"Un hombre que limita sus intereses limita su vida" (Vincent Price)

lunes, 28 de julio de 2014

Grace y Hitchcock

Rodando de La ventana indiscreta
Mi actual lectura –que pronto reseñaré– me ha llevado a volver a ver las películas que Grace Kelly hizo con el Maestro Alfred Hitchcock: Crimen perfecto (1954), La ventana indiscreta (1954) y Atrapa a un ladrón (1954). De rebote –la tenía a mano en el mismo estuche–, he acabado viendo también de nuevo La soga (1948). A lo largo de mi vida he visto toda la filmografía americana del director y buena parte de la inglesa (lo detallé en esta entrada). Muchas de estas películas las he visto varias veces, unas pocas una única vez. Lo cierto es que hace tiempo que me propongo intentar verlas todas “de un tirón” (es decir, a lo largo de varios días o semanas), pero invariablemente lo voy posponiendo y sólo veo unas pocas al año según se me va antojando. Siempre es un deleite para mí volver a ver estos filmes. Me maravillan y me embriagan en su totalidad. Me resultan sublimes los actores y actrices principales, la fotografía y el color, los sencillos decorados en muchos casos (como los de La soga o Crimen perfecto, que transcurren en un único escenario) y la genialidad del “mago del suspense” para llevar a la pantalla historias de otros medios, sean novelas, relatos cortos u obras de teatro, como es el caso de los dos últimos títulos mencionados. Me sorprende lo soleada que resulta Atrapa a un ladrón, el derroche de exteriores tan atípico en Hitchcock, su tono más ligero y menos macabro de lo que es habitual en el director –algo que algunos críticos le han reprochado precisamente de este film–. Me encanta ese pequeño micro-universo que Hitchcock crea con el peculiar y variopinto vecindario de La ventana indiscreta y, ni qué decir tiene, la original propuesta de rodar La soga en planos secuencia. Crimen perfecto era la que menos recordaba, porque quizás sólo la había visto una única vez. Cuando veo estas películas, absolutas lecciones magistrales de cine, la gran mayoría de las demás me saben a poco. Quiero seguir revisando más filmografía de Alfred Hitchcock, sobre todo la de los 60 y 70, que tengo algo más descuidada. Algunas no las he visto desde que hicieron el ciclo de televisión allá por el 90, y que grabé ávidamente en ahora inservibles cintas VHS. Toca actualizarse e intentar conseguir de nuevo todos estos largometrajes en un formato más actualizado, tarea en la que aún estoy.

jueves, 24 de julio de 2014

Completando filmografías: Gene Tierney

Creo que ya lo he dicho antes: no soy especialmente amigo de establecer rankings o jerarquías entre las personas y cosas que me gustan y admiro, y eso me ocurre por supuesto en el cine, al igual que en la música o la literatura. Al fin y al cabo, uno tampoco tiene por qué escoger y quedarse con una sola película, libro o disco. Sin embargo, sí que me es evidente que algunos artistas o autores se han convertido en parte esencial de mi vida y la han marcado y, hasta cierto punto, influenciado. En lo tocante a actrices, mis dos grandes divas son innegablemente aquellas a las que más entradas he dedicado en este blog: Audrey Hepburn e Ingrid Bergman. Nunca me he planteado hasta ahora a qué otra colocaría en tercer lugar si estableciera uno de esos podios olímpicos señalados con “1”, “2” y “3”, pero tras cierta reflexión creo que elegiría a Gene Tierney. Es por eso que de momento cierro el apartado referente a intérpretes femeninas de “Completando filmografías…” con la actriz estadounidense. Lo siguientes los dedicaré ya a actores.

Gene Tierney, 1ª etapa: 1940-1955
-33 largometrajes (vistos 21)

1940 La venganza de Frank James
1941 El renegado
1941 La ruta del tabaco
1941 Belle Starr
1941 Cuando muere el día
1941 El embrujo de Shanghai
1942 El hijo de la furia
1942 Rings on Her Fingers
1942 Thunder Birds [Soldiers of the Air]
1942 Infierno en la tierra
1943 El diablo dijo no
1944 Laura
1945 La campana de la libertad
1945 Que el cielo la juzgue
1946 El castillo de Dragonwyck
1946 El filo de la navaja
1947 El fantasma y la Sra. Muir
1948 Telón de acero
1948 Ese impulso maravilloso
1949 Vorágine
1950 Noche en la ciudad
1950 Al borde del peligro
1951 Casado y con dos suegras
1951 En la costa azul
1951 El secreto de Convict Lake
1951 Cerca de mi corazón
1952 Martín el gaucho
1952 La nave del destino
1953 No me abandones
1953 Escándalo en Rudford
1954 Sinuhé, el egipcio
1954 La viuda negra
1955 La mano izquierda de Dios

La etapa principal de Gene Tierney como actriz se da entre 1940 y 1955. Sobre todo en sus diez primeros años de carrera, Gene trabaja incansablemente (¡hasta cinco largometrajes rodados sólo en 1941!) y nos ofrece las principales joyas de su filmografía. Es un período cuyo visionado tengo bastante avanzado y además conservo felizmente en formato digital. Las películas que no he visto de este período son las que están en gris.

Gene Tierney, 2ª etapa: 1960-1980
-4 largometrajes (vistos 0)
-1 telefilm (vistos 0)
-4 episodios de series de TV (vistos 0)

1960 General Electric Theater (Serie TV, 1 episodio)
1962 Tempestad sobre Washington
1963 Cariño amargo
1963 Las cuatro noches de la luna llena
1964 En busca del amor
1969 El F.B.I. (Serie TV, 1 episodio)
1969 Daughter of the Mind (TV)
1980 Scruples (Miniserie TV, 3 episodios)

Con graves problemas psicológicos y emocionales durante buena parte de su vida adulta, Gene pasa casi toda la segunda mitad de los años 50 bajo tratamiento psiquiátrico, en ocasiones bastante brutal (conté algo de esto en mi homenaje a la actriz hace tres años). En 1960 regresa discretamente al cine e interviene en cuatro largometrajes más y en varias series de televisión hasta retirarse de la interpretación nueve años después. Excepcionalmente, abandona ese retiro en 1980 para intervenir en una miniserie. No volverá a ponerse frente a las cámaras  a pesar de que vivirá aún once años más. De esta segunda etapa artística de Gene tengo que admitir que no he visto nada de nada… Todavía tiene arreglo.

Filmografía total de Gene Tierney
-37 largometrajes (vistos 21)
-1 telefilm (vistos 0)
-4 episodios de series de TV (vistos 0)

Ciclo Lo esencial de Hitchcock

Uno de los grandes recuerdos que tengo de cuando iba al cine en los primeros 80 es el tremendo lujazo de ver películas que ya entonces eran “antiguas” en pantalla grande. En aquella época en la que el vídeo doméstico no estaba aún demasiado extendido (¡mucho menos internet!) era totalmente normal que se reestrenaran y proyectaran en cine largometrajes clásicos con todos los honores, muchas veces como segunda y principal parte de programas dobles, y la gente no les hacía en absoluto asco, muy al contrario de hoy en día cuando cuesta ver estos films incluso en televisión. Puede que muchas veces los que éramos muy jovencitos en aquella época probablemente no distinguiéramos con claridad lo que era una película reciente de otra más añeja; simplemente, entrábamos a la sala ávidos por devorar fotogramas y ver y vivir una historia emocionante. En otros casos, uno sí era más consciente de estar revisitando un clásico y era, como ya he dicho, un privilegio el hacerlo. Hoy en día poder ver películas de este tipo en pantalla grande está relegado prácticamente a filmotecas y a ciclos esporádicos, normalmente sólo proyectados en las capitales.

Entre las películas clásicas que recuerdo haber visto en cine en aquella época ya lejana, alrededor de tres décadas atrás, están Lo que el viento se llevó, Ben-Hur, Cowboy de medianoche, Senderos de gloria y, cómo no, parte del ciclo conocido como Lo esencial de Hitchcock. Esta retrospectiva, estrenada –o reestrenada– en España por Cinema International Corporation en 1984 consistía en cinco películas rodadas por el mago del suspense entre los años 40 y 50: La soga, La ventana indiscreta, Vértigo, Pero… ¿quién mató a Harry? y El hombre que sabía demasiado, aunque yo sólo conseguí ver las tres primeras, que fueron proyectadas en el añorado Cine Oma de mi ciudad (hasta donde yo recuerdo, las otras dos nunca llegaron a las salas locales, a no ser que lo hicieran en verano, cuando yo estaba de vacaciones).

Hay una historia muy curiosa con respecto a cómo estos largometrajes volvieron a las pantallas españolas tras varias décadas, que podéis leer con más detalle en este enlace: http://www.eldoblaje.com/datos/FichaPelicula.asp?id=1441. Básicamente, Hitchcock las había retirado de circulación y había pedido que las copias internacionales fueran destruidas, aunque finalmente accedió a que volvieran a los cines, cosa que ocurrió ya tras su muerte. Todas las películas menos El hombre que sabía demasiado fueron dobladas de nuevo al castellano y además se emitieron íntegras, incluyendo las escenas que en muchos casos había eliminado la censura franquista. El quinteto que componía el ciclo compartió un diseño de póster común y muy elegante: la silueta en negro del orondo director inglés ocupaba prácticamente la mitad derecha del cartel. En la izquierda destacaba en grandes letras el título genérico de la retrospectiva, al que seguía el título del film en castellano y en inglés y el reparto artístico y técnico principales. Cada cartel se distinguía además por un color concreto: azul para La ventana indiscreta, rojo para Vértigo, amarillo para La soga, naranja para Pero… ¿quién mató a Harry? y, no lo he podido confirmar, pero creo que verde para El hombre que sabía demasiado. Una curiosidad es mencionar también el eslogan bajo cada título, que hacía gala de la socarronería y el humor negro característicos del director de las películas:
-La ventana indiscreta: Ver, no es creer siempre
-Vértigo: ¡Un pobre infeliz enredado en una tremenda historia!
 -La soga: El invitado que se murió a tiempo
-Pero… ¿quién mató a Harry?: Una comedia sobre un cadáver
-El hombre que sabía demasiado: Saber un poco es algo peligroso…

A la vez que iba descubriendo aquellas películas de Alfred Hitchcock en el cine, hacía lo propio con otras suyas que se proyectaban en televisión, como Con la muerte en los talones o Los pájaros. Hitchcock se convirtió, cómo no, en el director esencial en mi vida, y poco a pude ir conociendo la mayoría de sus trabajos para el celuloide y, por supuesto, revisitarlos una y otra vez sin cansarme nunca. Quizá porque he crecido viendo tanto cine “antiguo” como “moderno” yo no me complico en hacer demasiadas diferencias entre uno y otro, me gusta el Cine y ya está, al contrario que muchas personas que se niegan a visionar películas de unas u otras épocas y erigen férreos muros entre períodos. Es una pena que ya sea tan difícil poder ver clásicos en pantalla grande. Eché mucho de menos que se estrenara Casablanca en los cines nacionales cuando se cumplió el 70º aniversario del film el pasado 2012, pero this is Spain… ¿Qué íbamos a esperar?

domingo, 20 de julio de 2014

Domingo nefasto

Hay días que parece que amanecen especialmente malos, “días de cenizo”, como me ha dado por llamarles. Para empezar, no me gustan los domingos porque me aburren mortalmente. Pero el de hoy ha sido especialmente nefasto: para mí se ha iniciado con un pequeño accidente: un corte en el dedo, nada especialmente grave, pero que no puedo dejar de ver como algo agorero. Después de comer ha empezado a hacer un tremendo calor y he comenzado a ver sobrevolar a los característicos hidroaviones de ICONA: incendio en la Sierra de Espadán, un clásico estival. Por la tarde me entero del accidente de Alex Anguló, una pena, aunque no fuera un actor especialmente influyente en mi vida cinéfila. La noche acaba con la noticia de otro deceso, esta vez el de un clásico de Hollywood: James Garner nos dejaba ayer a los 86 años. En fin, estoy cansado de tantos pesares y no tengo ganas de lamentarme una vez más de que se nos van todos los clásicos. Al fin y al cabo es ley de vida, pero uno no puede evitar sentirlo. No repasaré esta vez ni la vida ni la filmografía de Garner ni tampoco la de Anguló, pero no me parecería correcto no hacer al menos mención de sus fallecimientos. Esperemos que la noche traiga al fin un poco de descanso..

viernes, 18 de julio de 2014

Completando filmografías: Ingrid Bergman (Tres días con Ingrid, día 3)

Si Audrey Hepburn es la niña de uno de mis ojos, Ingrid Bergman es sin duda la propietaria del otro, y con ella la tarea de completar el visionado de su filmografía resulta algo más trabajoso que con la primera actriz porque está compuesta por nada menos que 47 largometrajes y 5 telefilms. El currículum de Ingrid se extendió desde el año 1932 hasta exactamente medio siglo después y, carece de esos “parones” que tiene el de Audrey, quien estuvo alejada del cine durante largos períodos. Los estudiosos del “corpus bergmaniano” lo suelen dividir en cuatro etapas bien identificables, que yo he respetado (el asterisco indica que tengo esos trabajos en copia digital, en gris señalo las películas que aún no he visto):

Etapa sueca (1932-1939)
-12 largometrajes para cine (Vistos 2)

1932 Landskamp
1935 El conde del puente del monje
1935 Noche de tormenta
1935 Los Swedenhielms
1935 Noche de primavera
1936 Hacia el destino
1936 Intermezzo *
1938 El dólar
1938 El pacto de las cuatro
1938 Un rostro de mujer
1939 Destino
1940 Noche de junio *

Ingrid Bergman participó por primera vez en una película como simple figurante cuando tenía 15 años. Su carrera no despegaría verdaderamente hasta tres años después, cuando en menos de un lustro se convirtió en una de las actrices más conocidas de su Suecia natal y de parte de Europa y rodó once películas. Esta es sin duda la etapa más complicada de seguir de la actriz debido a la antigüedad de estos trabajos y a su origen europeo. Sólo he conseguido ver dos de ellos, pero he de persistir con los demás. Pienso que al tener una protagonista tan popular, la mayoría deben haber sido reeditados en formatos domésticos, aunque parece que no en España

Etapa hollywoodiense (1939-1949)
-14 largometrajes para cine (Vistos 14)

1939 Intermezzo *
1941 Los cuatro hijos de Adán *
1941 Alma en la sombra
1941 El extraño caso del doctor Jekyll *
1942 Casablanca *
1943 Por quién doblan las campanas *
1944 Luz que agoniza *
1945 Recuerda... *
1945 La exotica *
1945 Las campanas de Santa María *
1946 Encadenados *
1948 Arco de triunfo *
1948 Juana de Arco *
1949 Atormentada *

Posiblemente la época más conocida de la actriz, cuando intervino en algunos de sus grandes clásicos como Casablanca, Recuerda, Encadenados o Luz que agoniza. Es también la que tiene los títulos más fáciles de localizar.

Etapa italiana (1950-1954)
-6 largometrajes para cine (Vistos 5)

1950 Stromboli, tierra de Dios *
1952 Europa '51 *
1953 Nosotras las mujeres *
1954 Te querré siempre *
1954 Ya no creo en el amor *
1954 Juana de Arco

Entre 1949 y 1954 Ingrid reside en Italia, donde se casa con el director Roberto Rossellini y trabaja en exclusiva para él en 4 largometrajes, 1 cortometraje y una obra de teatro grabada en cine.

Etapa internacional (1956-1982)
-15 largometrajes para cine (Vistos 12)
-5 telefilms (Vistos 3)

1956 Elena y los hombres *
1956 Anastasia *
1958 Indiscreta *
1958 El albergue de la sexta felicidad *
1959 The Turn of the Screw (TV)
1961 Twenty-Four Hours in a Woman's Life (TV)
1961 No me digas adiós *
1961 Auguste
1963 Hedda Gabler (TV) *
1964 La visita del rencor *
1964 El Rolls-Royce amarillo *
1966 La voz humana (TV) *
1967 Stimulantia
1969 Flor de cactus *
1970 Secretos de una esposa *
1973 De los archivos revueltos de la señora Basil E. Frankweiler
1974 Asesinato en el Orient Express *
1976 Nina *
1978 Sonata de otoño *
1982 Una mujer llamada Golda (TV) *

Acabada su relación personal y artística con Roberto Rossellini, Ingrid Bergman fija su residencia en Londres y vuelve al cine a lo grande, trabajando principalmente en Europa, pero también ocasionalmente en Hollywood. Lejos de lo que hubiera podido predecirse, dado el ostracismo en el que parecía haber caído desde su “escapada” a Italia, y de que ya había cumplido una edad en la que muchas mujeres dejan de conseguir buenos papeles, Ingrid, siendo la enorme actriz que era, trabajó incansablemente hasta su muerte y aún nos ofreció grandes películas y personajes.

Filmografía total de Ingrid Bergman
-47 largometrajes para cine (Vistos 33) †
-5 telefilms (Vistos 3)

(†: Isabella Rossellini cita un total de 44 películas en la filmografía de su madre. Es lógico que ignore Landskamp, porque en ella Ingrid sólo trabajó como extra, y posiblemente Auguste, donde tiene un cameo no acreditado. Me pregunto cuál será el tercer descarte. ¿Quizá Juana de Arco de su propio padre por tratarse de una obra de teatro?)

jueves, 17 de julio de 2014

Una mujer llamada Golda (Tres días con Ingrid, día 2)

En 1981, con un cáncer terminal, un brazo medio inútil y sumida en grandes y continuos dolores, Ingrid Bergman se embarca en la que sería su última interpretación demostrando su gran profesionalidad y su inmenso amor por la actuación al ocultar su lamentable estado de salud a casi todos los que la rodeaban y trabajar hasta el final en el rodaje de esta mini-serie de 200 minutos de duración sobre la que fuera primera ministra israelita Golda Meir.

Una mujer llamada Golda fue rodada en la propia Israel y estrenada por primera vez el 26 de abril de 1982 en EE.UU., y ofrece una de las más atípicas caracterizaciones de la actriz sueca: acostumbrados a verla en papeles de mujeres bellas y glamurosas incluso al final de su carrera, Ingrid necesitó transformar y afear su aspecto para asemejarse a la política Meir. Aunque se le propuso que llevara una nariz postiza que le ayudara a lograrlo, ella prefirió hacerlo de una forma más sencilla: una peluca morena (canosa cuando representa a Golda más mayor), gruesas cejas y escaso maquillaje fue la decisión de Bergman sobre el aspecto que debía mostrar en la miniserie. El resto lo dejó a los gestos, la voz y el vestuario y, salvando las distancias con respecto al parecido –incluso enferma y con 66 años Ingrid Bergman era mucho más alta, esbelta y guapa que la auténtica Golda Meir–, la estrella consiguió otra gran interpretación que acabó siendo premiada con un Emmy, por desgracia, póstumo: Ingrid nos dejaría 4 meses después del estreno de la serie, el 29 de agosto del mismo año.

Ingrid caracterizada como Golda Meir, y la auténtica Golda Meir
En el reparto de esta producción le acompañan nombres de la talla de Leonard Nimoy, Ned Beatty, Jack Thompson, Robert Loggia, Nigel Hawthorne o la entonces debutante Judy Davis, quien encarna a Golda de joven. Un dato curioso que no conocía hasta hace poco es que se propuso para este papel a Nastassja Kinski por su parecido con Ingrid. Nunca lo había pensado, pero es cierto que existe este. No obstante, la veterana actriz creyó que era mejor que una colega desconocida asumiera esta labor.

Tras casi dos meses atiborrándome de películas de Ingrid Bergman, y cumpliendo con ello parcialmente mi propósito de intentar ver toda la filmografía de ella que me quedaba pendiente (cosa que aún no he logrado), he querido acabar este ciclo privado con esta teleserie por dos razones: una, la más obvia, porque fue la despedida profesional de la estrella; dos, porque es uno de los primeros recuerdos que tengo de la actriz, ya que vi Una mujer llamada Golda en TVE cuando se emitió en 1986, más o menos la época en la que también vi por primera vez Casablanca y la divina sueca me robó una parte bastante grande de ese corazoncito cinéfilo que tengo repartido entre tantos amores. También resulta curioso que este visionado coincida con nuevos conflictos en el país que presidió Golda Meir. Me preguntó que opinaría sobre ellos...

miércoles, 16 de julio de 2014

Ingrid y Rossellini (Tres días con Ingrid, día 1)

Durante mucho tiempo he pospuesto de manera totalmente deliberada el visionado de los trabajos de Ingrid Bergman con su marido Roberto Rossellini (sólo había visto Stromboli hacía muchos años). Admito que siempre le tuve un poco de manía a este director (¡y aún más envidia!). Me parecía un personaje algo sinvergüenza, vividor y poco organizado profesionalmente que había arruinado la espléndida carrera americana de su esposa porque, algo que es ya historia y es indiscutible es que todos los trabajos de la pareja fueron un fracaso en la taquilla. La misma Ingrid acabó por admitir, con demasiada humildad, que “no era la actriz adecuada” para las películas de Rossellini. Y yo añadiría que el italiano, acostumbrado a rodar prácticamente sin preparación y con actores no profesionales, no estaba listo para trabajar con una actriz de las dimensiones de Ingrid ni podía sacar enteramente todo el partido a la espléndida baza que tenía con ella. Además, durante esos cinco o seis años que ambos pasaron juntos, él no quiso ceder a su esposa a ningún otro director. Alfred Hitchcock se lamentaba de no haber podido trabajar nuevamente con Bergman, y yo, que adoro a los dos, no puedo sino hacer lo mismo.

Ahora que he visto casi toda la filmografía conjunta del matrimonio (a falta de ver Juana de Arco, en realidad una obra de teatro filmada con cámaras), tengo que admitir que ninguna de sus colaboraciones me ha parecido para nada mala. A algunas se les puede achacar algún “defectillo” puntual pero que en mi opinión no estropea las películas: en Stromboli la intervención de personas del pueblo sin preparación para actuar llega a ser a veces exagerada y hasta reprochable, y las escenas documentales de la pesca quizá se alargan demasiado. También coincido en lo que se ha dicho muchas veces de que la imagen espléndida e impecable de la bellísima Ingrid no parece casar del todo con la estética del neorrealismo italiano, más proclive a mostrarnos el feísmo, las desolación y la pobreza (aunque creo que ese contraste es acertado), y que quizás al final de la película la actriz no logre estar todo lo convincente que debiera –es la primera y, hasta el momento, única vez en toda su filmografía que me lo ha parecido–. Y en Te querré siempre llaman la atención todos esos “paseos turísticos” de los protagonistas para mostrarnos las maravillas culturales, naturales e históricas de Nápoles, escenas que parecen claramente forzadas posiblemente por debido a un acuerdo de colaboración con el gobierno de la región. Al final, todos estos recorridos acaban de resultarme simpáticos e interesantes aunque puedan no acabar de venir a cuento en la trama del film.

La moraleja o conclusión que saco del demorado visionado de la etapa italiana de Ingrid Bergman es más que positiva, porque al final lo que demuestra es algo que ya adelanté: que la sueca era un –hermosísimo– monstruo de la pantalla que se atrevía y podía con todo: fuera rodeada del glamour y del lujo del poderoso y adinerado Hollywood, en las más discretas producciones suecas o en las incómodas y modestísimas películas de Roberto Rossellini, Ingrid demostraba siempre que era natural, profesional y seria con su trabajo, por eso es uno de los más grandes y deslumbrantes astros de la Historia del Cine. Y no admito discusión :P


jueves, 10 de julio de 2014

The Wonders

Debut en la dirección del popularísimo actor Tom Hanks. No logré ver The Wonders en cine, pero sí al poco de que saliera en VHS, y esta semana he vuelto a revisitarla. Trata sobre la tan meteórica como efímera ascensión a la fama, en 1964, de una banda de pop-rock estadounidense compuesta por cuatro amigos, The Wonders, que triunfan como –valga la redundancia– one-hit wonders con la canción que da título a la película en su país de origen, That Thing You Do. El tema homónimo compuesto para el film escaló también las listas de éxito internacionales en los meses inmediatamente posteriores al estreno en 1996.

El reparto lo encabezan Tom Everett Scott, Johnathon Schaech, Steve Zahn y Ethan Embry, el cuarteto de músicos a los que acompaña Faye (Liv Tyler), novia del cantante, y el manager Mr. White, papel que se reserva el propio Tom Hanks. Recordaba la simpática aparición del músico Chris Isaak, del que soy admirador, pero no que también intervenían Charlize Theron y Giovanni Ribisi, entonces no tan populares como ahora.

A pesar de lo que me gusta ver largometrajes que traten sobre bandas de rock, la sensación que en su momento me dejó The Wonders prácticamente no ha cambiado: me parece una película totalmente enclavada dentro del cliché hollywoodiense más comercial y repetitivo, bien realizada y ambientada pero bastante insulsa. La historia y, especialmente, la música, se me antojan un pastiche de la biografía y la obra de los Beatles. Del primer visionado me quedé con el mismo grato recuerdo que me quedo ahora: su deliciosa protagonista femenina.

sábado, 5 de julio de 2014

¡90 añazos de Eva Marie Saint!

Es posible que nunca citara a Eva Marie Saint entre mis principales actrices favoritas y, sin embargo, siento un gran cariño por ella: no en vano es la protagonista femenina de uno de mis clásicos legendarios, Con la muerte en los talones. Ayer 4 de julio cumplía nada menos que 9 espléndidas décadas y constaté que nunca había escrito nada sobre ella en el blog, así que el pretexto de este aniversario bien puede valerme para recordar muy por encima la extraordinaria carrera de esta actriz que debutó en la televisión hace la friolera de 67 años y que, a día de hoy, todavía continúa alternando este medio con la gran pantalla, en la que este año ha estrenado Cuento de invierno. Entre uno y otro trabajo, más de un centenar de apariciones frente a las cámaras de las que yo personalmente recuerdo y destaco especialmente sus trabajos más notables en la década de los 50 (La ley del silencio, El árbol de la vida, Éxodo y su ya mencionada colaboración con el maestro Hitchcock), pero también la teleserie de finales de los 70 La conquista del Oeste, en la que yo descubrí a Eva cuando era un muchacho y de la que guardo entrañable recuerdo. Más recientemente tuve el enorme placer de poder verla en pantalla grande en Superman Returns como madre de Clark Kent/Superman. Fue para mí lo mejor de una película que, por lo demás, me pareció tan insulsa como innecesaria.

viernes, 4 de julio de 2014

Los cuatro hijos de Adán

Continúo con mi “ciclo Ingrid Bergman” que comencé a finales de mayo con el propósito de ver todas las películas posibles que aún no había visto de la sublime sueca. No lo estoy haciendo en orden necesariamente cronológico y en esta ocasión llego a Los cuatro hijos de Adán, rodada por Gregory Ratoff en 1941. La actriz interpreta a una institutriz francesa que, a comienzos del siglo XX, llega a la mansión de una acaudalada familia estadounidense para hacerse cargo de los cuatro jóvenes hijos del matrimonio que la habita. Su simpatía y dulzura pronto le ganan el corazón de todos hasta el punto de que, cuando la madre muere inesperadamente, le hace prometer a la chica que velará por los muchachos. Ella intentará cumplir la promesa a pesar de los muchos avatares y dificultades que se avecinarán. El reparto principal lo completan Warner Baxter, Fay Wray y Susan Hayward.

Este fue el segundo largometraje de Ingrid en Hollywood, un drama ligero con ese inevitable encanto que para mí tienen las películas de aquella época y que supongo que a algunos les podrá parecer hasta cursi o ingenuo, aunque no es mi caso. Ingrid está absolutamente adorable y angelical; es la imagen que quizá más a menudo asociamos con ella, o al menos con su etapa americana, aunque como se verá pronto en el artículo sobre el visionado de su filmografía que preparo, esta mujer era capaz de trabajar en las más variadas condiciones y de ofrecer los más diversos registros: una todoterreno del cine, aunque normalmente todos acabemos vinculándola a la Ilsa de Casablanca o a las sufridas heroínas de Luz que agoniza, Encadenados o Atormentada.

Alabama Monroe

Película belga dirigida por Felix van Groeningen en 2012 y estrenada en España este año a la que llego por mi afición a la música country. En realidad me encuentro con un duro drama en el que la pareja que lidera una banda de este estilo debe hacer frente a la enfermedad y posterior muerte de su hija pequeña debido a la leucemia. Aunque aderezado con estupendas actuaciones de bluegrass, el film esgrime a lo largo de su metraje fuertes críticas contra el freno a la ciencia médica por parte de países y sociedades retrógrados y conservadores –principalmente EE.UU., que, como bien observa el protagonista, prefiere dedicar su presupuesto a desarrollar armamento–, así como contra la religión y las supersticiones que ésta conlleva y que parecen tener tan poco sentido hoy en día. En ese aspecto, la película me parece un estupendo alegato contra toda esa ignorancia o hipocresía, aunque quizá esta denuncia no llegué a ser patente de una manera clara y decidida para el espectador al centrarse la historia sobre todo en la relación y en la tragedia de sus protagonistas, a los que interpretan los actores Johan Heldenbergh y Veerle Baetens.

martes, 1 de julio de 2014

Los juegos de mesa, bien cultural

Todos los que los conocemos sabemos que lo son, pero nuestro amigo Simón Blasco ha creado esta petición para que así sean reconocidos por el Ministerio de Cultura del Gobierno de España. El objetivo de reunir 1000 firmas virtuales casi se ha logrado, pero estoy seguro de que podemos llegar a muchas más. Si queréis aportar la vuestra, podéis hacerlo pinchando en este enlace. Es un trámite rápido y sencillo.