
vez.
Está basada en la novela en verso Eugenio Onegin de Aleksandr Pushkin,
escrita a principios del siglo XIX, y nos presenta al personaje que le da
título, un joven ruso rico y ocioso que un buen día hereda la finca de un viejo
tío. En sus lindes entabla relación con el poeta Vladimir Lensky, quien a su
vez le presenta a la familia Larina, compuesta por una viuda y sus dos jóvenes
hijas: Olga (prometida de Vladimir) y Tatyana, joven inteligente y cultivada
adelantada a su tiempo que se siente atraída de inmediato por el recién
llegado. Y es en esta relación entre los dos personajes en la que se va a
centrar principalmente la película que, como está mandado en toda obra romántica,
entrañará amores apasionados, sentimientos exacerbados, existencias desdichadas,
duelos y muerte...
Además de mi afición al siglo XIX, una época
que me atrae mucho literaria y cinematográficamente, de esta película me
convence también y me subyuga la pareja protagonista, un actor –Ralph Fiennes– por el que siempre he sentido
admiración, y una actriz –Liv Tyler– que está
irresistible en su papel de la ingenua y desafortunada Tatyana. Les secundan,
entre otros, Lena Heady, Toby Stephens y Martin
Donovan. La directora es Martha Fiennes,
hermana de Ralph, mientras que la música la compone el hermano de ambos,
Magnus. Todo queda en familia.
martes, 15 de octubre de 2013
Frankenstein de Mary Shelley
El éxito de Drácula de Bram Stoker de Francis Ford Coppola en 1992 renovó el
interés de las majors hollywoodienses
por los grandes mitos del cine de terror. Y así, tan sólo dos años después del citado
film, aparece Frankenstein de Mary Shelley,
coproducido por el mismísimo Coppola y por James V. Hart (guionista de Drácula), pero con el británico Kenneth Branagh en las labores de dirección e
interpretación principal. Casi dos décadas después de haberla visto en cine me
atrevo a revisitarla en mi televisor esperando que la opinión que me forjara
entonces de la película haya cambiado, pero no ha sido así: la sigo encontrando
pretenciosa, aparatosa, rimbonbante (la música de Patrick Doyle se desborda y
entromete constantemente en la historia más allá de lo que yo considero el
límite de su labor y función), con un Branagh a menudo histriónico como actor y,
como director, propenso a causar el vértigo visual en el espectador más veces
de las que son necesarias (esos constantes e interminables giros de cámara
alrededor de los personajes durante toda la cinta) y con decorados exagerados
que pretenden claramente ser un guiño al cine expresionista y al de la
Universal (la interminable escalera de la casa de los Frankesntein, el propio
laboratorio, o esas altísimas murallas). Es una lástima que la lujosa
producción de la obra, la trabajada dirección artística, y un reparto prometedor que incluye a Robert De Niro, John
Cleese, Ian Holm y Helena Bonham Carter entre otros se malgasten de
esa forma.
Si bien personalmente considero el Drácula de Coppola una obra maestra que
está a la altura de cualquier acercamiento previo al personaje de Stoker, creo
que esta nueva revisitación del clásico de Shelley (de aquel revival de
monstruos noventero prefiero Mary Reilly de Stephen Frears) no aporta nada nuevo ni especial a la larga
filmografía dedicada a la criatura de la escritora inglesa. Terence Fisher y la
Hammer consiguieron muchísimo más con un presupuesto y unos medios
infinitamente más modestos. Claro que la sombra de Peter Cushing es muuuy
larga…
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Frankenstein de Mary Shelley
miércoles, 9 de octubre de 2013
Habana
Un excombatiente americano aparentemente
cínico y egoísta lo arriesgará todo mientras está en una ciudad extranjera en
un momento conflictivo para ayudar a una bella y comprometida mujer sueca de la
que está enamorado y al marido de esta, un importante líder revolucionario, a
salir del país, sobornando para ello a autoridades corruptas, militares y
dueños de casinos…. ¿Verdad que parece que estamos hablando de Casablanca? Pues no es así, pero lo
cierto es que Habana (Havana, Sydney Pollack, 1990)
está claramente inspirada en el clásico de Michael Curtiz, sólo que trasladado
a otra época y lugar: la Cuba revolucionaria de 1958. Es allí donde el jugador
profesional de póker Jack Weil reside y se gana la vida con partidas
concertadas, y donde conoce a la ex-actriz Roberta Durán, casada con un
importante cabecilla de la revolución y por ello en peligro. A pesar de su
actitud interesada y materialista, Weil, prendado de la chica, no podrá
resistirse a ayudarla.
Ya había visto Habana en dos ocasiones, cuando se estrenó en cine, y
posteriormente en televisión, y conservaba un buen recuerdo de ella que sigue más
o menos intacto. Me parece una película, si no original, sí bien dirigida y
ambientada y con una pareja de actores principales muy atractiva (Robert Redford y Lena
Olin) a la que secundan nombres igualmente interesantes como Alan Arkin, Raul Julia
y Richard Farnsworth.
Gravity
Interesante propuesta del director mexicano Alfonso Cuarón que nos narra la “odisea espacial”
de dos astronautas que están trabajando en la órbita terrestre cuando su nave
es destruida por unos fragmentos de un satélite. Sin más ayuda que una mochila propulsora, deberán ingeniárselas para
acceder a una estación espacial e intentar regresar a la tierra. Una película
sencilla de resumir en su argumento y que basa su apuesta, claro está, en el
apartado visual, por lo demás, cuidadísimo y fascinante. Desconfío bastante del
3D y de su frecuente gratuidad, pero es cierto que este sí que es un film que
se disfruta con las dichosas gafitas y que saca partido a esta técnica. George Clooney y Sandra
Bullock son sus dos únicos actores, aunque otros intérpretes como Ed Harris participan con su voz.
lunes, 7 de octubre de 2013
Cine Museros: un sueño hecho realidad
Que a estas alturas y con la actual coyuntura
político-económica se abra un cine en un pueblo parece un sueño, pero así ha
sido: hace poco me lamentaba de que no hubiese ni una sola sala de proyección
abierta en 25 km a la redonda aparte de la que hay en mi ciudad, Puerto de
Sagunto (Alucine), pero
resulta que… “no estamos solos”: en la pequeña localidad de Museros, a poco más
de 20 km, existe desde el 1 de enero de 2012 el Cine Museros, una interesante y
encomiable iniciativa de la que, con notable retraso, me acabo de enterar (es
lo que tiene vivir medio aislado del mundo).
![]() |
Sala del Cine Museros |
Resumo la información que más o menos he
podido recopilar sobre la empresa, tanto por mi cuenta como con ayuda de mi
amiga María R., que ha sido la que me ha descubierto esta grandísima y
agradable sorpresa: la idea surgió de una sociedad privada que intenta recuperar antiguos cines (también gestiona el Cine España en Vall d´Uixó) y que adquirió un moderno proyector 3D y después llegó a una acuerdo con el
Ayuntamiento de Museros para poder usar la Casa de Cultura de la localidad. La
pequeña sala tiene espacio para 350 espectadores y cuenta pues con instalaciones de
última generación como la proyección digital, aunque, a la vez no puedo evitar encontrarle un aire “retro”, a cine de toda la vida. Hay sesiones nocturnas los
viernes y sábados a las 22.30, por las tardes los sábados y domingos a
las 19.30 y una extra los domingos a las 17.00. Las películas son estrenos
recientes, muchas veces con no más de una o dos semanas de antigüedad, y
normalmente se alterna una de carácter más infantil por la tarde con otra para
adultos en las demás sesiones. Los
precios van desde 4,50 a 7 € dependiendo de las características de la película
y del tipo de espectador (jubilados, parados, niños, etc) y, si
les sigues en Facebook, puedes obtener descuentos y entradas gratuitas. ¡Ah!: la sala cierra los tres
meses de verano, pero, como alternativa, los propietarios ofrecen una terraza
estival en la cercana Serra (http://cineveranoserra.es/index.php).
![]() |
La caja mágica: proyector de la Terraza Serra |
Personalmente, estoy encantado con esta valiente aventura que se me antoja
un soplo de aire fresco y esperanzador para el tan despreciado y maltrecho 7º
Arte de nuestros días y de nuestro país. Parece que otros emprendedores están
poniendo en marcha ideas similares en otros pueblos de Valencia como Alboraya
(donde también hay otra terraza de verano) y, en la misma Valencia capital, los
míticos Cinestudios D´or subsisten desde hace casi seis décadas, triunfan entre
las nuevas generaciones con sus espléndidos precios y acaban de pasarse a la
proyección digital. Quisiera uno creer que hasta podrían volver los tiempos en
los que prácticamente cada localidad de España tenía su propia sala
cinematográfica, pero tampoco vamos a pecar de tan ingenuos por mucha ilusión
que tal idea nos haga. En cualquier caso, todas estas iniciativas pueden servir
para demostrar que aún se puede mantener un cine, que puede atraer a la gente e
incluso que puede ganarse a nuevas generaciones, especialmente todo ese público
infantil que aún no ha vivido la experiencia de ver una película en una sala de
cine, a lo grande, con todo lujo y, leche, como se debe ver el Cine. A ver si
otros ayuntamientos consideran propuestas similares y emplean el dinero de los
contribuyentes en proyectos interesantes como este en lugar de dilapidarlo en
quimeras y fantasías políticas, como la gigantesca área desierta y repleta de
farolas encendidas que hay en mi localidad y que supone un tremendo, inútil e
innecesario gasto energético y económico.
Perdidos en el erial:
dónde ver cine en los alrededores del Camp de Morvedre
Pocos son los lugares en los que se pueden ver películas proyectadas en los
alrededores de Sagunto si no queremos adentrarnos en la caótica jungla urbana
de los monstruosos cines multi-salas de la capital valenciana o llegarnos a
ciudades más grandes como Villarreal en Castellón. A continuación una breve
guía…
-Alucine:
complejo de mini-cines en Puerto de Sagunto. 7 salas, la mayor de ella con
cabida para unas 350 personas. Proyecciones de miércoles a domingo. Día del
espectador: miércoles. Precios: desde 4,50 a 8 euros, con descuento para
parados. Servicio de restaurante y parking gratuito.
-Cine Museros:
protagonista de este artículo del que se ha informado sobradamente.
Proyecciones de viernes a domingo.
-Casal Jove Puerto de Sagunto: No es exactamente “cine”, sino vídeo proyectado, pero como compensación se
pueden ver películas más inusuales en los circuitos comerciales, cine clásico y
documentales, a menudo acompañados de una charla introductoria. Viernes a las
19,30. Entrada gratuita. http://www.cinesagunto.es/
-Cine Club Nautilus: Una iniciativa que se originó inicialmente en los años 70 y que ha vuelto a
ser recuperada por sus creadores. Centrada principalmente en el cine clásico,
las proyecciones (en vídeo) tienen lugar en el Centro Cívico de Puerto de
Sagunto los lunes por la tarde, aunque creo que no hay una programación
regular. La entrada también es gratuita. Se pueden seguir sus actividades en su
página Facebook:
(Si alguien conoce iniciativas similares que puedan adjuntarse a esta
lista, estaré encantado de incluirlas)
domingo, 6 de octubre de 2013
La parada de los monstruos
Sin lugar a dudas uno de los grandes hitos
del cine fantástico –aunque es básicamente un drama con un pequeño elemento
irreal– además de una película absolutamente única en la Historia del 7º Arte,
principalmente por lo peculiarísimo de su reparto, ya que, para esta película
que relata la vida de los componentes de la troupe
de un circo, el mítico Tod Browning se
rodeó de toda una serie de fenómenos reales que hoy en día sería imposible
reunir, en parte porque podría considerarse “políticamente incorrecto” reclutar
y emplear a tales seres, en parte porque en estos tiempos, y gracias a los
avances de la medicina, es difícil que nazcan personas con esas deformidades y
taras o que éstas no puedan ser remediadas.
La trama principal de La
parada de los monstruos (Freaks,
1932) se centra en la relación del enanito Hans (Harry
Earles) con la bella y frívola trapecista Cleopatra (Olga Baclanova). Él está enamorado de ella, pero
ella lo ve como a un monstruo y juega con él para sacarle dinero y divertirse
con su amante, el hombre fuerte (Henry Victor).
Hans no ve la burla, pero sí el resto de sus compañeros y, como nos dice la
introducción del film, “Ofende a uno, y los ofenderás a todos”: esperad un
final tan previsible como impactante, a pesar de que fue suavizado por la
productora con escenas descartadas y otras adicionales.
Tan interesante como el propio film resulta
conocer las vidas y curiosidades de algunos de sus inolvidables protagonistas, como
el “hombre torso” Radian, que se afeitaba pese a carecer de brazos y piernas, Johnny
Eck, que nació con un problema de pelvis que no permitió a sus piernas
desarrollarse (las escondía y andaba con sus manos, dando la impresión de que
estaba cortado a nivel de la cintura), o los “pinheads” Schlitze (que era en
realidad un hombre al que vestían de mujer), Koo Koo y Pip & Zip, los
cuatro aquejados de microcefalia y retrasados mentales. Todos ellos eran
realmente fenómenos de feria y conocieron una vida triste y anódina en su mayoría
pese a haber alcanzado la inmortalidad participando en tan insigne largometraje
que, por cierto, no había vuelto a ver desde hacía casi veinte años.
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miércoles, 2 de octubre de 2013
Adiós a los Estudios Bray
Ni Drácula, ni Frankenstein, ni los demás
monstruos de la Hammer han podido con sus homónimos reales y mucho más
terribles: los especuladores inmobiliarios y los políticos codiciosos, las
verdaderas pesadillas de nuestro mundo: a pesar de las protestas, de los grupos
de fans y cinéfilos que han intentado frenarla por medio de diferentes campañas,
de la oposición de cineastas como Terry Gilliam, hoy deberá comenzar la demolición de los
míticos Estudios
Bray en Berkshire, Inglaterra.
Pertenecieron a la legendaria productora de
James Carreras desde 1951 a 1966 y fue inicialmente una finca del siglo XVI
que su nuevo propietario fue ampliando conforme crecían las necesidades
espaciales de su empresa. Allí se rodaron títulos tan esenciales como La maldición de Frankenstein, Drácula o El
experimento del Dr. Quatermass, además de otros más modernos como Alien, el 8º pasajero, y han seguido
siendo usados para distintas producciones cinematográficas y televisivas hasta
recientemente. También hizo las veces de estudio de grabación, y por allí
pasaron grupos de la talla de The Who. En resumen, historia viva de la cultura
británica y, en gran medida, de la del mundo. Ese legado y los esfuerzos por
preservar los estudios por parte de tantos defensores poco ha importado a las
personas que han concebido, gestionado y, a partir de hoy, orquestado la destrucción total del lugar para que sea
reemplazado por residencias de lujo: el dinero no tiene amigos ni entiende de
patrimonios culturales. Se siente uno terriblemente desconsolado, impotente e indefenso ante cosas como estas: el mundo parece pertenecer a los aprovechados y a la gente si escrúpulos.
Curiosamente, el lunes nos dejaba, a los 91 años, Anthony Hinds (tcc John Elder), hijo
del co-fundador de la Hammer William Hinds y uno de los nombres esenciales en
la trayectoria y la historia de la compañía.
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